Categoría: Divulgacion

  • La Ministra de Trabajo que nunca ha trabajado.

    La ministra que pasará a la historia como la artífice de la Reforma Laboral más agresiva y más lesiva para los trabajadores no ha cotizado nunca en empresa alguna.

    La ministra de Empleo y Seguridad Social no ha cotizado nunca en empresa alguna ni ha aprobado ninguna oposición para obtener un empleo público, según figura en los datos de la web del Ministerio.

    Fatima Bañez nació en enero de 1967. Se licenció en Derecho y Económicas/Empresariales. Su curriculum «profesional» no comienza hasta 1997, cuando tenía 30 años. O tardó mucho en acabar los estudios o estuvo mucho tiempo sin trabajar.

    En efecto, sus primeros «empleos» van desde 1997 hasta 2000. Se trata de cargos en la dirección del PP de Andalucía y de un puesto en el Consejo de Administración de RTVA. Luego en 2000, 2004 y 2008 fue diputada en Cortes.

    Es decir que, según los referidos datos, el curriculum «profesional» de la señora ministra, que pasará a la historia como la artífice de la reforma laboral más lesiva para los trabajadores, está enteramente construido como «liberada política».                                  Nueva Tribuna

  • No, no nos podrán parar; somos gente con ganas de luchar.

    Esta es una huelga de una ciudadanía que ve recortados los derechos laborales, pero también los sociales y las propias libertades.  Quedarse inmóviles ante lo injusto, no es la actitud.

    Begoña Marugán Pintos, socióloga, Secretaría de la Mujer de FSC-CCOO

    «Se hace necesaria la inteligencia si se quiere cambiar. La inteligencia para comprender los muchos males de la sociedad, los que aún hoy están sin resolver: la nulidad de la clase política; el transfuguismo; la ausencia de sentido de la institución parlamentaria en la conciencia pública; el conflicto política-poder judicial; la escuela; los escándalos; la dimensión abstracta de la libertad en la vida política; la «respetabilidad». Inteligencia, sin embargo, no significa sólo ser «agudo», sino también profundizar en las palabras arrogantes del oponente y obligarlo, de hecho, con la inteligencia a ponerse a la defensiva. (…) La autoridad de los «sin poder» se llama inteligencia». Le dijo, en 1923, Gramsci a Mussolini, en un discurso parlamentario con el que le obligó a ponerse a la defensiva.

    En un momento de fascinación por la antipolítica, como fuera hace casi cien años, apostemos junto al gran Gramsci por la adhesión a la política e intentemos pasar de la queja a comprender los mecanismos que rigen nuestra, hoy triste y crítica, realidad. La vida de la gente no es fácil, la situación económica cada vez está dejando a más personas sin empleo, sin hogar, sin esperanza. Pero ante esto no se puede aceptar pasivamente la realidad.

    Sabemos que las condiciones materiales son difíciles, que la redistribución no se produce, que el individualismo se ha grabado a fuego en nuestra sociedad, que el «sálvese quien pueda» se ha extendido como mancha de aceite, que la fragmentación social nos divide y aísla, pero estamos convencidos de algo vital: no queremos perder lo que tenemos en el presente y nos negamos con rotundidad a dejar un futuro peor que el nuestro para nuestros hijos e hijas.

    Sin embargo, a la vista de la destrucción constante del tardío y retrasado Estado de bienestar logrado, el futuro de las siguientes generaciones se ve muy negro. Y a esto se añade la escasa o nula valoración del trabajo -y la rebaja de la fuerza del mismo- que nos sumirá a la mayoría en una cada vez más precaria situación social.

    Se hace imposible no protestar

    Ante este panorama se hace imposible no protestar. La queja es la contante en nuestras conversaciones en el transporte público, en los centros de trabajo, en las salas de espera médicas, en los hogares, etc. La política de recortes contra las personas que menos tienen seguida por el anterior gobierno llevó a los sindicatos a convocar dos huelgas, una sectorial, por una reducción del 5% en las administraciones públicas, y otra general, por la aprobación de una reforma laboral injusta e ineficaz.

    Veinte meses después, nos la tenemos que ver con otra reforma laboral. Mientras esto sucedía la sociedad española se ha negado a aceptar la rebaja en la calidad de la educación y la marea verde ha ocupado los escenarios más insospechados. El 15-M hizo soñar con otro mundo posible y ha diseminado el activismo por barrios y pueblos. La población de las comunidades autónomas más castigadas como la calenciana o la castellano-manchega prácticamente viven en la calle. El personal sanitario también tiene su particular cruzada  y en las universidades ya se empieza a oír mucho ruido. Parece que ha llegado el momento de decir «basta ya. No nos vamos a dejar».

