Autor: Seccion Sindical Unicaja

  • Inmigración y pensiones

    En el año 2004, el 25% de los nuevos cotizantes a la Seguridad Social han sido inmigrantes, por lo que el 6% de los cotizantes son ya extranjeros.

    En el año 2004, el 25% de los nuevos cotizantes a la Seguridad Social han sido inmigrantes, por lo que el 6% de los cotizantes son ya extranjeros. Estos datos podían hacer pensar que la presencia de los inmigrantes puede resolver el problema que plantea el envejecimiento de la población a la continuidad del sistema público de pensiones. Sin embargo, la evolución de la población residente que publicó el INE recientemente nos advierte de que el problema no se puede resolver por este camino. Conviene aclarar que hablamos de un sistema llamado de reparto, que es el que existe en la mayor parte de los países desarrollados porque, a pesar de sus limitaciones, ofrece más ventajas que el otro sistema posible: el de capitalización.
    Para entender dicho problema, utilizamos la llamada dependencia (relación entre el número de personas mayores de 65 años, es decir, las que ya han dejado de trabajar, con las comprendidas entre 16 y 64 años (los que pueden estar trabajando y con sus cotizaciones pagan las pensiones de los ya jubilados). Hoy, en España la relación de dependencia es el 24,9%. Es decir, poco menos de cuatro trabajadores mantienen con su cotización a un pensionista. Sin embargo, teniendo en cuenta los ritmos de crecimiento de los mayores de 65 años y de los que están activos, el INE calcula que en el 2050 la tasa de dependencia será más del doble (56,1%), por lo que algo más de un trabajador (1,78) deberá sostener con su cotización a un pensionista, lo cual supondría que el que trabaja apenas podría disponer para sus gastos de un poco más de la mitad de su sueldo. Como se ve, todo se reduce al ritmo de crecimiento de los dos segmentos de población que determinan el grado de dependencia: el de los jubilados (que hoy son el 16,8% de la población total y el 2050 serán el 30,8%) y el de los que están en edad de trabajar, que disminuirán del 67,6% de los 43,5 millones de población residente hoy en España, al 55% dentro de 45 años. En el segmento de población activa se incluye a los inmigrantes legales, pero como la mayoría de los que vienen para trabajar tienen entre 20 y 40 años, dentro de algo más de dos décadas empezarán a jubilarse y aumentarán por tanto el segmento de los pensionistas y, por eso, en las proyecciones del INE a medio y largo plazo se duplica el grado de dependencia. La presencia de los inmigrantes está influyendo también en otra de las magnitudes que aumentan la población como es la tasa de natalidad, pero el lento crecimiento que se está dando ya en estos años (1,33 hijos por mujer y 1,53 para el 2050) se compensa con el crecimiento también lento de otra magnitud que influye en sentido contrario: la esperanza de vida (actualmente 80,7 años y 84 en el 2050), por lo que tampoco por aquí se resolvería el problema. Ante estas dificultades en la mayoría de los países se busca la solución en un sistema mixto, en el que sigue siendo el reparto el mecanismo fundamental, pero se completa con planes de pensiones con el sistema de capitalización. Aparte de esta solución, dentro del sistema de reparto se podría mejorar la situación alargando la edad de jubilación, pues se calcula que un solo año de retraso, de los 65 a los 66, reduciría en tres puntos la tasa de dependencia.
    EUGENIO M. RECIO, profesor honorario de Esade
    La Vanguardia- Sábado 19 de Febrero de 2005

  • La cuantía de la pensión media de jubilación sube el doble que la inflación

    La cuantía de la pensión media de jubilación creció en febrero un 6% respecto al mismo mes del año pasado hasta los 683,42 euros mensuales, según informó ayer el Ministerio de Trabajo.

    Esto supone que la cuantía de las prestaciones de jubilación crece el doble que la inflación que se situó en enero en 3,1% y más del doble de lo que el Gobierno espera que suban los salarios este año ( 2,7%).

    La aceleración en el ritmo de crecimiento de las pensiones obedece en parte a la intención del Ejecutivo de incrementar las pensiones mínimas un 26% en toda la legislatura, que ya ha empezado a ponerse en práctica este año. A esto hay que añadir que las pensiones nuevas que se dan de alta son alrededor de un 40% más altas que las que le dan de baja.

    Estas razones están provocando que la pensión media de jubilación crece ahora un punto y medio más que hace un año cuando se incrementaba un 4,5%.

