Autor: Comfia Asepeyo

  • Navidad en crisis

    Se perfilan unas navidades que romperán con el acostumbrado despilfarro de las sociedades consumistas. Serán fechas difíciles para los verdaderos afectados por la crisis.

    09-12-2008 – Estas navidades serán unas fechas difíciles para muchas familias. Recortes de plantilla en las grandes empresas, familias que no pueden pagar sus hipotecas y créditos, inmigrantes que ya no pueden enviar remesas a sus parientes, pequeños empresarios que tienen que cerrar sus comercios o sus empresas… Tan sólo en España las cifras de desempleo han llegado ya a los tres millones de personas y con unas perspectivas de aumento en los próximos meses. Sin embargo, los causantes de esta crisis siguen con su ritmo de vida.

    “Más de 900 euros se gastará en promedio cada familia española estas navidades”, dicen los periódicos. Polvorones, mazapanes, juguetes para los más pequeños… Cifras que quedan muy lejos para miles de personas que se han visto afectadas por la crisis o que viven bajo el umbral de la pobreza. Tan sólo en España, más de un millón y medio de personas viven en infraviviendas, según el último informe de la organización Cáritas.

    Las navidades de 2008 serán unas fiestas en crisis, según dicen los estudios. Las familias reducirán los gastos en estas fechas de gran consumo y evitarán el despilfarro propio de la Navidad. Habrá menos regalos y tan sólo se harán a la familia. Tampoco se saldrá tanto a cenar o al teatro. Aunque los más pequeños tendrán los regalos de los Reyes Magos garantizados. Videojuegos y videoconsolas son los regalos que más piden los niños en Navidad.

    Las Administraciones y las ciudades de todo el mundo también se apretarán el cinturón. Ciudades con menos luces y menos engalanadas darán la bienvenida al nuevo año, que se espera también difícil.

    Las televisiones y los anuncios nos bombardean ya todos los días con los miles de productos para las próximas fiestas: árbol de Navidad, belenes, adornos para la mesa navideña, pavos, corderos, gambas, pescados… y regalos, perfumes, corbatas, juguetes, la Barbie, la Wii… Y, sobre todo, personas sonrientes y felices. Muy felices por poder comer un buen plato el día de Navidad, tener regalos debajo del árbol o comer un trozo de turrón en familia con un gran fuego de chimenea. Una réplica idílica de un Primer Mundo irresponsable, con una sociedad egoísta que sólo se acuerda de aquellos que no lo pasan tan bien cuando salen en las noticias.

    Ningún juez ha pedido responsabilidades a los grandes magnates financieros o las grandes fortunas especulativas del mundo. ¿Se ha pedido la dimisión de los presidentes de los bancos? ¿Y los promotores de vivienda? Mientras, el dinero de los todos va a las arcas de la gran banca en un plan de rescate que aún no da resultados y que no llega a la gente.

    Los agentes sociales piden que ese dinero llegue a las familias y las empresas vulnerables, pero los bancos no se atreven a abrir la puerta de los préstamos. Periodistas y expertos en economía explican que los bancos aún no han tocado fondo y que necesitan ese dinero para el futuro. Nadie todavía conoce ni puede prever la magnitud de los agujeros de los bancos.

    Y en este mundo de consumo y de crisis, de grandes cifras y de derroche, nos olvidamos de los más vulnerables y excluidos. Hoy, más de 1.200 millones de personas pasan hambre y su situación se ha visto agravada con la actual crisis alimentaria. Millones de personas no tienen acceso a la educación y a la salud. Miles de niños son explotados en trabajos que nadie quiere por un plato de arroz. Las enseñanzas de aquel rabino, Jesús de Nazareth, que nació en Belén un 25 de diciembre, dan luz al mundo que nos rodeo. Hoy más que nunca necesitamos del verdadero espíritu de la Navidad: compartir con el que no tiene. El espíritu de la solidaridad.

