Categoría: Economía y Política

  • Horas extra no pagadas: Una práctica ilegal en aumento

    La mayoría de las horas extras que se hacen en nuestro país no se pagan, según constata un estudio de CCOO. Y ello, a pesar de que no pagar ni compensar en tiempo de descanso o en dinero las horas extra trabajadas es ilegal.

    Las horas extras que se hacen en nuestro país han descendido desde el inicio de la crisis, pero la mayor parte de las que se hacen no se pagan. Es decir, esta reducción se ha concentrado casi exclusivamente en las remuneradas, mientras que las no cobradas, que ascienden a 3,5 millones de horas en 2005 (el 56% del total), apenas habrían disminuido, según revela un reciente estudio elaborado por CCOO.

    La mayor parte de las horas extras no pagadas se concentran en el sector servicios, con una menor presencia sindical en comparación a los sectores industriales, energético o de la construcción. En concreto, en los servicios no se pagaban el 47% en 2008; en 2015 se habían disparado hasta el 60%.

    Luis Zarapuz, economista del gabinete técnico confederal y responsable del estudio, explica que ?la evolución de las horas extras no pagadas muestra un aumento de la explotación laboral durante la crisis, que se ha consolidado en el inicio de la recuperación económica?. A su juicio, ?una parte de la mejora de la productividad por trabajador y de la devaluación salarial del factor trabajo se explica por esta evolución de las horas extras no pagadas?.

    Estas prácticas ilegales no sólo afectan a los contratos temporales o a tiempo parcial. Es más, las horas extra no pagadas se concentran sobre todo en empleos indefinidos y con jornada a tiempo completo.

    ?El perfil de las horas extras no pagadas que se realizan en España no se ajusta a los rasgos habitualmente asociados a la precariedad laboral, contratos temporales y a jornada parcial, sino como un rasgo de clara explotación laboral?, explica Zarapuz en su informe. ?Y tiene características muy marcadas: principalmente hombres, asalariados privados del sector servicios, con contrato indefinido, jornada a tiempo completo y que desempeñan una ocupación laboral de técnico o directivo?. Un perfil mayoritario que ?no corresponde al tradicionalmente asociado a la precariedad laboral?.

    Con las horas extra no pagadas no solo pierde el trabajador que trabaja gratis, ya que podrían crearse 156.000 empleos si no se realizasen. También perdemos todos porque la seguridad social tiene menos ingresos.

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    Informe Horas extras no pagadas

  • Medidas fiscales del Gobierno

    CCOO critica que Rajoy revise solo parcialmente su reforma fiscal, presionado por la UE, y «olvide» la necesidad de una reforma integral, progresiva y suficiente.

    Para el sindicato, el gesto del Gobierno, revisando el Impuesto de Sociedades, confirma que una parte significativa del incumplimiento del déficit está en la reforma fiscal del PP.
    El Secretario confederal de Protección Social y Políticas Públicas de CCOO, Carlos Bravo, ha señalado que «este sindicato ya planteó en 2014 una propuesta de reforma fiscal integral basada en la progresividad de los impuestos (pagar más quien más tiene) que garantizase la suficiencia de recursos que exige el mantenimiento del Estado de Bienestar en sus coberturas actuales». En contra de ello, el Gobierno impuso una bajada de impuestos coincidiendo con el proceso electoral que ahora se ha demostrado que ha tenido una responsabilidad significativa en el incumplimiento de los objetivos del déficit.

    La reforma fiscal del PP no ha hecho sino agravar el claro perfil de ineficiencia que arrastra nuestro sistema fiscal que, en términos comparativos, presenta un diferencial de resultados que sitúa a España con una capacidad de recaudación inferior a la media de la UE en 7,2% del PIB. En opinión de Carlos Bravo «precisamente en este diferencial de presión fiscal es donde se encuentra la brecha de la cobertura que presenta nuestro Estado de Bienestar con respecto a Europa, y donde debemos actuar para garantizar la sostenibilidad del conjunto de políticas públicas que necesita la gente (pensiones, educación, desempleo, sanidad, servicios sociales )»

    El peso de los impuestos recaudados en España en 2015 representó un 33,1% del PIB que, además de situarse por debajo de la media de la UE-28 (40,3%), se encuentra aún más alejado de países como Francia (45,5%), Italia (43,2%), Bélgica (44,8%), Austria (43,4%), Dinamarca (48%), Finlandia (44,4%), o Suecia (44,7%).

