Autor: Comfia Asepeyo

  • Superávit con petición de rebaja en las cuotas

    Superávit producido por las Mutuas de Accidentes de Trabajo.

    Las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales son entidades colaboradoras de la Seguridad Social que acumulan cada año un importante superávit, que revierte en reservas y en el propio presupuesto del organismo público. El año pasado, los ingresos superaron a los gastos en unos 900 millones de euros. Ante este excedente, son muchas las voces que piden una rebaja de las cuotas empresariales a las entidades, cosa a la que no parece dispuesto el Ejecutivo. Y ante ese excedente están las reclamaciones de los sindicatos y de la sanidad pública para que las mutuas se hagan cargo de los gastos que generan las enfermedades profesionales que no han sido reconocidas como tales.
    Dentro de las conversaciones sobre la reforma de la negociación colectiva, empresarios y centrales han pactado cambios en las funciones de las mutuas, que no incluye modificaciones en las cotizaciones, pero sí la ampliación de sus competencias sobre el control de la enfermedad común de los trabajadores y el absentismo laboral.

    elcorreo.com


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  • Trabajo cede a las presiones de la CEOE y retira su polémica reforma de las Mutuas.

    En una carta enviada a Juan Rosell, el ministerio pide disculpas por la «inoportunidad» del decreto

     

    Ministerio de Trabajo ha cedido a las presiones de la CEOE y tras reconocer su error ha retirado su proyecto de reforma de las mutuas, un texto que aumentaba la injerencia de la Administración en la actividad de estas asociaciones empresariales, y que ha estado a punto de dinamitar definitivamente el proceso de diálogo social, como ya avanzó ABC.

    En una misiva que el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, ha enviado al presidente de la CEOE, Juan Rosell —a la que ha tenido acceso este diario— Granado reconoce hasta en dos ocasiones el «inoportuno envío» del borrador del reglamento a CEOE y Cepyme en pleno proceso de diálogo sobre la negociación colectiva.

    En esa carta, fechada el pasado 12 de abril, el secretario de Estado pide disculpas a Rosell por lo que califica de «malentendido involuntario» y comunica al presidente de la patronal que «ha dado instrucciones para que se retire inmediatamente de circulación» ese proyecto de real decreto y que su contenido se incorpore a la negociación abierta entre empresarios y sindicatos sobre la reforma de la negociación colectiva. Granado expresa además su confianza en que este «malentendido involuntario» no perturbe «el normal desenvolvimiento de las negociaciones» abiertas.

    Como informó ABC, el Ejecutivo envió a las organizaciones empresariales un proyecto de reglamento de reforma de las mutuas que truncaba las históricas aspiraciones de la CEOE de aumentar su control sobre las mismas. De hecho, la reforma iba en el sentido totalmente opuesto.

    Así, el proyecto de reglamento, que ahora ha sido retirado, establecía que las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, y sus entidades se considerarían «centros mancomunados al sector público estatal» a efectos del régimen presupuestario, económico-financiero, de contabilidad, intervención y de control financiero. Además, se pretendía acabar con la independencia de estas asociaciones empresariales a la hora de contratar a sus empleados, ya que el nuevo texto normativo preveía «adaptar el régimen y procedimiento de contratación a lo dispuesto en la Ley de Contratos del Sector Público».

    Puntos de fricción

    La llegada del decreto a la sede de Diego de León fue interpretada como un desafío por la patronal y su presidente, Juan Rosell, que había exigido mayor control de estas asociaciones como compensación para llegar a un acuerdo en la reforma de la negociación colectiva. Una propuesta además que algún momento de la negociación llegó a tener el visto bueno del ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, y de los sindicatos, a los que, como contrapartida se les daría más peso en la gestión de las mutuas de accidentes. De ahí que Rosell enviara una dura misiva a Trabajo explicando su descontento y haciendo constar la inoportunidad del momento en el que se presentaba el proyecto, en pleno proceso de negociación. Las quejas de la patronal surgieron efecto de forma inmediata y satisfactoria para los empresarios que han logrado así aparcar un importante escollo para el logro de un acuerdo en la reforma de los convenios.

    Pero hay otros asuntos relacionados con las mutuas que se están debatiendo en la reforma de la negociación colectiva, y son una de las causas de la demora en el logro de un acuerdo, junto con la ultraactividad de los convenios. En concreto, el principal punto de fricción está en la petición empresarial de gestionar las altas de la incapacidad temporal por contingencias comunes, que ahora están en manos exclusivas de la Seguridad Social, a través de las mutuas. La patronal argumenta que este control de las mutuas permitiría reducir el absentismo laboral. Recuerda que las bajas por accidente que controlan las mutuas tienen una duración media de 34 días, frente a los 46 que registran las que gestiona el Instituto Nacional de la Seguridad Social. Los sindicatos, sin embargo, se resisten a dejar en manos de las asociaciones empresariales el control de las bajas por enfermedad común porque creen que se presionaría a los trabajadores y que primarían los objetivos dinerarios y de ahorro de costes, frente a la salud de los empleados.

