Autor: Comfia Asepeyo

  • CAIDA DE LAS PENSIONES

    Las pensiones caerán entre un 4,5% y un 10% si el periodo de cálculo sube a 30 años

    El estudio, parte de la base de que la tasa de empleo (la variable fundamental para mantener el actual modelo de reparto de Seguridad Social) se situará a mediados del siglo, pese a la entrada de inmigrantes, en el 64,5%, apenas 1,5 puntos porcentuales por encima de sus niveles actuales.






    Las pensiones caerán entre un 4,5% y un 10% si el periodo de cálculo sube a 30 años





    Las pensiones caerán entre un 4,5% y un 10% si el periodo de cálculo sube a 30 años



    El estudio, parte de la base de que la tasa de empleo (la variable fundamental para mantener el actual modelo de reparto de Seguridad Social) se situará a mediados del siglo, pese a la entrada de inmigrantes, en el 64,5%, apenas 1,5 puntos porcentuales por encima de sus niveles actuales.



    El crecimiento de la tasa de empleo no será suficiente para pagar las pensiones. Así lo pone de manifiesto un reciente estudio publicado por el Banco de España, en el que se estima que el gasto en pensiones respecto al Producto Interior Bruto (PIB) crecerá algo más de 10 puntos en el horizonte del año 2050. Frente al 9% se pasará al 19,6%, lo que pone en peligro el actual sistema de reparto.




    El estudio, realizado por el profesor Juan F. Jimeno y publicado en la serie Documentos Ocasionales, parte de la base de que la tasa de empleo (la variable fundamental para mantener el actual modelo de reparto de Seguridad Social) se situará a mediados del siglo –pese a la entrada de inmigrantes- en el 64,5%, apenas 1,5 puntos porcentuales por encima de sus niveles actuales.




    Este ligero incremento será insuficiente para mantener la relación entre ocupados y pensionistas, ya que por esas fechas estarán en situación de retiro las generaciones que nacieron en los años 60 y 70, cuando se produjo un extraordinario boom demográfico.




    Aunque el estudio no lo menciona, habitualmente se vincula la sostenibilidad del sistema de pensiones a la existencia de dos ocupados por cada pensionista, una proporción que está en línea con la situación actual.




    El autor del estudio cita un segundo escenario en el que la tasa de empleo aumente hasta el 70% con una mejora de la productividad por ocupado, lo que permitiría que el gasto en pensiones crezca únicamente siete puntos del PIB, del 9% al 16%.




    Aumentar el periodo de cálculo




    El número de años cotizados que se tienen en cuenta para calcular la cuantía de las pensiones es otra de las variables que se considera fundamental a la hora de analizar la viabilidad del sistema de pensiones. Actualmente, se contabilizan los 15 años anteriores al momento del retiro.




    Pues bien, según el estudio, si se ampliara ese periodo hasta los 30 años, se produciría un sustancial ahorro para las arcas públicas. En función de los modelos empleados, los recortes podrían oscilar entre el 4,5% y el 10% del PIB por trabajador. Trasladado este recorte al gasto total en pensiones, se produciría un descenso que se situaría entre 1y 2 puntos del PIB, según los modelos utilizados.




    http://www.elconfidencial.com





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  • Esclavos del horario laboral

    Si no hay conciliación familiar-laboral, las primeras perjudicadas a escala doméstica son las mujeres, ya que se dificulta sobremanera la distribución de las tareas de la casa con la pareja, y se cargan muchas más labores a las madres-trabajadoras.