    La Seguridad Social puede mantener ahora esta situación debido a la buena salud financiera del sistema, que genera excedentes por encima del 1% del PIB y porque el crecimiento neto del número de pensiones está prácticamente estancado, con un incremento del 0,3% interanual. En la actualidad están empezando a incorporarse masivamente a la jubilación las generaciones nacidas en la guerra civil y en la posguerra, que son menos numerosas y por lo tanto en los próximos años el número de pensiones incluso podría descender, con el alivio que esto supone a las finanzas de la Seguridad Social. Pero será a partir de 2015 cuando el sistema tendrá que afrontar mayores gastos.

    Según el informe facilitado ayer, Galicia cuenta con las pensiones medias más bajas, que suponen el 83% de la media nacional y el País Vasco las mayores, que suponen el 126% de la media.

    Cinco Dias, 25 de febrero de 2005

  • La reforma del empleo y las pensiones, en vía muerta desde la declaración de julio

    Han pasado siete meses desde el arranque formal del diálogo social, pero, a fecha de hoy, las dos principales reformas: la del empleo y la de las pensiones no terminan de arrancar. La versión oficial es que todo transcurre con normalidad, pero algunos ya muestran su preocupación por lo que califican como ‘escasa iniciativa del Gobierno’.

    En política suele decirse que todas las reformas de calado que no se hagan al principio de la legislatura ya no se hacen. Pues según esta máxima, las reformas del mercado de trabajo y de las pensiones tienen difícil ver la luz.
    Desde que el pasado 8 de julio, los dirigentes de la patronal y los sindicatos firmaron en La Moncloa con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la ‘declaración del diálogo social’, los avances en los temas importantes, que son los referidos al mercado laboral y las pensiones, son más bien nulos.
    Fuentes de los agentes sociales atribuyen este retraso a ‘la forma en la que han transcurrido los acontecimientos’. Se refieren a que las polémicas negociaciones sobre el salario mínimo interprofesional que, a su vez, demoraron la negociación del acuerdo de convenios entre patronal y sindicatos y, ‘como los negociadores son los mismos, están ocupados hablando de negociación colectiva’ y el diálogo social ha quedado un poco al margen.
    De hecho hoy estaba convocada una reunión de la Comisión de Seguimiento del diálogo social en la que se esperaba empezar a fijar calendarios de algún tipo pero se ha desconvocado para que los negociadores terminen de cerrar el acuerdo de convenios de 2005.
    Pero no hay que olvidar que el retraso de la negociación colectiva está provocado por el malestar de la patronal por el salario mínimo que obligó a que Zapatero volviera a reunirse con los líderes sindicales y patronales para recomponer el diálogo social. En definitiva, dos grandes fotos y ningún gran acuerdo en siete meses, salvo el referido al reglamento de extranjería, en el que se fijaron las condiciones de la regularización extraordinaria.
    Preocupados por el parón
    Con este panorama, otras fuentes de la negociación han mostrado ya su preocupación por el retraso que están sufriendo la reforma laboral y la de la Seguridad Social. Se quejan estas fuentes de que ‘el Gobierno no ha enviado aún sus propuestas y tampoco nos han citado para que discutamos estas materias, que son las más importantes y más difíciles de acordar’.
    Otras fuentes sindicales añaden que el arranque de estas negociaciones tendrá que ser ‘con la propuesta del Gobierno para ambas reformas, aunque se escuchen también las de las partes’.
    La mesa de diálogo sobre protección social fue de las primeras en constituirse pero hasta el momento no se ha registrado ningún avance ni se ha abierto ninguna discusión. Fuentes de la Seguridad Social aseguran que se reactivará en los próximos días.

    En materia de empleo, la espera al dictamen de un grupo de expertos que se retrasó más de dos meses y que entregó su dictamen hace ya un mes, está también paralizada y de hecho ni siquiera se ha constituido la mesa de negociación.

    Desde el Ministerio de Trabajo, distintas fuentes de varias áreas aseguran que ‘las ideas se tienen muy claras’ y que las negociaciones van al ritmo adecuado. El equipo de Trabajo quiere cerrar acuerdos de empleo y pensiones antes del verano.
    El cambio de los convenios colectivos ‘no toca’ todavía
    Los empresarios y los sindicatos no quieren ni oír hablar, de momento, de abordar una reforma en profundidad de la negociación colectiva, a pesar de que este es uno de los temas pendientes de negociación de la declaración del diálogo social del 8 de julio.

