Categoría: Economía y Política

  • La irreversible desvalorización del factor trabajo.

    El factor trabajo está cada vez más desvalorizado, todo lo contrario ocurre con el capital. Como los trabajadores tienen cada vez más dificultades para acceder a un puesto de trabajo,  el capital está radiante. Cuando hablo de capital, me estoy refiriendo a empresarios, a personas concretas de carne y hueso, que se están aprovechando de esta situación de exceso de oferta de trabajo, para desvalorizar salarios y condiciones laborales. 

    Nada nuevo bajo el sol. Así está estructurada la economía capitalista: la producción necesita cada vez menos mano de obra, por la implantación de las nuevas tecnologías y otras razones, proceso irreversible, que no solo no se va a detener, sino que irá a más en el futuro para incrementar la productividad y la competitividad. De no mediar algún giro radical en la organización de nuestro sistema económico, no resulta descabellado afirmar que la venta de la mercancía ?mano de obra?, va a ser tan prometedora en este siglo XXI, como la de las plumas estilográficas. Esta es la realidad: la oferta de mano de obra superará con creces a la demanda. De aquí se derivan unas secuelas dramáticas para los trabajadores asalariados, de algunas de ellas hablaré más adelante.

     Desde la implantación del capitalismo industrial, para la gran mayoría de la población la única opción para procurarse el sustento vital es el trabajo, y si este es cada vez más escaso, muchos quedarán en el desamparo, a no ser que desde el Estado o instituciones privadas acudan a socorrerlos. Otra cosa muy diferente sería si la menor demanda del trabajo se paliase reduciendo la jornada laboral y manteniendo los salarios, como hasta hace poco se pensó, idea que en estos momentos de vorágine neoliberal está totalmente descartada.

    Esta situación de paro supone una ruptura con una tradición cultural del mundo occidental, muy influida por el cristianismo. Ya en la Biblia se indica ?Ganarás el pan con el sudor de tu frente?, y San Pablo en la Segunda Carta a los Tesalonicenses ?El que no quiera trabajar que no coma?. O lo que es lo mismo el trabajo es un deber. Pero en esa misma tradición es también un derecho. El artículo 21 de la Constitución francesa de 1793 especifica ?Las ayudas públicas son una deuda sagrada. La sociedad debe la subsistencia a los ciudadanos desgraciados, ya sea procurándoles trabajo, ya sea proporcionando los medios de existencia a lo que no estén en condiciones de trabajar.?  Según Johann Gottlieb Fichte, en su obra Fundamentos del Derecho Natural según los Principios de la Doctrina de la Ciencia, 1797 ?Todos deben poder vivir de su trabajo. Poder vivir está, por tanto, condicionado por el trabajo, y no existirá tal derecho, si no se cumple esta condición..? Y sin embargo, a muchos esta sociedad implacable les escupe en la cara «No comerás porque tu sudor es superfluo e invendible». Pero todavía la gravedad se incrementa. Quienes no pueden vender su mano de obra son considerados como un excedente y se les manda al vertedero social. Además lo que no deja de ser perverso, a todos estos excluidos se les obliga a asumir e interiorizar que son culpables de su situación, acusándoles de tener pretensiones excesivas, de falta de ganas de trabajar y carentes de espíritu emprendedor, o de poca flexibilidad y cualificación. Su destino es el de servir de ejemplo aterrador, para que los que todavía tienen trabajo sigan luchando a muerte por los últimos puestos de trabajo.

    Por otra parte, un sistema económico que genera más del 20% de paro y más del 50% entre los jóvenes como España, es señal inequívoca de un fracaso total.  Supone un gran despilfarro, y por ello es irracional que haya hoy en España interminables listas de espera en los hospitales públicos con médicos desocupados. Este ejemplo es extrapolable a la educación, a la asistencia social, y a otros sectores de la economía. Significa un dramático sufrimiento humano, ya que el trabajo está vinculado con valores como la confianza en uno mismo, con la dignidad humana y el sentido de la vida.  Y además su expansión masiva supone una grave amenaza para la democracia. Y a pesar de ello, se acepta, yo diría más, se incentiva por parte de las élites políticas y económicas con una mezcla de insolidaridad e imprudencia. Y en el máximo de la incongruencia, los gobiernos y empresarios nos dicen que su gran preocupación es generar empleo, afirmación muy discutible.  El paro no solo no les preocupa, les viene muy bien para seguir explotando a la clase obrera y destruir toda la legislación socio-laboral conseguida con grandes esfuerzos por los que nos han precedido. Un ejemplo contundente lo tenemos en la España actual. Ya lo dijo  en 1944 el economista Kalecki en el artículo Aspectos políticos del pleno empleo «En verdad, bajo un régimen de pleno empleo permanente, el despido dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. La posición social del jefe se minaría y la seguridad en sí misma y la conciencia de clase de la clase trabajadora aumentaría?.

