Autor: seccion sindical fraternidad

  • Estudio sobre ‘Información, comunicación, conocimiento. La Comunicación sindical en red’

    Estudio de la Fundación Sindical de Estudios, elaborado por Adela Crespo Álvarez, Licenciada en Ciencias de la Información y responsable de publicaciones de la misma. Con este trabajo, la Fundación pretende contribuir al debate que debe darse en el mundo sindical sobre la comunicación y las nuevas tecnologias como una apuesta estratégica del movimiento sindical para el nuevo siglo.


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    Para que la política de comunicación fluya y sea realmente
    transversal tiene que ser asumida e impulsada por el conjunto de la dirección de
    la organización. Sólo cuando la organización en su conjunto es consciente de la
    complejidad que envuelve la acción de comunicar y reconoce el valor estratégico
    que ésta tiene, puede asumir la importancia de impulsar y desarrollar una
    estrategia de comunicación y hacerlo de manera planificada y profesional.

    En el campo de lo sindical, como en otros, la estrategia de comunicación, para
    que sea eficaz, necesita liderazgo, porque la estrategia de comunicación no es
    autónoma respecto a la estrategia sindical, sino que está subordinada a la
    misma.

    Al hablar de comunicación hay que tener presente que, además de informar y
    comunicar a la organización y a la sociedad, hay que avanzar en el camino de la
    gestión del conocimiento y ponerse a la altura de los tiempos. La aparición de
    las nuevas tecnologías que definen la Sociedad de la Información y las
    reflexiones que aporta la Sociedad del Conocimiento, hacen necesario impulsar en
    el ámbito sindical una profunda reflexión de la que se deriven actuaciones
    concretas en todos los campos y, por supuesto, también en el de la comunicación,
    donde estamos viviendo un momento que tal vez tenga parangón con lo que supuso
    la aparición de la imprenta, que permitió un paso de gigantes en la forma de
    comunicarse y relacionarse de la sociedad.

    La Red permite superar las dificultades de tiempo, espacio, así como otro tipo
    de barreras.

    Además, el movimiento sindical, singularmente CC.OO., tiene que utilizar la red
    y el resto de nuevas tecnologías no sólo como usuario, sino que debe formar
    parte de la red, debe ser protagonista y debe desempeñar un papel activo en su
    utilización estratégica, tanto desde el punto de vista de la acción sindical,
    como del de la comunicación. En ese campo, el movimiento sindical puede disponer
    de espacio web a modo de presentación global y estratégica de la organización,
    que necesariamente debe incluir un periódico digital -Newletter-, con el que
    dirigirse directamente a la organización y a la sociedad.

    Hoy el conocimiento es un factor emergente y diferenciador entre la pobreza y la
    riqueza, que afecta a empresas, organizaciones e individuos. Este factor cada
    vez pesa más en el PIB de los países y es el valor que mejor garantiza la
    supervivencia de empresas y organizaciones. Esta realidad también debe ser
    contemplada en el campo sindical, siendo conscientes de que la gestión del
    conocimiento precisa sobre todo liderazgo, curiosidad para observar qué está
    pasando, y racionalidad para aplicarlo.

    El presente trabajo pretende contribuir al debate que debe darse en el mundo de
    la comunicación, que está muy ligado con la estrategia organizativa, la acción
    sindical –en el caso de los sindicatos- y con la formación, ya que este debate
    debe ir acompañado de un proceso de alfabetización digital que permita al
    movimiento sindical superar la brecha digital que existe también en su seno, y
    hacerlo desde una doble vertiente: como usuario, para conocer y utilizar; y como
    protagonista de la red, para diseñar cuál es la apuesta estratégica del
    movimiento sindical para el nuevo siglo.

    Al impulsar este y otros trabajos, esta Fundación pretende dotar de herramientas
    al movimiento sindical para desarrollar mejor su actividad cotidiana.


    Para acceder a los Estudios de la Fundación pulsar aquí

    http://www.fundacionsindicaldeestudios.org

  • CCOO y UGT solicitan medidas para lograr frenar la siniestralidad

    Los sindicatos UGT y CCOO han reclamado medidas para frenar el importante incremento de la siniestralidad laboral mortal.