    Este asunto es, además, el único que en el texto de la declaración aparece como bilateral entre patronal y sindicatos, sin el Gobierno. Fuentes sindicales aseguran que ‘con lo que tenemos pendiente, los convenios no tocan por ahora, pero no hay que olvidarse de ellos’. La patronal comparte esta opinión.
    Cinco Dias, 21 de Febrero de 2005

  • Los estudiantes piden a Trabajo que amplíe la cobertura de la pensión de orfandad hasta los 25 años

    El Sindicato de Estudiantes pidió hoy al Ministerio de Trabajo que amplíe un año la cobertura de la pensión de orfandad absoluta, pasando de los 24 años actuales a 25 años, en cumplimiento del programa electoral del PSOE.

    Según el Sindicato de Estudiantes, los huérfanos absolutos constituyen uno de los colectivos más desfavorecidos económicamente, y dentro del mismo se encuentran miles de estudiantes en todo el Estado.

    En este sentido, considera que la reforma de la Ley General de la Seguridad Social para la ampliación de la cobertura de la pensión de orfandad absoluta hasta los 25 años, tal y como prometió el PSOE en su programa electoral con el que concurrió a las elecciones del pasado 14 de marzo, debe hacerse de inmediato.

    A su juicio, dicha reforma favorecerá a muchos jóvenes que están acabando sus estudios o que están buscando su primer empleo, «jóvenes en la mayoría de los casos en situaciones económicas precarias y que para los cuales esta prestación es fundamental».

    Asimismo, el Sindicato denunció que se ha puesto en contacto con el Ministerio de Trabajo en reiteradas ocasiones desde el pasado mes de junio solicitándole que haga ya efectiva esta medida, y de momento no ha habido por su parte ninguna respuesta concreta.

    Europa Press, 13 de enero de 2005

  • Bush lanza una campaña para justificar su plan de privatización parcial de las pensiones

    El presidente George W. Bush se lanzó ayer a defender públicamente uno de sus compromisos de campaña, quizá el que más dudas despierta entre su propio electorado: la reforma de un sistema de pensiones que dentro de unos años -cuando se jubile en masa la generación del baby boom que nació a partir de 1946- corre el riesgo de quiebra.

    El presidente estadounidense cree que los trabajadores jóvenes que lo deseen deberían poder desviar un porcentaje de sus impuestos destinados a las pensiones a crear fondos de inversión para complementar sus jubilaciones cuando se retiren.

    «El que tenga ahora veinte o veintitantos años y está empezando a trabajar debería reflexionar sobre un sistema de seguridad social [pensiones de jubilación] que irá a la quiebra, a la bancarrota, a menos de que el Congreso actúe ahora», dijo Bush en la Casa Blanca, en el primero de una serie de actos destinados a convencer de su plan -que se convertirá en uno de los caballos de batalla de su segundo mandato- a una sociedad que no ve clara la urgencia. El presidente cree, en cambio, que la reforma de las pensiones es una parte irrenunciable de su programa para reducir el déficit presupuestario en los próximos años y que, aunque los actuales fondos de jubilación cubren las necesidades, hay que anticiparse a los problemas que se prevén para el futuro. Los demócratas que se oponen al plan sospechan que se exageran esos problemas para desmantelar los pilares de la protección social.

    El sistema de pensiones se creó hace 70 años, en plena Depresión, y ha funcionado bien, pero su punto débil, como en Europa, es la demografía: cada vez hay menos trabajadores activos que sostengan a los que se jubilan. Cuando el presidente Roosevelt puso en marcha el sistema, en 1935, había 42 empleados por cada jubilado. Ahora hay tres, y la previsión para dentro de 25 años es que habrá dos activos por cada pasivo. Las pensiones y los beneficios que reciben 47 millones de personas suponen casi medio billón de dólares anuales, y, por el momento, los fondos del sistema no tienen problema para cubrir esa cantidad. Pero lo tendrán a partir de 2007, a medida que se vaya jubilando la generación del baby boom, la explosión demográfica que se extendió entre 1946 y 1964. Según los cálculos del propio sistema, los desembolsos superarán a los ingresos en 2018; si no hay cambios, el sistema de pensiones no podría funcionar a partir del año 2042.

