En múltiples ocasiones hemos denunciado verbalmente a
Categoría: Divulgacion
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Cambiar el sistema.
Puede que estemos asistiendo al cambio de una nueva Edad.
Cambiar el sistema.
El hombre nace, crece, se reproduce y es el “único” responsable de sus actos ante el resto de los seres humanos hasta el día en que muere, momento en que tan solo Dios pasa a tener derecho a juzgarle. Esa es la ley lógica y natural para todos, excepto para la Administración de Hacienda que se arroga el derecho a juzgarle incluso después de muerto, responsabilizando a sus familiares por los delitos que haya cometido contra ella, e incluso en ocasiones de los errores y abusos que ella haya cometido y contra los que el difunto ya no está en condiciones de defenderse. Yo tenía un amigo que se divorció pero cada mes le pasaba una pensión a su mujer y al cabo de unos años Hacienda le embargó exigiéndole una deuda millonaria, aumentada por descomunales intereses, alegando que no existía “Sentencia Judicial” que avalara el pago una pensión que había sido estipulada de común acuerdo mediante un convenio regulador. Y lo más amargo del caso es que sí existía “Sentencia Judicial” pero el funcionario que decidió multarle ni siquiera se había molestado en solicitarla. Mi amigo se gasto cuanto le quedaba en recursos que nadie atendió, vivió un infierno sin tener derecho a disponer de una cuenta corriente o trabajar, acabó suicidándose, y la maldita Agencia Tributaria aun acosa a sus hijos pretendiendo cobrar la supuesta deuda. Cuando hemos llegado a unos extremos en los que una administración que utiliza luego ese dinero en subvencionar a los banqueros considera que está por encima de las leyes de la naturaleza ha llegado el momento de buscar otro tipo de administración. Alberto Vázquez Figueroa
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EURO: ¿’Suto’ o ‘muete’?
El asunto Bankia ha tapado una noticia del día 10 de mayo, …
En primera página del International Herald Tribune (edición europea del New York Times), donde un reciente informe de McKinsey revela que la deuda privada no financiera en España asciende ya a un 134% del PIB, una cifra sólo superada a nivel mundial por Irlanda (posiblemente por el efecto sede de multinacionales radicadas en la isla por razones fiscales).
La deuda pública española, como es bien conocido, sin embargo tan sólo asciende al 70% del PIB, casi la mitad de una economía semejante como la de Italia, con un 120%.
Si se computa la deuda privada íntegra, incluyendo la financiera, la cifra asciende hasta el 363%, acercándose bastante a la de Japón con un 512%. Por lo tanto, y remedando la famosa frase podemos decir: ¡Es la deuda privada, estúpido!
El problema fundamental a medio plazo de España, el verdadero problema que puede dejar en mera anécdota la situación de una parte del sector financiero español es que, obsesionados por la contención de la deuda pública, la falta de crecimiento haga que la deuda privada se haga insoportable, y por ello los activos tóxicos se multipliquen exponencialmente entrando la economía española en su integridad en una especie de «shock anafiláctico».
El problema añadido es que los médicos (Merkel, BCE, FMI, UE, etc.) tan sólo piensan en recetar corsés imposibles, dogales. Y no parece, en absoluto, estar dispuesto a proporcionarnos suficiente medicina para salvarnos: CRE-CI-MIEN-TO. Esto si que va a ser una crisis sistémica de verdad si no se cambia el tratamiento. Una situación parecida en Japón generó más de una década perdida de estancamiento y depresión. Para ilustrar esta circunstancia, el IHT hace referencia a la situación delicadísima de ACS, que toma como epítome de la situación española.
En esta encrucijada, tal vez haya que buscar otro médico alternativo que nos proporcione el antídoto que necesitamos urgentemente, aunque haya que cambiar de hospital, es decir de marco de referencia económico. Crecer virtuosamente no es una opción, es la única opción para resolver nuestros gravísimos problemas.
Si no nos dejan endeudarnos para financiar políticas públicas anticíclicas, si no nos dejan acompasar a nuestra situación la magnitud del déficit del Estado, si no podemos abordar las verdaderas reformas estructurales pendientes en vez de las podas salvajes que estamos sufriendo en todos los niveles, si no podemos cambiar austeridad por eficiencia en el gasto, si nuestro querido Banco de España solo sirve para enredar, si no podemos hacer devaluaciones ¿qué narices hacemos en nuestro actual marco de referencia económico, qué hacemos en el Club de Ángela, en el club del Euro?
Por supuesto que la opción tiene elevadísimos riesgos, pero el silencio de los corderos parece mucho peor. Es nadar y nadar para morir en la orilla. Y es mejor irse ahora del Euro (con los poderes fácticos agradecidos y los especuladores afilando el machete) a que te echen tras haberte dejado esquilmado y sin esperanza. Es mejor Reino Unido que Grecia. Es mejor susto que muerte. Santos Nuñez del Campo
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Cada vez hay más voces que abogan por estimular el crecimiento en lugar de seguir con los recortes.
