Autor: Comfia Asepeyo

  • «Los despidos no son la solución a la crisis»

    Hermann Simon, presidente de Simon-Kucher

    Ajustar los niveles productivos es la respuesta para una recuperación económica. Según Hermann Simon, la reestructuración de personal no es un remedio a largo plazo. Para la mejorar la situación propone flexibilizar las relaciones laborales y controlar el coste.

    12-05-2010 – Asegura que la economía es sólo cuestión de números y de sentido común, una capacidad que últimamente no se practica. Hermann Simon es el presidente de Simon-Kucher & Partners y experto en estrategia, márketing y fijación de precios. Su experiencia en consultoría y en esas materias le dan el background suficiente para hablar de la crisis y cómo combatirla. De esto habla en su libro «Cómo vencer la crisis, 33 soluciones rápidas para su empresa», el último de los 30 que ha publicado, alguno de ellos best seller mundial. Para este alemán, la culpa de la situación económica mundial la tiene la política monetaria, «en concreto la de Estados Unidos, que desde 1971 se ha dedicado a inyectar capital como medicina contra la crisis».

    Y, en el caso español, afirma que la explosión de la burbuja inmobiliaria no deja de ser la crónica de una muerte anunciada con un dramático desenlace. En opinión de Simon, la solución a éste y otros problemas económicos de impacto internacional no pasa por un aumento de los despidos, sino por un ajuste de la capacidad de producción y por flexibilizar el mercado laboral.

    En su libro menciona la reducción de costes e ingresos para hacer frente a la crisis. Sin embargo, muchas organizaciones siguen invirtiendo a costa del empleado. ¿Cúal es su recomendación para reaccionar de forma eficaz?

    Nos enfrentamos a una crisis basada en la demanda: no se compra. El colapso se produjo tres semanas después de la crisis iniciada por Lehman Brothers; por este motivo las empresas tuvieron que reaccionar muy rápido. Éstas son las que han sobrevivido, y aún así tienen que estar en constante alerta y adoptar una actitud de precaución y flexibilidad para adaptarse a la situación. Sin embargo, la respuesta a la crisis ha sido diferente. Por ejemplo, Estados Unidos ha optado por el despido. Así Boeing redujo su plantilla en un 40% y tras dos años no supuso coste alguno. En Europa, el enfoque alemán de reducir la jornada laboral de una forma flexible ha sido la alternativa a los despidos.

    ¿Qué medidas profesionales y de negocio propone para acabar con la crisis?
    Creo que el modelo que mejores resultados está dando es el alemán, que ya se copia en Estados Unidos, donde se preguntan cómo es posible que en estos momentos en Alemania no se estén disparando las cifras del paro. Flexibilizar la relaciones laborales es una solución, pero tampoco hay que olvidar los costes. El mayor error que se está cometiendo es recortar los precios. Con esta medida se pretende aumentar la demanda, pero no funciona: las empresas siguen generando el mismo volumen, pero la gente no compra porque teme perder su empleo. El miedo supera a un rebaja del 20% en los precios. Según un estudio que hemos publicado, el 63% de las organizaciones españolas participa en una guerra de precios.

    ¿Cómo afecta eso al empleo?

    Pese a los despidos, las organizaciones continúan soportando una carga de trabajo razonable, pero si los salarios no son elevados nos encontramos con una población pobre. Por ejemplo, en Rumanía se paga a tres euros la hora, y lo mismo sucede en países como Vietnam, con una producción elevada pero retribuciones bajas. En España, la carga de trabajo es razonable pero es importante que los salarios se equilibren.

    ¿Existe ese equilibrio?

    No. Y se puede comprobar fácilmente. El paro es demasiado elevado para hacer frente a los pagos del subsidio de desempleo. Esta ecuación no funciona.

    ¿Cuáles son sus consejos para España?

