Categoría: Economía y Política

  • TTIP. Los diez mandamientos de las empresas transnacionales

    Primero. El beneficio es lo que cuenta 

    Segundo. El mundo es una

                               . . . mercancía. 

    Tercero. Lo que es bueno para las empresas transnacionales es bueno para el mundo 
    Cuarto. Los tratados de libre comercio son buenos para las empresas transnacionales y, por lo tanto, son buenos para el mundo. 
    Quinto. Los beneficios y los derechos de las empresas transnacionales antes que las personas, el medio ambiente y la democracia 
    Sexto. La política social nunca debe sustituir al mercado libre 
    Séptimo. Socialicemos las pérdidas y privaticemos las ganancias 
    Octavo. Las Empresas transnacionales, como los macro bancos, son too big to fail (en castellano, ?demasiado grandes para dejarlas caer? )
    Noveno. El capitalismo es el peor sistema que existe? exceptuando a todos los demás 
    Décimo. ¡ Todo el poder para las empresas transnacionales !
  • TTIP, la dictadura escondida de las corporaciones transnacionales. Diez claves sobre los tratados de libre comercio e inversiones

    1. ¿Qué es un tratado de libre comercio?
    Un tratado de libre comercio (TLC) es un acuerdo que se firma entre dos o más países y que tiene como objetivo ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países firmantes (al menos teóricamente). Para ello se busca la reducción o eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias que existen en un determinado momento entre espacios económicos.
    Es importante distinguir los clásicos TLC de los acuerdos bilaterales o de nueva generación que se empezaron a fomentar por las grandes corporaciones transnacionales en los años 90 tras el fracaso de las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha, en el marco de la OMC (Organización Mundial del Comercio). Este nuevo tipo de tratados se puede firmar entre dos Estados, entre un Estado y un grupo de Estados (en el caso del TTIP), o incluso entre dos grupos de Estados (Acuerdo de Asociación Económica UE / África Occidental). También pueden firmarse entre varios países (TLCAN), pero lo más característico es que además de aranceles incluyen: inversión, servicios, compras gubernamentales, propiedad intelectual, competencia, y casi siempre tienen cláusulas que permiten a las multinacionales llevar a los tribunales a los Estados cuando adoptan nuevas normas o leyes que crean obstáculos a la total liberalización de todas esas áreas, pudiendo ser demandados por atreverse a aumentar el salario mínimo, llevar a cabo campañas contra el tabaco o abandonar la energía nuclear (casos todos ellos reales). 
    2. ¿Cuál es su objetivo? 
    Explícitamente se persigue la reducción o eliminación de los impuestos a la importación y de la regulación relativa a la comercialización internacional de bienes y servicios. Sin embargo, en el caso del TTIP -que como su nombre indica es un tratado de libre comercio e inversiones- el propósito no es tanto la reducción de los ya bajos niveles arancelarios sino la modificación de la regulación existente en las relaciones comerciales entre ambos espacios económicos, favoreciendo únicamente a las grandes empresas transnacionales, que son las verdaderas beneficiadas. 
    3. ¿Cuántos hay en el mundo? 
    Desde 1959 se han firmado más de 3.000 TBIs, la mayoría en los últimos 15 años y fundamentalmente entre países en desarrollo y países desarrollados. 
    4. ¿Quién lo negocia y lo firma? 
    En principio, solamente se pueden firmar estos acuerdos entre Estados soberanos. En el caso de la UE, los Estados miembros, entre ellos España, delegaron esta competencia con la firma del Tratado de Lisboa a la Comisión Europea.
    Sin embargo, la Comisión Europea se embarcó en más de 100 encuentros cerrados con lobistas y multinacionales para negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los participantes resultaron ser grandes empresas, por lo que, aunque en la UE sólo los puede firmar la Comisión, quien los negocia ya no está tan claro, o sí? Queda bastante claro que los Estados han delegado su soberanía a las corporaciones multinacionales, empresas, especialmente financieras, y es razonable pensar que se contentan con poner su firma a tratados que, en esencia, ni siquiera han redactado. 
    5. ¿Quién se beneficia? 
    Las únicas beneficiadas son las grandes corporaciones transnacionales. 
    6. ¿Qué implica? 
    De facto, lo que implica es la pérdida de soberanía por parte de los Estados, la imposibilidad de legislar en el mejor interés de las necesidades y el bienestar de sus poblaciones, o de lo contrario exponerse a grandes multas y pagos de procesos millonarios. El total vaciamiento de la democracia.
