El
Articulo 2 de la Declaración Universal de los Derechos del Humanos
estipula que » Toda persona tiene todos los derechos y
libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna
de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de
cualquier otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición», de esta forma
se hace énfasis en el absoluto derecho que tiene cada ser humano a
no ser discriminado por razón de su orientación sexual o su
identidad de género.
Aunque
todos los derechos humanos son universales, complementarios e
indivisibles, y aunque la orientación sexual y la identidad de
género son esenciales para la dignidad y la humanidad de todas las
personas, y no deben ser motivo de discriminación, en nuestro país
(un país que fue pionero en la legalización del matrimonio
igualitario), los derechos, la dignidad, la igualdad, la inclusión,
la no discriminación, siguen siendo una meta casi inalcanzable para
el colectivo LGTBI.
La
violencia contra lesbianas, gais, bisexuales y transexuales se
incrementó en 2014 en un 115% frente a los datos de 2013 (452
agresiones) y en 2015 continuó esta lamentable tendencia al alza.
2016 se nos está presentando como el más duro de los que recordamos
en ataques de esta índole. La discriminación contra las personas
LGTBI supone más del 40% de los casos de Delitos de Odio en nuestro
país, siendo la mayor causa de delitos de odio en España. Se
producen agresiones a diario y resulta absolutamente urgente que las
administraciones públicas ofrezcan una respuesta contundente frente
a esta ola de atentados contra nosotras y nosotros.
Esta
cifra es sólo ?la punta del iceberg? de las agresiones contra
lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, según la Federación
Estatal de LGTB (FELGTB). La mayoría de las veces las víctimas no
denuncian, por miedo, por considerarlo inútil o por la falta
de sensibilidad de
la policía ante este tipo de delitos. Pero los ataques violentos son
solamente la manifestación más brutal de una discriminación que
sigue existiendo en todos los ámbitos de la vida: en la calle, en
las familias, en el sistema educativo o en el trabajo.
Según
un informe de la asociación COGAM, dos tercios de los alumnos y
alumnas pertenecientes a minorías sexuales han sufrido algún tipo
de acoso o violencia en su centro escolar. La mayoría del
profesorado no sabe cómo tratar la diversidad sexual de sus alumnos
y el desconocimiento fomenta la falta de respeto a los alumnos LGTB
por parte de sus profesores y compañeros. La discriminación
homófoba y transfóbica también es sistemática en el mundo del
trabajo. Un 75% de los trabajadores y trabajadoras LGTB ocultan
su orientación o identidad sexualen
su centro de trabajo, donde pasamos aproximadamente un tercio de
nuestras vidas. La creciente precarización de las condiciones
laborales no hace sino agravar esta situación, ya que aumenta la
vulnerabilidad de los trabajadores y trabajadoras de nuestro
colectivo.
Reclamamos
nuestro derecho a desarrollar nuestra personalidad como indica el
artículo 10 de la Constitución y a disfrutar de nuestras vidas
públicas y privadas con garantías de seguridad y sin ninguna
coacción. No queremos vivir con miedo. No queremos ocultarnos. Esos
años oscuros ya han pasado.
Afíliate a CCOO