Categoría: Divulgacion

  • PROPUESTA ERE UNIDAD SINDICAL 19 SEPTIEMBRE.

    UGT SABADELL/CAM                       CGT SABADELL/CAM
     
     
    CC.OO SABADELL/CAM          CSICA              ALTA
     
    En la ciudad de Barcelona, día 19 de septiembre de 2.012
    Reunida la Unidad Sindical, representando el 62,5% de los trabajadores de Banco CAM, EXPONE:
    1. – Que a pesar de que la empresa no ha facilitado toda la información solicitada por esta representación, necesaria e imprescindible para poder realizar los cálculos oportunos, y como respuesta a la solicitud de la parte empresarial de concretar posiciones, es por lo que esta representación viene a plasmar mediante el presente escrito una propuesta sobre la que podría basarse un futuro acuerdo.
    2. – Que la presentación de este escrito no implica, en modo alguno, la aceptación de las causas esgrimidas por la empresa como justificativas del despido colectivo planteado, por cuanto siguen siendo estudiadas detenidamente por los especialistas competentes.
    Por todo lo expuesto esta representación considera que las líneas básicas y mínimas sobre las que habrá de regirse el futuro acuerdo son las siguientes:
    a) En materia de prejubilación:
            Carácter: Voluntario.
            Ámbito de aplicación: Trabajadores de 55 o más años.
            Fórmula de cálculo de la prestación: 80% de salario bruto.
            Abono por la empresa del importe correspondiente al Convenio Especial hasta los 64 años.
            Inclusión en la cuantía a abonar el importe correspondiente a la prestación por desempleo.
    b) Colectivo de 53 y 54 años:
            Carácter: Voluntario.
            Condiciones: Operarían las mismas condiciones que las previstas en el apartado anterior, pero sin incluir en la cuantía a abonar el importe correspondiente a la prestación por desempleo.
    c) Colectivo de menores de 53 años:
            Carácter: Voluntario.
            Preferencia, en cuanto al orden de adjudicación, al personal de mayor antigüedad.
            Condiciones: 45 días de indemnización por año trabajado, con el tope de 42 mensualidades, siendo la mínima cuantía indemnizatoria una anualidad y un plus en función de la antigüedad, que tendría como base de cálculo la siguiente tabla:
    ANTIGÜEDAD

    PLUS POR ANTIGÜEDAD

    Hasta 5 años

    10.000 euros

    De 5 a 10 años

    15.000 euros

    De 10 a 15 años

    20.000 euros

    De 15 a 20 años

    25.000 euros

    Más de 20 años

    30.000 euros

    d) Adquisición por parte del Banco Sabadell del compromiso de minorar el impacto del ERE en Banco CAM con seiscientas prejubilaciones voluntarias operadas en Banco Sabadell.
    Que entendiendo que esta representación ha realizado un gran esfuerzo en ponderar los distintos intereses convergentes en esta negociación, es por lo que quedamos a la espera de su aceptación empresarial, quedando asimismo a la espera de la entrega de la documentación e información pendiente, a saber, personal afectado con fecha de antigüedad y niveles retributivos así como autorización del organismo competente de la empresa encargada de la realización y ejecución del Plan de Recolocación.
    Solicitamos que este escrito conste literalmente en acta con acuse de recibo.
     
     
    LA DIRECCIÓN AGRADECE LA PROPUESTA, AUNQUE LA VE MUY COSTOSA Y TIENE PROBLEMAS CON LA VOLUNTARIEDAD DE LAS MEDIDAS, PERO SE COMPROMETE A ANALIZARLA.
     
     
    Sicam se remite a su propuesta de medidas  presentadas.
     

    PRÓXIMAS REUNIONES: 26 Y 27 DE SEPTIEMBRE

     

    Os seguiremos informando

     
     
     
     
     
     
     
    CC.OO SABADELL/CAM          CSICA              ALTA
     
     
  • ¿A quien se ayuda con la compra de Deuda en el mercado secundario?

    Por qué el BCE tomó la decisión que tomó.

