Autor: Comfia Asepeyo

  • «Nuestro modelo de crecimiento era vistoso, pero tenía los pies de barro y no era sostenible».

    Están corriendo ríos de tinta en los últimos meses sobre nuestra situación económica y sus consecuencias sociales y políticas. Yo mismo he opinado y he tenido que reivindicar que hace 14 meses mi sindicato hizo público un texto, que tuvo irregular acogida, en el que se hablaba del fin de un ciclo y de la oportunidad, existente en todas las crisis, para reconstruir con otras bases una economía que daba signos de agotamiento.

    Están corriendo ríos de tinta en los últimos meses sobre nuestra situación económica y sus consecuencias sociales y políticas. Yo mismo he opinado y he tenido que reivindicar que hace 14 meses mi sindicato hizo público un texto, que tuvo irregular acogida, en el que se hablaba del fin de un ciclo y de la oportunidad, existente en todas las crisis, para reconstruir con otras bases una economía que daba signos de agotamiento. Tras el largo paréntesis en el que se dirimía si estábamos en desaceleración, en el camino de una recesión, en una crisis endógena o exógena, hoy parece que se conviene en que estamos en una situación peligrosa. Nuestra economía no crece, aumenta el desempleo, suben los precios, el presupuesto de las administraciones públicas es deficitario, el derrumbe de determinadas «empresas» deja boquetes en instituciones financieras, y todo esto «nos ha ocurrido» en la peor de las pistas de aterrizaje: una gravísima crisis financiera internacional.

    Ahora se someten a debate las recetas para esta grave patología. Han aparecido las del repertorio clásico (rebajas de impuestos, rebajas de cotizaciones sociales, aligerar costes de la mano de obra, aligerar restricciones para el despido, austeridad de las administraciones públicas, etcétera) que chocan frontalmente con otras restricciones no menos objetivas: las dificultades de las administraciones para gestionar servicios y prestaciones básicas, sanidad, educación, desempleo, lo que demuestra que, al igual que en todas las crisis, no sólo las económicas, a las dificultades generadas por la misma crisis se añaden las generadas por la insuficiencia de instrumentos de intervención, quizás malgastados indebidamente antes.

    Los que critican al Gobierno por no intervenir con más contundencia lo hacen, a veces, viendo el toro desde la barrera, que es tanto como desde el no gobierno. Todas las ideas deben ser tomadas serenamente en consideración pero, como ocurre con la farmacopea, leyendo los llamados «efectos secundarios».

    Creo que se requiere un gran acuerdo, aunque fuera implícito, anclado en dos principios. Primero, no aumentar el daño para la mayoría y, segundo, diseñar una hoja de ruta distinta para nuestra economía futura, porque el futuro es tan importante como el presente. Digo esto porque si no reconocemos el carácter endógeno de nuestro ciclo económico, repetiremos mecánicamente dentro de unos años estos desgraciados episodios. Nuestro modelo de crecimiento era muy vistoso (crecimiento del PIB, crecimiento del empleo, saneamiento de las cuentas públicas que permitía rebajas de impuestos directos), pero tenía los pies de barro en cuanto a sostenibilidad (fiar todo a la capacidad de las familias y las empresas para endeudarse a medio y largo plazo, fiar casi todo al aprecio de la vivienda residencial, fiar casi todo a unos tipos de interés reales negativos, no mirar el saldo negativo de la balanza de pagos -endeudamiento exterior- que sigue batiendo récords, fiar casi todo al incremento masivo de mano de obra barata y poco productiva). Topaba con la lógica más elemental porque habitamos, y hemos presumido de ello, el país con la economía más abierta de la UE, con una moneda fuerte, por fin, controlada por el Banco Central Europeo y en una economía global ultracompetitiva donde el castigo por no mirar la cara mala de este modelo de crecimiento perverso es el ajuste.

    Y ahora estamos en la etapa de ajuste. En el ajuste de empleo y del valor de nuestros activos, en especial los inmobiliarios.

