Autor: Comfia Popular

  • Publicado en la Intranet el Reglamento del Incentivo a Largo Plazo
    MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

    Tras unos desprestigiados “Pactos Individuales” llegó el “Bonus”, y tras de él, en una necesaria nueva vuelta de tuerca, el “Incentivo a Largo Plazo”, pero sea cual sea su nombre resultan injustos, arbitrarios e inadecuados como incentivo.

    Bastante
    desprestigiado venía encontrándose el sistema de «Pactos
    Individuales», de modo que se hacía necesario buscar otra cosa que
    pudiera encandilar a la plantilla, pero -eso sí- que resultara
    baratito. Entonces apareció el «Bonus»; lo percibiría una
    pequeña parte de los trabajadores, pero con suerte ilusionaría a
    muchos más. El establecimiento del «Plan SUMA» hizo necesaria
    otra vuelta de tuerca ¡y así llegó el «ILP»!

                                       

            Primero
    fueron


                  
    los
    «Pactos


             
    Individuales»

     


             
    Después
    llegó


                   
    el
    «Bonus»

     


        
    Y
    ahora
    tenemos


              
    el
    «Incentivo

             a
    Largo Plazo»

     

     


                        
    Primero


             
    discriminaron

           a
    unos cuantos.

     


                       
    Después


              
    a
    la mayoría.

     


                         
    Y
    ahora


                   
    ¿podíamos


                  
    en
    realidad

      esperar otra

    cosa?

    Realmente es bastante
    difícil conseguir que el Grupo Banco Popular gane tantísimo dinero,
    pero tiene menos mérito si consideramos lo poco que paga a sus
    trabajadores. Sin embargo, el problema de los empleados y empleadas de
    esta casa no consiste sólo en una inadecuada retribución, o en que
    tengamos que prolongar tan exageradamente la jornada, o en que el
    desarrollo de nuestra carrera profesional se encuentre bajo la tutela
    exclusiva de la Dirección. El problema es la falta de consideración.
    Aquí de uno en uno y sin exigencias. Ya se valorará el cumplimiento de
    objetivos y ya se verá qué retribución es otorgada.

    Puede
    ser más cómodo -y más barato a corto plazo- dirigir una plantilla sin
    tener que compartir criterios, negociar contraprestaciones o establecer
    regulaciones. Pero si un empleado piensa que no es escuchado, o se
    siente poco valorado, o cree que está siendo explotado, tenderá a
    sentirse poco concernido por la marcha de la empresa. Si son muchos los
    empleados quienes están en la misma situación el problema es grave ¿Qué
    diríamos de sistemas de retribución, como «Bonus» o «ILP»,
    que sólo alcanzarán a un 20% de la plantilla aproximadamente? Pues que
    dejan en bastante mal lugar al otro 80%; es decir, a la mayoría ¡Apañados
    vamos si tenemos que ilusionarnos con esta espuma! (Y se puede decir que
    de aquellos polvos vinieron estos lodos respecto de los «Pactos
    Individuales» )


    ALGUNAS


    PREGUNTAS

     


    Si
    «sólo»


    se
    consiguen


    900
    millones


    de
    beneficios,


    con
    una ratio


    de
    eficiencia


    de
    alrededor


    del
    30%,


    ¿será
    un
    gran fracaso?

     


    Y
    si se


    consiguieran


    990
    millones


    ¿quién
    va a


    evitar


    que
    cunda


    la
    sospecha


    de
    que


    en
    realidad


    se
    trata


    de
    ahorrar


    el
    3%


    del
    beneficio


    del
    año 2006?

     

     

    Quizá cueste dejar de
    crear falsas expectativas y quizá sea más laborioso gestionar una
    plantilla ateniéndose a unas reglas de juego más justas y
    equilibradas, donde la negociación colectiva tenga el espacio que
    precisa y, así, los incrementos retributivos -por ejemplo- se perciban
    en proporción a una justa valoración del esfuerzo realizado y alcancen
    a todos los que se lo merezcan, no sólo a unos pocos. Quizá sea difícil
    abandonar el «haz lo que yo te digo, que luego veré qué te doy a
    cambio». Pero quienes trabajamos en el Grupo Banco Popular deseamos
    ser tratados como personas con derechos y no como unidades de producción
    que se llevan y se traen, y luego… se arrinconan.

    En resumen: hemos
    de seguir trabajando (todos) como locos para que una minoría (que
    seguramente se lo merece) cobre «Bonus» e «ILP». Y
    una mayoría (que también merecería cobrar) se va a quedar sin un euro
    y, además, va a quedar fatal, pues parecerá que se han conseguido los
    objetivos fijados A PESAR DE SU INSUFICIENTE COLABORACIÓN.

