Categoría: Divulgacion

  • Un cañón en el culo.

    Si lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es

    a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado. La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático. Ese cerdo hijo de puta puede hacer, por ejemplo, que tu producción de trigo se aprecie o se deprecie dos años antes de que la hayas sembrado. En efecto, puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja. Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura. De eso trata la economía financiera.

    Estamos hablando, para ejemplificar, de la cosecha de un individuo, pero lo que el cerdo hijo de puta compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. Un país que desde la perspectiva del terrorista financiero no es más que un tablero de juegos reunidos en el que un conjunto de Clicks de Famóbil se mueve de un lado a otro como se mueven las fichas por el juego de la Oca.

    La primera operación que efectúa el terrorista financiero sobre su víctima es la del terrorista convencional, el del tiro en la nuca. Es decir, la desprovee del carácter de persona, la cosifica. Una vez convertida en cosa, importa poco si tiene hijos o padres, si se ha levantado con unas décimas de fiebre, si se encuentra en un proceso de divorcio o si no ha dormido porque está preparando unas oposiciones. Nada de eso cuenta para la economía financiera ni para el terrorista económico que acaba de colocar su dedo en el mapa, sobre un país, este, da lo mismo, y dice “compro” o dice “vendo” con la impunidad con la que el que juega al Monopoly compra o vende propiedades inmobiliarias de mentira.

    Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también, los hijos, de ese ejército de cabrones protegidos por los gobiernos de medio mundo, pero sobreprotegidos desde luego por esa cosa que venimos llamando Europa o Unión Europea o, en términos más simples, Alemania, a cuyas arcas se desvían hoy, ahora, en el momento mismo en el que usted lee estas líneas, miles de millones de euros que estaban en las nuestras.

    Y se desvían no en un movimiento racional ni justo ni legítimo, se desvían en un movimiento especulativo alentado por Merkel con la complicidad de todos los gobiernos de la llamada zona euro. Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres. Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.

    A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.

    La economía financiera, si vamos entendiéndolo, significa que el que te compró aquella cosecha inexistente era un cabrón con los papeles en regla. ¿Tenías tú libertad para no vendérsela? De ninguna manera. Se la habría comprado a tu vecino o al vecino de tu vecino. La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.

    Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo. Y vive Dios que las fuerzas del orden se emplean a fondo en la protección de ese hijo de puta que le vendió a usted, por medio de una estafa autorizada, un producto financiero, es decir, un objeto irreal en el que usted invirtió a lo mejor los ahorros reales de toda su vida. Le vendió humo el muy cerdo amparado por las leyes del Estado que son ya las leyes de la economía financiera, puesto que están a su servicio.

    En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.

    Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.

    Artículo publicado por Juan José Millás en El País.

    COMFIA-CCOO Caja3 no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

  • Otra estafa a los ciudadanos.

    El ministro de Economía y Competitividad Luis de Guindos anunció recientemente la próxima aprobación de disposiciones legales en las que “se establecerán las líneas generales de funcionamiento de las compañías de gestión de activos”.

    Podemos esperar sin lugar a dudas que en el Consejo de ministros que tendrá lugar el 24 de agosto se pondrá en marcha el “banco malo”. El Memorándum de Entendimiento rubricado por España con los países integrantes del Eurogrupo, obliga a tener plenamente operativo este instrumento en el mes de noviembre de este año y para ello es imprescindible la articulación legal previa.