    ANA MUÑOZ ÁLVAREZ
    Solidarios

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  • Hacia los cuatro millones de parados

    Los expertos pronostican que el desempleo alcanzará el 17% a finales de 2009

    09-12-2008 – La cola va creciendo a medida que se acerca la hora de apertura de la oficina de empleo en Ciudad Lineal, en Madrid. Son las ocho, amanece, una quincena de personas espera y aguanta el frío. Cincuenta minutos después ya son medio centenar. De pie, a mitad de la fila, aguarda Vidal Valdunciel, de 51 años. «Es la primera vez que estoy en paro», explica quien hasta hace días era director comercial de una empresa de informática. «La crisis», comenta con resignación. El hombre contempla el futuro con temor. Y no es extraño. Todos los expertos prevén que el próximo año la crisis se agudice y se superen los cuatro millones de parados.

    Desde hace meses, el mercado laboral ha entrado en barrena. En septiembre, la encuesta de población activa (EPA), verdadera radiografía laboral española, mostró que se destruía empleo por primera vez en casi 15 años. Octubre y noviembre se han saldado con los mayores aumentos mensuales de la historia del paro registrado, que roza los tres millones. Y hasta noviembre, la Seguridad Social contaba con 671.000 afiliados menos que en enero. Con estos datos, pocos dudan de que la hasta hace poco locomotora europea del empleo cerrará el año con más de tres millones de parados y una tasa en torno al 13% (cinco puntos más que hace año y medio).

    Por si fuera poco, el desplome no parará ahí. El vicepresidente económico, Pedro Solbes, lo reconoció el pasado martes con su lenguaje habitual: «Existe el riesgo de que el paro aumente algo más». Y aquí surgen las preguntas: ¿cuándo dejará de crecer el paro? ¿Hasta dónde llegará?

    La Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) ha publicado el panel de previsiones que recoge los pronósticos de 13 de los servicios de estudios más prestigiosos de España. En ellas, la tasa media de paro alcanzará el año que viene el 15%. Eso implica que a finales de 2009, es fácil imaginar un escenario en el que se llegue al 17% o 18%. «En algún momento, hacia final de año, llegaremos a los cuatro millones de parados», explica Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas. Algo que descartó, esta semana, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho.

    La previsión de Laborda es la más pesimista de las recogidas en el panel de Funcas, aunque no recoge todavía las últimas medidas anunciadas por el Gobierno. Eso podría modificar a la baja sus predicciones, o más bien aplazarlas. En cambio, Intermoney sí que contempla las iniciativas gubernamentales que prevén crear 300.000 empleos, y también espera que se alcancen los cuatro millones de parados en 2009, explica su economista jefe, José Carlos Díez. La responsable de empleo de CC OO, Lola Liceras, también admite este escenario.

    José Antonio Herce, de Analistas Financieros Internacionales, dibuja un panorama nada halagüeño, teniendo en cuenta que hasta noviembre el paro registrado ha subido casi en un millón de personas y se ha situado cerca de los tres millones.

    La secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, no quiere poner ninguna cifra a los pronósticos del año que viene. Pero admite que el paro continuará subiendo. «Afrontamos un periodo de gran dificultad. La tendencia a crecer seguirá. En enero, va a subir el desempleo», comenta.

    De lado de los optimistas está Josep Oliver, quien cree que a finales de 2009 el paro estará en el 14,5%. Para él, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, durante esta crisis se destruirá un 1,5% del empleo (500.000 puestos de trabajo), pero el paro no irá a más porque se acabará el efecto llamada de la expansión económica sobre los inmigrantes.

    Ajuste compartido

    El crecimiento de la población activa durante los años de expansión procedió fundamentalmente de las mujeres y de los inmigrantes. En opinión del catedrático catalán, durante los años anteriores de crecimiento, las reservas de mano de obra endógena se han agotado, por lo que las aportaciones a la población activa española sólo pueden llegar de fuera, y esto en una época de crisis como la actual tenderá a reducirse. Así, Oliver opina que el ajuste del mercado laboral español será «compartido» con otros países.

    Pero lo que está pasando en la economía española tiene que ser puesto en perspectiva, sobre todo al ser comparado con otras crisis económicas. «La cifra absoluta de parados puede ser la misma, pero hay un salto de escala muy importante», explica Oliver. En la crisis anterior, la de 1993, se alcanzó un paro cercano al 25% sobre una población activa de 13 millones de personas, mientras que ahora ésta es de 23 millones.

