Categoría: Campañas

  • ECICS: DÍA INTERNACIONAL DE LA SEGURIDAD Y SALUD EN TRABAJO

    La crisis climática es un hecho innegable que venimos sufriendo las plantillas en los centros de trabajo de todos los sectores en forma de olas de calor que se manifiestan cada año de manera más agresiva, especialmente en el de la logística….

    CCOO ECICS 28 DE ABRIL DE 2024 DIA INTERNACIONAL DE LA SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

     

    CCOO desde su posición minoritaria en ECICS, consiguió que la empresa implementara un pantalón corto como uniformidad de verano

    En CCOO Seguimos avanzando y creciendo.

    Porque queda mucho por hacer…. Ahora, más que nunca… ¡CCOO ECICS!

    Para leer el mafifiesto conjunto de CCOO y UGT pincha AQUÍ

  • 28 d’abril de 2024, Día Mundial de la Seguretat i Salut en el Treball

    La crisi climàtica: un risc important per a la seguretat i la salut en el treball

  • 28 de abril de 2024, Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

    Un año más nos vemos que el 28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, debe ser una fecha que nos haga recordar a las 721 personas que el año pasado perdieron sus vidas en el trabajo, en circunstancias que muchas de ellas se podrían haber previsto y evitado, pero que lamentablemente acabaron en tragedia.

    En nuestro país, desde el año 1995 existe una legislación específica para actuar en las empresas, que es la Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL). A nadie se le escapa que después de casi 30 años necesita adaptarse en determinados aspectos a la realidad actual, pero no deja de ser cierto que el problema está más en la inaplicación de esta ley por parte de las empresas, y no tanto en su propia desactualización. Un gran número de empresas no cumplen con la LPRL, no aplican medidas preventivas ni utilizan las herramientas que hay a disposición para evitar los accidentes laborales. Prefieren asumir una eventual sanción que actuar de forma proactiva para evitar los accidentes. Y de las que cumplen, la inmensa mayoría se limita exclusivamente a lo que diga la norma, sin avanzar un poco más para hacer más segura la actividad laboral de las personas a su cargo.

    Ante esto, más que una adaptación de la legislación actual, por supuesto necesaria, no podemos dejar de pedir que la Inspección de Trabajo actúe para que la ley que tenemos actualmente, a pesar de necesitar una adecuación a las necesidades actuales, se cumpla en el día a día de las empresas. Para ello es imprescindible un incremento en la dotación de recursos que debe tener la propia Inspección, tanto humanos como económicos. No puede ser aceptable que las empresas se crean impunes, esto cuesta vidas. Concretamente 721 en 2023.

    Dentro de las necesidades de adaptación que debe tener la LPRL, está la perspectiva de género. Se hace imprescindible que la prevención de riesgos laborales se realice con visión de género, de las diferencias que existen entre hombres y mujeres frente a determinados riesgos y exposiciones, y la diferente respuesta que pueden tener ante determinadas situaciones de peligro en el ámbito laboral. La ley se elaboró hace unos años, y en aquellos momentos no se tenía en cuenta más que en determinadas diferenciaciones, principalmente de fuerza muscular o situaciones de maternidad. Pero hoy sabemos que para que la prevención de riesgos sea realmente efectiva, no se puede aplicar de forma generalizada lo que necesita de una diferenciación. Esta idea está cada vez calando más en el ámbito prevencionista, pero aún queda mucho camino por recorrer.

    Y otra realidad que resulta innegable hoy por hoy, es que el cambio climático es un hecho cierto y científicamente demostrado. Por ello, la LPRL debería poner un especial énfasis en actuar frente a los diferentes riesgos que cada día se manifiestan con mayor intensidad. Nos referimos a los golpes de calor provocados por las olas de calor cada vez más frecuentes y de duración mayor. Nos referimos a los efectos climáticos de frío, nieve, tormentas,… que anteriormente eran esporádicos, pero ahora cada vez son más habituales. También hablamos de la mayor detección de problemas de piel por la incidencia directa del sol durante la jornada laboral, con especial consideración por el cáncer provocado por exposición solar.

    En la Federación de Servicios de CCOO tenemos muy presentes los riesgos inherentes a los sectores que representamos, y no somos ajenos a los problemas que se generan en el día a día de las empresas.

    Representamos a empresas de sectores que están totalmente feminizados, pero que el RD 1299/2006 en el que se reconocen las enfermedades profesionales para distintos trabajos y profesiones, vemos que una y otra vez se omiten trabajos eminentemente realizados por mujeres, aunque las patologías análogas desarrolladas por hombres sí estén debidamente contempladas.

