A 5 de noviembre de 2019, 51 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año; 1.027 desde 2003 y 43 menores. Tres casos permanecen en investigación. Las víctimas han dejado 37 huérfanos/huérfanas.
La estadística es necesaria, imprescindible para conocer la verdadera dimensión y magnitud de estas violencias, pero no es suficiente. No podemos quedarnos en seguir actualizando el contador de datos. No podemos bajar la guardia.
Apreciadas compañeras y apreciados compañeros,
PORQUE TODAS LAS VIDAS CUENTAN. CON CADA MUJER HUMILLADA, ACOSADA, GOLPEADA, VIOLADA Y/O ASESINADA SE AGRIETA EL ESTADO SOCIAL Y DE DERECHO. SE CUESTIONA NUESTRO SISTEMA DEMOCRÁTICO.
PORQUE CON CADA CASO SE DEMUESTRA QUE EL ESTADO NO CUMPLE CON SU MANDATO CONSTITUCIONAL DE REMOVER Y DESTRUIR OBSTÁCULOS QUE IMPIDEN LA PLENA IGUALDAD.
PORQUE PESE A SER ESCALOFRIANTES LAS CIFRAS, QUE NO DEJAN DE CRECER, LAS ESTADÍSTICAS DEJAN FUERA A MUCHOS OTROS TIPOS DE VIOLENCIA QUE CONSIDERAR, COMO RECOGE EL CONVENIO DE ESTAMBUL