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    Ambas centrales sindicales han reclamado dotar a la Inspección
    de Trabajo y la autoridad laboral de más recursos, más inspectores y mayor
    habilitación de técnicos que controlen y garanticen el cumplimiento de la
    legislación laboral.

    Asimismo, UGT y CCOO consideran preocupante que se sigan incumplimiendo las
    normas por parte de algunos empresarios, como la falta de esfuerzo inversor para
    dotarlos de los medios necesarios, así como de informar y formar al trabajador
    de los riesgos inherentes a su puesto de trabajo.

    Los sindicatos consideran, además, que el deterioro de las condiciones de
    trabajo y la degradación del mercado laboral tienen una consecuencia inmediata
    sobre la siniestralidad laboral. Según UGT, las estadísticas demuestran que hay
    más accidentes entre los trabajadores jóvenes, que tienen con contrato temporal
    o llevan poco tiempo en la empresa.

    CCOO ha propuesto revisar los objetivos del Plan contra la Siniestralidad
    Laboral Mortal en la Comunidad. Entre otras cuestiones, reclama una presencia
    activa de la Fiscalía en los procesos relacionados con siniestralidad laboral y
    una coordinación institucional.


    El Periodico Mediterraneo

  • Trabajo actualiza las tablas de mortalidad para calcular la pensión derivada de accidente laboral

    La Seguridad Social ha actualizado las tablas de mortalidad que se utilizan para calcular las pensiones de invalidez, viudedad, orfandad y favor de familiares derivadas de accidentes laborales o enfermedades profesionales, según una orden del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales publicada hoy en el Boletín Oficial del Estado (BOE).


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    El Departamento dirigido por Jesús Caldera destacó en un
    comunicado que ésta es la primera actualización que sufren estas tablas en el
    periodo democrático, pues no se revisaban desde el año 1962. En la puesta al día
    de estos baremos, la Seguridad Social ha tenido en cuenta el cambio en la
    esperanza de vida de los españoles producido durante estos años y la
    revalorización de las pensiones establecida por ley.

    Para la actualización de estas tablas, el Ministerio ha trabajado con una base
    de datos de ocho millones de pensionistas, lo que supone, en su opinión, una
    «fiabilidad del cien por cien» en los resultados. Además, la Orden dictada por
    Trabajo obliga a efectuar una revisión de estos baremos antes de veinte años, el
    tiempo que abarca una generación.

    AUMENTAN LOS CAPITALES COSTE.

    Entre los efectos económicos de esta medida, el principal es que la
    actualización de estas tablas de mortalidad conllevará un incremento de entre un
    40% y un 50% de los capitales coste de renta de las pensiones derivadas de
    accidente laboral o enfermedad profesional con cargo a las mutuas y a las
    empresas que sean declaradas responsables de estas prestaciones.

    Cuando se produce un accidente de trabajo que causa la invalidez o muerte del
    trabajador, la mutua paga el capital coste de la pensión correspondiente,
    calculado mediante las citadas tablas. En el caso de empresas que hayan
    incumplido sus deberes de cotización, son éstas las que deben pagar el capital
    coste de la prestación con un recargo del 5% por falta de aseguramiento. Cada
    año, según Trabajo, se tramitan una media de 2.000 expedientes de
    responsabilidad empresarial.

    La Orden ministerial establece además un tipo de interés técnico o de
    actualización del 4%. En congruencia con el mismo, se determina una tasa de
    revalorización anual acumulativa del 2% y se faculta al Ministerio de Trabajo
    para que pueda fijar anualmente estos índices.

    Según el Departamento de Caldera, la revisión de estos baremos, además de
    implicar un cálculo más acorde con la esperanza de vida actual y de tener en
    cuenta la inflación, incentivará la prevención de riesgos laborales y
    enfermedades profesionales.

    En este sentido, esta Orden ofrece la posibilidad a las mutuas de capitalizar
    voluntariamente las pensiones derivadas de enfermedades profesionales, pudiendo
    compensarlo con una reducción de su aportación a los servicios comunes de la
    Seguridad Social. En conjunto, alega Trabajo, estas medidas favorecen a aquellos
    que mejor desarrollan sus servicios preventivos.