    Por un lado es necesaria una mayor disciplina en relación con el gasto público para evitar llegar a la situación de Grecia. Es una recomendación que hago al presidente del Gobierno, si está dispuesto a hacerme caso. En segundo lugar propongo crear y construir un tejido industrial mucho más fuerte. Cuando España ingresó en la Unión Europea invirtió en el sector automovilístico. Al principio fue interesante, pero ahora ese tejido no es competitivo. Hay que centrarse en otras opciones, como las energías alternativas y, por supuesto, dejar de destinar dinero al ámbito inmobiliario. Por otra parte es interesante invertir en I+D porque proporciona empleos a más largo plazo, pero el problema en España es que el gasto en esta partida es muy limitado. En último lugar, otro aspecto que se debe cuidar tiene que ver con la internacionalización: es necesario cambiar la mentalidad y buscar una orientación exterior. En Alemania la gente empieza a salir al extranjero con 12 años.

    La transformación de las empresas, ¿pasa por la incorporación de nuevos directivos?

    Es necesario transformar las estructuras y prepararse para el cambio, pero no entiendo el movimiento de aquellas organizaciones que contratan más directivos como la solución para afrontar la crisis y crecer. Me parece bastante extraño. En relación con la gestión de personas nos encontramos ante un problema demográfico serio en Alemania y Francia, pero sobre todo en España. Se necesita atraer inmigrantes con cualificación. El Instituto Tecnológico de India recibe cada año 200.000 solicitudes y sólo 4.000 se gradúan. Tienen un nivel de preparación tan elevado que en cuanto terminan cogen un avión a Estados Unidos, donde les espera un puesto de trabajo. Pero su destino no es ni Alemania, ni Francia, ni España.

    ¿Cuándo saldrán a la luz los líderes en la sombra?

    Durante la crisis, las empresas más débiles desaparecen. Muchas de ellas sobreviven gracias a un ratio de crédito que ya ha expirado. Ahora los bancos están desempeñando una función interesante porque quieren proteger su dinero a base de intereses muy bajos. En los próximos tres años los líderes en la sombra se dejarán ver y se irán haciendo de forma progresiva con el mercado que dejarán esos márgenes.

    E&E

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  • Toxo: «El Plan del Gobierno merece nuestro rechazo más absoluto»

    12-05-2010. En una primera valoración de urgencia de las medidas anunciadas esta mañana en el Congreso por el presidente Zapatero, el secretario general de CCOO ha afirmado que «merecen el máximo rechazo social» y que «CCOO tratará de impedir que la materialización de estas medidas lesionen los intereses básicos de la ciudadanía, en particular, de los trabajadores y trabajadoras». En este sentido, Toxo no ha descartado la adopción de ninguna medida de respuesta- que concretará los órganos de dirección del sindicato y se acordará unitariamente – y ha señalado: «Vamos a trabajar para impedir que se apliquen».

    Toxo y el portavoz de CCOO, Fernando Lezcano, en la rueda de prensa «El Plan presentado por Zapatero merece nuestro rechazo más absoluto. No compartimos ni las medidas ni la orientación», ha manifestado Toxo, quien las ha definido como «injustas y antieconómicas». «El Gobierno, posiblemente, presionado por la Unión Europea, y ésta por los mercados, impone nuevos sacrificios a la población con unas medidas que además van a deteriorar aún más la situación económica y provocar más paro» con lo que «se va a acentuar lo que se dice querer resolver», añadió.

    Asimismo, Toxo ha acusado al Gobierno y a la Unión Europea de plegarse a las exigencias de los sectores que provocaron la crisis y que ahora marcan el camino de salida», al repartir los esfuerzos de manera muy desequilibrada, no afecta a las grandes fortunas ni atacar el fraude fiscal mientras castiga a los sectores más débiles: parados, empleados públicos, pensionistas y personas dependientes.

