Categoría: Divulgacion

  • Por qué la decisión del BCE es una golosina envenenada.

    El pasado jueves el Sr. Draghi informó de que a partir de ahora el Banco Central Europeo (BCE) compararía bonos públicos de los Estados que lo solicitaran (en cantidades ilimitadas) . . .

    . . .  asegurándose así de que los Estados no colapsen bajo el peso de tener que pagar precios prohibitivos por los intereses de su deuda pública. Ante este hecho, la gran mayoría de creadores de opinión lanzaron las campanas al vuelo, asumiendo que lo que erróneamente se llamaba “el problema de la deuda pública” por fin se había resuelto. Y con ello se permitía ahora que los Estados pudieran conseguir dinero prestado a intereses más bajos, permitiendo que su deuda pública como porcentaje del PIB disminuyera.

    Pero tal optimismo ignora varios hechos. Uno de ellos es que los bonos públicos que el BCE está dispuesto a comprar son bonos públicos a corto plazo, es decir, que el préstamo que supone la venta del bono público debe retornarse en un periodo no más largo de tres años, lo cual limita en gran manera lo que un Estado puede hacer. La mayoría de proyectos que un Estado realiza, tanto en infraestructura social como física, requiere inversiones a largo plazo. De ahí que el periodo de préstamo sea muy importante para definir los usos a los cuales el préstamo puede asignarse.

    El segundo problema es que comprar tales bonos en los mercados secundarios facilita el existente parasitismo de lo público por parte de lo privado. Es un subsidio a la banca privada a costa del sector público. Hoy nos encontramos en una situación en la que el BCE está estimulando el mercado secundario, donde el BCE presta dinero a la banca privada (pero no al Estado) con unos intereses bajísimos (menos de un 1%) y, con ello, ésta compra bonos públicos (a unos intereses tres o cuatro veces superiores). La decisión del BCE prioriza el mercado secundario donde se realiza tal transacción. Si en realidad el BCE quisiera ayudar a los Estados, podría haberle prestado dinero al Estado (comprándole deuda pública directamente en el mercado primario, en lugar de hacerlo a través de la banca privada).

    Pero el mayor problema (la parte envenenada de la golosina) es que la compra de bonos públicos se hace con la condición de que el Estado pida ayuda a EFSF/ESM (los fondos públicos establecidos por las autoridades de la Eurozona para ayudar a los estados) la cual sí que podrá comprar bonos públicos a largo plazo (es decir, de los bonos más importantes) y en el mercado primario. Ahora bien, el EFSF/ESM pondrá criterios muy austeros para hacer tal tipo de compra. Es decir, antes de que el pobre Estado sediento pueda beber el vaso de agua, tendrá que sudar mucho más. Y las condiciones las pondrán los talibanes neoliberales (que controlarán aquellos fondos mal llamados de ayuda y que acaban de exigir a Grecia que recupere la semana laboral de seis días). Estas condiciones incluirán imponer todavía más y más austeridad, empeorando más y más la situación económica. En toda la euforia que se ha creado a partir de la decisión del BCE, se olvida que el mayor problema que tiene la Eurozona es la falta de demanda, acentuada por los recortes y por la bajada de salarios. Este es el mayor problema que los talibanes neoliberales están y estarán provocando. A no ser que se anulen las medidas de austeridad y, como están pidiendo los sindicatos en la UE, sean sustituidas por políticas expansivas, la Eurozona no saldrá del hoyo en el que se encuentra.

  • Bruselas quiere que todas las cajas pierdan la mayoría en sus bancos.

    Economía, en unión con Isidro Fainé, presidente de La Caixa y de CECA, intenta que Bruselas suavice en parte sus drásticas exigencias para las cajas. Varias fuentes aseguran que la UE no quiere hacer excepciones y exigirá a todas las cajas que pierdan la mayoría del capital que poseen en sus bancos, lo que afecta a La Caixa con el 61% de CaixaBank.

    Las cajas de ahorros tienen los días contados, un objetivo que Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) llevaban años solicitando a España, entre otras razones por petición de los mercados, y que al final parece que han conseguido a tenor de las entidades de ahorro que quedan tras su transformación y cuyo modelo aún sufrirá drásticos cambios.

    En la actualidad solo existen 12 de las 45 cajas que operaban hace dos años y medio, y de este número, tres están nacionalizadas -Catalunya Caixa, Novagalicia y Bankia-, y otras dos, CAM y Unnim, han sido adquiridas por Banco Sabadell y BBVA, respectivamente.