    La nueva rectificación del actual Gobierno (cuyos miembros se manifestaron contrarios a su implantación tanto en la oposición como en su actual responsabilidad) supondrá inyectar dinero público a las entidades financieras a cambio de sus “activos tóxicos”. En resumen, la operación consistirá en la adquisición créditos en situación de difícil cobro y activos inmobiliarios (viviendas y suelo) por parte del banco malo a cambio de la entrega a los bancos de liquidez inmediata que les permita mejorar su actual situación. La clave a la hora de evaluar el coste de la operación para el erario público, es el valor de transmisión de los activos. Si el banco malo los adquiere al valor “inflado” que actualmente tienen en el balance de las entidades, será éste (es decir, todos nosotros) el que asuma la totalidad de las pérdidas derivadas de su futura enajenación. Sin embargo, no podemos hacernos ilusiones en el que caso de que la opción adoptada contemplara que los activos fueran adquiridos al valor actual de mercado de los mismos. Si fuera esa la decisión, aflorarían mayores pérdidas en las entidades bancarias que en el marco del “rescate” también se ha acordado que tendrían que ser afrontadas por el sector público. En definitiva, sea cual sea la opción finalmente adoptada, gana la banca y perdemos los ciudadanos.

    A falta del diseño concreto que salga del poder ejecutivo, el banco malo dispondría de 10 años para vender o recobrar los activos tóxicos en él aparcados. Actuaría como una entidad “liquidadora de activos” a la que se inyectaría un capital inicial que provendría de la línea de liquidez firmada con el Eurogrupo. El capital inicial podría ascender hasta un importe de 25 mil millones de euros pero esa cantidad es absolutamente insuficiente para resolver el grave problema oculto en el balance de los bancos (309 mil millones de euros solo en el sector inmobiliario para los que existen 70 mil millones de euros de provisiones).

    Por ese motivo, a partir de ahí, actuaría como un banco tradicional emitiendo deuda y utilizando esos bonos emitidos para pagar los activos adquiridos a las entidades. Con estos bonos, siempre y cuando el Banco Central Europeo los acepte como garantía, los bancos obtendrían liquidez para aliviar su extrema necesidad. Además de la socialización de las pérdidas que no podemos consentir, la evidencia económica muestra que esta medida en los términos en la que está planteada no servirá para solucionar el problema que tienen las entidades bancarias. Utilizar deuda (aunque sea emitida desde este nuevo banco malo) para resolver un problema de sobreendeudamiento garantiza un nuevo fracaso.

    Una vez más se trata de una operación de salvamento en toda regla de las entidades bancarias utilizando para ello el dinero público e intentando disimular sobre “el pequeño detalle de quien pagará la fiesta”. No hay que ser muy listos para pensar que la factura no estará a cargo de los responsables de la quiebra sino de los ciudadanos.

    Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorro
    Publicado por Carlos Sánchez Mato en http://www.quiendebeaquien.org/

    COMFIA-CCOO Caja3 no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

  • Los mercados tienen nombre y apellidos.

    A menudo los socialistas europeos denuncian con virulencia a las finanzas, que reinan en exclusiva en todo el mundo y que deberían estar mejor reguladas.

    No obstante, todavía cabe precisar de qué y de quién hablamos, pues la imagen despersonalizada de los “mercados” contribuye a mantener en la sombra a los beneficiarios de la crisis y de las medidas de austeridad actuales.

    El ex banquero socialista Jean Peyrelevade, pasado de la banca pública a las finanzas privadas, y de François Mitterrand a François Bayrou, explicaba en 2005: “El capitalista ya no es directamente identificable. (…) ¿Con quién se rompe cuando se rompe con el capitalismo? ¿Qué instituciones hay que atacar para poner fin a la dictadura del mercado, fluido, mundial y anónimo?”. Este ex director adjunto del gabinete del primer ministro Pierre Mauroy concluía: “A falta de un enemigo identificado, Marx es impotente” .

    Que un representante de las altas finanzas –presidente de Banca Leonardo France (familias Albert Frère, Agnelli y David-Weill) y consejero del grupo Bouygues– niegue la existencia de una oligarquía, ¿debe realmente sorprender? Más extraño es el hecho de que los medios de comunicación dominantes difundan esa imagen desencarnada y despolitizada de los poderosos de las finanzas. La cobertura periodística de la designación de Mario Monti como presidente del Consejo Italiano bien podría constituir, en ese sentido, el ejemplo perfecto de un discurso-pantalla que menciona a “tecnócratas” y “expertos” allí donde se conforma un gobierno de banqueros. Incluso pudo leerse en el sitio internet de algunos diarios que “personalidades de la sociedad civil” acababan de tomar las riendas.

