Autor: Comfia Asepeyo

  • Las empresas desoyen a Solbes y suben un 24% los dividendos

    En la primera mitad del año han distribuido a sus accionistas 13.740 millones para paliar la caída de la Bolsa. El ministro ha pedido a las firmas que inviertan los beneficios en lugar de repartirlos, para salir de la crisis

    25-08-2008

    Corren malos tiempos para la Bolsa y la retribución al accionista recupera protagonismo en las decisiones de inversión. Así lo entienden las empresas cotizadas en el parqué español, que en la primera mitad del año han repartido entre sus accionistas la nada despreciable cifra de 13.740 millones de euros, un 23,6% más de lo que abonaron en el mismo período del 2007. Un incremento que contrasta con las recomendaciones del vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, quien a la vista del sombrío panorama que dibujan los últimos datos conocidos sobre la marcha de la economía española, no se cansa de pedir a trabajadores y empresas que arrimen el hombro para salir del bache.

    A los primeros les ha solicitado moderación salarial y a los segundos les ha hecho saber que no es el momento de repartir beneficios, sino de invertirlos. Las cifras demuestran que, de momento, sus consejos parecen haber caído en saco roto. No en vano, los 13.741 millones de euros repartidos hasta junio superan el importe pagado en años completos desde el 2000 al 2003 y se acerca mucho a la cifra abonada en todo el 2004.

    La banca, en cabeza

    La banca, uno de los sectores más afectados por la crisis de confianza generada por el estallido de la burbuja de las hipotecas basura hace ahora poco más de un año, acapara el 38% de los dividendos repartidos en la primera mitad del año, con más de 5.000 millones de euros. Les siguen las eléctricas, con casi 1.600 millones, el 18% del total. Entre los dos aportan más de la mitad del reparto.

    Por sectores y empresas, son las constructoras, grandes perjudicadas también por la crisis, las más generosas. Dos ejemplos: ACS ha incrementado su dividendo un 87% y Acciona ha pagado un 26% más que un año antes.

    Dentro de las eléctricas, destaca un valor gallego, Unión Fenosa, que con 0,62 euros por título, ha elevado la retribución un 55%. Y entre los bancos, la palma se la lleva el Sabadell, con un incremento del 34%. El Santander por su parte, ha aumentado el dividendo a cuenta un 15,51%, y el complementario, un 41%, a razón de 0,12 y 0,28 euros por acción.

    Máximos históricos

    Así las cosas, la rentabilidad media por dividendo de las empresas del Ibex 35 está ahora en el 4,6%, muy cerca del máximo histórico del 4,7% alcanzado en 1994. Hay que tener en cuenta que en esta subida no solo ha influido el incremento de las cantidades destinadas por las compañías a premiar la fidelidad de sus accionistas, sino también la caída de las cotizaciones, que influye directamente en el rendimiento. En lo que va de año, el principal indicador de la Bolsa española pierde un 26%.

    Mercedes Mora
    La Voz de Galicia

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  • Europa, al borde de la recesión

    A un año de la crisis, quien más sufre las consecuencias es la zona euro y no EE UU.

    Las autoridades no vieron que la crisis afectaría tanto a la economía real. El PIB cayó el 0,2% entre abril y junio, la primera vez en la etapa del euro.

    25-08-2008 – En Europa, la mayoría de las empresas hace un alto en agosto. El buen tiempo invita al ocio y la actividad se reduce notablemente en las principales ciudades. En muchos negocios el personal se ve mermado por los turnos de vacaciones y en algunos casos incluso echan el cierre. Este año ese parón puede tener carácter casi forzoso.

    La crisis ha llegado con mucha rapidez a las grandes economías europeas. Los datos del primer trimestre no hacían presagiar el brusco descenso de la actividad registrado entre abril y junio. La economía de la zona euro creció el 0,7% en el primer trimestre del año respecto a los últimos tres meses de 2007, lo que suponía un crecimiento interanual del 2,1%. Las autoridades económicas europeas respiraron entonces tranquilas: los riesgos de la crisis financiera persistían pero lo peor podía haber quedado ya atrás.

    «En general, y pese a todas las dificultades, la economía europea en su conjunto está capeando las tormentas económicas globales bastante bien», decía el pasado 11 de junio en Bruselas el propio comisario de Economía, Joaquín Almunia.

    De hecho, en sus previsiones de primavera la Comisión defendía que el impacto «limitado» de la crisis financiera sobre la economía real era «una prueba de la mayor resistencia de la economía de la Unión». Nada más lejos de la realidad.