    También representamos a sectores en los que los riesgos psicosociales son cada vez más preocupantes, en los que la digitalización y la IA llegaron para quedarse, pero que no se está viendo reflejado en una mejora de las condiciones de vida y trabajo de las personas. Más bien al contrario, los está sometiendo a una carga constante y creciente que afecta a la salud mental de las personas trabajadoras, y frente a la que las empresas no están actuando con la suficiente rotundidad. Es más, existe un gran número de empresas que intentan obtener “buena nota” en las evaluaciones de riesgos psicosociales utilizando métodos confeccionados ad hoc para que salgan esos resultados positivos que anhelan pero no merecen, y así evitar reconocer que su organización del trabajo es dañina para la salud mental de las personas que trabajan bajo su mando.

      #EstamosATiempo  

    Por todo esto, desde la Federación de Servicios de CCOO trabajamos a diario para que la prevención de riesgos laborales sea cierta y efectiva en todas y cada una de las empresas en las que estamos presentes. Todas y cada una de nuestras delegadas y delegados de prevención actúan en sus respectivos ámbitos para trasladar los problemas que detectamos y se ponga solución a los mismos antes de que produzcan daños. A diario estamos solicitando mejoras en las actuaciones de prevención de las empresas, pidiendo que vaya “un paso más allá” de lo estrictamente marcado en la norma, para que no quede en el cumplimiento de un trámite puramente administrativo.

    Desde la Federación de Servicios de CCOO siempre intentamos que las actuaciones en Salud Laboral sean realmente preventivas, y no se limiten a actuar una vez que se ha producido el daño.

    Si se actúa con antelación, se puede evitar que el accidente se materialice, y por tanto no se produzca el daño. Actuando con antelación es como se previene.

    Para evitar que haya más accidentes y que ninguna persona pierda su vida intentando ganársela, ESTAMOS A TIEMPO.

  • 28 de Abril, Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo

    • La crisis climática, un importante riesgo para la seguridad y la salud en el trabajo

     #EstamosATiempo  

    La humanidad está experimentando profundas transformaciones que ya nadie puede negar en esta segunda década del siglo XXI y que están impactando en nuestra forma de vivir, en el mundo del trabajo y en la salud de la clase trabajadora.

    El envejecimiento de la población en las sociedades occidentales nos muestra una fuerza del trabajo cada vez más mayor, con una prolongación significativa de la vida laboral, con problemas para adaptarse al incremento de la carga de trabajo en muchos sectores y con dificultades para reincorporarse al trabajo tras una baja por motivos de salud. Por otro lado, entre los más jóvenes se continúan registrando las mayores incidencias en cuanto a accidentes de trabajo ocurridos durante la jornada laboral. Ante esta nueva realidad, la gestión preventiva debe realizarse teniendo en cuenta la edad, entre otras características, adaptando así el trabajo a la persona.

    La digitalización de las actividades productivas se ha realizado en la mayoría de los casos a costa del empleo, pero también de la salud de las personas trabajadoras. La prevención de riesgos laborales no es uno de los inputs que se incorporan en la gestión algorítmica de la organización del trabajo y la economía de plataformas, más bien al revés, incorpora elementos que incrementan y generan riesgos, sobre todo en la dimensión psicosocial. La monitorización constante, la falta de desconexión, la intensificación del trabajo, la reducción de la autonomía y determinación de la persona trabajadora sometida a la nueva inteligencia artificial, acaban provocando serios problemas de salud física y mental en las trabajadoras y trabajadores. La epidemia de salud mental que ha aflorado en los últimos tiempos no es ajena a estos factores laborales. Es necesario que la autoridad laboral controle que se garantice el derecho a entornos de trabajo seguros y saludables.

    Pero si hay una transición que se está mostrando de manera más descarnada en los últimos años es la medioambiental.

    Los sindicatos venimos alertando desde hace décadas de la necesidad de afrontar e intensificar los esfuerzos para luchar contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, así como de las consecuencias de no actuar, tanto desde un punto de vista ambiental, como económico, social y también para la salud laboral. 

    La Organización Mundial de la Salud ha señalado que 2023 había sido testigo de “un aumento alarmante de desastres relacionados con el clima, incluidos incendios forestales, olas de calor y sequías, que provocaron desplazamientos de poblaciones, pérdidas agrícolas y una mayor contaminación del aire. La actual crisis climática ha aumentado significativamente el riesgo de enfermedades potencialmente mortales como el cólera, la malaria y el dengue”.

    También el pasado año, la Organización Internacional del Trabajo avisó que la crisis climática "sin los controles adecuados, puede aumentar el riesgo de lesiones, enfermedades y muerte de los trabajadores debido al estrés térmico, los fenómenos meteorológicos extremos, la exposición a productos químicos peligrosos, la contaminación atmosférica y las enfermedades infecciosas, entre otros".   La OIT, además, añadió que "numerosos efectos sobre la salud de los trabajadores se han relacionado con el cambio climático, incluyendo lesiones, cáncer, enfermedades cardiovasculares, afecciones respiratorias y efectos sobre su salud psicosocial".