    Al contar el equipo de Monti también en sus filas con profesores universitarios, la cientificidad de su política fue establecida de antemano por los comentaristas. Salvo que si se observa más de cerca, la mayoría de los ministros integraban los directorios de los principales trusts de la Península. Corrado Passera, ministro de De­sarrollo Económico, es director ejecutivo de Intesa Sanpaolo; Elsa Fornero, ministra de Trabajo y profesora de Economía de la Universidad de Turín, ocupa la vicepresidencia de Intesa Sanpaolo; Francesco Profumo, ministro de Educación e Investigación y rector de la Universidad Politécnica de Turín, es director de UniCredit ­Private Bank y de Telecom Italia –controlada por Intesa Sanpaolo, Generali y Mediobanca– y ya pasó por Pirelli; Piero Gnudi, ministro de Turismo y Deportes, es consejero de UniCredit Group; Piero Giarda, encargado de las relaciones con el Parlamento, profesor de Finanzas Públicas de la Universidad Católica de Milán, es vicepresidente del Banco Popolare y consejero de Pirelli. En cuanto a Monti, fue asesor de Coca Cola y de Goldman Sachs, y director de Fiat y de Generali.

    Si bien los dirigentes socialistas europeos carecen actualmente de palabras lo suficientemente duras como para calificar la omnipotencia de los “mercados financieros”, la reconversión de los ex referentes del social-liberalismo se opera sin que sus antiguos compañeros ­expresen con demasiado ruido su indignación. Ex primer ministro de los ­­Países Bajos, Wim Kok integró los directorios de los trusts neerlandeses ING, Shell y KLM.
    Su homólogo alemán, el ex canciller Gerhard Schröder, también se recicló en el ámbito privado como presidente de la empresa Nord Stream AG (joint-venture Gazprom/E.ON/BASF/GDF Suez/Gasunie), consejero del grupo petrolero TNK-BP y asesor para Europa de Rothschild Investment Bank. Esta trayectoria a primera vista sinuosa en realidad no tiene nada de singular. Varios antiguos miembros de su gabinete, miembros del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), también cambiaron el traje de funcionario público por el de hombre de negocios: el ex ministro del Interior Otto Schilly asesora actualmente al trust financiero Investcorp (Bahréin), donde se encontró con el canciller austriaco ­conservador Wolfgang Schüssel, el vicepresidente de la Convención Europea Giuliano Amato o incluso Kofi Annan, ex secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

    El ex ministro de Economía y Trabajo alemán, Wolfgang Clement, es socio de la firma RiverRock Capital y consejero de Citigroup Alemania. Su colega, Caio Koch-Weser, secretario de Estado de Finanzas de 1999 a 2005, es vicepresidente del Deutsche Bank. Finalmente, el ministro de Finanzas del primer gobierno de Angela Merkel, el socialdemócrata Peer Steinbrück, es consejero de ThyssenKrupp. En cuanto a los “dignos herederos” de Margaret Thatcher y ex líderes del Partido Laborista, juraron a su vez lealtad a las altas finanzas: el ex ministro de Relaciones Exteriores David Miliband asesora a las empresas VantagePoint Capital Partners (EEUU) e Indus Basin Holdings Ltd. (Pakistán); el ex Comisario Europeo de Comercio, Peter Mandelson, trabaja para el banco de negocios Lazard; en cuanto al mismo Anthony Blair, ejerce simultáneamente los cargos de asesor de la empresa suiza Zurich Financial Services y de administrador del fondo de inversión Landsdowne Partners y el de presidente del comité consultivo internacional de JPMorgan Chase, junto a Annan y Henry Kissinger.