    Pero además esta desvalorización del factor trabajo supone que en su mayoría todos aquellos que acceden a un puesto de trabajo, tienen que sentirse afortunados, aunque sea muy precario. Este brutal sistema económico ha ganado la batalla. Ejemplos no faltan. Bill Clinton en 1998 dijo ?Cualquier trabajo es mejor que ninguno?. El lema de una exposición de carteles de la Oficina Federal de Coordinación de las Iniciativas de parados de Alemania en 1998 ?Ningún trabajo es tan duro como ninguno?.  El que en la anterior legislatura fue portavoz de Hacienda del PP en las Cortes de Aragón, Jorge Garasa, reconocía muy positiva la emigración de nuestros jóvenes a Alemania para disfrutar de un contrato con un máximo de 450 euros, e, incluso el trabajar gratis como hicieron los norteamericanos por el cierre de la Administración en USA. De ahí, la expansión de la precariedad laboral.  Ya nos hemos acostumbrado a sueldos miserables con jornadas laborales interminables, contratos temporales y discontinuos. Hoy disponer de un puesto de trabajo digno y estable es una utopía para la gran mayoría, cuando debería ser un derecho. La dignidad de las condiciones de vida laboral podemos constatarla en el art. 36 de la Constitución italiana: «El trabajador tendrá derecho a una retribución proporcionada a la cantidad y calidad de su trabajo y suficiente, en cualquier caso, para asegurar a su familia y a él una existencia libre y digna». O en el art. 31.1 de la Carta de Derechos Humanos de la UE: «Todo trabajador tiene derecho a trabajar en condiciones que respeten su salud, su seguridad y su dignidad» Esta situación de precariedad es consecuencia del tránsito de la sociedad industrial a la de servicios en un escenario muy competitivo a nivel internacional, producto de la globalización y del neoliberalismo hegemónico del sistema capitalista. La precariedad laboral que  afecta a todos es necesaria para competir en los mercados. Las empresas han de ser competitivas, la flexibilidad laboral imprescindible,  si se quieren mantener los puestos de trabajo. Este es el discurso hegemónico. La precariedad no es una situación pasajera, muy al contrario se ha convertido en estructural. No es una disfunción o una anomalía de este sistema económico, muy al contrario, es imprescindible para su buen funcionamiento.

    Hay muchos aspectos en ella a considerar. La desvalorización del factor trabajo beneficia al factor capital, al que le viene muy bien tener a su disposición a millones de trabajadores precarios. También, según Luis Enrique Alonso y Carlos J. Fernández en su libro Los discursos del presente, la precariedad es una herramienta disciplinaria para garantizar el orden no solo en los centros de trabajo, sino que también en la vida en general.

    El vocablo ?precariado?, es un neologismo que combina el adjetivo ?precario? y el sustantivo ?proletariado?. Se usó por primera vez por sociólogos franceses en la década de 1980, para describir a los trabajadores temporales o estacionales.

    Voy a referirme a uno de mejores estudios sobre le tema, el libro El precariado. Una nueva clase social del inglés Guy Standing. Del precariado que va a ir a más, y que puede afectar a cualquiera en el futuro, independientemente de la edad, sexo, etnia, religión, se puede hacer tres grandes grupos. El primero, formado por personas que se van cayendo de la antigua clase trabajadora, cuyos padres fueron entibadores, trabajadores manuales; no tienen una gran formación, se sienten alienados y sin horizontes, y al no tener ese conciencia de clase que tuvieron sus padres, tienen miedo y se sienten atraídos por los populismos y la extrema derecha, ya que les dicen que su problema radica en la llegada de los inmigrantes.  El segundo, son los inmigrantes, minorías étnicas o religiosas, que no tienen sentido de pertenencia a una colectividad, al carecer de raíces no tienen la nostalgia del primer grupo, y al sentirse desarraigados pueden de vez en cuando explotar. El tercero, es el ilustrado, muy formado; con titulaciones universitarias, que les han costado mucho y luego no valen nada en el mercado, por lo que se sienten frustrados al no poder llevar la vida que sus padres les habían prometido; al estar mejor formados que los del primer grupo no se sienten atraídos ni por populismos ni por la extrema derecha; ni tampoco por el liberalismo ni por la socialdemocracia, son partidarios de una política de progreso. Estos grupos se dan en todos los países, no obstante, según su nivel de desarrollo, predomina alguno, como en España que es el tercero.