    Es importante saber lo que nos pasa y por qué nos ha pasado. No hay buena terapia sin buen diagnóstico. Por ello, creo que hay que comenzar por reconocer errores propios para no repetirlos y sacar conclusiones para el futuro: nuestra principal riqueza es el capital humano y lo hemos maltratado (sistema educativo francamente mejorable, mucho empleo precario, inmigración masiva procíclica). Si queremos no deber tanto (un billón y medio de euros es nuestra deuda exterior) deberemos ahorrar más para invertir o gastar más. Si queremos no depender de otros deberemos producir más -no sólo viviendas- para vender más fuera de nuestras fronteras y esto significa elevar la potencia de nuestro aparato industrial haciendo todo lo que predicamos en relación con I+D+i. Si queremos depender de nosotros mismos en mayor medida deberemos resolver algo en relación con nuestro modelo energético, que es el más dependiente del exterior de todos nuestros vecinos. Y si queremos ser más independientes y más potentes no deberíamos seguir fragmentando nuestro mercado interno.

    Si nos ponemos de acuerdo en estas cosas, y lo digo con bastante escepticismo, lo que debemos hacer sería más fácil de explicar y de hacer.

    Desde mi posición, y dando por supuesto que las líneas anteriores justifican mis recetas, habría que pensar primero en las víctimas, en los parados, nacionales o inmigrantes, porque son personas, no fungibles, y requieren cobertura económica y dotación de empleabilidad futura. Y también asegurarnos primero que, al socaire de la crisis y el revuelo, no deben ser derruidas instituciones que garantizan la cohesión y la pervivencia de nuestra economía y nuestra sociedad: la Seguridad Social, las relaciones laborales pacíficas, la unidad de mercado; porque, no sólo no avanzaríamos, sino que retrocederíamos si destruimos estas y otras cosas que hemos levantado en estos últimos 30 años.

    Y habría que pensar, en segundo lugar, en cómo querríamos que fuera nuestra economía cuando el ciclo económico mundial mejorase. Yo quiero otro modelo de crecimiento, basado en la producción de bienes y servicios de alto valor añadido, que gane mercado exterior e invierta nuestra balanza comercial y que genere empleos cualificados, más productivos y menos precarios. Para ello hay que llenar nuestros déficits educativos desde los escalones inferiores hasta los más altos. Para ello, también, hay que desincentivar las inversiones en proyectos efímeros y cortoplacistas e incentivar las que vayan a generar tejido empresarial más consistente, competitivo y moderno. Aquí las prioridades fiscales deberían operar desde ahora.

    Hay que abordar un debate no trucado sobre cómo resolver nuestra dependencia energética, siendo conscientes de los límites que nos impone el mundo y siendo conscientes de que todas las fuentes energéticas tienen pros y contras, pero que deberemos optar por aquellas que nos garanticen mejores precios, mayor autonomía y menos impacto medioambiental.

    La inmigración, para que sea un éxito para los inmigrantes y para nosotros, debe basarse en la posibilidad de integrar laboral y económicamente a las personas que puedan trabajar aquí. El Estado social no es compatible con la desregulación y con el empleo ilegal. Las empresas de determinados sectores han podido ser favorecidas por la inmigración masiva pero deben contribuir, con la legalidad de la contratación, a que la sociedad pueda asumir el coste de la integración.

    De la crisis deberíamos aprovechar lo malo para extraer algo bueno: reflexión sobre nuestros males y sus posibles correcciones. Yo creo que, incluso en un contexto internacional beneficioso, nuestro modelo «haría aguas», y no debemos responsabilizar «al mundo» de nuestros propios vicios o errores. –

    José María Fidalgo Velilla es secretario general de Comisiones Obreras. El Pais

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  • Trabajar no sólo por dinero

    Cada vez más empresas incluyen la retribución en especie como parte de la remuneración de sus trabajadores y la tendencia va al alza como alternartiva a la moderación salarial. Muchos de estos beneficios han dejado de ser un privilegio exclusivo de los directivos para extenderse a toda la plantilla.