    Esta enumeración que lamentamos infligirle al lector resulta sin embargo indispensable cuando los medios de ­comunicación omiten constantemente dar a conocer los intereses privados de las personalidades públicas. Más allá de la porosidad entre dos mundos que se muestran fácilmente como distintos –si no opuestos–, la identificación de sus dobles agentes es necesaria para la buena comprensión del funcionamiento de los mercados financieros.
    Así, y contrariamente a una idea en boga, las finanzas tienen uno o, más bien, varios rostros. No el del jubilado de Florida o el pequeño accionista europeo complacientemente descrito por la prensa, sino más bien los de una oligarquía de propietarios y administradores de fortunas. Peyrelevade recordaba en 2005 que el 0,2% de la población mundial controlaba la mitad de la capitalización bursátil del planeta. Estas carteras son administradas por bancos (Goldman Sachs, Santander, BNP Paribas, Société Générale, etc.), empresas de seguros (AIG, AXA, Scor, etc.), fondos de pensión o inversión (Berhshire Hathaway, Blue Ridge Capital, Soros Fund Management, etc.); instituciones que invierten además sus propios fondos.

    Esta minoría especula con la cotización de las acciones, de la deuda soberana o de las materias primas, gracias a una gama casi ilimitada de productos derivados que revelan la inagotable inventiva de los ingenieros financieros. Lejos de representar el resultado “natural” de la evolución de economías maduras, los “mercados” constituyen la punta de lanza de un proyecto que, tal como advierten los economistas Gérard Duménil y Dominique Lévy, fue “concebido para incrementar los ingresos de la clase alta”. Un éxito innegable: el mundo cuenta actualmente con alrededor de 63.000 “centimillonarios” (poseedores de al menos 100 millones de dólares), que representan una fortuna combinada de aproximadamente 40 billones de dólares (es decir, un año de Producto Interior Bruto mundial).

    Esta encarnación de los mercados puede resultar molesta, pues a veces es más cómodo luchar contra molinos de viento. “En esta batalla que se libra, voy a decirles cuál es mi verdadero adversario –exclamaba el, a la sazón, candidato socialista a la elección presidencial francesa, François Hollande, en su discurso de Bourget (Seine-Saint-Denis), el 22 de enero último–. No tiene nombre, ni rostro, ni partido; nunca presentará su candidatura, nunca será pues elegido. Este adversario es el mundo de las finanzas”. Atacar a los verdaderos actores de la alta banca y de la gran industria habría podido conducirlo igualmente a nombrar a los dirigentes de los fondos de inversiones que deciden, con plena conciencia, lanzar ataques especulativos sobre la deuda de los países del Sur de Europa. O incluso, a cuestionar el doble juego de algunos de sus asesores, sin olvidar el de sus (ex) colegas socialistas europeos que pasaron de una Internacional a otra.

    Al elegir como jefe de campaña a Pierre Moscovici, vicepresidente del Círculo de la Industria, un lobby que reúne a los dirigentes de los principales grupos industriales franceses, el candidato socialista señalaba a los “mercados financieros” que decididamente alternancia socialista ya no rimaba con ruptura revolucionaria. ¿Acaso no estimó Moscovici que “no había que tenerle miedo al rigor”, al afirmar que en caso de triunfar, los déficits públicos serían “reducidos a partir de 2013 por debajo del 3% (…), cueste lo que cueste”, lo que implicaría “tomar las medidas necesarias”?.