    Los establishments (la palabra que se utiliza en la literatura anglosajona para definir a los que mandan) financieros, económicos, mediáticos y políticos de un país, siempre intentan hacer creer a la mayoría de la población que son ellos los que representan al país y que sus intereses son los intereses de toda la población. Existe todo un aparato ideológico-mediático para promover esta percepción. Lo vimos ya en España cuando los mayores medios de información indicaron que Estados Unidos (EEUU) invadió Irak o que España apoyó tal invasión, olvidando que no fue EEUU (con sus 300 millones de habitantes) quien invadió Irak, sino las tropas estadounidenses, enviadas por el gobierno de EEUU, elegido por sólo el 24% de la población adulta, la cual, según las encuestas, se oponía a tal invasión. Y olvidando también que España (40 millones de españoles) no apoyó la invasión de Irak, sino el gobierno Aznar, de nuevo elegido por sólo el 30% de la población mayor de edad, y que tuvo que enfrentarse a millones de españoles en las calles que se oponían a tal invasión. En realidad, las encuestas mostraban que la mayoría de españoles estaba en contra de tal intervención.

    Tal observación  viene a la luz de la percepción generalizada de que “Alemania está ayudando a los países de la periferia del euro, ayuda que está siendo impopular en aquel país”.A lo largo de estas últimas cuatro semanas he leído nada menos que dieciocho artículos en que tal frase, o parecida, aparecía en el texto. Alemania, sin embargo, tiene clases sociales que tienen intereses diferentes y en muchas ocasiones contrapuestos, como ocurre también en España. El establishment está centrado en la burguesía financiera (que controla el Bundesbank, el banco central alemán) y la burguesía industrial (centrada en el sector exportador). Estas burguesías tienen toda una serie de instituciones a su servicio, todas puestas a disposición de la optimización de sus intereses. Y entre ellos está la permanencia del euro.

     

    Lo que se olvida en los artículos que constantemente ponen el acento en la llamada “ayuda” alemana a los países periféricos es que el euro ha beneficiado enormemente a los dos componentes más importantes de tal establishment alemán. Y no sólo la existencia del euro les ha beneficiado, sino que la mal llamada “crisis del euro” ha sido también muy beneficiosa para tales establishments. Debido a esta última (la supuesta crisis del euro), ha habido un enorme flujo de capitales de los países periféricos a Alemania (una enorme ayuda de estos últimos a Alemania), que ha determinado, entre otras consecuencias, que el Estado federal alemán (enormemente influenciado por tal establishment alemán) haya conseguido un beneficio de 80.000 millones de euros, resultado de tener unos intereses tan bajos en sus bonos públicos (resultado del citado flujo de capitales). En otras palabras, además de la ayuda a la banca privada por parte de los inversores de los países periféricos (que se calcula de más de 160.000 millones de euros), tales países periféricos ayudan al Estado alemán con un regalo de 80.000 millones.

    Pero además de esta ayuda de la periferia al centro (debido a la mal llamada “crisis del euro”) existe la ayuda estructural que se debe al sistema de gobierno del euro, dominado por el establishment alemán. La manera como se estructuró el euro fue resultado de un diseño encaminado a garantizar el dominio del sistema financiero y económico de la Eurozona por parte de aquel establishment alemán (ver mi artículo “El euro no tiene problemas; las clases populares sí que los tienen”. Social Europe Journal. 17.08.12 en www.vnavarro.org).

    Repito que es muy importante subrayar que fue resultado de un diseño y no, como se critica frecuente y frívolamente, resultado de una incompetencia o de un error. Fue un diseño que explica que el euro haya beneficiado enormemente al establishment alemán aunque no necesariamente a las clases populares alemanas. En realidad, el euro fue establecido para promover el “modelo económico alemán” basado en las exportaciones. La famosa “Agenda 2010”, impuesta por el canciller alemán Schröder, incluyó toda una serie de medidas que afectaron muy negativamente al nivel de vida de la clase trabajadora alemana. Fue un ataque frontal al mundo del trabajo y al Estado del Bienestar alemán. Y su objetivo era disminuir la demanda doméstica (bajando los salarios en relación a su productividad, y reduciendo los derechos sociales y laborales) a fin de promover las exportaciones, las cuales se convirtieron en el motor de la economía alemana. El debate Schröder (a favor del modelo exportador) versus Oskar Lafontaine (a favor del modelo de demanda doméstica), que he descrito con detalle en el artículo citado anteriormente, tuvo una enorme importancia para Alemania (y para la Eurozona). La victoria de Schröder y Merkel (que mantuvo sus políticas) significó el deterioro del mercado de trabajo alemán con gran aumento de los beneficios empresariales a costa de las rentas de los trabajadores. Estos enormes beneficios empresariales fueron la génesis de una enorme acumulación de euros y, por lo tanto, de una enorme expansión del capital financiero que invirtió, no en la economía productiva, sino en las áreas especulativas (financiando, por ejemplo, la burbuja inmobiliaria española).