    Pero las que se mantienen independientes -La Caixa, las cajas vascas unidas en Kutxabank, Ibercaja con Caja3 y Liberbank que se encuentran en proceso de fusión, Unicaja con Caja España Duero, y las pequeñas Caixa Ontinyent y Pollença- sufrirán aún modificaciones.

    Según el Memorando de Entendimiento (MoU) de Bruselas, donde se recogen las condiciones para el rescate del sector financiero español, las cajas tendrían que rebajar del 50% su peso en el capital de sus bancos. El sector esperaba que al final la UE incluyese alguna excepción que librase de esta exigencia a La Caixa, que posee el 61% de CaixaBank, y a las cajas vascas propietarias de Kutxabank, pero según explican todas las fuentes consultadas, Bruselas no está dispuesta a flexibilizar su pretensión.

    Fainé, no obstante, sigue intentando que la UE suavice sus exigencias. Mientras tanto, busca abordar otra operación corporativa o realizar una ampliación de capital y colocarla en el mercado para reducir el control de La Caixa en el capital de CaixaBank. Es en este punto donde encajaría una operación de fusión con Banco Popular, aunque parece que el grupo que preside Ángel Ron ya tiene decidido comprar BMN, apuntan varias fuentes conocedoras de las negociaciones.

    Kutxabank y Sabadell

    Las cajas vascas también buscan una operación corporativa para diluir su participación en Kutxabank. En las últimas semanas se han producido acercamientos con Banco Sabadell, que también busca otra fusión. Sabadell, no obstante, ha fijado su objetivo en Catalunya Caixa, entidad en la que Kutxabank también estaba interesada. Varios analistas aseguran que podría producirse una operación para repartirse entre ambos la caja catalana.

    En busca del recurso del Derecho mercantil

    Las cajas abordarán en los próximos meses una nueva oleada de cambios en su modelo, todos por imperativo de la troika (BCE, FMI y UE) y que quedarán reflejados en una norma que se aprobará en noviembre. Además de tener que adelgazar el peso en sus bancos, estas entidades deberán convertirse en fundaciones, según el MoU y las negociaciones que mantienen el Gobierno y la UE. La pretensión de CECA es que la normativa dé cabida a excepciones en función de su solvencia. Varias fuentes financieras creen complicado que Bruselas elimine esta pretensión, pero tampoco descartan una ligera rebaja en sus objetivos. Las cajas también deben cambiar sus consejos para no hacerlos coincidir con los de sus bancos. Fuentes conocedoras de las negociaciones con la UE aseguran que esta exigencia podría eliminarse. «Según el Derecho mercantil es fácilmente recurrible», aseguran. La Caixa y CaixaBank comparten consejeros.

  • La banca coge sitio para la última ola de fusiones.

    El veredicto de Oliver Wyman sobre las necesidades de capital marcará si se mantienen las operaciones anunciadas o si se producen otras nuevas. 

    La banca española contiene la respiración estos días a la espera de que el dictamen de la consultora Oliver Wyman, que ultima un detallado examen para cuantificar el agujero de sus balances, dé el pistoletazo de salida a una reestructuración del sector que se espera, esta vez sí, resulte definitiva. La operación estará sustentada por los fondos, hasta 100.000 millones de euros, del rescate europeo y por las operaciones corporativas que se anuncien o se descarten una vez que todas las cartas estén sobre la mesa.

    Las fusiones y absorciones que surjan en las próximas semanas y meses deberían terminar de solidificar un proceso de transformación del sector que en los últimos tres años ha pasado de superar las 60 entidades a apenas una quincena. Aunque el proceso se ha demorado, se prevé que a lo largo de esta semana Wyman comience a informar de sus conclusiones a bancos y cajas, haciendo públicos su resultados a finales de septiembre. A partir de ahí, será Banco de España, bajo la supervisión de Bruselas, quien decida qué matrimonios cuentan con su bendición.

    NUEVAS OPERACIONES.