    El rápido deterioro del mercado laboral en España comenzó por la construcción. Sobre este sector se asentó el rápido crecimiento económico, y se creó un modelo económico ahora denostado, apoyado en el ladrillo y el consumo interno, que demandaba mucha mano de obra y poco cualificada. Durante «la década prodigiosa», como la llama Oliver, el peso de la construcción en el mercado laboral aumentó.

    Históricamente en España, el porcentaje de empleados en la construcción sobre el total de trabajadores se mueve en torno al 9%, algo más alto que en la UE por el peso del turismo. Pero de 1993 a 2007 pasó de un millón de empleados en el sector a 2,6 millones (el 13,1% del total de ocupados). En nueve meses, ya ha caído al 11,6%. Y, como explica Herce, la construcción seguirá pagando los excesos. De ahí, ha saltado a otros sectores, industria y servicios que notan la caída de la confianza, del consumo, de la recesión económica en Europa y la restricción de crédito, que en plena crisis ha llegado a ser tanta que ha ahogado a las empresas.

    Las medidas del Ejecutivo podrán, según los expertos consultados, contener el desplome laboral, pero no evitarán el ajuste. «Si los Gobiernos intervienen con grandes paquetes [más de los ya anunciados], hay una esperanza de que el deterioro no sea tan grave. En 2009 el déficit público tendría que llegar al 7% o al 8%», comenta Herce, que cree que eso contribuiría a restablecer la confianza y la recuperación en 2010.

    La temporalidad ayuda al deterioro

    La alta tasa de temporalidad en España ha contribuido decisivamente al gran deterioro del mercado laboral español en los últimos meses. Y contribuye, junto con el desplome de la construcción, a explicar por qué la recesión en el resto de Europa no se ha cebado tanto con el empleo como lo ha hecho en España. Mientras la media europea se sitúa en torno al 15%, en España quedó en el 29,5% en el tercer trimestre de este año, un punto y medio menos que en el mismo periodo del año anterior. Así, la alta tasa de temporalidad española se traduce en flexibilidad de hecho.

    «El ajuste se sigue concentrando en los trabajadores con contrato temporal», explicaba esta misma semana el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado.

    Este tipo de flexibilidad genera dos segmentos de trabajadores claramente diferenciados. En el primero se inscribirían los empleados con contratos indefinidos, sobre los que, en teoría (hay que ver la proliferación de expedientes de regulación de empleo en la industria del automóvil), les afecta en menor medida. En el otro, estarían los que tienen contratos temporales, sobre los que recae este tipo de flexibilidad.

    Además, este último segmento se enfrenta a la baja de demanda de mano de obra de su perfil, normalmente, de menor cualificación, según explica José Antonio Herce, de Analistas Financieros Internacionales.

    MANUEL V. GÓMEZ
    El Pais

  • Salarios por empleo

    El Gobierno apoya a los sindicatos frente a las advertencias de la CEOE.

     

    09-12-2008 – El presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, lo puede decir más alto pero no más claro: «congelación salarial en 2009 y ya veremos en 2010».

    En su opinión, la situación económica es tan grave – «desde que tengo uso de razón no recuerdo una situación igual»-que «ahora de lo que toca hablar en la negociación colectiva es cómo se salva el mayor número de empleos y no cómo se mejora el poder adquisitivo de los salarios».

    No es una opinión o un comentario hecho a la ligera, es lo que piensa la inmensa mayoría de las empresas que empiezan a tener problemas muy serios para encontrar los créditos necesarios para pagar la paga extra de Navidad. Esta es la razón por la que en buen número de empresas se ha empezado a plantear la congelación salarial para el próximo año. Esto supone que el poder de compra de los trabajadores se verá recortado por el efecto de la crisis económica. No se trata de subir los salarios igual que aumentan los precios, sino que en 2009 se queden igual que en 2008. Es decir, «que se trabaje más cobrando menos».

    La razón, según explica Díaz Ferrán, es que muchas han pasado de tener beneficios a recortarlos fuertemente o tener pérdidas. Esta situación unida a una clamorosa falta de liquidez por parte de las entidades financieras hace que no haya recursos para invertir, y si no se invierte no sólo no se crea empleo sino que se empieza a destruir. En su opinión, entre 2008 y 2009 se van a destruir un millón de empleos netos, lo que significa que la tasa de desempleo se situará en torno al 17%, lo que equivale a cerca de cuatro millones de parados.