    Para entonces, las mayores economías de la región [Alemania, Francia e Italia] ya habían entrado de lleno en los números rojos. Como confirmarían después los datos, el PIB de la zona euro registraba un descenso del 0,2% entre abril y junio, el primer dato negativo para el conjunto del área desde la crisis de 1992/1993 y, por supuesto, la primera caída del PIB desde la puesta en marcha de la moneda única. Es también la primera vez que la Europa del euro se encuentra al borde de la recesión, entendida como dos trimestres consecutivos de caídas del PIB.

    La gravedad de la situación es tal que el primer ministro francés, François Fillon, convocaba a principios de esta semana de urgencia a sus ministros a un París casi vacío para intentar hacer frente a la crisis. Unos días antes el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, abandonaba su descanso veraniego en Doñana para presidir un Consejo de Ministros extraordinario y aprobar medidas por 20.000 millones de euros.

    Es cierto que las autoridades monetarias ya habían advertido que los buenos datos del primer trimestre eran insostenibles, en parte debido a una corrección técnica. Por un lado, en los tres primeros meses, la inversión en construcción registró un crecimiento muy superior al previsto en Alemania gracias «a unas temperaturas más suaves de lo habitual». Además, ese primer trimestre también estuvo marcado por lo que los economistas consideran el efecto inercia del ejercicio anterior. Según los cálculos de la Comisión Europea, eso supuso 0,7 puntos de crecimiento para la zona euro sobre ese incremento total del PIB del 2,1%.

    Lo que los responsables de la eurozona no alcanzaban a ver entonces es lo que acaba de reconocer el Banco Central Europeo (BCE). En su reunión de agosto, la entidad admitía que «las tensiones sobre los mercados financieros tienen el potencial de afectar a la economía real más de lo que se había previsto». Es decir, que la crisis se ha colado de lleno en el bolsillo de los europeos.

    Una paradoja si tenemos en cuenta que la crisis se inició en Estados Unidos, como consecuencia del estallido hace ahora un año de las hipotecas basura y su impacto sobre el sector financiero e inmobiliario, y que la primera economía mundial ha conseguido esquivar la recesión todo este tiempo.

    La prensa anglosajona no ha dejado pasar por alto esa aparente contradicción. La biblia del mundo financiero internacional, el Wall Street Journal, aseguraba el pasado 15 de agosto que «las esperanzas de la zona euro de desacoplarse del ciclo económico estadounidense podían haberse hecho realidad, aunque no como

    habían previsto» los europeos. Sin embargo, tampoco parece que Estados Unidos tenga motivos para la complacencia.

    Un análisis detallado de los datos estadounidenses revela que la situación no es nada idílica. La oficina nacional de análisis económico (NBER, por sus siglas en inglés) acaba de revisar los datos del crecimiento y ha aflorado una caída del PIB del 0,2% en el último trimestre de 2007, frente al crecimiento del 0,6% estimado inicialmente. Pero justo cuando Europa entraba en números rojos, Estados Unidos crecía a un ritmo del 1,9%, impulsada por un plan millonario de ayudas públicas y la fortaleza de las exportaciones.

    «La mejora del PIB debería ser interpretada con cautela. Probablemente ha sido temporal, como consecuencia del paquete fiscal del que se beneficiaron los hogares estadounidenses entre finales de abril y principios de julio», aseguraba Jean-Marc Lucas, de BNP Paribas. De hecho, la Administración estadounidense ha inyectado a empresas y familias 168.000 millones de dólares a lo largo del segundo trimestre, lo que equivale a algo más del 1% del PIB.

    En esas circunstancias, la demanda interna ha aportado 1,3 puntos porcentuales al crecimiento, frente al 0,1 registrado en los tres trimestres anteriores. A ello, sin duda, también ha contribuido la política monetaria. En menos de un año, la Reserva Federal ha bajado los tipos de interés desde el 5,25% hasta el 2% actual. El último recorte fue aprobado el pasado mes de abril y supone un claro alivio para todos aquellos que han de hacer frente al pago de una hipoteca o al pago de los gastos con la tarjeta de crédito.

    En otro frente también se deja sentir la mano de las autoridades estadounidenses. Las exportaciones han aportado 2,3 puntos al crecimiento del PIB, muy por encima de los 0,8 puntos que aportaron al crecimiento del primer trimestre. Un boom que ha coincidido, precisamente, con el momento de menor cotización del dólar frente al euro, que se llegó a cotizar a 1,6 unidades en abril.