    En el caso concreto del TTIP, el proyecto apunta a tres objetivos principales: eliminar los últimos derechos de aduana, reducir las barreras no arancelarias mediante una armonización de las normas que se va a hacer ?a la baja? y proporcionar herramientas jurídicas a los inversores para eliminar cualquier obstáculo reglamentario o legislativo que se interponga en el camino del libre comercio. En resumen, se trata de imponer algunas de las disposiciones ya previstas por el Acuerdo Multilateral de Inversión (AMI) y el Acuerdo Comercial Antifalsificación (ACTA), ambos rechazados por la presión de las poblaciones afectadas. 
    7. ¿Cuántos afectan a España? 
    España ha firmado acuerdos bilaterales con numerosos países, entre ellos muchos del Norte de África y Oriente Medio. Hasta el momento, a través de la cláusula ISDS (cláusula de resolución de conflictos Estado Inversor), ha sido demandada al menos en 9 ocasiones hasta diciembre de 2013, y hemos de recordar que cada ?proceso? de esta naturaleza tiene un coste medio de 8 millones de dólares para el Estado demandado, sin incluir la posible multa o acuerdo con que se resuelva el caso. Desafortunadamente, debido a la opacidad y secretismo con que se gestionan es muy difícil conseguir datos para realizar estimaciones más afinadas o exactas. 
    8. ¿Cuándo empezaron? 
    Los Tratados de libre Comercio han existido desde la antigüedad (Polibio cita dos acuerdos entre Roma y Cartago, uno en 509 y otro en 348 aC) y son comunes en la Edad Media, normalmente asociados con los tratados de paz que venían a consolidar. En los tiempos modernos, se pueden citar a principios del siglo XVI las ?capitulaciones ? concedidas por el sultán del Imperio Otomano a Francia. En general, estos tratados son principalmente para garantizar la seguridad de los buques mercantes y su mercancía. En el siglo XVIII, El Tratado de Methuen (1703) se convierte en el primer tratado bilateral, suscrito concretamente entre Francia y Portugal.
    Y como hemos indicado en un epígrafe anterior, si buscamos el nacimiento de los actuales Tratados bilaterales, se empezaron a fomentar por las grandes corporaciones transnacionales en los años 90 tras el fracaso de las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha, en el marco de la OMC (Organización Mundial del Comercio). 
    9. ¿Cómo afectan al empleo?  ¿Crean puestos de trabajo o empresas? 
    Incluso la Comisión Europea asume que se van a destruir puestos de trabajo. Lo que sucede es que la Comisión considera que será un efecto parcial circunscrito a algunos sectores económicos y zonas geográficas y que será compensado por efectos positivos en otros sectores económicos y regiones. Sin embargo, en sectores como el agroalimentario las cifras podrían llegar a ser dramáticas, y si extrapolamos los resultados del NAFTA (Tratado de libre comercio EEUU, Canadá, México) diez años después, habremos de asumir que sólo en Estados Unidos se perdieron cerca de un millón de empleos netos. Además, en el caso de España, la firma de un tratado de esta naturaleza limitaría enormemente la capacidad de acometer un proyecto serio de reindustrialización. 
    10. Qué es lo peor de estos tratados? 
    A qué debe temer más la ciudadanía afectada?
    La cláusula de Resolución de Conflictos entre Inversor y Estado (ISDS) da autoridad a las GCT para amenazar las leyes establecidas en el mejor interés de cada nación, procediéndose en tribunales ad hoc de arbitraje de 3 abogados y pudiendo pedir una compensación por las posibles pérdidas que puedan provocar estas nuevas leyes. Es, por así decir, como un sistema de justicia privado sólo para el beneficio de las grandes corporaciones transnacionales.
    Las Naciones Unidas e incluso el FMI ya han reconocido que introducir esta cláusula ISDS de resolución de conflictos entre Inversor y Estado en los acuerdos limita seriamente la capacidad de los Estados para luchar contra la crisis financiera y económica. Esta cláusula daña los presupuestos y debilita la legitimidad del Gobierno para decidir lo que es conveniente, dando preferencia a los intereses privados de las corporaciones frente al bien común e interés general de los ciudadanos y el planeta.
    Y también la creación de un organismo para la institucionalización y profundización de los términos del tratado: el Consejo de Cooperación Regulatoria, que supondría que estos tratados estarían para siempre en crecimiento y no sólo se interpondrían con las leyes futuras sino que además podrían ?reformar? las ya existentes en los Estados firmantes, un verdadero gobierno directo de las Corporaciones.
     