    ¿Cómo se sale de esta situación? En opinión de los empresarios la única salida es recortar costes empresariales para recomponer la tasa de beneficio, acumular los recursos suficientes para volver a iniciar el proceso de inversión-ganancias-más empleo.

    Entre esa reducción de costes un elemento clave es recortar los costes laborales, tanto salariales como indirectos. Esto implica congelar salarios, recortar entre 5 y 6 puntos las cotizaciones a la Seguridad Social, abaratar el coste del despido y flexibilizar la negociación colectiva para ir eliminando progresivamente los derechos adquiridos. Una auténtica receta de caballo.

    Pero los datos están ahí. Según el Banco de España los aumentos salariales pactados para ocho millones de trabajadores en sus convenios colectivos se ha incrementado este año el 3,5%. Si a esto se le añaden los costes laborales no salariales, el aumento es del 5,3% como certifica el Instituto Nacional de Estadística (en la Encuesta Trimestral de Coste Laboral) «se trata del mayor crecimiento desde el primer trimestre de 2003».

    Las empresas argumentan que con este crecimiento de costes dejan de ser competitivas ya que estos aumentos de costes se trasladan al precio de los productos encareciéndolos frente a los que se fabrican en el exterior. Al final el consumidor no elige los productos por estar fabricados en España sino porque tienen mejor relación calidad-precio.

    Ante esta situación, las empresas que no pueden bajar los costes laborales por la oposición de sus trabajadores y el temor a un conflicto laboral, optan por lo más fácil que es reducir plantilla.

    Lo tienen fácil. Hay más de tres millones de trabajadores con contratos temporales y sólo tienen que esperar a que venzan y no renovarlos. Esta fórmula además de ser barata no plantea conflictos. Según los teóricos, es una de las razones por la que la tasa de desempleo crece en España con mucha más rapidez que en el resto de países europeos y lo que explica que sea el país de la UE con la tasa de paro más elevada.

    Cuando el pasado lunes la delegación de Comisiones Obreras encabezada por Ignacio Fernández Toxo y de UGT con Toni Ferrer acudieron a la sede de la CEOE para prorrogar el Acuerdo Inter-Confederal para la Negociación Colectiva (AINC) y escucharon estos planteamientos se quedaron literalmente de pasta de boniato, como afirma Ferrer.

    Los sindicatos dijeron que para ese viaje no se necesitaban alforjas. Sencillamente se rompían las negociaciones antes de empezarlas. El efecto práctico es que suponía dar carpetazo a siete años en que el AINC ha sido el punto de referencia de la negociación colectiva, que ha garantizado el periodo más prolongado de paz social desde que se inició la transición económica. Si se mantiene la congelación salarial se abrirá un año de conflictividad salpicado por cientos de expedientes de regulación que ya empiezan a ser contestados en la calle. «Los trabajadores no somos los culpables de esta crisis y por lo tanto no tenemos por qué pagarla», afirma el secretario general de la UGT, Cándido Méndez.

    El representante de CC. OO. replica la tesis de la patronal argumentando que «lo fundamental en un año en que el peligro es la deflación es que los salarios suban muy por encima de la inflación para reactivar el consumo y evitar que se paralice la economía».

    Toni Ferrer fue más lejos al afirmar que este planteamiento tendrá que ser asumido por el Gobierno a la hora de fijar el salario mínimo interprofesional para 2009. Esta es la razón por la que han pedido un aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) del 8% para situarlo en 648 euros, lo que supone el 60% del salario medio neto.

    Ante este planteamiento el Gobierno está pillado entre la espada y la pared. El presidente Zapatero se había comprometido a subir el SMI a 1.000 euros durante la legislatura y no va a incumplir su palabra.

    El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, se ha inclinado abiertamente por las tesis sindicales. Es lógico, ya que el Gobierno decidió bajar 400 euros los impuestos a cada contribuyente para reducir el consumo. «No parece lógico que ahora nos pidan a nosotros que les quitemos ese dinero». Añaden que además el Gobierno ya ha dado ejemplo al decidir no congelar el salario de los 2,5 millones de empleados públicos a pesar de que tienen su puesto de trabajo garantizado.

