Autor: Comfia Asepeyo

  • PARTICIPA EN NUESTRA ENCUESTA SOBRE IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES.

    Nos gustaría contar con tú participación en esta encuesta, que hemos elaborado al objeto de recavar tus sugerencias y aportaciones para que nos ayuden a llevar a cabo el Plan de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres.

    Tu opinión es importante para nosotros. Te animamos a participar en la encuesta y fomentar la participación de tus compañeros.

    Por tratarse de un cuestionario de opiniones, te agradeceríamos que contestaras a cada una de las cuestiones planteadas con la mayor sinceridad. TE GARANTIZAMOS EL ANONIMATO Y CONFIDENCIALIDAD de la información que nos proporciones, para lo cual te facilitamos una dirección de correo externo, donde nos puedes enviar el cuestionario.

    GRACIAS POR PARTICIPAR

     

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  • Un juez reconoce el derecho de una madre trabajadora a elegir horario para cuidar a su familia.

    La mujer, moza de almacén en la comunidad de Murcia, había pedido a su empresa cambiar el turno partido que tenía por el de mañana para poder encargarse así del cuidado de sus hijos.

     Un juez reconoce el derecho de una madre trabajadora a elegir horario para cuidar a su familia

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  • Los problemas de conciliación trabajo-familia y el estrés.

    El conflicto trabajo-familia es un estresor que se produce por las presiones ejercidas por el trabajo (actividad a la que se dedica más tiempo) y por la familia (actividad considerada más importante que el trabajo), llegando a ser en, algunos aspectos, incompatibles. Cuanto más tiempo y energía se dedica a una actividad, menos tiempo se disponer para dedicarse a la otra. Así, esta relación trabajo-familia pasa a ser un conflicto que se convierte en fuente de estrés para las personas, que pueden llegar a tener problemas de salud (tanto física como mental), de pareja (actualmente en algunas grandes ciudades como Madrid, el número de separaciones o divorcios es superior al número de matrimonios), familiares (el menor tiempo dedicado a los hijos hace que la televisión, los videojuegos y la calle se hayan convertido en “educadores” de muchos niños), o laborales (problemas de desarrollo de la carrera profesional, desmotivación, estrés laboral, etc.). Se calcula que el 40% de las personas que trabajan en España tienen este tipo de conflictos.

    Los problemas de conciliación trabajo-familia y el estrés
     


    El conflicto trabajo-familia es un estresor que se produce por las presiones ejercidas por el trabajo (actividad a la que se dedica más tiempo) y por la familia (actividad considerada más importante que el trabajo), llegando a ser en, algunos aspectos, incompatibles. Cuanto más tiempo y energía se dedica a una actividad, menos tiempo se disponer para dedicarse a la otra. Así, esta relación trabajo-familia pasa a ser un conflicto que se convierte en fuente de estrés para las personas, que pueden llegar a tener problemas de salud (tanto física como mental), de pareja (actualmente en algunas grandes ciudades como Madrid, el número de separaciones o divorcios es superior al número de matrimonios), familiares (el menor tiempo dedicado a los hijos hace que la televisión, los videojuegos y la calle se hayan convertido en “educadores” de muchos niños), o laborales (problemas de desarrollo de la carrera profesional, desmotivación, estrés laboral, etc.). Se calcula que el 40% de las personas que trabajan en España tienen este tipo de conflictos.

    En los resultados de la VII Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo del Ministerio de Trabajo del año 2006, las mujeres presentan un menor grado de satisfacción que los hombres en el nivel de equilibrio conseguido entre las tareas familiares y laborales. La satisfacción disminuye al aumentar el nivel de estudios y cuanto más grande es la ciudad en la que se reside. El 30% de las mujeres considera que sus obligaciones familiares le han impedido desarrollar suficientemente su carrera profesional, aumentando este porcentaje con su nivel de estudios.

    Los problemas de conciliación entre trabajo y familia aumentan cuando el trabajador sufre más estrés laboral.

    Los factores de riesgo relacionados con el estrés en el trabajo (ordenados de mayor a menor peso) según la V Encuesta Nacional sobre Condiciones del Trabajo, ENCT, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT, 2003): edad mayor de 25 años (tienen más estrés los trabajadores mayores de esta edad), tiempo de desplazamiento al trabajo superior a una hora, ritmo elevado del trabajo en más de la mitad de la jornada, trabajar en el sector servicios, trabajar por turnos, mantener un alto nivel de atención en más de la mitad de la jornada, ser mujer, y realizar tareas muy repetitivas más de la mitad de la jornada.