    Pese a todo, la recesión parece casi inevitable. Así lo advertía esta semana desde Singapur el ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional Kenneth Rogoff al asegurar que lo peor de la crisis financiera está por llegar y que se llevaría por delante a uno de los grandes bancos estadounidenses. Los economistas de UBS insisten en que la primera economía del mundo entrará en recesión en el segundo semestre del año «una vez que el impacto de las medidas monetarias y fiscales se disipe». Para la zona euro se muestran algo más optimistas y limitan su pronóstico a una «fuerte desaceleración». Eso sí, advierten que la recesión es «inevitable» para los países afectados por la crisis inmobiliaria, como España o Reino Unido.

    Los últimos datos conocidos de la economía europea muestran pocas señales de recuperación. El índice de gerentes de compra del sector manufacturero en Francia y Alemania muestra un claro estancamiento en agosto y se sitúa en su peor nivel desde 2003. En Reino Unido se ha registrado un inesperado aumento del 2,1% en las ventas minoristas, pero el clima de negocio ha vuelto a empeorar en agosto hasta su peor nivel en siete años. Los expertos advierten, además, que el endurecimiento de las condiciones financieras se está agudizando, lo que va a añadir una fuerte presión para la refinanciación de la deuda empresarial, superior al 100% del PIB en algunos países como España y Francia. En el caso español, la desaceleración es el ‘elefante en la habitación’, como dicen los anglosajones: lo inunda todo. El turismo, la primera industria nacional, flojea. La entrada de turistas extranjeros cayó el 8% en julio y el paro aumenta en todos los sectores, incluida la industria. Sólo la depreciación del euro frente al dólar ofrece un cierto alivio a los exportadores europeos.

    Entre Estados Unidos y la zona euro hay más diferencias. Lo que sí revela el escenario económico estadounidense es toda una batería de medidas adoptadas desde los diferentes niveles de la Administración para intentar evitar la temida recesión, una acción que no ha tenido una correspondencia similar en Europa. Algunos expertos apuntan que esa política puede tener un elevado coste en términos de credibilidad. Otros, que no vale la pena preservar la credibilidad si lo es a costa del crecimiento económico.

    Precisamente Francia, que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea, hacía esta semana un llamamiento al resto de los socios para dar una «respuesta coordinada» a la crisis. El primer ministro, François Fillon, exigía abrir al menos un debate al respecto. «Tenemos un espacio económico común, una moneda común. Es indispensable» que los ministros de Economía de la zona euro y de la UE vean cómo coordinar las acciones realizadas en el ámbito nacional y también estudien si en la política conducida «colectivamente» en la UE puede haber medidas, como inversiones o apoyo a las pequeñas y medianas empresas, para reforzar el crecimiento, explicó Fillon. La UE dispone hoy de instrumentos de los que anteriormente los Estados eran los únicos depositarios para «responder a una situación difícil como la que atravesamos», sentenció.

    No todos son tan pesimistas. Los analistas del Deutsche Bank sostienen que «lo que sí es seguro que se está desacelerando es el ciclo empresarial, marcado por la evolución de las materias primas, el tipo de cambio y los tipos de interés» y eso es algo que afecta a todos los países «hayan vivido o no un boom inmobiliario, tengan déficit o superávit por cuenta corriente».

    Las Cámaras de Comercio e Industria alemanas ven normal que la economía se desacelere después de tres años de crecimiento sostenido. Según su director general, Martin Wansleben, «2008 será un buen año» porque las fábricas siguen manteniendo el nivel de pedidos «y aún no notan la crisis», dice. «Pero cada vez hay más señales de que las cosas irán peor en 2009», y es ahí donde reclaman la actuación de las autoridades europeas.

    No cabe esperar un alivio por parte del BCE. Al menos de momento. Europa afronta un doble escenario de desaceleración económica y subida de la inflación. En esas condiciones, la autoridad monetaria recuerda una y otra vez que su mandato es el control de la inflación, no impulsar el crecimiento. «Sólo tenemos una aguja en nuestra brújula y esa aguja es la estabilidad de precios», recordaba Trichet el pasado 7 de agosto. Una estabilidad fijada en un objetivo de precios del 2%, lejos del 4% registrado por el dato de la inflación armonizada en julio. Algunas voces en el Parlamento Europeo ya han sugerido la posibilidad de revisar ese objetivo del 2% para que el BCE pudiera relajar, así, su política monetaria. Datos y argumentos no van a faltar para la cumbre de Niza convocada por la presidencia francesa para mediados de septiembre.

    ALICIA GONZÁLEZ
    El Pais

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  • Las hipotecas españolas ya están entre las más caras de Europa

    El tipo de interés más frecuente para compra de vivienda en España subió al 5,90% en junio. Dinamarca, Francia, Grecia, Bélgica y Alemania son los países con los préstamos más baratos

    25-08-2008 – Después de años en los que las entidades financieras españolas podían presumir de tener las hipotecas más baratas de Europa, los datos apuntan ahora en sentido contrario. De un total de 15 países analizados por la Federación Hipotecaria Europea (FHE), los tipos de interés aplicados en España se sitúan en el décimo lugar desde finales del 2007.