    El vicepresidente segundo Pedro Solbes ha intentado conciliar afirmando que se tendrían que poner en funcionamiento las cláusulas de descuelgue. Se trata de que las empresas en pérdidas o con baja productividad no tengan que sufrir el mismo aumento de las que están bien. El dirigente del Metal de UGT, Fernández Lito se ha posicionado en contra.

    Las negociaciones entre patronal y sindicatos aún no se han roto, pero las posibilidades de salvar el AINC es muy difícil.

    Mariano Guindal
    La Vanguardia

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  • El paro se dispara en España por la precariedad y la escasa industria.

    El sector secundario supone el 16% del PIB, frente al 40%en los países europeos más industrializados. La temporalidad está cerca del 30% y supera con mucho la de las economías occidentales de la UE.

     

    09-12-2008 – La fuerte creación de empleo en España en los años de bonanza fue el asombro de la economía europea. De la misma manera en que ahora el brutal crecimiento del desempleo causa perplejidad y alarma en el continente. En apenas un año, se ha pasado de una tasa de paro del 8% a otra próxima al 12,8%, mientras la mayoría de países europeos están manteniendo sus tasas de empleo. El alto nivel de temporalidad y un modelo productivo precario y con escaso sector industrial son los responsables.
    El desempleo español ha subido casi cinco puntos en un año, hasta casi rozar los tres millones de parados. En otros países, como Italia, Reino Unido, Francia o Portugal, los incrementos son inferiores a un punto. Muy lejos quedan Alemania y los países nórdicos, donde la crisis apenas si está afectando al empleo. La prueba es que incluso están logrando disminuir sus tasas de paro.
    De hecho, solo Irlanda y España sufren graves deterioros de sus mercados laborales. Con todo, la tasa de paro del país insular aún se situaba en octubre en el 7,1%. España no es solo el socio de la UE donde crece más el desempleo, sino que también es donde hay un mayor número de parados en términos absolutos si se exceptúa Alemania, aunque este país tiene más del doble de ocupados. Ya hay 2,96 millones de parados en España, y la mayoría de los expertos dan por seguro que se llegará a los 4 millones en el 2009.

    TRISTE DIFERENCIA
    Tres catedráticos de Derecho del Trabajo –Francisco Pérez de los Cobos (Complutense), Carlos Palomeque (Salamanca) y Jesús R. Mercader (Carlos III)– y uno de Economía –Juan José Dolado (Carlos III)– son unánimes al afirmar que lo que dispara al paro en España son las «peculiaridades» del modelo productivo y la estructura laboral.
    El 75% del producto interior bruto (PIB) está sustentado por los servicios (63,4%), principalmente el turismo, y por la construcción (11,5%), mientras que la industria apenas sí aporta el 16%. En los países industrializados europeos, el peso de las empresas productivas es del 40%. Incluso en estados menos desarrollados como Turquía es del 24%.
    El empleo industrial es más estable: sus trabajadores son más productivos, están más especializados y han recibido más formación de sus empresas, con lo que a estas les interesa menos sustituirlos. Así, el sector, donde trabajaban 3,2 millones de asalariados en octubre del 2007, apenas sí ha perdido 76.800 efectivos en un año, en línea con lo que sucede en el norte de Europa.
    Además, una empresa industrial «no está basada en el artificio sino en actividades más asentadas», apunta Palomeque. Junto a Dolado, afirma que las crisis afectan a todos los sectores, pero al industrial mucho más tarde, y por eso en Europa apenas sí se nota por el momento.
    Por contra, la construcción, que estaba dando empleo a 2,7 millones de personas, ha perdido 256.100 trabajadores. Los servicios, también muy sensibles a la crisis y con 13,6 millones de empleados en octubre del 2007, han dejado en la calle a 232.200 personas.
    También hay unanimidad entre los expertos sobre los efectos perniciosos de la altísima precariedad del mercado laboral, ya que los temporales son más baratos y fáciles de echar. Aún se firman al mes más de un millón de contratos de este tipo, frente a apenas 130.000 fijos. La tasa de temporalidad roza el 30%, cuando en Alemania está en torno al 14%, en Italia es del 13%, y en Portugal es del 22%. Bélgica, Holanda y Reino Unido no llegan a los dos dígitos.
    Los expertos niegan que, como defienden las empresas, la legislación laboral sea demasiado rígida. Los costes del despido, apuntan, son similares en toda Europa, e incluso países como Francia o Holanda ofrecen muchas más garantías a los trabajadores que España.
    La prueba es que los empresarios realizan miles despidos, más que en cualquier país europeo. Mercader y Palomeque se quejan de que los empresarios españoles recurren demasiado a la flexibilidad externa (es decir, a los despidos), mientras que en Europa se ensayan más medidas de flexibilidad interna: de reorganización.