    Estamos construyendo una sociedad más centrada en el trabajo y menos en la familia.

     Esto está produciendo algunos problemas, como disminución de la satisfacción por el nivel de equilibrio conseguido en el tiempo que dedicamos a ambos roles. Pero cada vez encontramos datos más preocupantes que revelan que estos problemas de conciliación están relacionados con problemas de estrés que repercuten negativamente en nuestra salud.

    La Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a las empresas e instituciones en España a tomar medidas para controlar los riesgos para la salud en el trabajo, como es el caso del estrés laboral. Sin embargo, pasados más de diez años de su promulgación, no se está aplicando todavía a un nivel mínimamente satisfactorio. Sirva de ejemplo este dato. En una encuesta reciente elaborada por la Unión General de Trabajadores para los profesores de enseñanzas medias, una de las profesiones más estresada en este momento en España, “se puede observar que el 67% de los encuestados tienen la percepción de que existe el riesgo de padecer estrés, depresión u otro tipo de trastornos de origen psicosocial. Más allá de que este riesgo se materialice, el trabajador/a, se siente amenazado en su puesto de trabajo. En cambio, si observamos las medidas preventivas adoptadas referidas a este tipo de riesgos, detalladas en la pregunta 6 de este informe, podemos ver que sólo se toman en un 4% de los centros encuestados”. Si en los centros educativos existe un problema muy serio con el estrés de sus trabajadores y sólo se han tomado las medidas que obliga la ley en el 4% de los centros, imagínense el resto.

    Problemas y consecuencias del estrés.

    La reacción normal producida por estrés implica activación fisiológica a diferentes niveles de respuesta (muscular, respiratoria, cardiaca,…). Cuando esa reacción se prolonga en el tiempo, o no da tiempo a recuperarse, se generan pequeños problemas, como cansancio, hiperactivación, agotamiento, insomnio, falta de concentración, etc.

    Un ejemplo de reacción de estrés frecuente ante una situación cotidiana lo encontramos en algunos puestos de trabajo. Las personas que pasan muchas horas delante de un ordenador desarrollan, primero cansancio físico normal, y finalmente problemas físicos de carácter músculo-esqueletal, que están asociados con el estrés específico de este tipo de trabajo, que exige mantener posturas rígidas durante horas y obliga a una tensión muscular prolongada. Así, desarrollan problemas de tensión muscular, que suelen producir dolor, una señal de alarma que si no es atendida, terminará en un problema de contracturas, lesiones de fibras musculares aún más dolorosas, que pueden generar otros problemas, como pinzamientos u opresión de nervios, que pueden ocasionar otras disfunciones, como mareos, dificultades para la movilidad, etc.

    En otros casos esta reacción de estrés normal, cuando se hace muy intensa y mantenida en el tiempo, puede desencadenar otros trastornos psicofisiológicos (además de dolor, molestias digestivas, trastornos cardiovasculares, desórdenes dermatológicos, etc.), o algunos trastornos mentales (como trastornos adaptativos, trastornos de ansiedad, o trastornos del estado de ánimo).

    Problemas del estrés en los hábitos de salud.

    El estrés, aunque es un proceso normal y cotidiano, puede hacernos daño, especialmente cuando es muy intenso y cuando se cronifica (dura demasiado tiempo). En primer lugar, el estrés modifica los hábitos relacionados con salud, de manera que con las prisas, la falta de tiempo, la tensión, etc., aumentan las conductas no saludables, tales como fumar, beber, o comer en exceso, y se reducen las conductas saludables, como hacer ejercicio físico, guardar una dieta, dormir suficientemente, conductas preventivas de higiene, etc. Estos cambios de hábitos pueden afectar negativamente a la salud y, por supuesto, pueden desarrollarse una serie de adicciones, con consecuencias muy negativas para el individuo en las principales áreas de su vida, como son la familia, las relaciones sociales, el trabajo, la salud, etc. A su vez, el desarrollo de hábitos perniciosos para la salud puede aumentar el estrés.

    Consecuencias del estres sobres las actividades fisiologicas.