    Sin embargo, los poderes son ciegos y sordos y lejos de aflojar y dejar de oprimir a los ya de por si explotados y dominados, siguen su particular cruzada mediante el ejercicio de una demostración violenta de poder innecesaria. Porque de esto es de lo que trata la reforma laboral. Su exposición de motivos es la justificación menos motivada que nunca leí. Durante varias columnas se insiste en el elevado número de personas paradas, para acto seguido, comenzar una articulado en el que se van concretando el «despido libre y gratuito». ¡Que lastima que nunca hayamos conseguido lo mismo para el aborto! Pero, sí para el despido, sí, además de dar todo tipo de facilidades (bonificaciones, combinación de contratos, contratos aún más «basura» ) y aumentando el poder el empresario.

    Además, esta reforma supone el fin de la protección del personal empleado. Esta reforma socava definitivamente las bases del pacto social posterior a la II Guerra Mundial por la cual el personal empleado estaba en desventaja frente al patrón y merecía una protección especial y un Derecho laboral propio. Esta reforma apuesta por los convenios de empresa, posibilita el descuelgue de los convenios y la modificación unidireccional de las condiciones de trabajo por el empresario, elimina la autorización administrativa de los ERE, pone fin a la negociación colectiva de convenios y planes de igualdad y cuestiona seriamente la representación sindical. Luego vendrá el derecho de huelga. Y lo peor de todo es ¿por qué nuestros gobernantes lo hacen? Simplemente porque la política ya no es lo que debería ser y se ha convertido en la sierva de la economía.

    El gobierno democráticamente elegido ha optado por seguir el chantaje de las oscuras y poco transparentes agencias de calificación, de los mercados financieros y de los mercados, en una palabra de los que crearon con su avaricia y especulación la crisis para hacérnosla pagar a las personas que necesitamos un empleo para vivir. Pero esta no es una huelga más, no es la huelga de los sindicatos, no es la huelga de los trabajadores. Es una huelga de una ciudadanía que ve recortados los derechos laborales, pero también los sociales y las propias libertades.

    La hora de la verdad

    Como ciudadanos y en especial, como ciudadanas, porque sobre las mujeres está recayendo el trabajo de los servicios de atención y cuidado que el Estado deja de proporcionar, debamos decir: «Basta ya». «No somos marionetas, tenemos poder para actuar». «Podemos y queremos hacerlo». Bien es verdad que con los pocos medios que existen, pero el 29 de marzo ha llegado la hora de la verdad. Después de manifestaciones multitudinarias en las calles españolas, debemos dejar la queja inútil para pasar a la acción. Todas y todos podemos actuar. Es nuestra responsabilidad dejar que esto siga sucediendo. No podemos seguir escuchando: «yo estoy de acuerdo con la huelga, pero no la voy a hacer», seguido de argumentos fácilmente desmontables. Llegados a este punto no soporto a los apáticos e indiferentes. Me molesta su lloriqueo de eternos inocentes y acabo «odiando a los indiferentes» porque «lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieran que eso ocurra, sino porque la masa de hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que solola espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, deja subir al poder a los hombres que luego solo un motón podrá derrocar» (Gramsci; 2012:19).

    Frente a estos, prefiero pensar en la cantidad de personas para las cuales cada día de su vida es una pequeña batalla colectiva. Vivir es tomar partido y en este caso, tenemos razones poderosas para hacer esta huelga y las hemos tenido y las seguiremos teniendo para apostar por la movilización colectiva. Luchamos por un mundo mejor y más justo. Somos solidarias, generosas y valientes. Y además de llamaros a todas las lectoras y lectores de este texto a no ser indiferentes, quiero recordar a mis compañeras de viaje que no debemos permitir que ningún egoísta, egocéntrico y con pensamiento único se ría nunca de nuestras luchas. Sintámonos orgullosas.

    Por el respecto a las luchas de nuestro pasado, por nuestra dignidad presente y por un mejor futuro para nuestra descendencia, vamos a la huelga General. Con la unidad y con la inteligencia, obliguemos a nuestros gobernantes a ponerse a la defensiva.

  • Técnicos de Hacienda … RESPONDEN ¿Recibe el fútbol un trato fiscal preferente por parte de la Administración?

    La industria del fútbol recibe favores  de la Administración.