    El precariado se ve aquejado por las ?cuatro aes?: aversión, anomia, ansiedad  y alienación. La aversión brota de la frustración por no llevar una vida fecunda y la sensación de privación y al verse condenado a una vida de ?flexijobs?, con todo el rosario de inseguridades que la acompañan. La anomia se entiende como una pasividad nacida de la desesperanza, intensificada por la perspectiva de ocupar empleos inanes y estancados. Es una apatía derivada de derrotas repetidas, a la que hay que sumar la condena lanzada sobre ellos por políticos y la sociedad que les acusan de perezosos, irresponsables y cosas peores. La ansiedad viene propiciada por una inseguridad crónica vinculada no solo con sentirse al borde del abismo, sino también con el miedo a perder lo poco que tienen. La alienación surge por el subempleo, la explotación, al tener conciencia de que lo que hace no lo ha decidido él mismo y es para beneficio de otros.

    Es una clase en proceso de formación, aunque no sea una clase para sí, en el sentido marxista, al estar dividida y unida únicamente por sus temores e inseguridades. Mas lo cierto que en ella se está acumulando mucha frustración y malestar, que puede convertirse en un  posible sujeto revolucionario distinto al proletariado, que estaba representado y defendido en las estructuras del sindicato obrero y de los partidos de masas, para ello solo sería necesario que desde la izquierda se sepa construir un discurso  político ilusionante para ella. Como dice Standing en su artículo ¿Quién servirá de voz al precariado que está surgiendo?  ?Todo movimiento progresista se ha construido sobre la ira, las necesidades y aspiraciones de la clase primordial emergente. Lo que es hoy el precariado?. Para responder a esta pregunta Hardt y Negriredactaron sus obras Imperio, Multitud y Commonwealth.

  • Los superpatriotas que venden la patria.

    Este artículo toca un tema de gran importancia y gravedad como es el Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE, analizando un tratado semejante conocido como el Trans-Pacific Partnership, en el cual aparece claramente la pérdida de soberanía de los países a manos de tribunales que dictaminan sobre conflictos entre las compañías transnacionales y los Estados, sin que sus decisiones sean apelables. El artículo cita también casos que ya se están dando, y que rompen con cualquier tipo de soberanía existente.

    En los últimos meses he estado escribiendo artículos alertando del enorme daño que el mal llamado Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y la Unión Europea (UE) tendrá en la sostenibilidad de la Europa Social y en la calidad democrática de estos países (ver mis artículos ?Las consecuencias negativas de los anteriores tratados de libre comercio?, Público, 15.06.15; ?El tratado de libre comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea y sus posibles impactos en la sanidad española?, Gaceta Sanitaria, junio 2015; ?¿Qué se intenta con los tratados mal llamados de libre comercio??, Público, 23.07.15). La pérdida de soberanía nacional será enorme, estableciéndose tribunales de mal llamada justicia, que tendrán mayor poder que los propios Estados. En realidad, será la victoria del gran capital sobre todo lo demás, imponiendo sus reglas sin ningún tipo de freno. Y como era de esperar, las derechas ?patrióticas?, tanto en España como en Catalunya (?patrióticas? de nacionalismo opuesto), venderán la patria para favorecer los intereses de las grandes corporaciones, que serán las únicas que se beneficiarán.

    Si usted, lector, cree que estoy exagerando, le sugiero que se lea el excelente artículo del Profesor John Miller (?Trans-Pacific Partnership: Corporate Power Unbound?, Dollars & Sense, julio/agosto 2015) en el que analiza el impacto de otro tratado mal llamado de libre comercio que se está también elaborando entre EE.UU. y los 12 países del Océano Pacífico (EE.UU., Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam), que colectivamente producen el 40% del Producto Interior Bruto Mundial, tratado conocido como TPP, Trans-Pacific Partnership. Es uno de los tratados que cuenta con más apoyo por parte de las mayores corporaciones que gobiernan el mundo, que lo están promoviendo activamente a través de los mayores medios de información que controlan (siendo España, donde la pluralidad de los medios es muy limitada, un claro ejemplo de ello). En EE.UU., los mayores sindicatos (AFL-CIO) se han movilizado masivamente en contra. No así el Partido Republicano y el aparato del Partido Demócrata, dirigido por la Administración Obama, que lo apoyan. En el mundo académico, la mayor figura que se opone a este tratado es el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y el centro de investigación económica más conocido que se opone es el Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington, uno de los centros más reputados y conocidos en aquel país.