    Sol Sánchez es co-coordinadora de ATTAC España 
    Publicado en lamarea.com
  • El capitalismo salvaje está alcanzando sus últimos objetivos

    A poco que nos detengamos a analizar la realidad que nos ha tocado vivir en los últimos años, convendremos que el capitalismo está en uno de los mejores momentos de su ya larga historia.
    Después de la cruel noche del siglo XX en que tras organizar dos guerras mundiales y otras muchas regionales, tuvo que ceder en Europa Occidental y algún otro lugar del planeta a la presión de los trabajadores y asumir que había que pagar impuestos directos proporcionales y progresivos, cotizar a la seguridad social, limitar la jornada laboral, respetar la vacaciones y la maternidad, y poner límite por arriba al trabajo, el capitalismo respiró por fin cuando supo de la caída de la URSS, del aburguesamiento individualista y suicida de los trabajadores y sus organizaciones y, sobre todo, de la nueva política económica decidida por los mandarines del Partido Comunista Chino, que suponía la entrada en el mercado laboral mundial de cientos de millones de trabajadores muy disciplinados y desposeídos del más mínimo derecho, tanto económico, como político y social. La apertura al capitalismo de la China llamada comunista fue, sin duda, el mayor salvavidas que ha recibido el sistema en toda su historia, más si se tiene en cuenta que los dueños del negocio ya tenían asumido ?muy a su pesar- que la democracia social y laboral eran conquistas irreversibles con las que había que convivir.
    El problema que plantea para el mundo la economía esclavista china ha sido planteado en multitud de artículos, foros y conferencias, pero nunca como una cuestión verdaderamente importante. Por un lado estaban los intereses de los capitalistas interesados en deslocalizar sus empresas hacia lugares en los que los costes laborales y sociales fuesen mínimos; por otro, el falso pudor de la izquierda que no se ha atrevido a enfatizarlo como se merece por el temor a ser acusada de no querer extender la ?riqueza? a otros lugares del planeta. Los capitalistas al defender la deslocalización cumplían a la perfección ?como siempre- con su ideario, por el contrario, las izquierdas ?una vez más- hacían dejación del mismo al no ser capaces de denunciar y de impedir la globalización de la pobreza y la ausencia de derechos: En un mundo global, se podrían haber marcado unas nuevas reglas del juego comunes que obligasen en todo el orbe a respetar los derechos políticos, sociales, económicos y culturales de todos los trabajadores, de todas las personas. No se hizo y hoy, por mucho que nos empeñemos en seguir ciegos, la producción industrial mundial se ha trasladado a aquellos lugares donde la palabra derecho es delictiva, y si se ha trasladado no ha sido por iniciativa de los países de Oriente, sino por voluntad clara de los capitalistas de Occidente. Claro, decían quienes manejaban los pucheros, no pasa nada, ellos que produzcan que nosotros nos quedaremos con los servicios y las finanzas. La falacia, como todas, tenía los pies de barro, porque como hace ya varios siglos demostraron los fisiócratas franceses, no hay desarrollo ni bienestar económico sin una producción industrial fuerte, salvo que seas Suiza, o cualquier otro país al que el capitalismo haya otorgado el papel de parásito guardián y blanqueador del dinero. 
    Pero la deslocalización industrial no es un fenómeno nuevo, en cualquier época pasada, el capitalismo siempre anduvo a la búsqueda de lugares dónde las materias primas y la producción fuesen más baratas: África todavía sangra a raudales por ello. Lo que sí es novedoso es la deslocalización industrial casi total a la que asistimos hoy en día en buena parte de Europa sin que hayan existido protestas feroces de los trabajadores. Desde la primera revolución industrial hasta la Segunda Guerra Mundial, cualquier intento masivo de despidos por traslado de industrias o innovaciones tecnológicas fue seguido por