    La principal novedad en el panorama es la absorción de BMN por parte de Banco Popular, que ambas entidades admitieron estar estudiando hace unos días. El movimiento de Popular ha sorprendido a parte del sector, que recuerda que la entidad podría necesitar asistencia pública. «Popular ya cargó a pelo con Banco Pastor y tiene que provisionar unos 4.000 millones generando un beneficio neto de 1.000 millones al año», resume Nuria Álvarez, analista de Renta 4. «Ya planteó un plan de reestructuración, que pasaba por la venta de activos por 2.000 millones, pero no está vendiendo. Al final va a necesitar ayudas sí o sí, así que ya que están pedirán más y aprovechan para crecer sumando BMN», asume.

    «Este tipo de operaciones son enjuagues contables. Popular hará una ampliación de capital al hacerse con BMN. Además, una fusión te permite sanear contra patrimonio», explican fuentes del sector que prefieren no ser identificadas. Otra ventaja adicional de las uniones entre entidades es que permiten alargar el plazo para cumplir con las provisiones al ladrillo un año más, hasta finales de 2013, si bien Popular ya contaba con este margen por la adquisición de Pastor.

    Por último, queda pendiente conocer qué tipo de ayudas públicas se concederán para sufragar las fusiones. «En estos casos será como un rescate suave, interviniendo lo menos posible en la gestión de las entidades, nada que ver con Bankia», expone César Fernández, profesor del máster de Corporate y Banca de Inversión del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

    «Sabadell es otro banco que está muy animado. Primero compró Guipuzcoano y luego lo hizo muy bien con CAM, que adquirió con un EPA (esquema de protección de activos)», apuntan desde Renta 4, donde consideran que puede ser otro de los protagonistas de esta nueva ola de fusiones. «Sabadell podría guardar algo de músculo, reservar algunos cartuchos para cuando se troceen las entidades intervenidas y comprar selectivamente una vez que las hayan limpiado de activos tóxicos», sostiene Enrique Martín, socio del área de Banca y Seguros de Analistas Financieros Internacionales (AFI). «Se dice que Wyman podría haber visto un agujero adicional tanto en CAM como en el propio Sabadell», apunta el profesor del IEB, quien coincide en que la entidad podría centrarse ahora en absorber sus necesidades adicionales -aprovechando que la constitución del banco malo y la subasta de las firmas nacionalizadas «podría tardar entre uno y dos años»- y pujar luego por Catalunya Caixa, por la que y mostró interés en su día, o por las cajas gallegas, que también le encajarían muy bien».

    Un tercer actor potencial de este acto puede ser Kutxabank. «Es una entidad que está muy bien. No tienen tanta exposición inmobiliaria, porque el norte no ha sido como la costa de Andalucía», señala la analista de Renta 4. «Son fuertes en la zona norte, especialmente en País Vasco, y es posible que no quieran quedarse rezagados. Podrían estar interesados, no en un BMN como Popular, pero sí en alguna de las cajas que quedan que son más flojas», prevé.

    ANUNCIOS EN VILO.

    Una de las posibles áreas de actuación de Kutxabank serían Ibercaja y Liberbank, cuya anunciada fusión podría quedar herida de muerte si Wyman detecta agujeros inasumibles, indica Alfonso de Gregorio, de Gesconsult. Lo que parece claro para todos los expertos consultados es que, esta vez, Bruselas no va a permitir fusiones que no tengan sentido económico y solo aporten un mayor tamaño a la entidad resultante. «Mira lo que pasó con Bankia. En vez de apagar cinco fuegos pequeños tienes que sofocar el gran incendio», ilustra Álvarez, de Renta 4. Desde AFI, sin embargo, asumen que este no es el caso de Liberbank e Ibercaja, porque «están relativamente capitalizadas» y que si el test de estrés no arroja grandes sorpresas «entre ambos o con una ayuda transitoria podrían sanearse y cargar con Caja3 (ya en Ibercaja)».

    Existe otra operación que podría verse amenazada. Se trata de la absorción de Caja España-Duero (ahora Banco Ceiss) por parte de Unicaja. La solvencia de la caja malagueña podría verse expuesta a las eventuales necesidades de capital adicionales que se detecten en las entidades castellanas. Martín, de AFI, prevé, no obstante, que el millar de euros en ayudas públicas que acompañó a la operación baste para absorber el impacto.

    Eso sí, fuentes del sector aseguran que Economía no parece muy dispuesta a permitir que las entidades que han acordado ya su fusión den marcha atrás.

    LAS INTERVENIDAS.