    30-06-2008 – Nadie está dispuesto a trabajar por amor al arte, pero si es por amor a un coche, un teléfono móvil, seguro de vida, una ayuda para la guardería de los niños… la cosa empieza a cambiar. Aunque la nómina sigue siendo un factor clave para los trabajadores a la hora de buscar empleo, cada vez más empresas intentar captar y retener empleados mediante beneficios sociales que completen el paquete retributivo, y la tendencia podría aumentar en los próximos meses.

    Y es que según Rafael Barrilero, socio de Mercer, en el actual contexto inflacionista impulsar la retribución en especie «es la única fórmula posible para mantener o aumentar o el poder adquisitivo de los empleados y permitirles obtener el máximo rendimiento neto posible de sus salarios». Por eso Barrilero augura que este tipo de compensaciones estarán al alza todo este año «y su auge se mantendrá en el tiempo, porque las empresas y trabajadores comprobarán sus ventajas».

    La función de la retribución en especies ha ido transformándose en los últimos años. » Hace una década a la empresa le resultaba muy sencillo encontrar trabajadores para la mayoría de puestos, pero en los últimos años se ha girado la tortilla – argumenta Carlos Delgado, presidente y consejero delegado de Compensa Capital Humano y autor de diversos libros sobre retribución flexible-. Por eso las empresas pioneras en ofrecer retribuciones en especie fueron las de sectores con dificultades para cubrir algunos puestos o donde existe una elevada rotación, como las entidades financieras. Ya no se trata sólo de retener el talento sino también de captarlo, y no sólo entre los profesionales de puestos directivos sino incluso en los de base».

    En este sentido Ernesto Poveda, socio director de ICSA Recursos Humanos, destaca que en los últimos años «ha empezado a notarse una democratización de los beneficios extrasalariales hacia todos los niveles operativos de la compañía», aunque algunos continúan estando prácticamente reservados para ciertas categorías.

    Los coches de empresa, por ejemplo, suelen ser un privilegio casi exclusivo para los altos directivos: el 89% dispone de uno, según datos de Watson Wyatt. En los puestos comerciales también es un beneficio frecuente, aunque la diferencia de categoría queda clara: si los altos directivos disponen de un Mercedes, Audi o BMW pagado por la compañía, los mandos intermedios del departamento comercial suelen tener que conformarse con un utilitario de gama media.

    De todos modos el coche de empresa es siempre un beneficio muy valorado: según un estudio de Watson Wyatt, los trabajadores españoles son los más reacios de Europa a aceptar dinero en lugar de coche de empresa, y más tal y como están actualmente los precios del combustible.

    Otro elemento clásico de la retribución extrasalarial es el móvil de empresa, que en los últimos años se ha ido extendiendo como elemento de compensación en todos los niveles: según datos de ICSA Recursos Humanos, el 13% de los empleados de base disponen de uno. El auge de los modelos tipo Blackberry permite a la empresa tener al empleado permanentemente conectado a la oficina, pero los trabajadores también sacan tajada: un estudio elaborado entre empleados británicos por la compañía de telecomunicaciones Aurora Kendrick James demuestra que el 25% del total de las llamadas que se hacen desde móviles de empresa son por asuntos personales.

    Ángel García, director de Estudios de Watson Wyatt en España, explica que uno de los elementos que más se ha generalizado últimamente son los seguros médicos. «Hace tres o cuatro años sólo se ofrecían a los directivos y mandos intermedios y ahora casi la mitad del resto de empleados también dispone de uno», destaca.

    Las subvenciones para comer fuera de casa son posiblemente la retribución en especie más popular entre los trabajadores españoles: según Watson Wyatt el 44% de las empresas ofrece alguna ayuda de este tipo, con un promedio de unos 7 euros por día. «En España estas ayudas llevan funcionando más de 30 años pero comparado con países como Francia la penetración aún es baja – explica Laura Montero, directora de Marketing de la empresa Accor Services, que comercializa los Tickets Restaurante-.

    En España estas ayudas están muy concentradas en las grandes capitales, porque en ciudades con distancias cortas la gente puede irse a comer a casa, aunque cada vez más empleados optan por comer en el trabajo para poder salir más temprano al final de la jornada».