    Carlos Bravo ha recordado que «la menor presión fiscal española no se debe a un mayor volumen de economía sumergida, sino a unos tipos impositivos efectivos más bajos», de hecho, «España es el noveno país de la UE-28, con la presión fiscal más baja». La distancia con la UE se explica, sobre todo, por la brecha en los impuesto directos (-2,7 puntos del PIB) y las cotizaciones sociales (-2,7 puntos), y en menor medida por los impuestos indirectos (-1,7 puntos).

    Por otro lado, el secretario de Protección Social de CCOO también ha señalado que «la capacidad de recaudación de los impuestos directos (9,8% del PIB) es, en España, menor que la de los indirectos (11,4% del PIB), de lo que resulta un sistema fiscal menos justo». Una realidad que también nos aleja de países como Bélgica, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Holanda, Finlandia y el Reino Unido, donde la recaudación de los impuestos directos supera los indirectos y, por tanto, es más justa.

  • CCOO presenta un plan de choque sobre empleo y pensiones ante el 26 J

    Toxo ha remitido hoy a los partidos
    políticos una propuesta para actuar sobre los ingresos del sistema de
    pensiones, pidiéndoles un posicionamiento público ante el 26-J, y la
    recuperación del Pacto de Toledo como método de reformas pactadas. Las medidas
    supondrían el incremento progresivo de los ingresos del sistema en 4 puntos del
    PIB, combinando medidas de aplicación inmediata con otras adaptadas al
    incremento futuro de las necesidades, y posibilitaría el mantenimiento del
    modelo y la actual cobertura de las pensiones públicas, con carácter
    permanente.

    El
    Secretario General de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ha presentado esta mañana
    la batería de propuestas que este sindicato plantea para garantizar la
    sostenibilidad del sistema de pensiones, y para las que ha reclamado el
    compromiso público de los partidos políticos el 26-J. A juicio de Toxo «el
    sistema público de pensiones es perfectamente sostenible» y basta para ello
    mejorar su actual estructura de ingresos, para lo que ha recordado que «debe
    retomarse urgentemente el Pacto de Toledo, de modo que tales medidas nazcan del
    acuerdo político y social más amplio posible».

    CCOO
    propone tomar medidas en dos plazos. Uno de carácter inmediato, tras la
    constitución del nuevo Gobierno, contando con la participación de todos los
    grupos parlamentarios que integrarán la Comisión Parlamentaria del Pacto de
    Toledo y los interlocutores sociales (organizaciones empresariales y
    sindicales), que permita adoptar antes de fin de año medidas estructurales de
    refuerzo de los ingresos del sistema. Y un segundo plazo a desarrollar en el
    marco ordinario de actuación del Pacto de Toledo, una vez constituida su
    Comisión Parlamentaria. En el desarrollo normal de sus trabajos, la Comisión
    abordaría otras medidas que permitan seguir actuando, de forma pactada, sobre
    las necesidades del sistema. Entre otras, en nuestra opinión, habría que
    reconsiderar la última reforma de 2013 para sustituir sus efectos por una
    garantía de mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones futuras y una
    nueva regulación del factor de sostenibilidad.

    El objetivo a medio y largo plazo:
    más y mejor empleo.

    Obviamente,
    para CCOO la parte central de la solución para tener un buen sistema de
    pensiones, pasa por crear más empleo y que éste sea de calidad. Para ello hay
    que mejorar la productividad de los factores de producción, transitando hacia
    un modelo de crecimiento basado en la innovación, aunque sin dejar de impulsar
    actividades intensivas en mano de obra (atención a personas mayores y
    dependientes, mantenimiento de infraestructuras, rehabilitación de viviendas y
    edificios, etc).

    En
    este sentido, destaca la propuesta de poner en marcha un Plan de Choque para la
    Recuperación de los Parados de Larga Duración (que ya suponen el 60% del total
    de desempleados), que se
    financiaría vía impuestos y la redirección de las bonificaciones a la
    contratación existentes hacia este colectivo. El Plan bonificaría el 100% de
    las cotizaciones por contingencias comunes de la contratación, indefinida o
    temporal, de los parados que lleven más de 10 meses en desempleo. Asimismo,
    serviría para ampliar su protección (transformable en estímulo a la
    contratación), y desarrollar  itinerarios
    profesionales con contenido formativo. El objetivo es recuperar un 1 millón de
    parados de larga duración para la actividad laboral en los próximos dos años, dedicando
    financiando este plan con 4.000 millones de ? destinados a ingresar en la
    Seguridad Social las bonificaciones previstas (2.800 millones ?), financiar la
    formación necesaria para estas personas y contratar 2.000 orientadores en los
    Servicios Públicos de Empleo (1.200 millones ? entre ambas medidas). Se
    destinarían a financiar este programa, entre otros recursos, los más de 1.500
    millones de euros que hoy cuestan al sistema las diferentes ?tarifas planas?
    que constituyen un peso muerto y, en la práctica una mera rebaja de
    cotizaciones empresariales.