    Según los datos de la organización europea, el tipo de interés más representativo de las hipotecas españolas se situó en el 5,76% en el último trimestre del 2007 y en el 5,67% en el primero del 2008. Más baratas que las hipotecas españolas fueron las de Dinamarca, Francia, Grecia, Suecia, Bélgica, Alemania, Irlanda, Italia y Lituania, con tipos de interés entre el 4,35% y el 5,56%, en los casos danés y lituano. Algo más caras resultaron las de Reino Unido, Eslovenia, Polonia, Estonia o Hungría, con tipos de interés de hasta el 6,50% en las hipotecas más representativas del mercado polaco.

    La Federación Hipotecaria Europea aconseja tomar con cautela los datos de la comparación, pues los tipos de interés aplicados no son homogéneos en su totalidad. Por eso, toma como punto de comparación el concepto de «tipo de interés hipotecario representativo del mercado» (el más frecuente). Según esto, la típica hipoteca española del primer trimestre (al 5,67%) resultó casi un punto más cara que su homónima francesa (al 4,70%) y casi un punto más barata que la de Polonia.

    VUELTA DE TUERCA

    Para la FHE, «los datos de los países sugieren que la contracción del crédito, fruto de la crisis financiera internacional, se ha traducido fundamentalmente en una restricción del acceso al crédito a los consumidores y no tanto en una subida de los tipos de interés hipotecarios». De hecho, en algunos países, como España, las hipotecas se abarataron ligeramente en el primer trimestre del año con respecto a finales del 2007.

    Pero las cosas han cambiado después. El informe no recoge aún la vuelta de tuerca que protagonizó el euríbor durante el segundo trimestre. Sobre todo en junio, que llevó el precio medio de las nuevas hipotecas españolas hasta el 5,90%, según el mismo indicador del Banco de España que sirve de base al estudio de la Federación Hipotecaria Europea.

    Con estos datos y con las opiniones de las entidades financieras recogidas en la Encuesta de Préstamos Bancarios, que elabora el Banco Central Europeo (BCE), el regulador español llega a la conclusión de que «durante el segundo trimestre, se han seguido endureciendo las condiciones de financiación de familias y empresas, tanto por la vía de incrementos en el coste de los fondos, como por la aplicación de criterios de concesión más estrictos por parte de las entidades». Así lo afirma el Banco de España en su último Boletín Económico: las entidades financieras no solo prestan menos dinero (como se constató en el primer trimestre), sino que lo dan más caro.

    MENOS CRÉDITOS

    Aunque el saldo vivo del crédito hipotecario residencial sigue creciendo en la mayoría de los estados miembros, la Federación Hipotecaria Europea constata en casi todos ellos, salvo los de los países del Este, fuertes caídas en la contratación de nuevos préstamos.

    Sobre todo, llama la atención los casos de España, Reino Unido e Irlanda, donde la nueva contratación cayó en el primer trimestre el 35,4%, el 20,6% y el 19,8% respecto del mismo periodo del año anterior, según los datos de la FHE. En Alemania, la caída fue del 12,9%; en Francia, del 7,4% y en Grecia, del 4,7%. También hubo retrocesos en las nuevos préstamos concedidos por las entidades de Bélgica, Estonia y Portugal.

    Lo contrario sucedió en Lituania, Polonia y Suecia, donde las cantidades prestadas siguen creciendo.
    Los últimos datos del Banco de España apuntan una caída interanual del 34% en el importe de las nuevas hipotecas concedidas en el segundo trimestre del año, un total de 26.495 millones de euros, frente a los 40.284 de igual periodo del 2007.

    ROSA MARÍA SÁNCHEZ
    El Periodico

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  • Corbacho plantea a los agentes sociales límites a las prejubilaciones

    El ministro se mostró «totalmente en contra» del uso generalizado de las jubilaciones anticipadas. Y planteó una «reflexión» a los agentes sociales para encontrar «un amparo legal» a la limitación de las prejubilaciones.

    25-08-2008 – El mercado laboral empieza sentir el impacto de la crisis. Y el golpe será mucho más duro en los próximos meses, según todas las previsiones. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, defendió en una entrevista difundida ayer el último pronóstico del Gobierno, que sitúa la tasa de paro de este año en el 10,4% y la de 2009 en el 12,5%. Pero admite que la destrucción de empleo en construcción y los servicios y actividades industriales asociadas es muy elevado. En esta situación crítica, Corbacho advirtió a las empresas contra el uso generalizado de las jubilaciones anticipadas para ajustar plantillas.