    El punto clave donde ocurre la pérdida de soberanía es en el establecimiento de un tribunal que tendría la última palabra en cualquier conflicto legal entre el gobierno de un Estado (que en teoría representa a la ciudadanía de un país) y las grandes transnacionales que invierten en aquel país. Este tribunal, conocido como Investor-State Dispute Settlement (ISDS) en inglés, decidirá quién tiene razón en cualquier disputa entre un Estado y una empresa extranjera que invierta en ese país, siendo su decisión inapelable.

    En realidad, los ISDS ya existen en varios tratados, también mal llamados de libre comercio. Como consecuencia de su existencia, hemos visto los siguientes casos:

    1. La compañía de tabaco Phillip Morris ha llevado a los tribunales a los Estados de Uruguay y Australia, urgiendo una compensación económica por pérdidas en sus beneficios como consecuencia del descenso de ventas, resultado de la nota escrita en cada cajetilla de tabaco alertándole de los daños a su salud que le puede producir el consumo de tabaco, nota escrita que es obligatoria en aquellos países, por mandato estatal.

    2. La empresa nuclear Vattenfall ha llevado a los tribunales, demandando una compensación de 3.700 millones de dólares (unos 3.500 millones de euros), al Estado alemán por la supuesta pérdida de beneficios resultante de que haya decidido disminuir su dependencia energética de la industria nuclear, después del desastre de Fukushima.

    3. La compañía francesa de gestión de residuos, Veolia, ha llevado al gobierno egipcio a los tribunales por haber subido el salario mínimo de aquel país, lo que le ha supuesto un aumento de los costes, por los que la compañía urge al Estado que le compense.

    Sé que es probable que el lector no se acabe de creer lo que se le viene encima con el mal llamado Tratado de Libre Comercio. Pero le aseguro que si el tratado entre EE.UU. y la UE se aprueba, verá la defensa de sus intereses como ciudadano, trabajador, consumidor y usuario, dramáticamente reducida, porque el Estado verá debilitado enormemente su poder para protegerlo. Es, sin lugar a dudas, la mayor amenaza que hoy se cierne sobre la democracia y la soberanía de los pueblos, la cual las derechas superpatriotas de siempre están dispuestas a imponer, en defensa de los intereses económicos que las financian. Son, ni más ni menos, que vendepatrias. Utilizan las banderas para defender sus intereses de clase. No hay otra manera de verlo.

    Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna ?Dominio Público? en el diario PÚBLICO, 6 de agosto de 2015.

  • El intento de la troika de alterar el principio de acuerdo con Grecia es intolerable.

    La Troika, empujada por el FMI y el gobierno alemán, pretende corregir la subida del Impuesto de Sociedades, eliminar la tasa a las empresas con beneficios de más de medio millón de euros o endurecer la reforma de las pensiones. Todo está en el aire.

    La dirección de CCOO ha difundido hoy una declaración en la que juzga intolerable el intento de la Troika, empujada por el FMI y el gobierno alemán, de alterar sustancialmente el principio de acuerdo alcanzado hace unos días entre la Unión Europea y el gobierno griego. ?El ultraliberalismo no tiene límite. Pretender una nueva vuelta de tuerca de las políticas de ajuste para erosionar aún más la situación de la inmensa mayoría de la ciudadanía griega, y hacerlo después de alcanzar un complicado y laborioso principio de acuerdo entre las autoridades comunitarias y el ejecutivo de Txipras, constituye una provocación en toda regla que no puede prosperar, porque saltaría por los aires el difícil equilibrio logrado en la reciente negociación?, denuncia el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo.

    Los cambios que, de espaldas a la negociación, pretenden imponer ahora el FMI y el gobierno alemán, invadiendo las competencias básicas de un gobierno surgido de las urnas, afectan a la subida del Impuesto de Sociedades, que el gobierno griego pretende elevar del 26 al 29%, y que los portavoces de la especulación quieren dejar en el 28%; la negativa del FMI y la administración germana a la regulación de una tasa del 12% a las empresas con más de medio millón de euros de beneficios; el endurecimiento de la reforma de las pensiones para que el retraso de la edad de jubilación a los 67 años se adelante a 2022 en lugar del 2036 como estaba previsto, o la eliminación de la compensación del gobierno griego para las personas con pensiones más limitadas en 2017; el rechazo al incremento en un 3,9% de las cotizaciones sociales para los empresarios que pretende llevar a cabo el gobierno de Txipras; o su intransigencia ante la reestructuración de la deuda que se comprometía en el principio de acuerdo, además del olvido del Plan Juncker de inversiones que correspondería a Grecia.