    Reducir el absentismo

    El Gobierno sí se ha fijado como objetivo reducir el absentismo laboral e incluso se ha planteado dar más protagonismo a las mutuas en su control, pero no quiere enfrentarse a los sindicatos. De hecho, Valeriano Gómez ha reconocido que el sistema de mutuas debe reformarse para dar mayor protagonismo en su gestión a empresas y sindicatos, algo que el ministro cree que «tendrá su presencia en el acuerdo de la negociación colectiva». Pero aunque se han superado todos los plazos para que empresarios y sindicatos logren un pacto en la negociación colectiva, las posiciones sobre las mutuas aún siguen alejadas.

    ABC


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  • El Gobierno prepara otro ajuste salarial para los empleados públicos

    Los empleados públicos, tanto del Estado como de ayuntamientos y autonomías, no han pagado por completo la factura de la crisis de las arcas públicas. Según el último Programa de Estabilidad que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha enviado a Bruselas, las tres administraciones tendrán que impulsar un ajuste extra en la remuneración de sus funcionarios y de su personal laboral para cumplir con las exigencias de la Comisión Europea.

    Las cifras del documento enviado a la UE hablan por sí solas. El Gobierno tiene previsto reducir el déficit en cerca de 3.000 millones (0,3 puntos porcentuales del PIB) de euros en 2011 con la congelación de los sueldos. También prevé aminorar el agujero presupuestario hasta 2013 en 8.000 millones (0,8 puntos del PIB) reponiendo sólo el 10% de las vacantes.

    Y como España se ha comprometido en el mismo informe ante la UE a ahorrar 1,5 puntos del PIB entre 2011 y 2013 (esto es, cerca de 15.000 millones) a costa de los asalariados del sector público, la ecuación es sencilla: el Estado, los consistorios y las autonomías tendrán que ajustar en 4.000 millones el salario de los funcionarios mediante el mantenimiento de “un esquema de moderación salarial aplicado al conjunto de las Administraciones Públicas”.

    Esta cláusula la interpretan fuentes cercanas a Hacienda como que el Gobierno asume que tiene que reducir el gasto a costa de una pérdida de poder adquisitivo “sensible” de los empleados públicos en 2012 y en 2013. Pero estos mismos técnicos explican que hay varias cuestiones sobre la mesa que todavía no están cerradas: se podrían impulsar subidas de los sueldos inferiores al IPC, que actualmente crece a un ritmo del 3,8%. Un avance de los sueldos en el sector público de este calibre sería inadmisible en un escenario en el que el Pacto del Euro plantea que las remuneraciones se liguen a la productividad.

    Los salarios tendrían que crecer por debajo de cómo evolucione el PIB real para lograr un ajuste significativo en las partidas de personal de los presupuestos.
    Este plan se podría realizar en dos tandas: en los Presupuestos del Estado de 2011 y en los de 2012, que ya no estará en manos de Zapatero. Otras fuentes apuntan que la decisión podría adelantarse porque no cuadran las cuentas. Algunas fuentes cercanas a Hacienda hablan incluso de que se podrían tocar las pagas extra de los empleados. Los 4.000 millones de ajuste dan por hecho que los recortes ya impulsados tendrán los efectos previstos, algo que algunos interventores de Hacienda cuestionan.

    Los pagos de personal siguen repuntando a pesar de que los salarios bajaron un 5% de media en 2010. Si esta tendencia sigue el recorte tendría que ser mayor. Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron ayer a este periódico que el ajuste que falta equivaldría a 0,4 puntos porcentuales del PIB. Y aclaran que esto se podría lograr con subidas del sueldo “moderadas”.

    Por su parte, sindicatos como USO creen que ya no hay margen para reducir los salarios base, y denuncian que se estén impulsando medidas que perjudican el bolsillo mientras que el número de asalariados en la Administración no para de crecer.

    expansion


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  • Día Internacional de la Salud y la Seguridad en Trabajo

    Como cada año, los sindicatos conmemoramos el 28 de abril con un doble objetivo: un recuerdo y reconocimiento a las personas que han perdido su vida y salud en el trabajo bajo unas condiciones inadecuadas y, precisamente por ello, una jornada para poner en evidencia que los daños derivados del trabajo son evitables, y que los empresarios y poderes públicos tienen grandes responsabilidades en su prevención.

     

     

    26-04-2011 – Este año, caracterizado por los duros efectos de la crisis económica que venimos padeciendo desde finales de 2007, se ha cobrado día a día importantes cifras de destrucción de empleo y se ha alimentado de los recortes en los derechos de los trabajadores y la precarización de las relaciones laborales. Las reformas realizadas por el Gobierno de España colocan a los trabajadores y trabajadoras en una situación más precaria, frente al mayor poder del que dota a los empleadores.