    Otro tipo de ayudas que comienzan a extenderse son las subvenciones para la guardería de los hijos de los trabajadores. Las adie está dispuesto a trabajar por amor al arte, pero si es por amor a un coche, un teléfono móvil, seguro de vida, una ayuda para la guardería de los niños… la cosa empieza a cambiar. Aunque la nómina sigue siendo un factor clave para los trabajadores a la hora de buscar empleo, cada vez más empresas intentar captar y retener empleados mediante beneficios sociales que completen el paquete retributivo, y la tendencia podría aumentar en los próximos meses.

    Y es que según Rafael Barrilero, socio de Mercer, en el actual contexto inflacionista impulsar la retribución en especie «es la única fórmula posible para mantener o aumentar o el poder adquisitivo de los empleados y permitirles obtener el máximo rendimiento neto posible de sus salarios». Por eso Barrilero augura que este tipo de compensaciones estarán al alza todo este año «y su auge se mantendrá en el tiempo, porque las empresas y trabajadores comprobarán sus ventajas».

    La función de la retribución en especies ha ido transformándose en los últimos años. » Hace una década a la empresa le resultaba muy sencillo encontrar trabajadores para la mayoría de puestos, pero en los últimos años se ha girado la tortilla – argumenta Carlos Delgado, presidente y consejero delegado de Compensa Capital Humano y autor de diversos libros sobre retribución flexible-. Por eso las empresas pioneras en ofrecer retribuciones en especie fueron las de sectores con dificultades para cubrir algunos puestos o donde existe una elevada rotación, como las entidades financieras. Ya no se trata sólo de retener el talento sino también de captarlo, y no sólo entre los profesionales de puestos directivos sino incluso en los de base».

    En este sentido Ernesto Poveda, socio director de ICSA Recursos Humanos, destaca que en los últimos años «ha empezado a notarse una democratización de los beneficios extrasalariales hacia todos los niveles operativos de la compañía», aunque algunos continúan estando prácticamente reservados para ciertas categorías.

    Los coches de empresa, por ejemplo, suelen ser un privilegio casi exclusivo para los altos directivos: el 89% dispone de uno, según datos de Watson Wyatt. En los puestos comerciales también es un beneficio frecuente, aunque la diferencia de categoría queda clara: si los altos directivos disponen de un Mercedes, Audi o BMW pagado por la compañía, los mandos intermedios del departamento comercial suelen tener que conformarse con un utilitario de gama media.

    De todos modos el coche de empresa es siempre un beneficio muy valorado: según un estudio de Watson Wyatt, los trabajadores españoles son los más reacios de Europa a aceptar dinero en lugar de coche de empresa, y más tal y como están actualmente los precios del combustible.

    Otro elemento clásico de la retribución extrasalarial es el móvil de empresa, que en los últimos años se ha ido extendiendo como elemento de compensación en todos los niveles: según datos de ICSA Recursos Humanos, el 13% de los empleados de base disponen de uno. El auge de los modelos tipo Blackberry permite a la empresa tener al empleado permanentemente conectado a la oficina, pero los trabajadores también sacan tajada: un estudio elaborado entre empleados británicos por la compañía de telecomunicaciones Aurora Kendrick James demuestra que el 25% del total de las llamadas que se hacen desde móviles de empresa son por asuntos personales.

    Ángel García, director de Estudios de Watson Wyatt en España, explica que uno de los elementos que más se ha generalizado últimamente son los seguros médicos. «Hace tres o cuatro años sólo se ofrecían a los directivos y mandos intermedios y ahora casi la mitad del resto de empleados también dispone de uno», destaca.

    Las subvenciones para comer fuera de casa son posiblemente la retribución en especie más popular entre los trabajadores españoles: según Watson Wyatt el 44% de las empresas ofrece alguna ayuda de este tipo, con un promedio de unos 7 euros por día. «En España estas ayudas llevan funcionando más de 30 años pero comparado con países como Francia la penetración aún es baja – explica Laura Montero, directora de Marketing de la empresa Accor Services, que comercializa los Tickets Restaurante-.