    FRANCISCO J. DE PALACIO
    El Periodico

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  • La Justicia ordinaria ignora la protección constitucional de las embarazadas.

    El Tribunal Superior de Justicia de Madrid hace caso omiso de la doctrina constitucional de protección de las embarazadas ante el despido, según la cual la rescisión del contrato es nula aunque la empresa desconozca el estado de gestación.

    09-12-2008

    El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha declarado nulo el despido de una trabajadora en estado de gestación. Hasta ahí, un caso como muchos otros que se ventilan en los tribunales. Ninguna novedad. La relevancia llega en los razonamientos jurídicos de la sentencia. Los magistrados Juan José Navarro, José Ignacio de Oro-Pulido (ponente) y Concepción Ureste ignoran por completo la reciente jurisprudencia del Tribunal Constitucional al exigir “que el empresario conozca el embarazo para que se pueda calificar como nulo el despido de la mujer embarazada”.

    Este razonamiento va directamente en contra de la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) de 21 de julio de 2008, de la que fue ponente la presidenta María Emilia Casas, que estableció: “La nulidad del despido tiene un carácter automático […], sin contemplar requisito específico alguno, ni de comunicación previa del embarazo al empresario, ni de conocimiento previo por parte de éste, por cualquier otra vía, del hecho del embarazo”.

    A ojos de Pilar Cavero, socia de Cuatrecasas, el Constitucional entiende “que los despidos de las trabajadoras embarazadas son nulos objetivamente, mientras que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) exige para la nulidad que el empresario sea consciente del estado de gestación de la demandante”.
    Otro abogado va más allá y explica que probablemente “estamos ante un conflicto entre la justicia ordinaria y el Constitucional”.

    No es posible, según este letrado, “que los magistrados no hayan leído la sentencia del Tribunal Constitucional. Tal vez el TSJM se niega a aplicar la doctrina constitucional y, sin llegar a decirlo expresamente, la ignora, porque considera que el máximo intérprete de la Constitución se ha extralimitado de sus funciones al entrar a valorar un precepto de legalidad ordinaria como el artículo 55.5.b del Estatuto de los Trabajadores”.

    Obligación del juez
    Hay que recordar, además, que todos los juzgados y tribunales tienen la obligación de aplicar la constitución y las leyes “conforme a la interpretación que resulte de las resoluciones dictadas por el Constitucional en todo tipo de procesos”, según establece el artículo 5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

    La Justicia, por tanto, podría estar ante un conflicto de competencias como el que enfrentó en febrero al Tribunal Supremo con el Constitucional, a cuenta de la interpretación de la figura de la prescripción penal en el caso Urbanor. Entonces, hubo reproches mutuos entre las dos más altas autoridades jurisdiccionales del Estado. Habrá que ver a dónde llega en esta ocasión. [Sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid del 13/11/08, recurso 3830/08, y del Tribunal Constitucional del 21/07/08, asunto 92/08].

    Una sentencia que rompió moldes
    La sentencia del Tribunal Constitucional de 21 de julio de 2008 rompió moldes respecto a la doctrina tradicional de protección de las embarazadas ante el despido. Hasta entonces, se consideraba nulo el despido sólo si el empresario conocía el estado de gestación. El intérprete constitucional entendió, sin embargo, que el Estatuto de los Trabajadores no exigía tal conocimiento por parte de la compañía para que el despido fuese nulo. La resolución estuvo rodeada de polémica. Fuentes jurídicas afirman a EXPANSIÓN que es “posible que el TC se excediera en sus competencias para pasar a interpretar la legislación ordinaria”.

    Mercedes Serraller / Diego Torres

    Expansion

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