    Otras medidas urgentes y
    complementarias

    Entretanto
    se va consolidando la creación de empleo de calidad, CCOO propone poner en
    marcha una amplia batería de medidas, entre las que destacan:

    Destopar las bases máximas de
    cotización.

    CCOO estima que hoy existen 26.775 millones de euros de base no gravada en el
    sector privado (salarios que superan la base máxima de cotización y que no
    cotizan), concentradas mayoritariamente en las grandes empresas, como consecuencia
    de la existencia de topes máximos de cotización. Si se gravara esta base
    exenta, la recaudación por contingencias comunes aumentaría en 7.577 millones
    de euros. La nueva recaudación se concentra en los trabajadores más productivos
    y las empresas más grandes, por lo su obtención no ha de tener efectos
    negativos sobre el empleo.

    Financiar las pensiones de muerte y
    supervivencia con impuestos.
    CCOO fue la primera organización en anticipar, en 2013, la
    oportunidad de financiar las pensiones de viudedad, orfandad y a favor de
    familiares con impuestos. La propuesta desarrolla  el objetivo de separación de fuentes de
    financiación establecido en el Pacto de Toledo atendiendo a la peculiar
    naturaleza de esta prestación (de carácter formalmente contributivo, pero
    disfrutada por un beneficiario distinto a quien generó el derecho).  En cualquier caso la propuesta no implica un
    cambio jurídico de la pensión y se limita a su financiación. Su coste asciende
    a  22.000 millones de euros anuales, por
    lo que su financiación con impuestos resuelve, a medio plazo, la mitad de los
    cuatro puntos adicionales que se necesitan para asegurar que el sistema público
    de pensiones sea sostenible y pague prestaciones de calidad.

    Hay margen para utilizar impuestos. El incremento impositivo
    necesario para abonar las pensiones de viudedad y orfandad, puede adoptar
    muchas formas y es objeto de un debate más amplio en el que CCOO está dispuesto
    a participar considerando todas las propuestas que los distintos partidos
    políticos están presentando, partiendo de un hecho objetivo, el margen de
    mejora de nuestra recaudación fiscal es 
    muy amplio, como demuestra el hecho de que la presión fiscal en España
    esté nueve puntos por debajo de la media de la Unión Europea.  CCOO en todo caso muestra su preferencia por
    la utilización de impuestos directos y progresivos sobre la renta, el
    patrimonio y los beneficios empresariales; gravar riqueza y patrimonio; y no
    utilizar los impuestos indirectos sobre el consumo por su carácter regresivo.

    Esta
    propuesta de CCOO, supone una aportación a un debate necesario y urgente, que
    se suma a otras propuestas que pueden complementar esta y, entre todas,
    contribuir a superar una situación combinando medidas de alcance inmediato, con
    otras de aplicación progresiva en el tiempo. En ese marco de acuerdo y defensa
    del sistema de pensiones y su importancia para pensionistas, por supuesto, pero
    también para el conjunto de la población gracias a la aportación económica de
    las pensiones a sostener y potenciar la demanda interna de bienes y servicios,
    constituye una prioridad para CCOO, que quiere ser compartida con el conjunto
    de fuerzas políticas e interlocutores sociales.

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  • ¿Qué pasa con el Fondo de Reserva de la Seguridad Social?

    En la crisis, con una política poco responsable en términos de medio y largo plazo, se utiliza inadecuadamente el Fondo de Reserva, apartándose de los compromisos asumidos.

    La creación del Fondo de Reserva de la Seguridad Social fue consecuencia lógica y directa de las dos primeras recomendaciones adoptadas en 1995 en el Pacto de Toledo. 1.- La de ?separación y clarificación de fuentes de financiación?, que refuerza el carácter finalista de las cotizaciones a la Seguridad Social, para financiar las pensiones contributivas, separando estas de las no contributivas y universales (sanidad, servicios sociales, entre otras) que deben financiarse a través de la imposición general. 2.- La ?constitución de reservas? con los excedentes que puedan producirse unos años, para contribuir a atender los déficits que pueda haber en otros.

    El marco normativo que desarrolló estas cuestiones básicas del Pacto de Toledo, fue la Ley 28/2003, Reguladora del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, consecuencia directa de los Acuerdos alcanzados entre los respectivos Gobiernos y las organizaciones sindicales y empresariales en 1996 y 2001.

