Categoría: Digital

  • CALENDARIOS LABORALES 2026

    Un año más y como ya es habitual en estas fechas, desde la Sección Sindical de CCOO, te presentamos los calendarios laborales para el año 2026

    Pincha el link para acceder al calendario en el Boletín Oficial del Estado.

    Enlace BOE, por la que se publica la relación de fiestas laborales para el año 2026.

  • Canarias AL LÍMITE: La sobredimensión turística y su costo silenciado

    La pregunta de fondo es incómoda, pero inevitable: ¿quién se beneficia realmente del modelo turístico? ¿A quien representa la clase política cuando prioriza la construcción de nuevos complejos hoteleros frente a la protección de ecosistemas o el derecho constitucional a la vivienda?

    La imagen de Canarias como un paraíso turístico es una construcción deliberada, sostenida durante décadas por políticas públicas orientadas al crecimiento económico a corto plazo y por intereses empresariales que han hecho del “sol y playa” su mina de oro, sobrecargando las estructuras públicas y un territorio que es finito. Sin embargo, bajo esta fachada de prosperidad se esconde una realidad insostenible: la sobredimensión turística en las islas está llevando al límite no solo a su territorio, sino también a su población.

    Un crecimiento sin límites, es una planificación sin conciencia. Los sucesivos gobiernos autonómicos y locales han promovido un modelo de desarrollo económico centrado en el turismo de masas, sin establecer límites, sin ponerle puertas al campo. Esta fórmula nos ha llevado a tener como adornos paisajísticos, léase la ironía, esqueletos hoteleros sin terminar, como pasa en casi todas las islas, porque cualquiera estaba legitimado para usurpar el territorio mientras el objetivo fuese el próspero turismo y su crecimiento.

    Esto va de la mano de un crecimiento urbano descontrolado, una ocupación masiva y sangrante del litoral y una presión constante sobre los recursos naturales como el agua, el suelo y la energía. Lo más grave es que quienes promueven esta industria son plenamente conscientes: eligieron los beneficios de unos pocos frente a la dignidad y conservación de un territorio compartido. Y ahí seguimos inaugurando hoteles de lujo y aprobando macroproyectos turísticos de dudosa legalidad y sostenibilidad, mientras los planes de ordenación del territorio son ignorados o modificados a gusto de las grandes promotoras.

    La política ha actuado como cómplice facilitadora y no reguladora, aunque en los últimos tiempos quieran hacer parecer lo contrario, aunque como dice el dicho popular, “aunque la mona se vista de seda…” Pues vemos que los cambios legislativos de estos dos últimos años nos conducen a más de lo mismo, y expoliar el territorio a sus intereses privados. En lugar de cuestionar un modelo agotado que ahoga un territorio, se ha preferido subvencionar vuelos, flexibilizar normativas y atraer inversión extranjera a toda costa, incluso a costa del pueblo.

    ¿El resultado? Una economía altamente dependiente, vulnerable y que genera enormes desigualdades sociales. Un gran poder económico que marca la agenda pública, que revienta un territorio y a sus buenas gentes. Como ya pudimos ver a un Presidente a disposición de las grandes patronales, que hacía que mediaba en acuerdos laborales, con el único fin de complacer a sus amos. Acuerdos que ya aplicados no le han mejorado la vida a nadie ni ha repartido ninguna riqueza.

    Empresas que acumulan y pueblos que resisten, la historia de la clase obrera internacional. El sector turístico está en manos de grandes grupos empresariales (un secreto: muchos de ellos no radicados en Canarias) que obtienen beneficios multimillonarios mientras la riqueza generada apenas se redistribuye, parece que ha tenido que venir un cantante puertorriqueño, Bad Bunny, a decir lo que todos vivimos y nadie se atreve a alzar la voz, “quieren el barrio mío y que tus hijos se vayan”, ¿les suena? Los alquileres vacacionales, muchas veces operados por plataformas internacionales sin apenas regulación, han distorsionado y prostituido el mercado inmobiliario y vaciando comunidades completas. En respuesta, movimientos sociales, sindicales y ecologistas claman “¡Canarias no se vende!”. El encarecimiento de la vivienda, en parte provocado por la turistificación, la falta de políticas al respecto expulsa a los residentes de sus barrios y ciudades. Las recientes protestas masivas en las islas no son un capricho, son un grito de supervivencia.

    La pregunta de fondo es incómoda, pero inevitable: ¿quién se beneficia realmente del modelo turístico? ¿A quien representa la clase política cuando prioriza la construcción de nuevos complejos hoteleros frente a la protección de ecosistemas o el derecho constitucional a la vivienda?