    En los últimos años son más frecuente las noticias en las que la industria del fútbol -que mueve ingentes cantidades de dinero en nuestro país- se ve relacionada con deudas no pagadas o impuestos no satisfechos con las Administraciones Públicas, que sin embargo continúan apoyándolo sin reservas a través de diversos mecanismos.

    Buen ejemplo de ello son las subvenciones o ayudas directas, la esponsorización turística, la compra y posterior cesión de canteras de jugadores o incluso la recalificación de terrenos que han llevado a cabo múltiples ayuntamientos y comunidades autónomas en los años, sobre todo, de alegría económica.

    Sin embargo, el problema va más allá. Incluso la propia Agencia Tributaria parece otorgar un trato condescendiente a los clubs de fútbol, permitiéndoles seguir aumentando unas deudas tributarias ya de por sí escandalosas.

    Y es que, mientras al ciudadano de a pie se le exige aportar alguna garantía cierta y tangible para poder aplazar su deuda, a los equipos se les permite hacer lo propio a través de simples «promesas de pago», tales como los derechos de futuras taquillas o de publicidad, cuya recaudación depende en gran medida de que se obtengan previamente ciertos resultados deportivos -en los que para bien o para mal también interviene el azar-.

    Por mucho que el fútbol sea el deporte nacional y levante pasiones en gran parte de nosotros, ello no justifica que Hacienda relaje las garantías que nos exige a los demás. En cierta medida, les está tratando como «contribuyentes de primera división», mientras que el resto de ciudadanos jugamos en otra liga muy diferente.

    Nada nuevo bajo el sol. Recordemos la normativa conocida como ‘Ley Beckham’, vigente de 2006 a 2009, que ofrecía cuantiosas reducciones fiscales a los trabajadores extranjeros que cambiasen su residencia legal a España, favoreciendo precisamente a quienes percibieran mayores rentas. Y recordemos también que los propios clubs amenazaron con ir a la huelga debido a su derogación.

    Pocos motivos de queja deberían tener, visto lo visto…

    Carlos Cruzado. Presidente de los Técnicos de Hacienda (GESTHA)

  • ¿Ha descendido la pobreza en el mundo?

    Hace unas semanas el Banco Mundial publicó una breve nota de prensa de seis páginas, que causó gran impacto.

    La noticia no era para menos. El Banco Mundial señalaba que, a pesar de la recesión mundial, la pobreza extrema había bajado en el mundo. El título de la nota de prensa lo decía todo “Nuevas Estimaciones Revelan una Disminución de la Pobreza Extrema durante el periodo 2005-2010” (“New Estimates Reveal Drops in Extreme Poverty 2005-2010. World Bank). Ni que decir tiene que los mayores medios de información del mundo occidental, de sensibilidad liberal, ansiosos de buenas noticias, echaron campanas al vuelo. Los mayores diarios y semanarios del mundo publicaron noticias y artículos en lugar prominente, con titulares muy llamativos, anunciando la noticia. El del The New York Times era representativo: “La pobreza mundial desciende a pesar de la recesión económica mundial”. Titulares parecidos aparecieron en los mayores medios. Un tanto semejante ocurrió en la prensa liberal económica, desde el Financial Times al The Economist. Éste último, con la exageración que le caracteriza, señalaba que “por primera vez, el número de pobres desciende en todo el mundo”. Ni que decir tiene que, predeciblemente, los grandes rotativos de España reproducían las noticias con igual alborozo.

    El problema con toda esta movilización mediática es que los datos, incluyendo los propios datos del informe del Banco Mundial, no reflejan esta realidad. Veámoslos. Lo primero que aparece es que los que el informe presenta van del año 1981 al 2008. El estudio del Banco Mundial es la evolución de la pobreza extrema durante este periodo. El último año analizado es, repito, 2008, el primero de la recesión. Es decir, la recesión apenas había comenzado. No puede, por lo tanto, derivarse que “a pesar de la recesión, la pobreza ha bajado” tal como la gran mayoría de los medios indicaron. En realidad, la crisis y la recesión se iniciaron aquel año, y a nivel mundial todavía continúa en muchas partes del mundo. Para llegar a la conclusión a la que llegaron los medios, el estudio tendría que haber analizado la evolución de la pobreza durante el periodo 2008-2012, y ver si la pobreza bajó durante esos años. El Banco Mundial no hizo tal estudio. Sus datos reales terminaron en 2008, cuando la recesión comenzó. Lo que sí hizo el Banco Mundial, es unaestimación de la bajada de la pobreza durante el periodo 2008-2010, estimación basada, no en datos reales sino en datos calculados según varios supuestos, algunos altamente cuestionables. Las estimaciones del Banco Mundial son conocidas por su “creatividad”, conducentes a estimaciones y proyecciones de escasa credibilidad en la comunidad científica. Los únicos datos reales, y no supuestos, del estudio del Banco Mundial terminan en 2008, cuando la recesión apenas comenzaba.