    El ministro se mostró «totalmente en contra» del uso generalizado de las jubilaciones anticipadas. Y planteó una «reflexión» a los agentes sociales para encontrar «un amparo legal» a la limitación de las prejubilaciones. Para Corbacho, «deben ser una excepción», y no la regla. «Una sociedad que se quiera amparar sobre las espaldas de una generación entre los 30 y 50 años, más tarde o más temprano, es una sociedad que entra en crisis», añadió.
    Críticas a la banca

    Especialmente crítico se mostró con el sector financiero, que pese a lograr abundantes beneficios en los últimos años, ha recurrido de forma sistemática a las jubilaciones anticipadas. «Me parece injusto que el sector financiero prejubile a una persona con 52 años y un trabajador que está en el andamio tenga que estar trabajando hasta los 65», dijo Corbacho, quien preferiría que la banca destinara más fondos a la formación continua de sus trabajadores, en vez de gastar dinero en sus prejubilaciones.

    El diálogo social se retomará a principios de septiembre con una reunión del Gobierno, la patronal y los sindicatos. En ella, se discutirán medidas para reactivar la economía, como la nueva formación profesional o la mejora de los servicios públicos de empleo, pero Corbacho cree innecesario abordar una nueva reforma laboral. «La crisis ni tiene origen laboral ni tiene que ver con la actual legislación que regula la contratación laboral».

    Tampoco se mostró partidario de llevar más allá la moderación salarial, como plantea el Banco de España. «Eso puede traer conflictividad y es muy importante preservar la paz social, se han perdido muy pocas horas de trabajo estos años», recordó.

    El Pais

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  • Corbacho cuestiona la insistencia en la moderación salarial

    ‘Puedo estar de acuerdo con que se congele el sueldo de los ministros y de los altos cargos, pero este mensaje no se le puede trasladar a una persona que cobra 1.000 euros al mes porque ya está haciendo un sacrificio cada día’

    25-08-2008 – El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, advirtió ayer de que insistir en la moderación salarial como fórmula para salir de la crisis económica puede generar una mayor ‘conflictividad’ laboral, con un resultado ‘peor’ que el que se podría obtener mediante una ‘congelación’ de los salarios, aseguró, durante una entrevista.

    Corbacho insistió en que, en el contexto actual de desaceleración económica y crecimiento del desempleo, la discusión del ‘no crecimiento de los salarios podría llevar a una cierta conflictividad’, y llamó la atención sobre el riesgo de llevar hasta ‘sus últimas consecuencias’ las recomendaciones del Banco de España.

    Así, el titular de Trabajo recordó que en los últimos años ha habido una ‘paz social muy importante’ y se han perdido ‘pocas horas de trabajo’, circunstancia que consideró ‘muy importante’ preservar en un momento como el actual.

    ‘Cuidado, no llevemos la discusión a pretender fijar en exceso la reducción salarial, que nos lleve a abrir una vía de conflictividad’, añadió Corbacho, quien recordó el negativo precedente de la pasada huelga de transportistas. Por ello, hizo un llamamiento a la ‘responsabilidad’ de sindicatos y patronal para que cuando negocien los convenios preserven el ‘diálogo permanente y la baja conflictividad social’.

    En opinión de Corbacho, aunque la moderación salarial siempre es bienvenida, ‘no se puede querer imputar el peso de la situación exclusivamente a los salarios’, sobre todo después de la moderación salarial experimentada en los últimos años. ‘Hay empresas que están registrando balances con unos beneficios muy potentes, por tanto, habrá que hacer sacrificios en las dos direcciones’, reiteró.
    Congelar sólo sueldos altos

    En este sentido, se mostró totalmente en desacuerdo con la idea de congelar los salarios independientemente de la cuantía de los mismos como medida para controlar la inflación. ‘Puedo estar de acuerdo con que se congele el sueldo de los ministros y de los altos cargos, pero este mensaje no se le puede trasladar a una persona que cobra 1.000 euros al mes porque ya está haciendo un sacrificio cada día’, añadió.

    En cambio, sí defendió la necesidad de que el Gobierno envíe una señal de ‘moderación y contención’ con su decisión de congelar el sueldo de los altos cargos de la Administración central para 2009, y agregó que esto será sólo una ‘anécdota que no servirá de nada’ si las Administraciones autonómicas y locales no siguen este ejemplo. ‘Deben imitar esta propuesta’, reclamó el ministro.

    Europa Press

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