    Desde
    CC.OO. volvemos a repetirlo: «Pactos Individuales», «Bonus»
    e «ILP» son todos injustos y arbitrarios como sistemas de
    retribución complementaria, no constituyen un adecuado incentivo y, en
    definitiva, son malos para los trabajadores y para la empresa.

    septiembre de 2004

  • EL CLUB DE LOS “SIN BONUS”
    Seguro que algo me faltará este año y tampoco cobraré

    Las exigencias de la empresa para optar a esta gratificación extraordinaria son excepcionales, pero a pesar de presentárnoslo como el gran incentivo para todos y decir que se tendrán en cuenta el entorno, el equipo y la persona para determinar si corresponde o no cobrarlo, no queda demasiado claro quien lo cobrará.

    La
    negociación colectiva, empezando por el Convenio de Banca, establece
    derechos y obligaciones de forma clara y para todos, lo cual no parece
    ser del agrado de la patronal, que prefiere un sistema «más ágil»,
    con libertad en cada banco para trazar sus propios objetivos

    obligaciones
    para los trabajadores- y establecer las retribuciones que juzgue
    convenientes -en nuestro caso «Pactos Individuales», «Bonus»
    e «Incentivo a Largo Plazo»; sistemas todos ellos que NO son
    un prodigio de claridad y universalidad, como todos sabemos, por no
    hablar de la falta de generación de derechos o la no consolidación de
    retribuciones. Eso sí, los objetivos del Grupo están clarísimos

     

     

    Sin ser demasiado
    pesimistas esto es lo que hemos pensado muchos al leer la reciente nota
    publicada en Intranet por la Dirección del Grupo, en la cual para este
    año 2004 se explica el sistema de retribuciones complementarias
    denominado «Bonus».

     

    Las condiciones que
    nos exige la Dirección de nuestra empresa para optar a esa gratificación
    extraordinaria consiste en el cumplimiento de objetivos excepcionales y
    ambiciosos, como ellos mismos indican. En lo que suponemos que es un
    intento de buscar un sistema objetivo, se tendrán en cuenta tres
    factores para determinar si corresponde o no cobrar el bonus a un
    trabajador: el entorno, el equipo
    y la persona
    . Sin embargo, esa objetividad no se consigue si hay un
    planteamiento estándar para todas la oficinas y no se tienen en cuenta
    sus posibilidades reales (plantilla, competencia en la plaza, volumen
    del que se parte, etcétera), ni tampoco que en muchos casos el esfuerzo
    del equipo de una oficina no se refleja en los OPC’S o en el IMV. Y
    aun es más difícil conseguir la objetividad en los Servicios
    Centrales.

     

    Sobre la objetividad
    de la evaluación individualizada, como tercer factor a tener en cuenta,
    a nadie se le escapa que va a depender de cómo y quien la realice, así
    como si el trabajador la conocerá o no.

     

    Por otro lado, no se
    indica el importe que cobrará el trabajador que cumpla todo el
    condicionado establecido; sólo detallan el porcentaje que podremos
    cobrar, pero ¿sobre qué cantidad se aplica?. En fin, no olvidemos que,
    al final, no queda demasiado claro quien cobra, por mucho que se fijen
    unas iniciales “normas del juego”.

     

    En los años
    anteriores, el primer factor a tener en cuenta, el entorno, siempre se ha cumplido y los resultados del Grupo han sido
    excepcionales, pero curiosamente han sido muy pocos los trabajadores
    gratificados por estos resultados (un poco menos de dos de cada diez).
    No parece entonces muy justo que haya tantísimos trabajadores en el
    Club de los Sin Bonus cuando todos formamos parte del Grupo y una mayoría
    hemos contribuido de forma excepcional en la consecución de los
    resultados obtenidos.

     

    Este sistema, pues,
    se nos presenta como el gran incentivo que pretende motivarnos a todos,
    pero se olvida algo fundamental: DIVIDE A LA PLANTILLA entre un 20% de
    buenos y un 80% de malos.  Se trata, en resumen, de un procedimiento unilateral, con
    bastante margen para la arbitrariedad y que no genera derechos ni
    consolida retribuciones.

     

    Por
    estos motivos continuamos insistiendo en la necesidad de negociar un
    Acuerdo de Empresa donde queden fijados de forma clara los criterios
    para conseguir unas adecuadas Retribuciones Complementarias al Convenio
    Colectivo

     

    Con
    tu afiliación a
    CC.OO.
    podemos conseguirlo.

     

    julio
    de 2004

  • Quienes somos

    Gracias al apoyo de los trabajadores, CC.OO. es el sindicato con mayor implantación en el Grupo Banco Popular, que cuenta con aproximadamente 13.000 empleados.

    Aspiramos a ser una organización más fuerte y más útil, para representar mejor a los empleados, hombres y mujeres, de nuestra empresa y defender más eficazmente las condiciones de vida y de trabajo de todos.

    CC.OO. crece cada día en afiliación y en presencia en los centros de trabajo. Si no estás afiliado, infórmate, afíliate y contribuye a que seamos más y, por tanto, más fuertes.