    En el conflicto capital-trabajo (lo que solía llamarse lucha de clases, término prohibido y prácticamente vetado en los medios del establishment), las burguesías financieras e industriales han ido ganando y la clase trabajadora alemana ha ido perdiendo. A fin de enmascarar tal conflicto, el establishment alemán hizo lo que siempre hace en estas situaciones: movilizó los sentimientos nacionalistas, creando un “victimismo” según el cual Alemania estaba ayudando a unos señores vagos, poco disciplinados del sur de Europa, que con sus excesos estaban creando un problema grave, abusando de la generosidad alemana. La mayoría de la prensa alemana alimentó tal mensaje que, en parte, caló en la población. El enfado del obrero alemán hacia el obrero griego, español, portugués o italiano, era esencial para que el enfado no se desviara a la propia burguesía alemana. Este victimismo chauvinista ha sido esencial para ocultar el verdadero conflicto de clases dentro de la propia Alemania.

    El conflicto dentro del establishment alemán

    Ahora bien, las políticas de austeridad, cuyo primer objetivo era forzar el pago a los bancos alemanes de lo que éstos habían prestado a los países periféricos, estaban también creando un problema a las exportaciones alemanas pues parte de estas iban a los países del sur de Europa. Tal austeridad había alcanzado un nivel que afectaba a la capacidad importadora de tales países, disminuyendo así las exportaciones alemanas. Y es en este conflicto que tuvo lugar la decisión de Draghi de comprar deuda pública. El sector industrial, próximo al Ministro de Exteriores alemán, estaba preocupado. Y como tal Ministro, el Sr. Guido Westerwelle, indicó recientemente, el euro ha significado un enorme beneficio para la economía alemana. A esta burguesía industrial ha comenzado a preocuparle que las políticas de austeridad promovidas por el establishment financiero alemán hayan ido demasiado lejos. Y de ahí su desacuerdo con las políticas del Bundesbank. Las tensiones en el establishment alemán sobre la decisión del Banco Central Europeo (BCE) (de comprar o no deuda pública de España e Italia) reflejaban el conflicto entre la burguesía industrial, que quería que Draghi decidiera a favor de la compra de la deuda pública, y la burguesía financiera (cuyo portavoz es el Bundesbank), que no quería. Por primera vez, el BCE hacía algo que no estaba aprobado por el Bundesbank, del cual hasta ahora había sido un mero apéndice. Pero el riesgo de que toda la Eurozona entrara en recesión hizo que las voces de alarma se dispararan y forzaran que el BCE comprara bonos públicos.

     La decisión de Draghi de comprar bonos no es, sin embargo, lo que la Eurozona necesita. Lo que debería haber hecho el BCE era lo que se asigna al fondo europeo EFSF, es decir, comprar bonos de largo periodo de vencimiento, y directamente al Estado (lo que se llama mercado primario). En su lugar comprará bonos públicos a corto plazo, tres años como máximo, lo cual es muy insuficiente (pues los grandes proyectos de un país requieren préstamos a largo plazo) y en el mercado secundario, permitiendo así que los bancos continúen forrándose. Es más, el BCE comprará bonos sólo en el caso de que los Estados pidan ayuda y se sometan a la disciplina de la troika, que acaba de exigirle a Grecia que recupere el calendario laboral de trabajar seis días a la semana, medida acompañada por una gran bajada de salarios y enormes recortes de gasto público, que deprimirán todavía más la economía de tal país.

     

    Vicenç Navarro | Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra

  • La dimisión de Aguirre

    Sería absurdo negar el impacto y sorpresa que ha causado en la opinión pública la rueda de prensa de Esperanza Aguirre, anunciando su dimisión como presidenta de la Comunidad de Madrid así como de diputada regional;

    Es incuestionable que al margen de cualquier discrepancia, Aguirre ha sido una personalidad política de gran importancia en nuestro país. Dicho esto y una vez producido el hecho de su dimisión, se abren numerosas interrogantes y preguntas que a buen seguro irán haciéndose visibles los próximos días desde diferentes ámbitos.