    Leo en la prensa que el Congreso de los Diputados piensa estudiar cuáles son los horarios laborales de los españoles para que puedan conciliar la vida personal y familiar. Esta iniciativa me parece magnífica y espero que realmente tenga efectos. Seguro que no es la primera vez que escuchamos la pregunta: ¿trabajamos para vivir o se vive para trabajar?
    Creo que la sociedad española tiene muy mal enfocada esta cuestión, pues parece montada para que nos convirtamos en esclavos del trabajo. Ciertamente, en este país no hay medida en el horario laboral y esto provoca que la mayoría de trabajadores acaben sus jornadas en plena noche. He trabajado en diferentes países, la mayoría grandes potencias económicas, y me sorprendió descubrir que en Estados Unidos, por ejemplo, cuando realizaba una sesión de fotos, a las cinco de la tarde se acababa la jornada y se acababa para todos, sin que esto significara rendir menos; todo lo contrario.
    Ya es hora de que corrijamos determinados hábitos como, por ejemplo, comer tarde y ocupar en ello demasiado tiempo. Algunos dicen que nuestro país tiene un clima diferente, que es una «excepción cultural», pero pienso que eso no es así. La mayoría de países occidentales disponen de una jornada laboral más comprimida, tal vez madrugan más y comen antes, pero los trabajadores quedan libres a media tarde. Los efectos de no seguir esas pautas son nefastos. La estabilidad social de un país se basa en la estabilidad demográfica y, como es sabido, tenemos un problema en este punto. La inmigración es importante, pero nunca será la solución. Las mujeres queremos más hijos, pero habrá que mejorar las condiciones para tenerlos, conciliando familia, profesión e igualdad de oportunidades. No puede ser de otra manera, pues si no, ¿por qué los países favorables a la igualdad tienen una tasa más alta de fecundidad? Pidamos un sistema que apoye a los padres y madres en el cuidado de los hijos, por ejemplo, creando más guarderías. Y si se opta por cuidar de los niños, que no sea a costa de dañar la carrera profesional para toda la vida. Porque ahora, cuando tenemos a nuestros tan esperados hijos, no disponemos de tiempo para disfrutarlos en familia y educarlos, y eso es básico.

    EL OTRO día asistí a una charla sobre la educación de los niños y, entre otras cosas, se insistió en la importancia de establecer un vínculo afectivo adecuado con los hijos para poder influir positivamente en ellos y no crear una oposición directa. Educar en libertad, sí, pero bien de cerca, con criterio y dedicación. Y eso requiere tiempo y proximidad con los hijos. Después no nos extrañemos si algunos jóvenes son capaces de llevar a cabo auténticas animaladas. Nosotros somos los primeros responsables de compartir más tiempo con los nuestros.
    Además, si no hay conciliación familiar-laboral, las primeras perjudicadas a escala doméstica son las mujeres, ya que se dificulta sobremanera la distribución de las tareas de la casa con la pareja, y se cargan muchas más labores a las madres-trabajadoras. Eso nos impide tener iniciativas de tipo personal que nos desarrollarían más en el plano social, como implicarnos en determinadas asociaciones o entidades que trabajen por el barrio en el que vivimos, o en otro tipo de ámbitos, culturales, artísticos, humanitarios, etcétera. No tenemos tiempo.
    Personalmente, necesito sentir que la vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para sobrevivir. Y nosotros vivimos en una sociedad de ahogo permanente, atada a nuestra hora de fichar. A veces he tenido la percepción de que hay que estar más horas en el trabajo porque si no parece que no se trabaja. Eso me parece absurdo. Es todo lo contrario: estoy convencida de que si trabajáramos menos tiempo, pero mejor aprovechado, ganaríamos más espacio para lo que antes comentaba. El cambio sería sustancial: seríamos más felices, y estoy también convencida de que, con mayor felicidad, también seríamos más rentables en el trabajo.

    HAY QUE darle la vuelta a todo esto. El trabajo nos ha de dar la vida y no quitárnosla, nuestras vidas han de tener muchas más motivaciones que la meramente profesional. El día en que lleguemos a variar estos hábitos, se producirá una auténtica revolución, pues seguro que poder dedicar más tiempo y con más sosiego a la familia, a actividades sin rendimiento económico, pero beneficiosas para nuestra salud y espíritu, nos llevará a una sociedad bien diferente.
    Espero y deseo que la iniciativa del Congreso por la conciliación de la familia con el trabajo acabe con éxito y se concrete en leyes claras y eficaces para que se hagan realidad y nos ayuden a descubrir que se puede vivir mejor. Pues me temo que nosotros ya estamos atrapados en una fatal tela de araña que nos impide por sí solos liberarnos del horario y la agenda que gobierna nuestra libertad.

    JUDIT Mascó
    Modelo
    http://www.elperiodico.com




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  • El estrés laboral duplica el riesgo de enfermedades.

    Contra lo que dice la sabiduría popular, un extenso y detallado estudio realizado por científicos británicos del University College London Medical School muestra que no siempre el trabajo es salud: sus conclusiones indican que el estrés laboral crónico y sostenido eleva a más del doble el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes.


    Si bien el estrés en el trabajo ya había sido relacionado con enfermedades cardíacas, todavía no se entendía bien por qué. Pero este nuevo estudio, efectuado en 10.308 trabajadores estatales ingleses de entre 35 y 55 años a lo largo de un período de 14 años, indica que hay una relación directa entre el estrés laboral y el síndrome metabólico (SM), que a su vez conduce a la diabetes y enfermedades cardiovasculares.