    En España estas ayudas están muy concentradas en las grandes capitales, porque en ciudades con distancias cortas la gente puede irse a comer a casa, aunque cada vez más empleados optan por comer en el trabajo para poder salir más temprano al final de la jornada».

    Otro tipo de ayudas que comienzan a extenderse son las subvenciones para la guardería de los hijos de los trabajadores. Las adie está dispuesto a trabajar por amor al arte, pero si es por amor a un coche, un teléfono móvil, seguro de vida, una ayuda para la guardería de los niños… la cosa empieza a cambiar. Aunque la nómina sigue siendo un factor clave para los trabajadores a la hora de buscar empleo, cada vez más empresas intentar captar y retener empleados mediante beneficios sociales que completen el paquete retributivo, y la tendencia podría aumentar en los próximos meses.

    Y es que según Rafael Barrilero, socio de Mercer, en el actual contexto inflacionista impulsar la retribución en especie «es la única fórmula posible para mantener o aumentar o el poder adquisitivo de los empleados y permitirles obtener el máximo rendimiento neto posible de sus salarios». Por eso Barrilero augura que este tipo de compensaciones estarán al alza todo este año «y su auge se mantendrá en el tiempo, porque las empresas y trabajadores comprobarán sus ventajas».

    La función de la retribución en especies ha ido transformándose en los últimos años. » Hace una década a la empresa le resultaba muy sencillo encontrar trabajadores para la mayoría de puestos, pero en los últimos años se ha girado la tortilla – argumenta Carlos Delgado, presidente y consejero delegado de Compensa Capital Humano y autor de diversos libros sobre retribución flexible-. Por eso las empresas pioneras en ofrecer retribuciones en especie fueron las de sectores con dificultades para cubrir algunos puestos o donde existe una elevada rotación, como las entidades financieras. Ya no se trata sólo de retener el talento sino también de captarlo, y no sólo entre los profesionales de puestos directivos sino incluso en los de base».

    En este sentido Ernesto Poveda, socio director de ICSA Recursos Humanos, destaca que en los últimos años «ha empezado a notarse una democratización de los beneficios extrasalariales hacia todos los niveles operativos de la compañía», aunque algunos continúan estando prácticamente reservados para ciertas categorías.

    Los coches de empresa, por ejemplo, suelen ser un privilegio casi exclusivo para los altos directivos: el 89% dispone de uno, según datos de Watson Wyatt. En los puestos comerciales también es un beneficio frecuente, aunque la diferencia de categoría queda clara: si los altos directivos disponen de un Mercedes, Audi o BMW pagado por la compañía, los mandos intermedios del departamento comercial suelen tener que conformarse con un utilitario de gama media.

    De todos modos el coche de empresa es siempre un beneficio muy valorado: según un estudio de Watson Wyatt, los trabajadores españoles son los más reacios de Europa a aceptar dinero en lugar de coche de empresa, y más tal y como están actualmente los precios del combustible.

    Otro elemento clásico de la retribución extrasalarial es el móvil de empresa, que en los últimos años se ha ido extendiendo como elemento de compensación en todos los niveles: según datos de ICSA Recursos Humanos, el 13% de los empleados de base disponen de uno. El auge de los modelos tipo Blackberry permite a la empresa tener al empleado permanentemente conectado a la oficina, pero los trabajadores también sacan tajada: un estudio elaborado entre empleados británicos por la compañía de telecomunicaciones Aurora Kendrick James demuestra que el 25% del total de las llamadas que se hacen desde móviles de empresa son por asuntos personales.

    Ángel García, director de Estudios de Watson Wyatt en España, explica que uno de los elementos que más se ha generalizado últimamente son los seguros médicos. «Hace tres o cuatro años sólo se ofrecían a los directivos y mandos intermedios y ahora casi la mitad del resto de empleados también dispone de uno», destaca.