    Europa Press

  • Sangría laboral

    La alarma, nunca amortiguada ante la persistencia de casi mil trabajadores muertos en su puesto de trabajo año tras año, ha saltado con más fuerza ante la evidencia de que 2005 concluirá con un incremento cercano al 8% de accidentes mortales en relación con 2004.


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    La Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995, reformada en
    2003 con el apoyo del PP, PSOE, IU y Coalición Canaria, nació con la pretensión
    de dar respuesta a la enorme sangría en muertes y costes económicos y sanitarios
    que supone la siniestralidad laboral en España. No es, pues, la ausencia de una
    legislación adecuada, minuciosa en la tipificación de las faltas de seguridad y
    rigurosa en su sanción, la causa de que España sea desde hace años, tras
    Portugal, el país de la UE con mayor índice de siniestralidad laboral, sino la
    renuencia a cumplirla, sea por rutina o comodidad, y el escaso interés de la
    Administración en aplicar sanciones ejemplares a los infractores.

    La alarma, nunca amortiguada ante la persistencia de casi mil trabajadores
    muertos en su puesto de trabajo año tras año, ha saltado con más fuerza ante la
    evidencia de que 2005 concluirá con un incremento cercano al 8% de accidentes
    mortales en relación con 2004. El Ministerio de Trabajo, la patronal y los
    sindicatos han reaccionado poniendo en marcha un plan, que comenzará a aplicarse
    el próximo enero, basado sobre todo en una inspección continuada y exhaustiva de
    las empresas que acumulan más accidentes laborales, y en especial de aquellas
    dedicadas a varias actividades y, por tanto, proclives a subcontratar. No es la
    primera vez que se pone en marcha una iniciativa semejante. En 2002, el Gobierno
    y los agentes sociales también acordaron un plan para el reforzamiento de la
    inspección laboral, al que sin duda cabe atribuir el momentáneo y esperanzador
    descenso de los siniestros en 2004.

    El primer requisito para que el actual plan resulte eficaz es que tenga vocación
    de permanencia y no quede reducido a un mero parche, como fue el caso del
    anterior. También deberá tener en cuenta que las causas inmediatas de la
    siniestralidad no son coyunturales: se vinculan a métodos de trabajo
    inexistentes o inadecuados, escasa formación e información sobre riesgos y
    medidas preventivas, y ausencia o insuficiencia de las medidas de seguridad. La
    Inspección de Trabajo, además de sancionar, debería actuar también sobre unas
    causas que reflejan la escasa cultura de la seguridad en el trabajo existente en
    España, tanto entre los empresarios como entre los trabajadores. Y aunque no
    está en sus manos corregir las causas estructurales, en especial la precariedad
    y la subcontratación, sí lo está vigilar con la máxima atención que estos
    sistemas de trabajo se acomoden estrictamente a las medidas de seguridad. Poner
    freno a la sangría de mil trabajadores muertos al año merece todos los
    esfuerzos.

    http://www.elpais.es

  • El acoso psicológico en el ámbito laboral de los poderes públicos

    Hay un nuevo concepto que ronda por los ámbitos laborales y aunque se descubre muy lentamente, va imponiendo su realidad de un modo cada vez más visible. La práctica del «mobbing» no es complicada: se necesita solamente algún grado de perversidad y una política organizacional que lo apoye.


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    Sin embargo, debemos precisar que, en realidad, el fenómeno no
    es nuevo; lo nuevo está en la intensidad y difusión que ha alcanzado, en la
    mayor sensibilidad frente a los derechos que vulnera y en el mayor conocimiento
    de sus efectos.

    La victimóloga francesa Marie-France Hirigoyen, utiliza el término “acoso moral”
    para referirse a ciertas conductas de la vida cotidiana que constituyen una
    forma de violencia perversa, a un proceso de maltrato psicológico en el que un
    individuo puede destruir a otro sin ningún sentimiento de culpa. En el campo
    laboral, el acoso moral es descrito por ella como un proceso de maltrato
    psicológico mediante el cual un individuo puede hacer pedazos a otro y el
    ensañamiento puede conducir, incluso, a un verdadero asesinato psíquico. Se
    trata de cualquier manifestación de una conducta abusiva y, especialmente, los
    comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la
    personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo, o
    que puedan poner en peligro su empleo, o degradar el clima de trabajo.