    Pero el informe del Banco Mundial comete otro error que, como el anterior, le permite llegar a una conclusión equivocada. Analiza cuánta gente vive en el mundo con menos de 1.25 dólares al día y cuantifica como esta cifra ha ido evolucionando durante el periodo 1981-2008. Y dado que el total, según sus cálculos, es que en 2008 había 662 millones menos que estaban en esta condición que en 1981, concluye que la pobreza ha disminuido a nivel mundial. Puesto que este periodo ha sido el periodo liberal, es decir, el periodo que la mayoría de países del mundo, presionados por el Fondo monetario Internacional y por el Banco Mundial, han llevado a cabo políticas neoliberales, este descenso se presenta como la prueba del gran éxito de tales políticas. Han aparecido ya varios artículos de conocidos economistas liberales (en realidad, neoliberales) cantando las alabanzas del neoliberalismo.

    Pero tal euforia ignora algunos hechos elementales. Uno de ellos es que la mayoría de este descenso del porcentaje de la población que vive con menos de 1,25 dólares al día se concentra en China (y en segundo lugar en la India), y China no ha seguido las políticas neoliberales en su desarrollo. En contra de la sabiduría convencional neoliberal conocida como Consenso de Washington en EEUU, y Consenso de Bruselas en la UE, el Estado de China es altamente intervencionista, con pleno control público de la banca y del crédito, entre otros ejemplos. Un tanto semejante ocurre en la India. Excluyendo estos dos países, el porcentaje de la población en pobreza extrema aumentó, no disminuyó, y muy en particular en los países que siguieron con mayor docilidad las recetas neoliberales. En otros países donde la pobreza disminuyó a principios de este siglo, tales como Venezuela, Brasil, Argentina y otros países de América Latina, este descenso se debió precisamente a la revuelta en contra de las políticas neoliberales, rompiendo con ellas, mediante políticas intervencionistas de orientación redistribuidora, con activa participación del Estado en su actividad económica. Tal como los informes publicados por el Center for Economic and Policy Research de Washington han mostrado, las consecuencias del neoliberalismo en el mundo en vías de desarrollo han sido negativas. Las tasas de crecimiento económico y producción de empleo fueron mayores en los países que ignoraron las posturas neoliberales que en los que las siguieron. Por cierto, uno de los países con mayor reducción de la pobreza extrema ha sido, precisamente, Venezuela, bajo el gobierno de Hugo Chávez, demonizado en los rotativos de mayor difusión españoles.

    Pero el mayor problema del informe del Banco Mundial es la manera como define pobreza extrema, utilizando el indicador del consumo de 1,25 dólares estadounidenses como el umbral de la pobreza. Por cierto, utilizar 1,25 dólares no quiere decir que en el mundo sean pobres los que consumen menos de 1,25 dólares por habitante. Tal cantidad, en dólares estadounidenses, podría ser una cantidad respetable para un país pobre. No es 1,25 dólares estadounidenses el umbral de la pobreza extrema en los países subdesarrollados, sino el valor de la moneda local cuya capacidad adquisitiva sea comparable a la de 1,25 dólares en Estados Unidos.

    Este indicador, tal como han mostrado Robin Broad y John Cavanagh en su libroDevelopment Redefined. How the Market Met its Match es simplista en extremo, pues no tiene en cuenta otros consumos que no sean comercializados. Por ejemplo, dos países pueden estar consumiendo 1,25 dólares per cápita per dia y, sin embargo, el que tenga abundantes servicios públicos, tendrá menos pobreza que otro país que no tenga tales servicios. Pero el Banco Mundial no valora el consumo público, sólo el privado. De ahí que tal indicador subestime deliberadamente el efecto positivo que tienen los servicios públicos en reducir la pobreza de un país.

    En resumidas cuentas, el neoliberalismo ha sido un fracaso, por mucho que el Banco Mundial y el FMI intenten rescatarlo. Su impacto en la pobreza ha sido devastador y la crisis está acentuando todavía más esta situación. España es un claro ejemplo de ello. La pobreza se está disparando, no reduciendo. Escribir lo contrario es mera propaganda neoliberal, por mucho que se intente ocultar esa realidad con estudios aparentemente científicos. Viçcens Navarro

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  • La represión neoliberal.