    En este sentido, el secretario general de CCOO ha explicado que las medidas descansan exclusivamente sobre el gasto pero no se dice nada de mejorar los ingresos de las Administraciones Públicas ni de adoptar una fiscalidad progresiva para que las rentas tributen de forma equilibrada  y justa.

    En opinión de Toxo, el Plan de Zapatero va a afectar al Diálogo Social tripartito, justo cuando el acuerdo estaba al alcance de los negociadores. Tras constatar que las medidas anunciadas van a dificultar la negociación, avisó que supone un «punto de inflexión» en la relación entre los sindicatos y el Gobierno.

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  • Zapatero congela las pensiones, baja el sueldo a los funcionarios y no descarta subir impuestos

    El Gobierno ha dado un giro a su política económica. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado esta mañana la reducción de los salarios del sector público en un 5% de media este año y la congelación el que viene, así como la suspensión en 2011 de la revalorización de las pensiones, entre las medidas que pondrá en marcha el Ejecutivo para reducir el déficit público un 1,5% del PIB adicional entre 2010 y 2011. Zapatero, que no descartó nuevas iniciativas fiscales, indicó que «debemos hacer un esfuerzo extraordinario», en su comparecencia.

    El Ejecutivo rompe así con su línea política y ha puesto en marcha el mayor plan de ajuste social en los últimos treinta años. En concreto, Zapatero ha declarado que para 2011 se suspenderá la revalorización de las pensiones, excluyendo las no contributivas y las pensiones mínimas, lo que pone fin a 25 años de subida garantizada por ley. Esta iniciativa afectará a cerca de seis millones de personas, lo que supondrá un ahorro para la Seguridad Social de 1.500 millones el año que viene, según informa Efe. El presidente también anunció la eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial.

    En cuanto al recorte del 5% las retribuciones en el sector público (efectivo a partir de junio), el líder del Ejecutivo explicó que la rebaja será proporcional a los ingresos, es decir, que resultará menor para los sueldos más bajos de la administración y mayor para los más altos. Para el año que viene, se congelarán. La reducción salarial, la primera que se produce de este tipo, no sólo afectará a los empleados de la administración general del Estado, sino también a los de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Así, supondrá un ahorro de 1.400 millones, de acuerdo con los datos de los Técnicos del Ministerio de Hacienda.

    En total, las Administraciones Públicas cuentan con más de tres millones de empleados (incluyendo funcionarios y asalariados sin oposición, trabajadores temporales, cargos políticos, etc.). De éstos, 2,6 millones son funcionarios (1,34 millones corresponden a la administración de las comunidades autónomas, 627.092 a la local, 583.447 a la estatal y 102.894 a las universidades).

    Además, como medida ejemplarizante, el presidente avanzó que se bajará el sueldo en un 15% a los miembros del Gobierno.

    Directamente las Comunidades Autónomas y las entidades locales tendrán que realizar un ahorro adicional de su gasto de 1.200 millones de euros. Asimismo, el Ejecutivo central ha anunciado se paralizarán las inversiones del Estado en 6.045 millones en 2010 y 2011. Por su parte, la ayuda oficial al desarrollo por parte de España se reducirá en 600 millones de euros entre el presente año y 2011.

    Zapatero ha señalado que estas iniciativas, que también incluyen la reducción del gasto farmacéutico y la eliminación del ‘cheque-bebé’ de 2.500 euros a partir del año que viene, pretenden «ser equitativas». Gran parte de las medidas se aprobarán la próxima semana en Consejo de Ministros, momento en el que también se comenzará a estudiar el techo de gasto para los Presupuestos de 2011.

    El jefe del Ejecutivo explicó, además, que al objetivo de acelerar la reducción del déficit al 3% se ha unido una nueva meta, que es contribuir a la estabilidad de la zona euro, ya que las acciones para avanzar hacia la sostenibilidad de las cuentas públicas son particularmente necesarias en los países que se están viendo sometidos a la presión de los mercados financieros, como es el caso de España.