    Las subvenciones para comer fuera de casa son posiblemente la retribución en especie más popular entre los trabajadores españoles: según Watson Wyatt el 44% de las empresas ofrece alguna ayuda de este tipo, con un promedio de unos 7 euros por día. «En España estas ayudas llevan funcionando más de 30 años pero comparado con países como Francia la penetración aún es baja – explica Laura Montero, directora de Marketing de la empresa Accor Services, que comercializa los Tickets Restaurante-.

    En España estas ayudas están muy concentradas en las grandes capitales, porque en ciudades con distancias cortas la gente puede irse a comer a casa, aunque cada vez más empleados optan por comer en el trabajo para poder salir más temprano al final de la jornada».

    Otro tipo de ayudas que comienzan a extenderse son las subvenciones para la guardería de los hijos de los trabajadores. Las empresas suelen aportar de media unos 100 euros mensuales por niño hasta los 3 años. Algunas grandes compañías van incluso más allá y tienen su propia guardería en el centro de trabajo: es el caso de Mercadona en Sant Sadurní d´Anoia o Tous en Manresa, entre otras.

    Las ayudas para comer o para guarderías aportan rebajas en impuestos como el IVA o el impuesto de sociedades para las compañías, y el IRPF o la Seguridad Social para los trabajadores. Por eso, tanto a la empresa como al trabajador le resulta más ventajosa la retribución en especie que su equivalente en metálico. Además, adquirir ciertos productos o servicios a través de la empresa permite a los trabajadores adquirir a economías de escala y conseguir así ordenadores o seguros más baratos, por ejemplo.

    Esta es la base de la denominada «retribución a la carta», un sistema que comienza a implantarse en algunas empresas y que permite que cada trabajador decida qué beneficios sociales quiere recibir, a cambio de renunciar a una cierta parte de su sueldo. «Ahora el escenario económico se ha complicado – reconoce Delgado-: las empresas no pueden pagar indiscriminadamente y tienen que gestionar sus costes de forma eficiente, por eso es importante que todos los beneficios sociales que conceda la empresa sean valorados por el trabajador que los recibe, de ahí que actualmente la tendencia sea la personalización de estos beneficios».

    Según un estudio de Garrigues Human Capital Services, el 41% de las empresas ya cuenta con algún sistema de retribución flexible y otro 39% prevé implantarlo a medio plazo. Los cheques de restaurante, la formación, los seguros de salud y accidentes y la compra de ordenadores son, por este orden, los elementos que con más frecuencia se suelen ofrecer a los empleados a cambio de que renuncien a una parte de su sueldo.

    «Ofrecer los mismos paquetes retributivos a toda la plantilla es un error – advierte Delgado-: es fácil equivocarse, por ejemplo si se da un seguro de salud a una persona que no lo necesita porque ya tiene otro de su cónyuge, o si le damos un Audi a un directivo que prefiere ir en moto. Hay que preguntar a cada empleado si prefiere ganar 60.000 euros anuales, por ejemplo, o 40.000 y que el resto sea a través de otros beneficios con ventajas fiscales. De esta manera, el trabajador gana en poder adquisitivo y la empresa no ve aumentar sus costes salariales».

    Sin embargo, muchos trabajadores siguen prefiriendo cobrar todo su sueldo en metálico. «Somos latinos y el cambio cultural de aceptar beneficios sociales a cambio de un sueldo más bajo aún puede tardar años en ser totalmente aceptado – reconoce Delgado-. Pero lo importante no es que el trabajador mire su cuenta bancaria a final de mes para ver cuánto dinero le ha ingresado la empresa con la nómina, sino que la mire a principios del mes siguiente cuando vea todo lo que se ha ahorrado gracias al coche de empresa, a la factura del móvil o a los cheques de restaurante, por ejemplo».