    En segundo lugar, el estrés puede producir una alta activación fisiológica que, mantenida en el tiempo, puede ocasionar disfunciones psicofisiológicas o psicosomáticas, tales como dolores de cabeza tensionales, problemas cardiovasculares, problemas digestivos, problemas sexuales, etc.; a su vez, el estrés puede producir cambios en otros sistemas, en especial puede producir una inmunodepresión que hace aumentar el riesgo de infecciones (como la gripe) y puede aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades inmunológicas, como el cáncer de cuello de útero (que depende del virus del papiloma humano, pero que aumenta la probabilidad de desarrollar el cáncer con el estrés).

    Aparición de patologias causadas por el estrés.



    En tercer lugar, el estrés puede desbordar al individuo de manera que comience a desarrollar una serie de sesgos o errores cognitivos en la interpretación de su activación fisiológica, o de su conducta, o de sus pensamientos, o de algunas situaciones, que a su vez le lleven a adquirir una serie de temores irracionales, fobias, etc., que de por sí son un problema de salud (los llamados trastornos de ansiedad), pero que a su vez pueden seguir deteriorando la salud en otras formas. Por ejemplo, una persona sometida a estrés prolongado puede llegar a desarrollar ataques de pánico, o crisis de ansiedad, que son fuertes reacciones de ansiedad, que el individuo no puede controlar, con fuertes descargas autonómicas, temor a un ataque al corazón, etc. Durante esta crisis el individuo interpreta erróneamente su activación fisiológica y piensa que le faltará el aire (cuando realmente está hiperventilando), o que morirá de un ataque al corazón, o que se mareará y caerá al suelo, o que se volverá loco, etc. Posteriormente, estos ataques de pánico suelen complicarse con una agorafobia (evitación de ciertas situaciones que producen ansiedad), con una dependencia de los ansiolíticos, a veces con reacciones de depresión por no poder resolver su problema, etc. Este tipo de trastorno es mucho más frecuente en la mujer y está también asociado con estrés.

    El estrés también puede ocasionar una serie de perturbaciones sobre los procesos cognitivos superiores (atención, percepción, memoria, toma de decisiones, juicios, etc.) y un deterioro del rendimiento en contextos académicos o laborales.

    Consecuencias negativas del estrés laboral.



    Algunas de estas consecuencias negativas del estrés laboral han sido evaluadas en diferentes encuestas o estudios poblacionales. En la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo, ECVT (MTAS, 2003), se observó que el 5,3% (5,7% en la Encuesta Nacional de Condiciones del Trabajo, ENCT, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, INSHT, 2003) de los trabajadores españoles sufría 3 ó más síntomas asociados a estrés. Los síntomas de estrés que fueron evaluados en esta encuesta fueron: alteraciones del sueño, sensación permanente de cansancio, cefalea, falta de concentración, falta de memoria, e irritabilidad.

    En la Encuesta Nacional de Condiciones del Trabajo (ENCT) que realiza el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (1999, 2003), si comparamos los resultados de la IV y V ediciones se observa un incremento de los síntomas asociados a estrés que fueron evaluados: el 5% de los trabajadores presentaban tres o más síntomas de estrés en 1999, frente al 5,7% que se encontró en la ENCT de 2003. El 61,8% estaba libre de síntomas en la IV ENCT, frente al 57,1% en la V ENCT. Por síntomas, los incrementos fueron: cefaleas, 12,4% – 14,1%; alteraciones del sueño, 10,2% – 14,5%; cansancio, 10,2% – 12,3%; tensión e irritabilidad, 8,3% – 8,4%; falta de memoria, 5,9% – 6,7%; y falta de concentración, 2,4% – 3,8%.

    Dr. Antonio Cano Vindel

    Presidente de SEAS (Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés)

     

     

     

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  • HACIENDA NO LO SABE TODO

    El mejor sistema informático estatal sobre ciudadanos sufre omisiones importantes – Y los errores suelen favorecer al erario público – Más vale revisar el borrador de la renta

    Hacienda no lo sabe todo

    El mejor sistema informático estatal sobre ciudadanos sufre omisiones importantes – Y los errores suelen favorecer al erario público – Más vale revisar el borrador de la renta

    18-06-2008

    Hacienda sigue de cerca buena parte de nuestros movimientos vitales. Conoce la empresa para la que trabajamos y cuánto nos paga, sabe si estamos casados o tenemos hijos, tiene acceso a nuestras cuentas y a la hipoteca que llevamos años pagando. Pero el retrato que traza no siempre es preciso. Los borradores que remite al contribuyente en esta campaña de la renta contienen importantes omisiones, que a menudo perjudican al receptor.