    Pese a la contundencia de este recorte, Zapatero admitió que no descarta tomar medidas fiscales adicionales, que exijan un mayor esfuerzo a las rentas más altas, cuestión que tratará con el resto de grupos parlamentarios, si bien dijo que será más complicado «con algunos».

    Al respecto, afirmó que la revisión de la fiscalidad se hablará «con un poco más de tiempo, de calma», porque ahora tocaba reducir el gasto, en lugar de buscar un aumento de los ingresos.

    «Esfuerzo extraordinario»
    Según ha manifestado el presidente del Ejecutivo, es necesario «un esfuerzo especial, singular y extraordinario» para reducir el déficit y hay que hacerlo ahora, cuando hay signos que ponen de manifiesto el comienzo de la recuperación (hoy se ha conocido que el PIB marcó en el primer trimestre un crecimiento del 0,1%). Si bien, indicó que el producto interior bruto de 2011 sería algo por debajo de los previsto a causa del plan de austeridad.

    José Luis Rodríguez Zapatero momentos antes de su comparecencia a petición propia en el Congreso.

    José Luis Rodríguez Zapatero momentos antes de su comparecencia a petición propia en el Congreso.

    «El programa planea una senda de reducción de déficit en cuatro ejercicios, de 2010 a 2013. Es un programa gradual para no comprometer la recuperación económica», ha señalado el presidente del Ejecutivo. «Es un gran esfuerzo de austeridad», añadió.

    «Contexto de la zona euro»
    Zapatero ha puesto de relieve que este reajuste «no es un nuevo plan, nuestro objetivo no ha variado», indicó. Según ha señalado, se produce en el «mismo contexto del plan de austeridad presentado a principios de año».

    «Significa reducir en dos años 5,2 puntos de déficit, cumplir en dos años dos terceras partes de nuestro compromiso a dos años. Se toma esta decisión en el marco de austeridad y de estabilidad de la zona euro», ha indicado.

    La ciudadanía vs. los expertos
    Rodríguez Zapatero admitió hoy que muchos ciudadanos no podrán entender las nuevas medidas anunciadas para reducir el déficit, aunque reiteró que son «imprescindibles» para llevar a cabo esta tarea y procuran ser lo «más equitativas posibles» para cumplir los compromisos y aumentar la confianza en economía española.

    Estas medidas no sólo han podido sorprender a la ciudadanía en su conjunto, los economistas hace unos días tampoco atisbaban un plan de ajuste tan severo que afectara a las pensiones ni al sector público. Hoy, los expertos han calificado de «adecuadas» y «valientes» las medidas. El banco estadounidense Citi señala en un comunicado que «el paso de hoy es positivo en términos de compromiso político». Aún así, no lo ve suficiente para alcanzar un déficit del 6% del PIB a finales de 2011 y advierte de que puede frenar la recuperación económica.

    La oposición
    Por su parte, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, que no ha parado de hablar por el teléfono móvil durante la comparecencia, ha reclamado a José Luis Rodríguez Zapatero, que suprima la vicepresidencia tercera del Gobierno, fusione varios ministerios y recorte subvenciones, entre otras, las que se dan a organizaciones empresariales, sindicales y políticas. Además, señaló que no apoyará la «congelación de las pensiones» que ha anunciado si antes no recorta los «gastos superfluos» del Ejecutivo, empezando por el recorte de las subvenciones de partidos políticos, organizaciones empresariales y sindicatos.

    El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, recriminó al presidente del Gobierno que haya tardado «menos de una semana en hacer caso a la ‘absoluta locura’ que le han puesto sobre la mesa los mercados», tras el anuncio de un recorte drástico del gasto público en su comparecencia ante el Pleno. Duran reprochó a Zapatero que el martes 4 dijera que era «una absoluta locura» que España pudiera necesitar un plan de rescate como el griego, y que sólo cinco días después la UE haya indicado «el camino que debe seguir España».