    La investigación se publica en la última edición electrónica del British Medical Journal.

    «Se trata de un trabajo muy serio y completo, que abarca a una gran cantidad de trabajadores públicos que se estudió durante muchos años. Los indicadores son alarmantes, ya que detectaron que más del doble de los empleados estatales bajo estrés laboral sufren de síndrome metabólico, una condición que deriva en problemas cardiovasculares y diabetes», afirmó a LA NACION el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés.

    Según la Asociación Médica del Corazón de los Estados Unidos, el síndrome metabólico es un cuadro clínico que se evidencia cuando se detectan tres de los cinco factores de riesgo metabólico en un paciente: hipertensión arterial (más de 85 y 130 milímetros de mercurio de mínima y máxima, respectivamente), diabetes tipo 2 (no insulinodependiente, es la más común), aumento del nivel de triglicéridos (grasas sanguíneas), disminución del HDL-colesterol o lipoproteína de alta densidad (colesterol bueno) y obesidad central.

    El trabajo científico, basado en estudios clínicos y psicológicos, midió el estrés laboral en cuatro oportunidades entre 1985 y 1999. Los componentes del síndrome metabólico, tales como obesidad, hipertensión y altos niveles de colesterol se midieron entre 1997 y 1999. También se tuvieron en cuenta la posición social del empleado y los comportamientos nocivos para la salud, tales como fumar, tomar en exceso y la falta de ejercicio.

    Los investigadores encontraron una relación directa entre la exposición a un trabajo estresante y el síndrome metabólico, incluso después de ajustar las mediciones con respecto a otros factores de riesgo. Por ejemplo, los hombres con estrés laboral crónico tuvieron el doble de riesgo de desarrollar el síndrome que aquellos que no lo padecían. Las mujeres con estrés laboral crónico también tuvieron más riesgo de padecer el síndrome, aunque su número entre los sujetos investigados fue menor.

    Tanto hombres como mujeres con los empleos más bajos de la escala social fueron los que más riesgo tuvieron de padecer el síndrome, lo que confirma evidencias previas de que el síndrome tiene un ingrediente social.

    «El estrés laboral crónico no está relacionado con el nivel de carga laboral, sino con la respuesta individual a ese nivel de carga que tiene una persona -explicó López Rosetti, médico cardiólogo de la Universidad de Buenos Aires-. Es algo similar a lo que ocurre si un mochilero de 90 kilos y otro de 70 cargan unos 30 kilogramos de peso durante una caminata prolongada. Los síntomas de desgaste se van a evidenciar más rápido en el segundo, porque su respuesta individual es menor.»

    Desequilibrio hormonal

    Las conclusiones a las que arribó el equipo de investigadores ingleses evidenciaron que la exposición prolongada al estrés en el trabajo afecta el sistema nervioso disminuyendo la resistencia biológica y perturbando el balance fisiológico natural del organismo (homeostasis). La asociación entre el síndrome metabólico y la exposición a comportamientos nocivos para la salud fue mayor entre hombres que entre mujeres. Una dieta pobre (sin consumo de frutas y vegetales), fumar, beber en exceso, y la inactividad física fueron todos comportamientos vinculados con más riesgo de padecer este cuadro.

    «Hay un desequilibrio del sistema nervioso autónomo y del sistema neuroendocrino producto del ascenso de los niveles en sangre de las hormonas del estrés: el cortisol (promueve el aumento de azúcar en sangre y disminuye las defensas frente a agentes infecciosos) y la noradrenalina sanguínea (aumenta la frecuencia cardíaca y la hipertensión arterial)», agregó López Rosetti.

    De esta manera, según el especialista, verse sometido a un estrés laboral crónico produce la liberación de sustancias proinflamatorias y protrombóticas, que generan isquemias cardíacas, aumentan la coagulación sanguínea y llevan al paciente directamente a insuficiencias, arritmias e infartos cardíacos y a accidentes cerebrovasculares (ACV).

    «Lo más importante de este estudio es que vincula el estrés laboral con las enfermedades cardíacas a través de síndrome metabólico. Cuando la carga laboral es más intensa de lo que una persona puede soportar, el cuerpo y la mente comienzan a manifestar síntomas de agotamiento. Al principio el cuerpo nos susurra, luego nos habla y al final nos grita», concluyó López Rosetti.

    http://www.lanacion.com.ar

  • MOBBING, ACOSO MORAL

    MOBBING: Una triste realidad «Que se sufre en Silencio»


     MOBBING: Una triste realidad