    Para empezar diré que después de haber criticado con dureza la política de la Presidenta Aguirre en repetidas ocasiones, sería hipócrita por mi parte, dijese hoy que lamento su marcha; creo que al igual que muchos madrileños (creo que una mayoría) no será la tristeza la sensación que su marcha política nos produzca.

    En sus más de nueve años de Presidencia, Aguirre ha practicado una política neoliberal  muy dura que ha agredido permanentemente a los servicios públicos (sanidad, educación, dependencia y servicios sociales) provocando su desmantelamiento progresivo y su privatización. Ella misma y su Gobierno han puesto reiteradamente en tela de juicio la labor y actuación de los empleados públicos a los que ha menospreciado e incluso insultado, ha cercenado de forma brutal el desarrollo y potenciación de la educación pública a favor de la educación privada que ha sido subvencionada de forma muy generosa incluso en los casos de centros educativos que segregan en función del sexo en contra del espíritu de la Constitución. Aguirre, su grupo parlamentario y su partido han ninguneado y despreciado a la oposición política, consiguiendo que la Asamblea de Madrid sea una institución de escasa relevancia para los madrileños, en ella el debate político ha sido imposible por la prepotencia de Aguirre y su Gobierno. La presidenta Aguirre ha atacado con enorme virulencia a los sindicatos, ignorando el papel importante que la Constitución les confiere; su política hacia ellos podríamos calificarla de política de aniquilación; Aguirre con nula sensibilidad social ha sido quién ha ejecutado con mayor celeridad los recortes de derechos que el Gobierno Rajoy ha promulgado (negación de derecho a la asistencia sanitaria a los inmigrantes irregulares) no siguiendo el ejemplo incluso de comunidades gobernadas por el PP que se han negado a hacerlo; como colofón la crisis ha dejado al descubierto la debilidad de la política del Gobierno Aguirre en la consecución de una región próspera y sostenible; frente a las reiteradas afirmaciones de Madrid como región motor y con una economía boyante, la crisis nos deja una Comunidad con un paro que aumenta día a día, una economía que no crece y un déficit mayor del declarado por haber ocultado deudas existentes (esperemos no haya más). Por todo lo dicho parece razonable pensar que muchos sectores de la sociedad madrileña no estarán tristes por su marcha y no la echarán de menos, aún sabiendo que si el PP sigue gobernando en Madrid, su política neoliberal seguirá generando una sociedad cada vez con mayores niveles de desigualdad.

    Volvamos ahora al escenario que la dimisión de Aguirre establece en la Comunidad de Madrid:

    Como primera cuestión manifestar respeto absoluto a la decisión de Esperanza Aguirre, más aún si se hubiera debido fundamentalmente a problemas de salud, en ese sentido desear lo mejor para ella en el plano personal.

    La dimisión de Esperanza Aguirre establece una situación política en la Comunidad de Madrid que en mi opinión y salvo error es inédita en nuestros años de democracia; me explicaré: hace dieciséis meses que se celebraron elecciones municipales y autonómicas y en Madrid, Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre se presentan como candidatos a la Alcaldía de la capital y a la Presidencia de la Comunidad respectivamente; a nadie se le oculta el tirón electoral que ambos tenían en aquel momento y que sin duda determinó en buena medida el gran éxito electoral en los dos casos y los madrileños les votaron confiando en su compromiso manifestado en campaña para desarrollar su labor en la legislatura que se iniciaba. Pues bien, sólo dieciséis meses después los madrileños hace más de medio año que no tienen el alcalde que eligieron mayoritariamente y ahora pueden tener una presidencia que tampoco eligieron mayoritariamente; soy conocedor que los relevos pueden hacerse en el marco de la legalidad vigente siguiendo los procedimientos establecidos, pero a pesar de ello podríamos convenir que los ciudadanos pueden tener la legítima sensación de haber sufrido un cierto engaño, pues muchos votaron por la confianza que el cabeza de lista les merecía y hoy pueden preguntarse: ¿donde está el compromiso que ambos manifestaron reiteradamente en campaña electoral?