    Además, cuando el proceso de acoso se instaura, la víctima es estigmatizada: se
    dice que el trato con ella es difícil, que tiene mal carácter o que está loca.
    Se considera que su personalidad es la responsable de las consecuencias del
    conflicto y la gente se olvida de cómo era antes o de cómo es en otro contexto.
    Más aún, las víctimas, al principio y contrariamente a lo que los agresores
    pretenden hacer creer, no son personas afectadas de alguna patología o
    particularmente débiles. Al contrario, el acoso empieza cuando una víctima
    reacciona contra el autoritarismo de un superior y no se deja avasallar. Su
    capacidad de resistir a la autoridad a pesar de las presiones es lo que la
    señala como blanco. La empresa en su conjunto se puede convertir en un sistema
    perverso cuando el fin justifica los medios y cuando está dispuesta a todo
    -incluso a destruir a sus empleados- con tal de alcanzar sus objetivos. En este
    caso, la mentira desencadena el proceso perverso en el mismo nivel de la
    organización del trabajo.

    Siguiendo este mismo encuadre, el profesor español Sagardoy señala que el
    proceso tiende a la aniquilación del acosado para que ante el sufrimiento que
    experimenta, abandone la organización. Así, la empresa acaba siendo un “campo de
    concentración”.

    Por su parte, Rosillo agrega que la explicación de este fenómeno se puede
    encontrar en las teorías pseudocientíficas, económicamente ruinosas y
    prácticamente inaplicables como técnicas de dirección, cuyo único fundamento
    estriba en el error o en la impostura intelectual de quienes las propalan.

    Recordemos que el profesor Leymann decía: “en las sociedades de nuestro mundo
    occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último
    campo de batalla en el que una persona puede destruir a otra sin ningún riesgo
    de llegar a ser procesada ante un Tribunal”. Esto es lo que, desafortunadamente,
    se puede ver y, por cierto, más de una vez.

    Debido a la escasa difusión del tema, muchos de estos actos de violencia
    laboral, que evidencian irracionalidades y sistemas ineficientes, quedan
    impunes.

    También se observa cómo el miedo genera conductas de obediencia, cuando no de
    sumisión, en la persona atacada, pero también en los compañeros que dejan hacer
    y que no quieren fijarse en lo que ocurre alrededor (si es que son sólo
    espectadores y no cómplices concientes que aprovechan la situación que los
    favorece al entorpecer o eliminar a un competidor más cualificado).

    De tal manera se puede apreciar asimismo que tales actos son “naturalizados” por
    el entorno, esto es, por los observadores del proceso y por la organización como
    macroestructura, reforzando relaciones de poder. También en estos casos se
    advierte que se genera una victimización “institucional” o “secundaria: el
    acosado no sólo no obtiene ayuda en la institución, sino que ésta contribuye a
    multiplicar los efectos del acoso por cuanto recibe como respuesta
    comportamientos elusivos que validan el maltrato original.

    Tengamos presente que la violencia que no tiene por qué ser física. A veces está
    presente de manera encubierta. Para que esto no suceda más y como se trata
    asimismo de un problema social que existe en forma constatada pero que la
    sociedad todavía se resiste a hablar de él, es que aspiramos a través de este
    espacio estimular a la reflexión para crear la conciencia personal y social de
    la gravedad de esta patología de gestión de los recursos humanos.

    Siendo la difusión social del problema uno de los mecanismos más eficaces para
    este fin, aspiramos a brindar la necesaria información del creciente desarrollo
    del estudio de esta temática dando a conocer las investigaciones realizadas al
    respecto, para encontrar las respuestas legales y éticas y las estrategias de
    prevención, intervención y de control más adecuadas para erradicar estas
    prácticas.

    La legislación específica, que a esta altura es una prioridad, deberá establecer
    las sanciones correspondientes: en un Estado de Derecho no pueden quedar impunes
    los actos de violencia laboral que avasallan los derechos fundamentales de la
    persona humana.

    21/12/2005 – Dra. Patricia Barbado – Argentina (Publicado en Jurisprudencia
    Argentina, Buenos Aires, 29.12.04, t. 2004-IV, suplemento de Derecho
    Administrativo correspondiente al fascículo Nº 13)