    Saltaron las alarmas
    En los últimos días se han sucedido las señales de alerta en relación con el plan de austeridad español, que se dio a conocer a finales de enero, y la sostenibilidad de las cuentas públicas. El pasado domingo, tras la reunión del Ecofin, el Ejecutivo dio a conocer que se pondría en marcha un recorte adicional del déficit público tras una semana muy convulsa en los mercados, que mostraban un aumento de la desconfianza en varios países de la zona euro, entre ellos España. Anoche, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, conversó ayer por teléfono con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para hablar sobre las reformas económicas que se adoptarán en España.

    Rectificaciones ‘sociales’
    El camino que ha emprendido hoy el Ejecutivo de Zapatero supone un cambio de rumbo de su política, hasta ahora muy centrada en lo social. De hecho, con el anuncio del recorte de los salarios en el sector público, el Ejecutivo rompe con el acuerdo que alcanzó en septiembre del año pasado con los sindicatos para elevar los sueldos de los empleados públicos un 0,3% este año con una cláusula de revisión salarial al final del ejercicio. El pasado 24 de febrero, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, apuntó que se estaba estudiando la posibilidad de revisar dicho pacto, aunque un día después la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, le corrigió y aseguró que se respetaría al «cien por cien» este acuerdo hoy roto.

    La eliminación del ‘cheque-bebé’ también supone la revisión de uno de los estandartes sociales del Gobierno en la época de bonanza. Los 2.500 euros para fueron anunciados también por Zapatero en el pleno del Congreso en julio de 2007, durante el Debate del estado de la Nación, y entró en vigor de manera inmediata.

    Reacciones contrapuestas: los sindicatos piden movilizaciones
    Las respuestas al duro plan de ajuste no se ha hecho esperar. Mientras que el Comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, ha valorado como un «paso lógico» las medidas anunciadas por el presidente del Gobierno en el Congreso para acelerar la reducción del déficit público, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, aseguró que se trata de un «ajuste duro» que afectará a muchas familias, por lo que avanzó que «con toda probabilidad» habrá movilizaciones en las próximas semanas. Toxo se ha manifestado en la misma línea.

    Expansión

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  • El Gobierno quiere sacrificar a las mutuas para pagar la reforma laboral

    Sobran las críticas y falta tiempo para acordar una reforma laboral a gusto de todos. El Gobierno es consciente de que se acabó el tiempo de jugar a las negociaciones. La presión pública aumenta y hay que zanjar de una vez el diálogo social.

    Desde esta perspectiva, Trabajo tiene puesta la mirada sobre las mutuas de accidentes laborales, llamadas a convertirse en la cabeza de turco de la reforma en ciernes. El Departamento de Corbacho quiere cerrarles el grifo de las cotizaciones sociales de las que actualmente se nutren para cubrir la asistencia sanitaria (bajas médicas, fundamentalmente) de más de 13 millones de trabajadores.

    El Ejecutivo descubrió parte de sus intenciones en el documento sobre la revisión del Pacto de Toledo del 29 de enero. En ese texto, apuntaba ya a la necesidad de reflexionar sobre “si deben ser las cotizaciones sociales las que sigan soportando la financiación de la asistencia [que prestan las mutuas de accidentes de trabajo] , o si debemos transitar hacia un modelo basado en impuestos o mixto”. Pues bien, esta semilla, entonces desapercibida, ha comenzado a echar raíces.

    Corbacho está dispuesto a rebajar en torno a medio punto las cuotas por contingencias profesionales, lo que supone un ahorro de 350 millones, según ha calculado el sector. Los sindicatos, claramente reacios a la medida, obtendrían a cambio el privilegio de tener un sillón en los consejos de administración de cada una de las treinta mutuas en activo. Todo un caramelo.