    La Agencia Tributaria pasa por ser la más completa base de datos sobre cualquier ciudadano, frente al desbarajuste de otras administraciones como la judicial, que ha quedado dramáticamente al descubierto en un caso tan grave como el asesinato de la niña Mari Luz por un pederasta que había sido varias veces condenado. Pero ¿puede fiarse el ciudadano de lo que Hacienda calcula que debe pagar? Los expertos tienen claro que es obligado chequear cuidadosamente el borrador. Nada menos que un 30% de los que lo reciben hacen rectificaciones. Y las diferencias pueden ser muy importantes si la omisión es una inversión en vivienda, un hijo o la cuota sindical, algunas de las más comunes.

    Los técnicos de Hacienda han arremetido contra el borrador de declaración, al considerar que omite 2,5 millones de datos fiscales, a menudo en contra del contribuyente. El ministerio argumenta que siempre hay que revisarlo y que su información no es infinita. Pero no siempre advierte al ciudadano de los datos que le faltan. La Agencia Tributaria carece de algunos datos que en ocasiones alivian su factura fiscal.

    «Sabemos que la Agencia Tributaria no lo hace de mala fe, pero debería informar al contribuyente de esas omisiones», concede José María Mollinedo, secretario general de Gestha, el sindicato de técnicos de Hacienda que dio la voz de alarma. Luis del Amo, gerente del Registro de Economistas Asesores Fiscales, mayoritario en este colectivo, opone: «Hay muchos borradores con pequeñas omisiones, pero a esta herramienta, que es muy útil, no le puedes pedir lo que no te da».

    Hacienda espera conseguir seis millones de declarantes por borrador este año. Esa cantidad representa un tercio de los 18 millones de contribuyentes. Y el ciudadano -tiene hasta fin de mes- debe prestar atención a los fallos más comunes. Gestha ha detectado hasta 33 circunstancias que la Agencia Tributaria puede omitir en la información que envía al contribuyente. La inmensa mayoría, según la Agencia, corresponden a cambios en el estado civil, nacimiento de un hijo o compra de vivienda. Hay otros muchos casos, como las aportaciones a las cuentas vivienda, las cuotas sindicales o a partidos políticos, las deducciones autonómicas o la referencia catastral de la vivienda habitual, que el contribuyente está obligado a consignar. La Agencia Tributaria resta dramatismo a esas omisiones y alega que en ocasiones es más trabajoso -o delicado- solicitar esa información a los bancos, sindicatos o partidos que dejarla en manos del ciudadano.

    Una vecina de Madrid, que prefiere mantener el anonimato, aportó 9.015 euros a una cuenta vivienda sin que Hacienda lo reflejara en el borrador: han sido mil euros de diferencia a su favor. Otro contribuyente donó 180 euros a una ONG que no figuraban en la declaración. Con el beneficio fiscal previsto, el 25% de las cantidades aportadas, a ese ciudadano le corresponden 45 euros que Hacienda no tuvo en cuenta. «Doné más cantidades a otras ONG y esas sí figuraban», se extraña este peluquero. Buena parte de las omisiones obedece también a la referencia catastral, sin consecuencias económicas para el contribuyente. Y el más llamativo: todos los que no han visto registrado su hijo nacido en 2007.

    De todos los borradores presentados, el porcentaje de rectificaciones se sitúa en el 30%, similar al de otros años. En un 20% de los enviados, ya se advierte al ciudadano de que tiene que rectificarlo porque falta algún dato. En todo caso, este organismo insiste en que el borrador no debe considerarse un axioma; el contribuyente siempre tiene la obligación de comprobar que todo está correcto. «Recibimos 400 millones de datos de empresas, bancos, gestoras de fondos. Si se nos escapa alguno…», ironiza Jesús Gascón, director de Gestión Tributaria de la Agencia.

    En algunos casos, la Agencia dispone del dato, pero lo omite deliberadamente para evitar problemas. Ocurre con el nacimiento de hijos. Hacienda dispone de esa información actualizada, especialmente desde que se abonan los 2.500 euros a la madre, pero rehúsa atribuir la deducción correspondiente. Esa cantidad se distribuye casi siempre a partes iguales entre el padre y la madre, pero cabe la posibilidad de que la deducción se la aplique uno solo. «¿Cómo lo hacemos? Yo prefiero no presumirlo. Que sea el contribuyente el que nos lo comunique y diga cómo quiere que se compute», alega Gascón.

