( +
presión = + horas )
Tras la reestructuración del
sector financiero, que provocó la salida de más de 50.000 trabajadores y
trabajadoras en los últimos cinco años, estamos asistiendo a un aumento
insoportable de las cargas de trabajo y a una creciente presión para
alcanzar unos objetivos de los que dependen los bonus millonarios de las
cúpulas directivas.
Se están llevando a cabo tácticas de presión,
que si bien no son nuevas en el sector, continúan siendo totalmente
insensatas, contraproducentes y altamente perjudiciales para la salud de las
plantillas. Son métodos basados en el control milimétrico de resultados, en la
amenaza permanente al traslado, o a no promocionar, o a ser «escogido» para
formar parte del próximo ERE. Las malas formas llegan incluso a la falta de
respeto personal.
Esta ‘estrategia del miedo’ lleva a
considerar la prolongación de jornada como «un mal menor», como una oportunidad
de sacar más trabajo o como la única manera de justificar la imposibilidad de
cumplir objetivos, argumentando haber dedicado a ello más horas que nadie. En
realidad, a lo único que conlleva es a un deterioro de nuestra salud y a un
triple fraude: personal, económico y sociolaboral.
En
los últimos años los Delegados y Delegadas de CCOO
en el Banco Popular hemos denunciado insistentemente esta realidad, tanto en la
empresa como ante diferentes Inspecciones de Trabajo. Pues bien, ante el
inmovilismo de la Dirección, y dada la situación de prolongación generalizada de
los horarios laborales, el pasado mes de abril realizamos una actuación a
nivel estatal, denunciando más de 50 centros de trabajo ante las respectivas
Inspecciones de Trabajo provinciales, por el incumplimiento de las normas en
materia de jornada laboral, incluyendo los Acuerdos al respecto firmados con la
Dirección del Banco. Las resoluciones de la Inspección de Trabajo que nos están
llegando constatan este incumplimiento por parte del Popular, iniciando
procedimiento sancionador a la entidad en la mayoría de los casos.
( + horas trabajadas = – salud )
Los factores de riesgos psicosociales están
creciendo a marchas forzadas, produciéndose un empeoramiento generalizado de
nuestra salud, materializado en episodios de pánico ante las reuniones con
superiores, en sentimientos de «no llegar» o temor a «explotar» por no poder
abordar la presión; en el aumento de los episodios de insomnio, stress,
trastornos depresivos, ansiedad? Se está convirtiendo en algo habitual el
consumo de ansiolíticos para poder manejar esta presión.
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16 de
octubre de 2014