    Y de la teoría a la acción. Trabajo aprobó en marzo una resolución, a cuyo contenido completo ha tenido acceso EXPANSIÓN, en la que avisa del recorte de 251,7 millones de euros entre los centros dependientes de la secretaría de la Seguridad Social –fundamentalmente las mutuas–, bajo el pretexto de “medidas de austeridad” (ver apoyo). La cantidad es similar, casualmente, al colchón financiero que aspira a rascar el Ejecutivo con la rebaja de cuotas.

    Este último gesto ha sido la puntilla para poner en pie a las mutuas, que llevan semanas sospechando la estrategia. De hecho, han remitido un informe a la Administración para intentar frenar la pirueta.

    Además, y para sorpresa de todos los grupos, esta trama se negocia también en la Comisión del Pacto de Toledo. ¿Casualidad? No tanto, ya que el giro que planea el Ejecutivo también afectaría –mejor dicho beneficiaría– a la Seguridad Social. Y es que el Ejecutivo plantea que “una parte de las actuales reservas” de las mutuas –valoradas en 3.000 millones– financien “en un periodo de transición amplio” los servicios que ahora prestan, hasta que su control pase gradualmente a los sistemas de salud autonómicos.

    Otro “destino natural” de esta partida sería la llamada hucha de las pensiones, que alcanza 60.000 millones. A finales de 2010 el 90% de este fondo estará invertido en deuda pública nacional.

    La idea ‘multiuso’

    1. El Ejecutivo está dispuesto a recortar 0,5 puntos las cuotas por contingencias profesionales –lo que ahorraría 350 millones al sector privado– , a cambio de que los sindicatos entren en los Consejos de las mutuas.

    2. Dotadas de menos presupuesto, el Gobierno habría allanado así el terreno para trasladar los servicios que prestan las mutuas (principalmente gestionan altas y bajas médicas) a los servicios de salud autonómicos.

    3. El guión también deja abierta la puerta a usar las reservas que han ido acumulando las mutuas (3.000 millones) para abonar la hucha de las pensiones, cuyos recursos están invertidos en un 90% en deuda pública.
    Un reglamento, una intención

    La reforma laboral va cogiendo cuerpo. Como adelantó este diario el 15 de abril, el Ejecutivo ha empezado a negociar la idea de allanar los requisitos para usar el contrato por despido objetivo –con un coste de indemnización de 20 días–, a cambio de cargar al Fogasa –que vive gracias a las cuotas empresariales– parte de las indemnizaciones por despido.

    Para hacer más atractiva la oferta, Moncloa dejó la puerta abierta a rebajar las cotizaciones que pagan las sociedades. Lo que faltaba entonces por detectar era qué epígrafe se tocaría. Pues bien, el capítulo que Trabajo planea recortar es el de las cuotas por contingencias profesionales, de las que se nutren las mutuas para gestionar las altas y las bajas médicas de buena parte de los trabajadores.

    En este sentido, el pasado 11 de marzo, la secretaría de Estado de la Seguridad Social aprobó una resolución que limita su actuación. En concreto, les prohíbe “la apertura de nuevas delegaciones o instalaciones”, y les obliga a “suprimir los gastos de publicidad y promoción”, unas reglas restrictivas que han sorprendido por su dureza. Con esta política, justificada como una estrategia de austeridad, Trabajo pretende obtener un colchón extra de “251.772,04 miles de euros”. Esta cantidad equivale al recorte de cuotas sociales (de medio punto) con el que el Ejecutivo pretende atraer a CEOE.

    Expansión.

     

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  • Tercera edición de la publicación de la Sección Sindical CCOO Asepeyo «CAs»

    Publicado el tercer número de la gaceta CAs. 

    Os invitamos a participar activamente, con vuestras noticias, sugerencias, etc, a través del e-mail asepeyo@comfia.ccoo.es


    Descarga la Gaceta «CAs» parte 1

    Descarga la Gaceta «CAs» parte 2

     

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