    Hoy la Comunidad de Madrid tiene un presidente en funciones que sólo lo puede ser por un período transitorio, existen sólo dos posibilidades en el marco legislativo actual para resolver el problema que la dimisión de Aguirre ha planteado: que el PP presente un candidato que se someta a la investidura y que sea votado mayoritariamente por la Asamblea, dado la aplastante mayoría que este partido posee su investidura no peligra aritméticamente; otra posibilidad es la convocatoria de elecciones en la Comunidad de Madrid que permitan que en estos momentos los madrileños en libertad, validen o no, las acciones políticas de unos y otros. Conviene recordar al respecto que la llegada de Esperanza Aguirre a la Presidencia se produjo en unas elecciones repetidas tras el escándalo de los tránsfugas Tamayo y Sáez (episodio nunca aclarado), dichas elecciones dieron un resultado diferente a las anteriores muy recientes; pues bien siendo los dos procedimientos legales, en mi opinión los madrileños deberían tener la posibilidad de ejercer el derecho democrático a elegir su nuevo presidente. Soy consciente que habrá muchos, que apelando a la responsabilidad, consideren que el país no está para elecciones (por cierto las gallegas se han adelantado sólo por intereses partidistas), que ahora no toca, se decantarán por el cambio de cara en la presidencia mediante un trámite parlamentario, más en mi opinión y teniendo en cuenta la anomalía antes reseñada (relevo de los dos cabezas de lista votados hace escasos meses) sería deseable los madrileños pudieran ejercer su derecho a elegir en unas elecciones autonómicas ahora.

    Carlos Barra Galán | Médico Especialista del Sistema Nacional de Salud

  • No hay foto.

    No hay foto aérea de la marea humana que el 15 de septiembre recorrió Madrid.

    No existe, o al menos los grandes medios no han mostrado esa fotografía donde la marea humana que avanzaba desde el corazón del sur de Madrid, desde Atocha, subía hacia la plaza de Colón, que estaba lleno y se fundía con la marcha que desde los Nuevos Ministerios, desde la puerta norte de Madrid, bajaba por la Castellana. No está esa foto. Ese día no tendrá una foto para inmortalizarlo en la retina colectiva. Esa imagen, simplemente, no existe. Existen muchas otras, que tal vez nunca ocuparon tanto espacio y donde los obispos y los dirigentes del Partido Popular, decían que congregaban a más de un millón, o de dos, de ciudadanos. Esas fotos existen. La de ayer, no.

    Tampoco los titulares de algunos medios reflejan, fotografían, lo que allí pasó. Un periódico de tirada nacional titula a toda página: “Sindicalistas acarreados en 850 autobuses (en realidad algo más de 2.000) piden un referéndum” y subtitula “Los convocantes reúnen decenas de miles pero no logran llenar Colón”.

    El lenguaje no es neutro, como tampoco lo son las imágenes. Pero cada vez es más refinado y sutil. De ahí la utilización del verbo “acarrear”, que significa transportar mercancía o carga de un lado a otro, y un segundo significado asociado a algo negativo, como lacra. Juntando los dos conceptos tenemos sindicalistas, como mercancía, como animales, y como lacra social. ¡Es difícil manipular más con menos palabras!

    Estamos frente a un gobierno muy poderoso, frente a unos medios muy poderosos. Se ha rescatado una práctica histórica de invisibilizacion de los conflictos, de distorsión de los mismos. Estamos en una crisis y un conflicto cuya crudeza y desgarro es evidente, aunque no quieran verlo, aunque lo oculten.                                                    Amalia Álvarez | 

  • 15 de septiembre: Referéndum Ya!

    Una multitudinaria marcha colapsa las calles de Madrid para exigir un referéndum sobre los recortes impuestos por Rajoy. Es tiempo de dar la palabra a la ciudadanía.
    El 15 de septiembre se ha vuelto a poner de manifiesto que la política de recortes del Gobierno cuenta con la reprobación de buena parte de la ciudadanía. Cientos de miles de personas procedentes de todos los rincones del país participaron en la marcha a Madrid, convocada por las 150 organizaciones de la Cumbre Social, para protestar contra los duros recortes impuestos por el Ejecutivo de Rajoy y exigir un referéndum.Como advirtió el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, “El Gobierno tiene una magnífica oportunidad de devolver la palabra a la ciudadanía, que tiene derecho a expresar su opinión sobre unas políticas que amenazan con cambiar el modelo social y que suponen una involución democrática”

    leer Gaceta Sindical 15s