    Figura obligatoria de la comunicación política, la denuncia de los “mercados financieros”, tan virulenta como inofensiva, sigue siendo hasta ahora letra muerta. Al igual que el presidente Barack Obama, que otorgó su indulto presidencial a los responsables estadounidenses de la crisis, los dirigentes del Viejo Continente perdonaron en muy poco tiempo los excesos de los especuladores “ávidos” que ponían en la picota. Sólo quedaba entonces recuperar el prestigio injustamente mancillado de los dignos representantes de la oligarquía. ¿Cómo? Designándolos a la cabeza de comisiones encargadas de elaborar nuevas reglas de conducta para los mercados, ¡por supuesto! De Paul Volcker (JPMorgan Chase) a Mario Draghi (Goldman Sachs), pasando por Jacques de Larosière (AIG, BNP Paribas), Lord Adair Turner (Standard Chartered Bank, Merrill Lynch Europe) o incluso el barón Alexandre Lamfalussy (CNP Assurances, Fortis), todos los coordinadores encargados de brindar una respuesta a la crisis financiera mantenían estrechos lazos con los más importantes operadores privados del sector. Los “irresponsables” de ayer, como por arte de magia, acababan de metamorfosearse en “sabios” de la economía, alentados por los medios de comunicación e intelectuales dominantes que, poco tiempo antes, no tenían palabras lo bastante duras como para denunciar la “suficiencia” y la “ceguera” de los banqueros.

    Finalmente, ya no existen dudas de que algunos especuladores hayan podido sacar provecho de las crisis que se sucedieron estos últimos años. Sin embargo, el oportunismo y el cinismo del que dan muestras los “depredadores” en cuestión no debe hacer olvidar que contaron, para alcanzar sus objetivos, con el apoyo de las más altas esferas del Estado. ¿Acaso John Paulson, luego de haber ganado más de 2.000 millones de dólares en la crisis de las subprime, de la que fue el principal beneficiario, no contrató al ex director de la Reserva Federal, Alan Greenspan, entonces asesor de Pimco (Deutsche Bank), uno de los principales acreedores del Estado estadounidense? Y qué decir de los principales administradores internacionales de hedge funds: el ex presidente del National Economic Council (bajo el Gobierno de Obama) y ex secretario del Tesoro de William Clinton, Lawrence Summers, fue director ejecutivo de la firma D.E. Shaw (32.000 millones de dólares de activos); el fundador del grupo Citadel Investment, Ken Griffith, oriundo de Chicago, financió la campaña del actual presidente de Estados Unidos; en cuanto a George Soros, contrató los servicios del laborista Lord Malloch-Brown, ex director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo…

    Las finanzas tienen rostros: se los puede ver desde hace mucho tiempo en los pasillos del poder.

    Geoffrey Geuens es profesor de la Universidad de Liège

     

    COMFIA-CCOO Caja3 no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

  • Técnicos de Hacienda … RESPONDEN: ¿Qué puesto ocupa España en el ranking del IVA?

    El próximo día 1 de septiembre entrará en vigor la subida que elevará el tipo de IVA general aplicado en España desde el 18% al 21%.

     

    Además se incrementa en dos puntos el tipo reducido, que pasará del 8% al 10%, y de cambiar el grupo en el que se encuadra un buen número de actividades y productos, como es el caso de los cines, la peluquería e incluso los funerales (que pasarán del 8% al 21%).

    Ahora bien, con este cambio: ¿en qué situación pasará a encontrarse España? Para comprobarlo basta echar un pequeño vistazo al ranking realizado entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), compuesta por 34 países que buscan coordinar sus políticas económicas y sociales.

    Con esta subida, nuestro país escalará nada menos que once puestos, hasta situarse como el duodécimo con los tipos de IVA más elevados, al mismo nivel que Italia y ya por encima de la media de los Estados de la Unión Europea.

    Sin embargo, nuestro país es también uno de los que menos rendimientos extrae. Según los últimos datos disponibles, de cada cien euros que se gastaban en España en 2009 el Gobierno tan sólo lograba recaudar 9,7 euros de media, frente a los 12,3 euros que se obtenían en el conjunto de los países de nuestro entorno.

    Esta falta de eficiencia tiene su origen principalmente en la evasión fiscal, más grave que nunca en época de crisis, y a una lucha contra el fraude mal orientadaque impide sacar todo el partido posible a este tipo de impuestos indirectos. En total, cada año perdemos cerca de 17.176 millones de euros por el fraude en el IVA.