    El relato empresarial y político habla de “la vaca que da leche”, “motor económico”, de “progreso” y de “empleo”. Pero el progreso no puede medirse en cifras macroeconómicas, sino en calidad de vida, en bienestar social y en una sostenibilidad real de un territorio que es finito. La actual sobredimensión turística no sólo compromete los recursos del presente, sino
    que se convierte en una hipoteca de futuro de las nuevas generaciones, nuestros hijos e hijas, nietos y nietas.

    Deberíamos caminar hacia un modelo turístico con límites y sentido, más que nunca, Canarias necesita repensar su modelo productivo con urgencia. Eso implica establecer techos de carga turística, diversificar la economía, recuperar el control del territorio y garantizar que el turismo beneficia a la mayoría y no a unos pocos. La sostenibilidad no debe ser un eslogan de campañas turísticas, sino una condición imprescindible para una sociedad y territorio que no pueden más.

    La alternativa, aunque la contraofensiva empresarial y política quieran llamarnos “turismo fóbicos”, no es eliminar el turismo, sino un turismo diferente: respetuoso con el entorno, limitado en volumen dándole valor a nuestro territorio y costumbres, y vinculado a una economía más equitativa y soberana. Solo así Canarias podrá dejar de ser lo que se ha convertido, “un decorado para turistas” y convertirse en lo que siempre fue y debería ser, “un
    lugar digno para vivir”.

    La cuestión no es si Canarias puede seguir creciendo turísticamente, sino si puede sobrevivir a ese crecimiento.

  • RACE VERSUS SALUD LABORAL

        Los pasados 28 de abril y 1 de mayo se celebraron, respectivamente, el Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo y el Día Internacional de los Trabajadores. Motivo por el que, con este comunicado, pretendemos denunciar importantes deficiencias en la materia que venimos padeciendo en RACE de manera reiterada, contumaz e irresponsable, y que se hacen aún más evidentes con la llegada de la temporada alta y la acumulación de trabajadores en las plataformas.

        En primer lugar, queremos resaltar un hecho, un hecho grave en opinión de nuestros responsables técnicos de CCOO, ocurrido el día del «apagón eléctrico» en las instalaciones del CRC de Córdoba. Una situación que ya se ha puesto en conocimiento de los responsables de RRHH (en ausencia de Técnico PLR de RACE en la materia), obteniendo una respuesta, desde nuestro punto de vista, nada satisfactoria.

        Durante el «apagón eléctrico», en la plataforma de Córdoba, entró a funcionar el grupo electrógeno de emergencia durante varias horas y, debido a una temperatura superior a la habitual, el sistema se desconectó en varias ocasiones. Para que pudiera seguir funcionando, se decidió mantener abierta la puerta que separa la estancia del grupo electrógeno con el pasillo y la sala donde se desarrolla la actividad de los empleados. En poco tiempo, se hizo evidente que la evacuación de gases no estaba funcionando de manera adecuada y tanto el pasillo como la sala se fueron llenando progresivamente de gases de combustión, llegando a resultar irrespirable el aire en cualquier punto de la estancia. En este intervalo de tiempo, los trabajadores mantuvieron la responsabilidad en la prestación del servicio, pero advertimos a la Empresa de que el Delegado de Prevención tiene potestad para ordenar el cierre de las instalaciones si las mismas no resultan seguras para la salud de trabajadores y trabajadoras.

        La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece en su articulado el derecho a la protección frente a los riesgos laborales, y el deber por parte del empresario en el control y vigilancia estricta de los posibles riesgos asociados. De producirse nuevamente esta situación, instaremos a los trabajadores a abandonar las instalaciones y poner en conocimiento de la autoridad competente los riesgos observados. Desde CCOO vamos a ser totalmente inflexibles si lo que está en juego es la salud, seguridad e integridad de las personas y bajo ningún concepto debe volver a repetirse una situación de este tipo.

        Por otro lado, no queremos dejar de señalar y denunciar otras múltiples carencias detectadas en la materia, que se hacen más evidentes con la llegada, como hemos dicho, del calor y la temporada estival:

    • La sobrecarga de trabajo y las tareas dobles.

    El nivel de presión y burnout de trabajadores/as por los planes de acción, que nuestros responsables «venden» como mejoras en el desarrollo de las tareas, cuando inequívocamente se trata de documentación anticipada de cara a despidos procedentes por acumulación. Además de que no responden realmente a las habilidades de operadores y operadoras, sino a cuotas mensuales establecidas de manera obligatoria por la Dirección de Operaciones de Asistencia.

    • Actitudes de coacción, intimidación o extralimitación de algunos mandos intermedios en su afán por agradar y ser bien vistos desde puestos superiores.

    Falta de limpieza, desinfección y saneamiento de las instalaciones, especialmente los baños, y achacable únicamente a la falta de interés en destinar dinero al personal de limpieza.