    En otros casos, Hacienda no dispone de la información y prefiere no pedirla. Así ocurre con las cuotas sindicales o de partidos políticos, que se benefician de una deducción. Para incluir esos datos en el borrador, la Agencia tendría que pedir a cada organización un listado de sus afiliados con las cantidades que les abonan. Ese departamento tiene todo el respaldo legal para solicitar cuanta información precise, pero en esos casos prefiere no hacerlo para no levantar suspicacias en las organizaciones. También hay lagunas de información con ciertas ONG, que no facilitan las aportaciones realizadas por los contribuyentes y que están premiadas fiscalmente.

    Entre los fallos que más perjudican al contribuyente figuran los relativos a la vivienda. La Agencia argumenta que estos gastos no son fijos y, por tanto, no dispone de esa información. Luis del Amo quita hierro a ese fallo. El primer año de adquisición de la casa, subraya, «lo normal es que ya se superen los 9.015 euros máximos de aportación máxima para la deducción», por lo que los de notaría ya no generan ese derecho.

    Más gravoso es ignorar las aportaciones que el contribuyente ha hecho a una cuenta vivienda. Hacienda no contabiliza esas cantidades con el argumento de que la normativa sobre este producto permite considerar cuenta vivienda cualquiera, sin necesidad de darle ese nombre, por lo que no se puede presumir que el dinero destinado a una determinada cuenta sea para adquirir un piso.

    Los ciudadanos que reciban el borrador tampoco verán reflejado en ese documento los cambios en su situación civil: si se han casado, divorciado o si ha fallecido algún familiar directo durante el año fiscal anterior. Todas estas circunstancias modifican el modo de tributación, pero las deficiencias en los registros civiles provocan, según Hacienda, muchos retrasos en esa información.

    No siempre los olvidos tienen repercusión económica. «La mitad de los borradores que se mandan a rectificar tienen otros motivos», asegura el director de Gestión Tributaria.

    El borrador, pese a todo, se ha convertido en la herramienta más útil del sistema tributario, desconocida en el resto de Europa. Algunos países, como Francia, han optado por imitar el modelo español.

    En lo que va de campaña se han enviado 14 millones de borradores, de los que cinco ya han sido confirmados o rectificados. La Agencia espera contar con algo más de seis millones cuando culmine el plazo. Con ser una cantidad elevada, el porcentaje es minoritario respecto de los borradores enviados. ¿Qué ocurre con los ocho millones restantes? En muchos casos el contribuyente recela de esta herramienta, o desconoce su finalidad, y la utiliza como mera suma de datos que luego traslada a una declaración ordinaria. «Hay millones de personas que cogen el borrador y lo vuelcan en el programa ordinario», se lamenta Jesús Gascón, de la Agencia Tributaria.

    José María Mollinedo, de Gestha, discrepa. Cree que Hacienda «se ha excedido este año en el número de borradores enviados» para defender el éxito de esta modalidad. Mollinedo pide que incluyan al menos una hoja en la que se informe al contribuyente de los casos más comunes de omisión.

    Los inspectores lo ven de otro modo. La Organización de Inspectores de Hacienda del Estado, que aglutina a la mayoría de estos profesionales, cree que no hay novedades respecto a otros años y que el borrador «no puede tener en cuenta todas las circunstancias», según José María Peláez, portavoz de la organización. Este inspector considera que el borrador ha sido un gran avance para el contribuyente y que desde el punto de vista del fraude fiscal tiene un efecto neutro.

    La Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf) asegura tener conocimiento de que hay algunos borradores erróneos, pero no puede cuantificarlos. «Tampoco nos han llegado casos destacables», asegura una portavoz de este colectivo.

    No todo está perdido si el contribuyente detecta después de haber presentado la declaración que ha omitido algún dato beneficioso para él. Cuando se ha equivocado en su contra, puede presentar una impugnación de la declaración hasta en los cuatro años siguientes al ejercicio fiscal al que corresponde la declaración. La impugnación se puede tramitar por Internet, con certificado digital, o en persona en las oficinas de la Agencia Tributaria. «El número de impugnaciones», recalca Hacienda, «ha disminuido desde que existe el borrador».