respuestas contundentes de los trabajadores que obligaron a los capitalistas a reducir la jornada laboral y ampliar derechos. Ahora no. ¿Por qué ocurre esto? Es decir, ¿por qué ahora no sucede nada? También podemos recurrir a la historia, antes de la Primera Guerra Mundial ?o guerra del colonialismo-, Jaurés, Rosa Luxemburgo y otros líderes de la izquierda mundial avisaron de que la guerra que venía nada tenía que ver con los intereses de los trabajadores. Las prédicas patrióticas difundidas por los medios de comunicación de entonces hicieron que los currantes antepusieran los intereses de sus enemigos a los de su propia clase y fueron a formar parte de los ejércitos del capital. Obreros alemanes, franceses, ingleses, rusos e italianos se mataron a mansalva en los campos de batalla a mayor gloria del sistema, dejando en la cuneta las ideas liberadoras que tanto habían aportado a su progreso y al del mundo. Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo, Víctor Basch y Jean Jaurés fueron asesinados y su nombre borrado de la historia. Hoy, la capacidad manipuladora de los medios de comunicación es infinitamente superior a la que tenían en aquellos años en que consiguieron que los trabajadores se mataran entre sí por intereses contrarios a los suyos. Raro es el país que no tiene 200 canales de televisión-basura, raro el país en el que existe una verdadera libertad de prensa, extraño el país que escapa al pensamiento único difundido por los oligopolios mediáticos idiotizadores. No existe la prensa de izquierda salvo en páginas de internet que tienen mucha menos influencia social de la que creemos, el individualismo capitalista se ha antepuesto ?años luz- a los intereses comunes que nos protegían, la escuela ha sido privatizada y el pensamiento libre convertido en doctrina mercantil indiscutida. Si a eso añadimos que la mayor parte de la población europea ha caído en el fatalismo y piensa ?o asume sin más- que no hay alternativa a lo que está ocurriendo, que nunca los Estados contaron con un aparato represor como del que hoy disponen, que jamás la indolencia social llegó a extremos tan absurdos, el círculo queda perfectamente cerrado. 
    Diezmados los partidos y sindicatos de izquierda por su incapacidad para enfrentarse a un sistema perverso y nocivo, desaparecida la prensa libre, mermada hasta lo ínfimo la empatía personal y social, arruinada la Educación crítica, diluida la conciencia de pertenencia a una misma clase ?la de los explotados y excluidos-, aceptado el fatalismo como motor de la historia y la salida individual como única forma de emancipación y triunfo, el mundo camina, por dejación de funciones, hacia épocas que por vividas no dejan de ser oscuras, tenebrosas y en extremo peligrosas. El capitalismo, sólo tiene un interés, maximizar beneficios sin importarle hombres ni territorios, han de ser los hombres quienes, de nuevo, tomen conciencia de que el objetivo son ellos y sus derechos. En otro caso, el último que salga que cierre la puerta: Veremos cosas que jamás habríamos soñado, ni en nuestras peores pesadillas. Europa se diluye dirigida por un buque fantasma llamado Alemania pero pilotado por Estados Unidos y su delegado en el paraíso fiscal de la City londinense. El pasaje espera el momento para saltar por la borda. Todavía estamos a tiempo de no volver a repetir la historia si somos capaces de aprender, mínimamente, de ella: Ni el individualismo extremo, ni el divide y vencerás fueron nunca armas útiles a los de abajo.

  • Lo primero son las personas. Propuestas CCOO mesa diálogo social

    Hemos editado un nuevo número con las propuestas que CCOO ha llevado a la mesa de diálogo social, con Gobierno y empresarios, que tienen cuatro objetivos prioritarios: la aprobación de un Plan de Empleo, aumentar la protección social, mejorar los salarios y reforzar la negociación colectiva.
    Si esto no ocurre, CCOO ya ha advertido al Gobierno que habrá movilizaciones.
  • ¿Qué hace y quién manda en el BCE?