    Los críticos de Bush creen que con estas perspectivas no es urgente lanzarse a un plan tan radical. «La situación no es de desastre», en opinión de Dean Baker, del Centro de Investigación Política y Económica. Algunos líderes demócratas lo inscriben en la estrategia de intentar prolongar durante años el dominio republicano, como Harry Reid, el nuevo líder del partido en el Senado, que cree que el plan consiste en «destruir el sistema de seguridad social dando el dinero a los peces gordos de Wall Street». Según el comentarista conservador de The New York Times David Brooks, «la gente que instintivamente confía en los mercados financieros apoya la reforma de Bush, mientras que los que desconfían de los mercados están en contra». El respaldo a la iniciativa de Bush depende de la edad del que contesta, según una encuesta de Gallup: un 55% de las personas entre 18 y 29 años están a favor, pero el porcentaje va decayendo hasta el 31% de apoyo entre las personas mayores de 60 años.

    Faltan por conocerse casi todos los detalles sobre cómo funcionará el plan. Bush ha dicho, hasta el momento, que no desencadenará un aumento de los impuestos dedicados a las pensiones y que no afectará a los jubilados, pero que el equilibrio del sistema a largo plazo implicará «recortes» en los beneficios de los futuros jubilados.

    En una entrevista con The Wall Street Journal, el presidente explicó que un problema estructural, como el del futuro de las pensiones, «no se arregla con tiritas», y que dejará que el Congreso concrete el plan, pero que los que se oponen al cambio «corren un riesgo político». La advertencia vale tanto para republicanos rebeldes como para los demócratas que ya han advertido de que harán campaña en las legislativas de 2006 contra el plan de reforma que es incierto, se apoya en el rendimiento de los mercados de valores y prevé el recorte de algunos beneficios a empleados cercanos a la jubilación. El presidente promete que dará «cobertura política» a los congresistas que apoyen su plan y sufran esas críticas: «Tengo la obligación de dirigir en este asunto».

    Un juez, al frente de la seguridad

    Michael Chertoff, un juez federal que parece sacado de un cuadro de El Greco, es el elegido por el presidente George W. Bush para ocupar el puesto de responsable de Seguridad Nacional, a cargo hasta ahora de Tom Ridge. La Casa Blanca anunció ayer la propuesta, que deberá ser confirmada por el Senado. Chertoff «ha demostrado un compromiso profundo con la causa de la justicia y una determinación inquebrantable para proteger a los estadounidenses», según Bush, que celebró la labor de Chertoff como alto cargo de Justicia entre 2001 y 2003.

    El elegido agradeció la confianza y dijo que «será un orgullo volver a trabajar con los hombres y mujeres que forman la línea frontal contra el terror». El Departamento de Seguridad Nacional, creado después del 11-S, tiene 180.000 funcionarios y coordina la labor de 22 organismos. Tom Ridge ha sido su primer responsable. Su despedida será garantizar que todo vaya bien el próximo día 20, en la toma de posesión de Bush.

    La primera opción de Bush -Bernard Kerik, el ex jefe de policía de Nueva York- supuso un tremendo fiasco, porque días después de su nominación, en diciembre, se supo que tenía una hoja de servicios poco edificante, que incluía capítulos como haber contratado a una inmigrante irregular o haberse enriquecido con las acciones de una empresa que fabrica material para la policía.

    Ahora, curándose en salud, el presidente ha elegido a alguien muy leal -como todo su equipo-, pero sin sorpresas: «Ha sido confirmado tres veces por el Senado», dijo, refiriéndose a sus responsabilidades previas en los tribunales y anticipando que no habrá problemas para su confirmación.

    Y no los habrá, a juzgar por las reacciones de republicanos y demócratas, que aplaudieron la nominación. La biografía de Chertoff siempre ha estado ligada a la justicia y a la política antiterrorista, sin despegarse del Partido Republicano, para el que trabajó en las investigaciones parlamentarias de los embrollos inmobiliarios y políticos de los Clinton.

    La designación coincide con una situación de mucha mayor tranquilidad en la opinión pública de EE UU en cuanto a la percepción de riesgo de atentado terrorista. Según un sondeo de Gallup, el 59% cree que no es probable que haya un atentado en las próximas semanas, contra el 39%, que opina lo contrario. Es el porcentaje más optimista de los últimos tres años y medio, desde el 11 de septiembre de 2001.

    El Pais, 13 de enero de 2005