    Hasta hace poco tiempo, había quien consideraba que estos fenómenos iban a producirse en latitudes lejanas, pero en los últimos años hemos podido comprobar que España no sólo no es ajena, sino que los informes del Comité de Expertos ante el Cambio Climático de la ONU (IPCC) señalan nuestro país como una de las áreas más vulnerables y donde estos impactos ya están mostrándose de manera más virulenta. Las olas de calor de los últimos años, probablemente “los veranos más frescos del resto de nuestras vidas”, se han cobrado la vida de trabajadoras y trabajadores. Esto nos obliga como sociedad a convertir la seguridad y la salud en el trabajo en uno de los pilares de las políticas públicas de adaptación al cambio climático.

    Por tanto, se debe recurrir a las herramientas de la prevención de riesgos laborales para prevenir la exposición a temperaturas extremas en las empresas, pero sin olvidar otros fenómenos asociados al cambio climático: fenómenos meteorológicos extremos, avance de enfermedades de transmisión por vectores, aumento de la exposición a radiación solar.

    El reto de abordar los efectos del cambio climático para la prevención de riesgos laborales debe formar parte del debate en la mesa de diálogo social sobre salud y seguridad en el trabajo abierta en la actualidad, entre el Gobierno, las patronales y los sindicatos. Pero hay más materias que deben incorporarse en este ámbito de negociación. Aún queda mucho por recuperar y por mejorar en seguridad y salud en las empresas, lo que requiere modificaciones estructurales en la normativa de prevención. 

    Es intolerable que en 2023 se hayan producido 624.911 accidentes de trabajo con baja y 721 muertes por el mero hecho de ir a trabajar, muchas de ellas por causas fácilmente prevenibles como las caídas en altura, golpes o atrapamientos, y otras como las cardiovasculares que son escasamente tratadas desde la prevención de riesgos laborales y vinculadas con las condiciones de trabajo y con la calidad de la prevención que se hace en las empresas. 

     En este ámbito, desde CCOO y UGT tenemos tres objetivos prioritarios: 

    PRIMERO. Reforzar la calidad de la gestión de la prevención en las empresas, a través de su internalización y revisando y modificando los sistemas de acreditación y control de las entidades especializadas como los servicios de prevención, así como revertir las modificaciones a la LPRL que han supuesto la simplificación de las actuaciones de prevención de riesgos laborales. 

    SEGUNDO. Acabar con el subregistro de enfermedades profesionales, empezando por el cáncer laboral. En España, se estima que anualmente fallecen 8.700 hombres y 850 mujeres por cánceres debidos a exposiciones laborales, pero en 2023 sólo se han comunicado 94 partes de enfermedad profesional por agentes cancerígenos, la mayoría por amianto. Para revertir esta situación es imprescindible la creación de un registro nacional de empresas con riesgos de exposición a agentes cancerígenos y un registro de personas trabajadoras expuestas, pendiente de desarrollo normativo por parte del Gobierno desde 1997.

    TERCERO. La necesidad de reforzar el marco normativo para la prevención efectiva de los riesgos psicosociales, empezando por incluir de forma expresa la obligatoriedad de hacer las evaluaciones de riesgos o por incluir los desórdenes mentales en el cuadro de enfermedades profesionales y continuando por impulsar, en las instituciones europeas, la aprobación de una Directiva de riesgos psicosociales que mejore la salud mental y cardiovascular de las personas trabajadoras.

    Hay que revisar la normativa en profundidad para integrar la perspectiva de género y eliminar las desigualdades, incorporándola como uno de los principios de acción preventiva establecidos por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y feminizando el cuadro de enfermedades profesionales, añadiendo actividades feminizadas para patologías ya incluidas e incorporando patologías prevalentes en actividades con alta ocupación femenina. 

    Y todas estas reformas legales se deben acompañar con un impulso de las políticas públicas activas en materia de prevención y un aumento de los recursos económicos y humanos destinados a ellas. No puede seguir demorándose el cumplimiento del compromiso de aumentar las plantillas de la Inspección de Trabajo. Y también es necesario mejorar las dotaciones del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo y de los institutos autonómicos de prevención de riesgos laborales, allí donde existen, y propiciar su creación en las CCAA que aún no los han puesto en marcha. Tampoco vamos a renunciar a demandar la creación de juzgados especializados en seguridad y salud en el trabajo y a potenciar a la Fiscalía especializada.

    Y queremos finalizar con un recuerdo a las víctimas del amianto que llevan esperando la aprobación del RD necesario para que entre en vigor la Ley que regula su fondo de compensación, y que acumula más de un año de retraso. El RD se debe aprobar con carácter inmediato y con unas indemnizaciones equiparables a las ya existentes para otros colectivos de afectados.

     Un año más, desde UGT y CCOO recordamos a las víctimas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y a sus familias. Este 28 de Abril renovamos nuestro compromiso para visibilizar y poner fin a esta lacra y que la seguridad y salud en el trabajo se sitúe en el centro de las políticas públicas. Seguiremos luchando hasta conseguir empleos de calidad y libres de riesgos para todos y todas.