    Las omisiones más frecuentes

    – Cambios en el estado civil. El borrador no incluirá las separaciones, defunciones o los matrimonios que se hayan producido durante el ejercicio fiscal 2007. – Nacimiento de hijos. El contribuyente deberá comunicar a Hacienda si quiere que aplique la deducción a partes iguales al padre y a la madre o prefiere distribuirla de otra manera. Si el hijo nació antes de 2007, Hacienda se regirá por el modelo de la declaración anterior. – Aportaciones a cuentas vivienda. Hacienda no cuantifica esas cantidades en el borrador, por lo que habrá que indicar qué cantidad tiene derecho a la deducción del 15%. – Compra de piso. Entre las cantidades con derecho a beneficio fiscal la Agencia Tributaria no incluirá los gastos de notaría, gestión ni las comisiones. – Cuotas sindicales. Hacienda no dispone de la información sobre cuotas sindicales, premiadas fiscalmente. Tampoco figuran las donaciones realizadas a ciertas ONG. – Deducciones autonómicas. Las comunidades no informan a Hacienda de los beneficios fiscales a los que tienen derecho sus residentes.

    LUCÍA ABELLÁN

    El Pais

     

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  • Las cefaleas aumentan en fin de semana por cambios bruscos de los hábitos de sueño, actividad y consumo de café.

    El número de cefaleas o dolores de cabeza ha aumentado notablemente en fines de semana, normalmente por los cambios bruscos de los hábitos de sueño, actividad y consumo de café, ha advertido el neurólogo y jefe de la Unidad de Cefalea del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, Feliu Titus.

    Las cefaleas aumentan en fin de semana por cambios bruscos de los hábitos de sueño, actividad y consumo de café.

    El número de cefaleas o dolores de cabeza ha aumentado notablemente en fines de semana, normalmente por los cambios bruscos de los hábitos de sueño, actividad y consumo de café, ha advertido el neurólogo y jefe de la Unidad de Cefalea del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, Feliu Titus.

    El doctor Titus ha explicado que «existe una cierta conciencia general que suele relacionar el dolor de cabeza con situaciones estresantes pero el estrés es el síndrome general de adaptación, con lo que también se pueden producir cefaleas con el cambio de ritmo al pasar de la actividad a la pasividad».

    Este hecho es la primera explicación para justificar la cefalea del fin de semana, que afecta especialmente a las personas que ya padecen migraña y «que muestran en general una menor capacidad de adaptación a los cambios, por lo que con frecuencia presentan crisis en esta situación», ha indicado el especialista.

    «No es bueno alterar drásticamente los hábitos durante el fin semana aunque, evidentemente, no se trata de seguir con la actividad laboral, pero sí de establecer un nivel de actividad física y lúdica que mantenga un buen tono de vigilia», ha recomendado.

    Así, Feliu Titus recomienda tomar café si se consume habitualmente, mantener un ritmo similar aunque la actividad sea distinta y dormir más o menos las mismas horas que el resto de la semana.

    El dolor de cabeza es una de las formas más frecuente de presentación del dolor, y casi el 90% de las mujeres y un 80% de los hombres reconocen haber sufrido una cefalea que le alteró significativamente su estado de salud el año pasado, ha explicado.

    A juicio del neurólogo, el dolor de cabeza no es un diagnóstico sino un síntoma que indica la presencia de dolor con una localización determinada.

    Para tratarlo, los especialistas han clasificado los tipos de dolores de cabeza en dos grandes grupos: la cefalea primaria, en la que el elemento principal es el dolor de cabeza que no está relacionado con ninguna enfermedad o patología concreta y en la que se engloba la migraña, la cefalea tipo tensión y cefaleas trigémino autonómicas, entre otros.

    La cefalea secundaria es aquella en la que el dolor de cabeza es un síntoma más de una enfermedad concreta, como traumatismos craneales, trastornos vasculares, infecciones craneales, trastornos psiquiátricos, dolor neurálgico y otros.

    Según el doctor Titus, la migraña afecta al 12% de la población, con unas crisis que pueden durar de 4 a 72 horas, con más mujeres que hombres afectados.

    En opinión del especialista, el número de personas que consultan al médico por este motivo representan sólo la punta del iceberg, y ha considerado que «en España no existe una concienciación de la magnitud e importancia de este problema, de manera que la mayoría de gente termina automedicándose porque así lo han visto tradicionalmente en sus casas y porque saben que generalmente es transitorio», concluye.


    Terra Actualidad

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