    Nuria Peláez
    La Vanguardia


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  • Los días malos pasan factura

    ¿Quien puede estar alegre y cariñoso en casa después de una jornada laboral de ocho horas con bronca con el jefe incluida? Nadie. El trabajo impacta ineludiblemente en la vida personal

    30-06-2008 – La vida personal y la vida laboral no se equilibran: se retroalimentan», concluía un estudio de la Wharton University sobre los efectos del buen -o malhumor en el rendimiento laboral. El estudio, como otros tantos, constataba algo que todos los trabajadores hemos tenido claro algún día: que una mala racha en el trabajo acaba repercutiendo en las relaciones con familiares y amigos o, al contrario, que la felicidad en la vida personal, como la derivada de un enamoramiento, hace más probable que uno se sienta también feliz en el trabajo. «Somos personas globales y transferimos nuestras experiencias en ambos sentidos», señala Eva Cifre, profesora de la Universidad Jaime I y miembro del equipo WONT de evaluación europea de los riesgos psicosociales en el trabajo. «Si has tenido un día malo en el trabajo, con problemas con los compañeros, o con mucha tensión, llegas a casa y descargas tu malhumor o tu frustración en tu pareja o, la gente que no se sabe controlar, en sus hijos».

    Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, el 22,5% de los trabajadores considera que su empleo afecta negativamente a su salud. El principal impacto son los «trastornos músculo-esqueléticos», sobre todo dolor de espalda en la zona lumbar o cervical, y el segundo más frecuente, que declaran sufrir uno de cada cinco trabajadores europeos es el estrés o la ansiedad ante la excesiva presión o a otros tipos de demadas a las que está sometido.

    El trabajo no sólo estresa a los altos ejecutivos. Un estudio de la Brighton School of Business señalaba que además de las puntas de trabajo que se producen en algunos periodos, otras causas muy frecuentes de ansiedad y mal humor son estar en un trabajo inadecuado a las propias capacidades o que no recompense el esfuerzo justamente. Para la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, el trabajo precario es una otra causa mayor de ansiedad laboral: los empleos de baja remuneración, baja calidad, con pocas oportunidades de formación y de avanzar en la carrera profesional. Por ello, no es de extrañar que los trabajadores de la función pública reporten más casos de estrés, incluso en su grado máximo, el burn-out o quemados, que el conjunto de los trabajadores (llegan al 31% los funcionarios que declaran estrés, según un estudio de CC. OO. en la comunidad de Madrid). En el mismo sentido, los directivos catalanes, pese a las largas jornadas laborales, declararon en un estudio de la conselleria de Treball una satisfacción con su empleo de 8,37 puntos sobre 10, mientras que las mujeres empleadas en tareas administrativas declaraban sólo un 6. Trabajadoras de hostelería, dependientas y limpiadoras son las profesiones en las que el estrés tiene un impacto más negativo sobre la salud.

    El mal rollo que causa un trabajo demasiado exigente o poco satisfactorio afecta a la conducta del trabajador, incluso fuera de él: frecuentemente se muestra irritable, falto de ánimos o agobiado. En otras ocasiones ese malestar se «somatiza» y se expresa en síntomas físicos: insomnio, dolor de estómago, tensiones musculares, palpitaciones, pulso cardiaco acelerado, tendencia a sudar… y cognitivos, como la dificultad para tomar decisiones o para valorarlas correctamente.

    Algunas situaciones laborales tienen efectos muy marcados en la vida personal. Es el caso del trabajo nocturno o por turnos, que tiene un fuerte impacto en las relaciones personales y sociales y en la salud a través de alteraciones del sueño, mayor consumo de tranquilizantes-estimulantes para regularlo, fatiga crónica y dolores de cabeza. Otra situación extrema es la expatriación: empleos que exigen alta dedicación y que dejan al cónyuge sólo en un entorno alejado de sus red social habitual provocan un alto porcentaje de rupturas de pareja.

    A veces, por supuesto, el trabajo también tiene un impacto positivo en la vida personal. Por ejemplo, según un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania, en las parejas en crisis si la mujer empieza a trabajar fuera de casa se reduce el riesgo de ruptura: el trabajo proporciona un entorno con reglas y roles claros, en los que se pueden conseguir logros visibles y amplía las relaciones sociales más allá de la pareja y los hijos… empezando un círculo virtuoso de satisfacción que, de nuevo, se retroalimenta.