    Carlos Cruzado,  Presidente de los Técnicos de Hacienda (GESTHA)

  • Ser un tío legal o cagarse en Dios

    Varios medios de comunicación han informado de que el ministro De Guindos se ha gastado casi 600.00 euros en la compra de un ático en el exclusivo barrio de la Moraleja.

    Dos piscinas, spa, cancha de pádel, baño turco, gimnasio y jacuzzi son algunas de las comodidades de la nueva «vivienda» del ministro y su señora. Al parecer, de Guindos y su esposa no van a poder disfrutar del ático, pues dudan entre alquilarlo o regalárselo a una hija. Si optasen por la segunda opción, la hija de los de Guindo sería sin duda una afortunada, en un país como el nuestro en el que la mitad de los jóvenes están en el paro y los pocos que pueden permitirse un alquiler no suelen vivir en La Moraleja.

    Cuando ayer supe de la noticia reaccioné con un tweet en el que me preguntaba cómo es posible que el máximo responsable de la economía de un país en crisis pueda permitirse semejante tren de vida. Inmediatamente me respondieron varios twitteros recordándome que es perfectamente legal que el ministro haga con su dinero lo que le parezca. Y lo cierto es que tenían toda la razón. Es legal que De Guindos tenga 600.000 euros para comprarse un ático; es legal que lo haga antes de que entre en vigor la subida del IVA decidida por él mismo para ahorrarse un buen pellizco; es legal que el ático se haya devaluado hasta casi una tercera parte de su valor inicial como consecuencia del desplome del mercado de la vivienda. No cabe duda, De Guindos es un tío legal.

    Lo que por el contrario es ilegal es que el dirigente agrario Diego Cañamero saque unos carros con alimentos de primera necesidad de un supermercado para llamar la atención sobre el hecho de que muchas familias en nuestro país tienen dificultades, no ya para llegar a fin de mes, sino para alimentarse como es debido. Del mismo modo que es ilegal intentar paralizar que desahucien a una familia o hacer una sentada frente al Parlamento. Teniendo en cuenta el creciente poder político de los ultracatólicos en nuestro país, cualquier día va a ser ilegal, como en Rusia, cagarse en Dios. Visto lo visto no cabe duda de que Cañamero es un tío ilegal (y suerte que tiene de ser creyente y no cagarse mucho en Dios).

    ¿Cuál es el problema entonces? La situación no es nueva pero es cada vez más preocupante. En 1961 Ralph Williams y Malcolm Moos escribieron un discurso que el presidente de los EEUU debía leer en el Congreso. El discurso es muy famoso porque en él se alertó por primera vez de los perniciosos efectos para el país del llamado Complejo militar-industrial-congresual. Se advertía de que era un escándalo que hubiera numerosos cargos políticos que ayudaban al desarrollo de la industria de guerra y que después se retiraban para ocupar cargos en las empresas a las que habían favorecido. Una de las frases del texto que finalmente fue censurada por Eisenhower (perro no come carne de perro) era de una claridad cristalina: «Hay que asegurarse de que los mercaderes de la muerte no lleguen a dictar la política nacional».

    Pues bien, a día de hoy, esto es exactamente lo que pasa en nuestro gobierno y, por supuesto, es perfectamente legal. De Guindos no es una excepción, es la regla de una manera de hacer política en la que la puerta giratoria que une los consejos de administración de las grandes empresas con el poder político está bendecida por la legalidad. Digámoslo claramente, el nuevo ático del Ministro de economía no sólo es la enésima prueba de que en este país nos gobiernan los ricos sino también de la podredumbre de un sistema político cuya legalidad permite injusticias y privilegios. Como es lógico, de Guindos y los suyos no se cagan en Dios, porque viven como Dios.

    *Pablo Iglesias Turrión es profesor de Ciencia Política en la Complutense y presentador de la tertulia política televisada La TuerKa