Lo que el Sr. Draghi y el Banco Central Europeo entienden por estimular la economía.
El Presidente del Banco Central Europeo (BCE), el señor Mario Draghi, en su reciente presentación al Parlamento Europeo, reconoció la necesidad de que a las políticas de austeridad (que repitió eran necesarias) se debían añadir políticas de estímulo de crecimiento económico, lo cual dio lugar a una interpretación generalizada en los mayores medios de información que presentaron a tal autoridad bancaria como sensible a la llamada del que era entonces candidato socialista a la Presidencia de Francia, el señor. François Hollande, para estimular la economía y facilitar el crecimiento económico. De pronto los cinco rotativos más importantes del país escribieron editoriales citando lo que ellos consideraron como un cambio muy importante de la máxima autoridad del BCE, sorprendidos por lo que consideraron era una nota de apoyo a la llamada a estimular la economía.
Pero, por lo visto, no leyeron el resto de la presentación del señor Draghi, ni tampoco parecen familiarizados con las tesis de tal señor. En realidad, tal banquero no se ha movido ni un centímetro de su posicionamiento, apoyando políticas que han sido responsables de la Gran Recesión en la Unión Europea. El señor Mario Draghi, dirigente durante muchos años de la banca Goldman Sachs, siempre ha indicado la necesidad de estimular la economía mediante el aumento de la competitividad, que se conseguirá –según él- “flexibilizando el mercado de trabajo”, el código que el mundo empresarial, incluido el bancario, utiliza para definir el proceso por el cual el empresario puede despedir mas fácilmente al trabajador. Esto es lo que el señor Draghi está recomendando para que la economía crezca.
El problema de tal postura es que toda la evidencia –repito, toda la evidencia- existente en la literatura científica muestra que sus medidas ralentizarán el crecimiento económico en lugar de estimularlo. Flexibilizar el mercado de trabajo quiere decir en lenguaje normal y corriente abaratar los salarios. Éste es el objetivo de las sucesivas reformas laborales. Y lo están consiguiendo. Tanto la masa salarial como el nivel salarial están cayendo en picado. Las reformas del Gobierno español del PP están acentuando la destrucción de puestos de trabajo, con el consiguiente aumento del desempleo y descenso salarial. Y no hay ni un ápice de dudas de que los arquitectos de estas reformas eran plenamente conscientes de que esto era lo que deseaban, y lo que están consiguiendo. No descarto que algunos de los economistas del BCE y del Banco de España, así como de Fedea (la fundación financiada por intereses bancarios y de grandes empresas), fervientes creyentes del dogma neoliberal, se crean que despidiendo a los trabajadores facilitan el crecimiento económico. Pero dudo que el señor Draghi se lo crea. La evidencia es demasiado robusta para ignorarla. La bajada de los salarios creará un descenso de la demanda y con ello un descenso del crecimiento económico y el consiguiente bajón de los ingresos al Estado y un aumento del déficit. Esto es lo que ha pasado en Grecia, Portugal, Irlanda y ahora en España.
Y para reducir el déficit cortan el gasto público, que disminuye también la demanda y así se reproduce el ciclo suicida que está ocurriendo. Y el señor Draghi lo sabe. No hay duda de ello ¿Y por qué lo hace? El Presidente del BCE es un banquero que representa los intereses de los banqueros para los cuales el mayor enemigo es la inflación. Y sacrifica todo –repito, todo- para conseguir lo que la banca desea. Pero hay otro objetivo de la crisis que sus políticas están mostrando. Y este objetivo es la eliminación del Estado del Bienestar con su privatización, desde las pensiones a la sanidad pública, pues el capital financiero desea echarle mano a las fuentes de capital más importantes en los países de la Eurozona, como son la Seguridad Social y los sistemas de protección social. Si creen que esta interpretación es paranoica o conspiracional, les ruego que se lean los propios discursos de tal señor. Fue este banquero el que dijo que “el modelo social europeo está desapareciendo”, en una entrevista al ‘Wall Street Journal’ (24.02.12), observación que hizo con aprobación. No podía haberse expresado mejor. Cito directamente su respuesta, traduciendo literalmente del original en inglés. “El Estado social europeo está ya desapareciendo. En un país donde los jóvenes tienen un desempleo de un 50%, como en España, la protección social ya ha desaparecido….. El objetivo de crear una situación de ‘shock’ es forzar que los países hagan las necesarias reformas, como la reforma laboral, que permita resolver sus problemas” (lo que no aclara el señor Mario Draghi es los problemas de quién). Más claro el agua. La supuesta crisis creada en gran parte por el capital financiero tiene por objetivo conseguir lo que siempre han deseado: el fin de la Europa y de la España social.