    Las medidas de recortes generan movilizaciones que los aparatos represivos del Estado intentan contener.

     Estamos viendo estos días –como era de esperar- las medidas policiales represivas encaminadas a reprimir las protestas populares frente a las políticas neoliberales llevadas a cabo por el Gobierno del Partido Popular en España encaminadas a abaratar el despido y reducir los salarios, así como a lograr una disminución e incluso eliminación de la protección social. Tales medidas, sumamente impopulares, generan unas movilizaciones ciudadanas en contra del gobierno, que los aparatos represivos del Estado están intentando contener. Esta evolución de los hechos era predecible. En realidad, ocurrió en América Latina durante el periodo neoliberal. Fue entonces cuando apareció lo que también se llamaba “el problema de la deuda pública”. Los Estados se habían endeudado excesivamente y, como consecuencia, tenían dificultades en pagar su deuda. Entonces pidieron ayuda al Fondo Monetario Internacional, y tal como ha ocurrido en cada ocasión que el FMI ha intervenido en un país o en un grupo de países, esta institución condicionó la llamada ayuda a la aplicación de una enorme austeridad (es decir, grandes recortes de gasto público incluyendo el gasto público social) que permitieran a los Estados pagar los intereses de la deuda a la banca. También, predeciblemente, las poblaciones de los países cuyos gobiernos estaban siguiendo las medidas neoliberales, salieron a la calle para protestar, creando una respuesta represiva por parte de aquellos Estados. La historia de América Latina en aquel periodo es una larga serie de regímenes dictatoriales o autoritarios que reprimieron constantemente las movilizaciones sindicales y sociales que mostraban el profundo rechazo popular a tales políticas.

    Un tanto semejante está ocurriendo ahora en la Unión Europea (UE). Los Estados de la UE están profundamente endeudados y tienen grandes dificultades para pagar su deuda. Tal endeudamiento en la UE respondía a causas semejantes a las ocurridas en América Latina: a las reducciones fiscales que ocurrieron en la época de bonanza y a la disminución del crecimiento económico como respuesta al enorme endeudamiento del sector privado, resultado de la disminución de las rentas del trabajo. El crecimiento del endeudamiento público en la UE ha sido, como lo fue en América Latina, consecuencia del crecimiento del endeudamiento privado. En ninguno de los dos casos, ni en América Latina entonces, ni en la Unión Europea ahora, el endeudamiento público se debía al excesivo nivel del gasto público, lo cual no fue obstáculo para que los gobiernos neoliberales, tanto en América Latina como en Europa, continuaran recortando tal gasto como medida para salir de la crisis.

    Predeciblemente, tales medidas están empeorando la situación, como también ocurrió en América Latina. La respuesta de los Estados en aquel continente fue la represión frente a las protestas populares. Y cuando éstas alcanzaron dimensiones amenazantes a las estructuras del poder, la represión incluyó la disminución e incluso eliminación de las libertades e instituciones democráticas. La aplicación de las medidas de austeridad promovidas por el FMI e impuestas por los Gobiernos responsables, exigía para su propia pervivencia, la disminución, e incluso eliminación, de las libertades democráticas. Argentina, Chile, Uruguay y Brasil sufrieron dictaduras y regimenes autoritarios, conocidos por su brutalidad. Estas políticas de austeridad y represión son también las que se están llevando a cabo en muchos países de la UE, desde Grecia a Portugal, Irlanda, España e Italia. Y en Grecia no es descartable que haya de nuevo un golpe militar. Las autoridades de la Unión Europea ya han indicado su deseo de que no se realicen las elecciones programadas para este abril.

    En América Latina, las movilizaciones populares forzaron cambios en las políticas públicas, que pasaron por la rotura de cada uno de cada uno de los países con la ortodoxia neoliberal exigida por el FMI. Varios de aquellos gobiernos interrumpieron el pago de los intereses de la deuda a la banca privada. Argentina, por ejemplo, dejó de pagar la deuda por tres años. Y a partir de entonces tales países intentaron establecer un bloque regional, rompiendo la dependencia del FMI. Estos son los orígenes de Mercado Común del Sur de América Latina (Mercosur), con el deseo de establecer su propio organismo económico internacional. Tal futuro no es descartable en la Unión Europea por muy poco visible que sea esta posibilidad ahora. Pero no debería olvidarse que las movilizaciones populares en América Latina consiguieron el fin de aquellas políticas y los cambios de los gobiernos que las impusieron a la población, sin que tuvieran un mandato popular, tal como está ocurriendo ahora en España.      Viçens Navarro.         .