    Con ello, se constituyó un potente elemento anti-cíclico, acorde con el carácter finalista de las cotizaciones y previsor de las necesidades crecientes de financiación del sistema de pensiones, tanto por la mejora de las prestaciones, como por el número creciente de pensionistas hasta mitad de siglo.

    Este Fondo de Reserva se ha ido nutriendo de los excedentes de cotizaciones en los años de bonanza económica y los rendimientos obtenidos por el propio Fondo, hasta alcanzar una cifra de casi 70.000 millones ? en 2011, que hoy ha disminuido a la mitad, situándose a final de 2015 en menos de 33.000 millones.

    La crisis ha hecho necesario disponer del Fondo antes de lo previsto (la evolución demográfica hacía previsible realizar las primeras disposiciones en la segunda parte de la próxima década) y cumplir con el papel estabilizador del sistema de pensiones para el que fue creado durante bastantes años.

    ¿Por qué bastantes años?, porque la Ley 28/2003 previó una disposición anual limitada del Fondo, con el exclusivo fin de pagar pensiones contributivas y sus gastos de gestión, en un importe anual no mayor del 3% de estos dos conceptos. Traduciendo, en la actualidad unos 3.500 millones de disposición máxima anual. Si las necesidades eran superiores, el Estado completaría la cifra necesaria para pagar pensiones con dinero procedente de los impuestos, en coherencia con el principio establecido en el Pacto de Toledo, las pensiones contributivas se financiarán, básicamente (no exclusivamente) con las cotizaciones sociales.

    Sin embargo, desde 2012 las cosas han cambiado. Primero, porque atendiendo a una situación excepcional: recaída en la crisis, caída fuerte de ingresos y déficit anticipado en el sistema de pensiones, elevada deuda y déficits públicos; el Gobierno del PP, en noviembre de 2012 a través de un Real Decreto Ley, suspendió entre 2012 y 2014 la vigencia del límite de disposición del Fondo de Reserva que se ha descrito. Fue una medida grave, aunque garantizaba coyunturalmente, en un momento de capacidad limitada de endeudamiento adicional del Estado, pagar la nómina completa de las pensiones.

    Pero esa posibilidad se ha utilizado de forma abusiva, supliendo la necesidad de recurrir al Fondo con un uso indebido del mismo para financiar partidas que no deben ser soportadas por las cotizaciones sociales. Concretamente, políticas de incentivos a la contratación por cuenta ajena o al alta como trabajador por cuenta propia, las conocidas tarifas planas, entre otras. Con ello, durante tres años se ha utilizado el Fondo para pagar pensiones contributivas, si, pero también para financiar otras decisiones, incumpliendo el acuerdo de no destinar cotizaciones sociales a financiar otras políticas. La disposición del Fondo entre 2012 y 2014 ha alcanzado cerca de 34.000 millones de euros.

    Esa situación se ha prolongado hasta hoy de manera contradictoria con otras decisiones. El Gobierno ha ampliado en dos años más (2015-16), la capacidad de disposición del Fondo por encima de los aproximadamente 3.500 millones anuales establecidos. Al tiempo mantiene las tarifas planas y, además, con claro fin electoralista, adelanta una reducción fiscal que hace más difícil cumplir con los compromisos de reducción del déficit y exige tomar más dinero del Fondo de Reserva de lo que era necesario. Disminuye así, para financiar su política inmediata, la capacidad futura del Fondo y anticipa su consumo completo.

    De hecho, en 2015 ha dispuesto de 11.500 millones ? y la previsión para 2016 no es buena, especialmente si tenemos en cuenta que el aumento de personas en alta en Seguridad Social en 2015, más de un 3% sobre la afiliación en 2014, no ha supuesto una mejora comparable en la recaudación a la Seguridad Social, por debajo del 1% de incremento.

    Las razones son evidentes: hay más gente trabajando en alta en Seguridad Social, pero la suma de horas trabajadas de todos nosotros en 2015, no supera las trabajadas en 2014. Es decir, más personas repartiéndose el trabajo existente, pero con mucho más trabajo temporal y a tiempo parcial. A eso le sumamos la cuantía de los salarios ofertados para los nuevos empleos, y el efecto de la pérdida de recaudación de las tarifas planas (haciendo pagar a los algo más de 17 millones de cotizantes a la Seguridad Social, políticas activas de empleo, que deben ser soportadas por el conjunto de la población)

    En fin, en la crisis, con una política de corto plazo, poco responsable en términos de medio y largo plazo, se utiliza inadecuadamente el Fondo de Reserva, apartándose de los compromisos asumidos por todas las fuerzas políticas, organizaciones sindicales, empresariales y un amplio consenso de la sociedad española en el Pacto de Toledo y sus revisiones desde 1995.