    Donde necesariamente se darán operaciones es en las intervenidas. Aunque Bankia se recapitalizará, está previsto que Catalunya Caixa, Novagalicia y Banco de Valencia sean limpiados de su carga inmobiliaria y vendidos, en conjunto o por partes. «Santander aún no ha movido ficha; me parece difícil ver un Santander quedándose rezagado en un proceso de reestructuración», indican en Renta 4. No en vano, el gigante que preside Emilio Botín ha quedado relegado al tercer puesto en el ranking por volumen de activos en el país, después de que CaixaBank absorbiera Cívica y BBVA, Unnim.

    Fernández, del IEB, asume que «ni a Santander ni a BBVA les conviene crecer en tamaño en España», pues el grueso de sus ingresos viene ya de fuera y el mercado les penaliza por su exposición a España, pero sí les puede convenir hacerse con partes de Catalunya Caixa o Novagalicia. La lista de postores, no obstante, podría no acabar ahí. «La sorpresa con las intervenidas», concluyen desde AFI, podría ser que aparezcan bancos extranjeros interesados en comprar, porque hasta ahora solo han aparecido fondos».

    Motivos para buscar pareja

    •  El test de estrés de Oliver Wyman mostrará las necesidades de capital adicional de las entidades, que podrían buscar socios para absorber el impacto.
    •  Las firmas intervenidas serán limpiadas de su carga de ladrillo y suponen una buena oportunidad para crecer.
    •  La exigencia de Bruselas de que «ninguna fundación de cajas pueda controlar un banco», defiende Enrique Martín, de AFI, podría ser un detonante de fusiones, pues obligaría a algunas cajas a buscar matrimonio con bancos.
  • Traducción de un artículo publicado el pasado jueves en varios periódicos económicos alemanes, por su corresponsal en España.

    En Alemania crece la critica contra la supuesta «mentalidad de fiesta» de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel.

    Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.

    España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas.Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.

    Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.

    La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.

    Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.

    Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa . Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente venales.

    La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.

    No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.

    Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.

    El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España. En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.

    Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se esta gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.

    Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.

    Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.

    Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.

     

                                  *Stefanie Claudia Müller corresponsal en Madrid y economista.

     Otro artículo de Stefanie Claudia Müller:

    http://www.rankia.com/foros/economia-politica/respuestas/1248572-29-04-2012-22-30-stefanie-claudia-muller-madrid-alemana-nacimiento 
     

  • Mariano se está fumando un puro.

    El hombre FF; frivolidad y fatalismo.

    Esta es la historia postveraniega de un exministro de Aznar, exhombre fuerte del PP, quien ha trabajado mano a mano con Rajoy durante años, aunque ahora esté apartado del Gobierno y dedicado a una más que lucrativa entidad privada.

    No le había visto desde antes de las vacaciones y aprovecha para echarme la bronca por un artículo mío del 28 de agosto, sobre un Rajoy presuntamente deprimido, porque no le sale una a derechas:

    -¿Mariano deprimido? ¡Eulogio, no fastidies! ¡Mariano se está fumando un puro en Moncloa!

    Se me queda un poco cara de tonto pero he de reconocer que él le conoce mejor que yo. Hombre si yo fuera Mariano estaría ciertamente depre, cabizbajo y meditabundo, incluso ‘cabizbundo y meditabajo’. Pero mi interlocutor me explica que para muchos políticos La Moncloa es una meta, el final de curso, no el inicio.

    Intento lavar la cara, último intento de elevar el nivel del análisis: lo que más me preocupa es ese fatalismo al que parecemos abocados los españoles de ahora mismo: no podemos evitar el rescate, no podemos evitar el desempleo, no podemos evitar que nos arrebaten Ceuta y Melilla, no podemos evitar la decadencia como sociedad y la decrepitud como país. Al parecer no podemos evitar nada.

    Pero mi interlocutor ha vuelto resuelto de su descanso estival y no me concede ni un adarme:

    -Que no, que el problema no es el fatalismo sino la frivolidad de quien nos dirige. Empezando por Mariano, que continúa fumándose el puro en Moncloa.

    Pero uno todavía tiene algo de buenista y prefiere no albergar sospechas de frivolidad y centrarse en el fatalismo: hay que salvar a los bancos aunque se hundan familias y empresas, hay que permanecer en el euro aunque el euro nos hunda, hay que reducir los salarios aún más aunque sean salarios de supervivencia y el bajo consumo esté forzando algo tan sencillo como la desaparición paulatina de España por envejecimiento acelerado de la población.

    Pero sí, da la impresión de que se está fumando un puro.

    Eulogio López