    El Banco Central Europeo (BCE) tiene su sede en Frankfort (Alemania) y es, junto a los bancos centrales de los países de la zona euro, la piedra angular del llamado Eurosistema. Con la firma del Tratado de Lisboa, el BCE se convirtió en una institución de la Unión Europea. Pero qué hace y quién manda en esta institución.

    Misión. El BCE es responsable de


    1. Definir la política monetaria del Eurosistema. Esto incluye la definición de la estabilidad de precios y el análisis de los riesgos inflacionarios. 

    2. Coordina y supervisa las operaciones de política monetaria


    3. Capacidad coercitiva (dentro de un marco de actuación), mediante guías, regulaciones y recomendaciones, para asegurar que la operativa descentralizada se ejecuta correctamente.


    4. Emisor de billetes y monedas 

    5. Interviene en el mercado de divisas, comprando y vendiendo. 

    6. Vigilancia y operativa del sistema de pagos (ej: SEPA) 

    7. Supervisión bancaria (desde noviembre de 2014 gracias a la implantación del Mecanismo de Supervisión Único) 

    Otras funciones: 
    – Asesoramiento (con limitaciones) 
    – Compilación estadística 
    – Contribuir a la estabilidad financiera del eurosistema 
    – Cooperación internacional 

    ¿QUIÉN MANDA? 

    1) El Consejo de Gobierno (Governing Council): es el principal órgano de gobierno del Eurosistema, responsable de los tipos de interés y de la política monetaria. 
    Está formado por los 6 miembros del Consejo Ejecutivo del BCE, más los 18 gobernadores o presidentes de los bancos centrales nacionales de la zona euro. 
    Se reúne dos veces al mes ?generalmente, el primer y el tercer jueves del mes?. Las decisiones sobre tipos de interés suelen tomarse en la primera de las reuniones mensuales. El presidente del Consejo Europeo y un miembro de la Comisión Europea participan solo en calidad de oyentes (sin derecho a voto). 
    Cada miembro tiene un voto y suele aprobarse las decisiones por mayoría simple. En caso de empate, el presidente tiene voto de calidad. La incorporación de Lituania a la zona euro en 2015 va cambiar el sistema de voto, al superarse el umbral fijado de 18 gobernadores. Con el nuevo sistema, los miembros del Consejo Ejecutivo del BCE tienen derecho permanente de voto. Los países del euro están divididos en grupos en función del tamaño de sus economías y de su sector financiero. Los gobernadores de los países entre el puesto del ranking 1 y 5, esto es, Alemania, Francia, Italia, España y Holanda, compartirán cuatro votos. De hecho, España se queda sin voto en la primera reunión. El resto (14 países con Lituania), comparten 11 votos. Se harán turnos rotatorios por mes. 

    2) El Consejo Ejecutivo: se encarga de la operativa diaria. Está formado por el presidente, el vicepresidente y otros 4 miembros. 
    Sus miembros se eligen por mayoría cualificada de los gobernadores de bancos centrales nacionales de la zona euro, tras una recomendación del Consejo de Europa que, a su vez, ha consultado al Europarlamento y al Consejo de Gobierno del BCE. 
    Entre su misión, destaca, preparar el Consejo de gobierno, implementar la política monetaria, gestionar el día a día de la institución y tiene delegado ciertos poderes regulatorios por parte del Consejo de Gobierno. 

    Miembros actuales Mario Draghi, presidente 
    Vítor Constâncio, vice-President of the ECB 
    Benoît C?uré 
    Sabine Lautenschläger 
    Yves Mersch 
    Peter Praet 

    3) El Consejo General: está formado por el presidente y el vicepresidente del BCE y los gobernadores nacionales de los 28 Estados miembros. 
    Suele reunirse, generalmente, cada tres meses. Este órgano existirá mientras haya estados miembros que aún sigan sin adoptar el euro. 
    En temas como la unión bancaria o la relajación cuantitativa se ha visto que los interés nacionales (a través de los gobernadores de los banco centrales) continúan dividiendo al BCE, pese a que éstos deben ser independientes.