    En un momento como el actual, de negociaciones para la formación de un nuevo Gobierno, es especialmente oportuno denunciar esta situación y exigir a las distintas fuerzas políticas que entre las prioridades del nuevo Gobierno, la recomposición del Pacto de Toledo es esencial, el cabal uso del Fondo de reserva, lejos de comportamientos estratégicos y oportunistas, una necesidad y, finalmente, la reconsideración de la última reforma de pensiones y sus efectos, aprobada sin consenso alguno por el PP, una prioridad.

    Por otra parte, en enero de 2016 se ha cumplido el plazo de 5 años desde la última revisión del Pacto de Toledo, sin que el Gobierno, hoy en funciones, haya remitido al Congreso el Informe sobre evaluación del cumplimiento de las últimas recomendaciones. Ese informe permitiría que la Comisión Parlamentaria del Pacto de Toledo debata y renueve las mismas para, a continuación, abrir la negociación entre interlocutores sociales y el nuevo Gobierno, que permita recuperar la vía de actuaciones pactadas y corregir las medidas más desgraciadas de los últimos años, centrando, en esta ocasión, el esfuerzo en lo que es imprescindible: reforzar los ingresos del sistema, desde el mercado de trabajo y a través de fuentes adicionales de financiación para mantener el pacto intergeneracional que es la base del sistema de pensiones.

    En una situación como la que hoy vive nuestro país, no es la única prioridad, pero es muy importante. Para abordarla, hay que tener también una visión de conjunto y de la interrelación de distintas necesidades: una nueva reforma fiscal justa y suficiente; nuevos plazos y condiciones para cumplir el pacto de estabilidad en la UE; completar nuestro sistema de protección social, a través de una reforma de la protección por desempleo y un sistema de rentas mínimas garantizadas; la recuperación de los salarios, un incremento notable del SMI, recuperar y reforzar la negociación colectiva y reequilibrar la posición entre trabajadores y empresas; mejorar la capacidad de intervención de las administraciones públicas para favorecer y crear empleo de calidad;?

    Todo ello tiene un impacto positivo en las cotizaciones sociales, son también vías para fortalecer y completar el sistema de pensiones. Pongámonos a ello.

  • Estudio del Gabinete Económico confederal de CCOO

    Entre 2009 y 2014 el gasto público en España se ha recortado en 50.000 millones de euros.

    Un estudio del Gabinete Económico confederal de CCOO revela que entre 2009 y 2014 el gasto público en España se ha recortado en 50.000 millones de euros, a partir de unas políticas de austeridad, basadas en cuadrar las cifras sin atender las consecuencias sociales que las mismas comportan.

    En la introducción de este estudio, los responsables de Acción Sindical y de Protección Social y Políticas Públicas, de CCOO, Ramón Górriz y Carlos Bravo, advierten que ?renunciar a 50.000 millones de euros en la financiación de servicios públicos esenciales (sanidad, educación, servicios sociales, entre ellos la atención a las personas dependientes, vivienda?) y en la inversión pública de infraestructuras físicas y sociales, conlleva necesariamente una pérdida de calidad y capacidad de prestación de servicios o mejora de aquellas?.

    CCOO precisa que, si a lo anterior le sumamos la irresponsable renuncia a ingresos fiscales que permitan paliar el déficit que padecemos en recursos públicos con los países de nuestro entorno, el panorama empeora. ?Todo ello en el marco de consolidación fiscal comprometida con las instituciones internacionales, que debe llevar el déficit al 4,2% del PIB este año y al 2,8% en 2016, una ecuación que a juicio de CCOO es insostenible?.

    En este sentido, Górriz y Bravo sostienen que el escenario de consolidación fiscal comprometido no se puede cumplir y debe ampliarse nuevamente; que la estructura fiscal del Estado es difícilmente compatible con las necesidades que tenemos y tendremos de manera creciente: gasto sanitario que ha de crecer, no decrecer, para afrontar las consecuencias del proceso de envejecimiento de la población; gasto educativo, en un escenario de fuerte aumento de la demanda de enseñanza pública; gasto de protección social en desempleo; rentas mínimas; servicios sociales; atención a la dependencia; pensiones; o inversión pública que contribuya a reactivar la economía y la reoriente hacia un modelo productivo de mayor calidad.

    CUADERNOS DE OCTUBRE 2015:  Un recorte de 50.000 millones de euros