    • El deficiente funcionamiento del sistema de aire acondicionado y la inexplicable ausencia de un criterio común a todas las personas, independientemente de su género o su densidad de masa corporal.

    Ausencia de teletrabajo y por ende el hacinamiento de trabajadores y el consiguiente incremento de contaminación sonora, factores que elevan innecesariamente el estrés térmico y acústico.

    La deficiente formación a personal eventual, con la sobrecarga que ello supone para personal de plantilla, que debe encargarse de suplir las carencias de aquellos sin dejar de realizar sus propias tareas. Y todo esto con la entrada de una llamada tras otra cada 20 segundos en un nuevo tiempo reducido, una vez más, de tratamiento posterior totalmente insuficiente para dejar las anotaciones mínimas a fin de que el caso sea medianamente entendible por los compañeros. Esto sólo se puede interpretar como una notable falta de experiencia, conocimientos y responsabilidad de las personas que ahora mismo están tomando decisiones operativas y de procedimiento en la compañía.

    Las inexplicables «afonías» telefónicas en las que dejamos de escuchar la voz de los usuarios, produciendo en algunos sensación de desconcierto o cortando la llamada, teniendo que volver a pasar por el sistema de balanceo que les transfiere de un grupo a otro con el fin de «disfrazar» las estadísticas que presentamos a nuestros colectivos, que nunca llegan a saber el tiempo de espera real de sus clientes para poder solicitar una asistencia (muchos, por cierto, en arcenes de la carretera y en situación de claro riesgo para su seguridad y la del proveedor que acude al servicio).

    Sillas que continúan en un lamentable estado de mantenimiento. Sillas que, por cierto, obligada por la Inspección, la empresa ha renovado pero de una manera parcial y decantándose por un material de calidad y comodidad manifiestamente mejorables, y donde no se nos ha pedido opinión ni consejo alguno sobre el modelo a adquirir, su idoneidad o tamaño.

    Sistema de cableado bajo las mesas y colocación de las CPU de los obsoletos ordenadores en una chapa cortante y con tornillos que consideramos NO segura y donde igualmente se puede (como ya ha pasado) volver a caer en los pies de los empleados.

        En definitiva, la empresa con sus acciones y omisiones ha creado un ambiente laboral propicio para la desidia, el desapego, la desafección y un elevadísimo porcentaje de absentismo laboral.

          Paralelamente a esta falta de presupuesto en las materias citadas, vemos como en otras partidas (coches de alta gama para cargos directivos, viajes, gastos de representación, contratación de servicios externos, instalaciones del complejo y circuito, etc.) cuentan con un presupuesto que parece no tener límite ni fondo, lo que nos induce a pensar que alguien considera RACE como su cortijo particular en el que puede hacer y deshacer, gastar o malgastar, a su antojo de manera discrecional y caprichosa.

         Recordamos también a la dirección de RRHH, a quienes se lo vamos a solicitar de manera formal cuando tengamos constancia de quién ocupa el cargo en materia de PRL, de la prescripción legal y obligatoria de realizar periódicamente la evaluación de riesgos psicosociales (realizada mediante encuesta hace ya más de 3 años y que tocaría ahora renovar y vigilar para que se implementen medidas correctoras, que no se pusieron ya entonces pese a los malos resultados que arrojó dicho estudio)

         Otra de las prescripciones para la Representación de Trabajadores es el control sobre la calidad de procesos y servicios que prestamos a nuestros usuarios. En este sentido estamos muy preocupados, ahora que empieza el verano, por las horas que pueden pasar muchos de ellos, a veces acompañados por menores o personas vulnerables, tirados en las carreteras y esperando por grúas, taxis o medios que se pueden demorar varias horas o incluso nunca llegar. En este sentido, emplazamos a la plantilla a que nos comuniquen dichas incidencias y especialmente en aquellas situaciones donde RACE, en un intento desmesurado de ahorro de costes, intenta que no se envíe un taxi junto con el servicio de grúa cuando, además del contrato, la situación y el sentido común así lo aconsejan.

          Para finalizar, indicar que desde CCOO consideramos que la ausencia de populismo no reside en colgarse medallas por una insuficiente subida salarial, es todo lo contrario, y más aún cuando venimos sufriendo una importante pérdida de poder adquisitivo durante los últimos diez años. Ausencia de populismo también es poner en el centro a los trabajadores y preocuparse seriamente por su bienestar y seguridad laboral, su salud física y mental y el cumplimiento estricto de la legislación vigente en dicha materia, en colaboración constante con los representantes legales de los y las trabajadoras.

          Contacto:  race.ccoo@gmail.com     
        Web:  www.ccoo-servicios.es/raceasistencia/