    La necesidad de crear empleo propicia que otras obligaciones o deberes para con los trabajadores cedan en importancia. El estímulo a la creación de empleo y riqueza contribuye, en cierta manera, a que las autoridades sean más laxas al exigir el pago de sanciones por infracciones o que los controles sean menos exigentes.

    Las reformas legales y el impulso de las medidas preventivas desde la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, y de los de programas nacionales o territoriales para el estudio y control de los daños del trabajo, han propiciado el descenso continuado de los índices de siniestralidad.

    Pero hay que tener en cuenta que durante los últimos dos años, con la crisis, ha disminuido la intensidad de mano de obra en sectores de mayor riesgo y accidentalidad, a la vez que se ha expulsado del mercado a los trabajadores temporales o que reforzaban las demandas en momentos de mayor intensidad de trabajo. Todo ello contribuye al descenso en las cifras de daños, pero no nos puede llevar a bajar la guardia; las circunstancias de un momento de baja productividad no nos pueden hacer confundir la perspectiva y que tengamos la idea de que se ha ganado la batalla frente a la siniestralidad. Siguen registrándose cifras elevadas e inaceptables de accidentes y enfermedades profesionales.

    En España fallecen cada día 2 trabajadores como consecuencia de su actividad laboral, 13 sufren un accidente de trabajo grave durante su jornada y 1.503 un accidente leve. Igualmente, cada día 46 personas son víctimas de una enfermedad profesional en España. Todo ello sumado a un creciente subregistro de enfermedades y ocultación de daños. Por tanto, sin un sistema bien asentado de prevención, con la implicación de todos los partícipes, no obtendremos unos resultados donde la ausencia de daño sea el objetivo de excelencia.

    No es concebible que la declaración de enfermedades profesionales con baja haya disminuido en paralelo a la caída de los accidentes, ya que en el caso de las enfermedades, desde la exposición a los efectos, existe un periodo de latencia de años, por lo que no se puede manifestar un resultado tan evidente de descenso en tan corto espacio de tiempo tras la exposición. Cuanto más si tenemos en cuenta que las enfermedades profesionales sin baja, es decir sin coste, han aumentado enormemente.

    Tampoco es de recibo que la epidemia de los expuestos al amianto quede silenciada en el duelo de las familias que pierden a sus miembros sin que exista una compensación, un reconocimiento, una acción colectiva y un trabajo serio y en profundidad para poner coto a este problema de salud pública y tratar adecuadamente a las víctimas, cuyo único «delito» fue convivir con unas materias y sustancias que fueron minando su integridad física. Lo mismo que con los enfermos por el amianto ocurre con los cánceres laborales, la sensibilización por exposición a químicos… Pese a que desde Sanidad se reconocen más de 12.000 muertes anuales por cánceres profesionales, la falta de registro y conocimiento exhaustivo de sus causas hace que la prevención y reducción de este tipo de morbilidad sean muy difíciles.

    Las malas condiciones de trabajo están privando de calidad de vida a los expuestos, que ya no sólo se ciñen a los trabajos en sectores conocidos como la minería, sino que han aflorado más casos en otros ámbitos, como la construcción, la manufactura industrial y otros. Las hipoacusias o sorderas profesionales, los problemas osteomusculares, son dolencias físicas que castigan inexorablemente a los trabajadores y trabajadoras, y que deben ser objeto de atención prioritaria por los poderes públicos.

    Hoy día se tiene consciencia de otros daños que, aunque denominamos emergentes, siempre han acompañado al ser humano en su actividad productiva, los denominados riesgos psicosociales: trabajo a turnos, ritmos de trabajo a demanda, la competitividad, la retribución por objetivos, la precariedad y alta rotación en los empleos, la falta de seguridad en los puestos de trabajo, el desempleo… Todos modelos de empleo y de organización del trabajo que propician que las empresas sean caldo de cultivo de «agentes patógenos» que producen enfermedades como: el estrés, la fatiga crónica, el envejecimiento prematuro, el síndrome del quemado o la violencia en el trabajo.

    El objetivo de crear empleo para dar trabajo al mayor número de personas activas que carecen de una ocupación remunerada, no nos puede llevar a bajar la guardia. Aunque dicho objetivo es inaplazable, también lo es el garantizar que quien va al trabajo vuelva en las mismas condiciones físicas y psíquicas en las que fue; es más, el trabajo ha de servir para que las personas satisfagan sus necesidades de forma digna y razonable. Para ello, las condiciones de trabajo han de permitir la participación constante y la manifestación permanente de los aspectos de mejora por parte de quien realiza la actividad productiva, con el fin de aumentar la seguridad.

     

    Descarga Especial 28 de Abril

    Sección Sindical CCOO Asepeyo
    www.comfia.net/asepeyo


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