    Rosa Salvador

    La Vanguardia

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  • GUÍA DE SERVICIOS DE CCOO

    La Guía de Servicios de COMFIA (estatal) que hoy ponemos en tus manos es un instrumento más para que conozcas el amplio abanico de recursos de los que dispones como afiliado/a.

    Te proponemos un amplio recorrido por los acuerdos que mantenemos con despachos de abogados, representantes hoteleros, agencias de viajes, editoriales y librerías, comercios, ocio, tiempo libre, concesionarios de automóviles, etc. En los que el afiliado y sus familiares directos pueden encontrar interesantes descuentos.

    La responsabilidad de ser la primera fuerza sindical hace que nuestra principal preocupación sea la atención a nuestros afiliados y afiliadas. Esta guía es un paso más en esa voluntad de estar cada día más cerca de ti en tus necesidades y problemas.

    Toda la información que comprende la Guía de Servicios se encuentra disponible en la pagina Web de COMFIA: www.comfia.net, donde además, en muchas ocasiones, se amplia el campo informativo.

    Ante cualquier duda contacta con nosotros y te facilitaremos toda la información que necesites en infoservicios@comfia.ccoo.es indicándonos nombre y apellidos y nº de afiliación.





    Guía de Servicios CCOO

     

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  • Alcanzado un preacuerdo en el convenio sectorial de los servicios de prevencion ajenos

    Las federaciones sindicales COMFIA-CC.OO. y FES-UGT, y las patronales ASPREM, ANEPA y ASPA, alcanzan un preacuerdo en el convenio sectorial de los servicios de prevencion ajenos

    Alcanzado un preacuerdo en el convenio sectorial de los servicios de prevencion ajenos


    Las federaciones sindicales COMFIA-CC.OO. y FES-UGT, y las patronales ASPREM, ANEPA y ASPA, alcanzan un preacuerdo en el convenio sectorial de los servicios de prevencion ajenos.

    30-06-2008 En la reunión celebrada el pasado día 27 de junio, patronales y sindicatos cerraron los últimos temas pendientes y llegaron a un preacuerdo que constituye, de facto, un nuevo sector: el de la empresas de  servicios de prevención ajenos.

    Con el preacuerdo finaliza un largo y complicado proceso negociador en el que ha habido que superar las  diferencias iniciales que planteaban las tres patronales debido a los diferentes orígenes y objetivos. Esto tuvo como consecuencia el retraso en la constitución de la Mesa Negociadora en un principio y después la ralentización de las negociaciones.

    El contenido de los acuerdos cumple con el objetivo sindical de homogenizar al alza las condiciones laborales de los trabajadores de la prevención que se regían por  normas muy dispares con grandes diferencias entre si. El mecanismo utilizado es la paulatina incorporación de las mejoras durante los cuatro años de  vigencia  y con la previsión de que la homogenización total se alcance el primer año del siguiente convenio.

    El preacuerdo establece cuatro años de vigencia, durante el cual se alcanzará una jornada anual de 1.710 h., se establece una clasificación profesional y salarial específica del sector y unos salarios que significarán el 90% del importe del colectivo procedente de la segregación de las Matepss cuyas condiciones han servido en general de referencia para la homologación.

    Otras materias han sido también reguladas en este preacuerdo: se incorporan todas las medidas previstas por la Ley de Igualdad en vacaciones, permisos y suspensiónes de contrato; en Previsión social se constituye una comisión para la implantación de Planes de Pensiones; en derechos sindicales se reconoce a las Secciones Sindicales como interlocutores válidos de los trabajadores en las empresas.

    Comfia-CC.OO. considera que  la firma del convenio  cierra un ciclo abierto por el RD del 10 de junio de 2.005 que establecía la segregación de la actividad de Prenvención de la Matepss y configura un marco en el que las empresas podrán desarrollar la prevención de riesgos en condiciones de igualdad. El convenio afectará a unos 16.000 trabajadores en todo el Estado.

    El próximo día 17 de julio esta prevista la firma  del  convenio.

    30 de junio de 2008.

     

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