    CCOO cree que estos cambios activados por el FMI y el gobierno alemán ?son un duro e inaceptable golpe al proceso de diálogo y pide a las instituciones europeas que recuperen la dignidad y la democracia para hacer valer el principio de acuerdo alcanzado, frente a los intereses especulativos del ultraliberalismo económico y político?.

  • Tiempo de cambio en la gestión pública

    Declaración de la Comisión Ejecutiva de CCOO tras las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo

    Reunida la Comisión Ejecutiva Confederal, en sesión ordinaria, en la tarde del 25 de mayo de 2015 y tras valorar los resultados de las elecciones municipales y autonómicas ha acordado emitir la siguiente resolución:

    1.- Las elecciones municipales y autonómicas, aunque revisten un carácter obviamente distinto al que tienen unas elecciones generales, permiten evaluar con suficiente fundamento el estado de opinión de la ciudadanía respecto a las políticas que se han venido desarrollando a lo largo de estos cuatro últimos años de crisis y a las formas de llevarlas a cabo.

    2.- En ese sentido el resultado de las elecciones celebradas en el día de ayer no dejan lugar a dudas a propósito del rechazo que han concitado las políticas de austeridad aplicadas desde las distintas instituciones. La ciudadanía ha expresado con claridad su malestar ante unas políticas que han repartido muy injustamente las cargas de la crisis. Es innegable que el desempleo; la emigración de nuestros jóvenes mejor formados; la pérdida de derechos laborales, sociales y ciudadanos; el deterioro de los servicios públicos, especialmente los educativos y sanitarios; el incremento de la injusticia, la desigualdad y la pobreza; el maltrato al que se ha sometido toda expresión cultural,? han estado muy presentes en la opinión de la ciudadanía a la hora de emitir su voto.

    3.- Igualmente, estas elecciones han supuesto una nítida impugnación a una forma de hacer política prepotente y autoritaria que ha despreciado el diálogo, la negociación y el consenso con la sociedad y que ha facilitado una connivencia entre el poder político y económico que ha enquistado la corrupción como si de un fenómeno nacional se tratase. Los votos emitidos ayer, mayoritariamente, censuran a las formaciones que se han ido sucediendo en los distintos gobiernos y han abierto las puertas a otras, esperando una profunda regeneración democrática en nuestro país.

    4.- Para la CS de CCOO las elecciones de ayer abren una oportunidad para que se conformen gobiernos locales y autonómicos donde se prioricen a las personas, en aras a una mayor justicia social y se impongan unas formas de hacer política en las que primen la búsqueda del máximo consenso, no solo entre las distintas formaciones políticas, sino también con los representantes de la sociedad, garantizando así una democracia más participativa y sana.
    5.- En este sentido, CCOO reitera, como ya hiciera en su declaración previa a las elecciones, que las formaciones políticas llamadas a gobernar ayuntamientos y comunidades autónomas, deberán hacer realidad la profundización de la democracia, una fiscalidad que garantice los ingresos necesarios para impulsar las políticas públicas, un nuevo modelo de financiación autonómica más equitativo y solidario, las políticas sociales y la renta mínima orientadas a aliviar la situación de centenares de miles de personas, o la decidida apuesta por servicios públicos de calidad, universales y gratuitos, en su vertiente asistencial y en la propia recuperación del empleo público perdido en sanidad y educación, entre otros.
  • ¿Cuánto crece la deuda pública española mientras tú lees esta noticia?

    Al tratarse de datos macroeconómicos, quizás muchos lectores no le den la importancia que se merecen. Por esta razón, os invitamos a visitar esta página web en la que podréis comprobar cuánto crece la deuda pública de nuestro país en tiempo real.

    Para la realización de la web, sus autores, Abelardo Fernández y Alberto Viñuela, han utilizado estimaciones a partir de regresiones lineales por el método de mínimos cuadrados sobre los datos oficiales de los últimos cuatro trimestres publicados por el Banco de España de acuerdo al Protocolo de Déficit Excesivo, según señalan en su propia web.

    Como pueden comprobar, los resultados son demoledores. Mientras lees estas líneas, la deuda pública española oficial es de 1,052 billones de euros (1,420 billones si se computan como deuda los rescates financieros). El ritmo de crecimiento se sitúa en torno a 1.500 euros por segundo y si la repartiésemos entre la población, cada español tendría que pagar alrededor de 22.600 euros, a día de hoy.

    Es obvio que esta situación es insostenible. ¿Hay solución o deberíamos plantear una quita pese a las nefastas consecuencias que la misma nos acarrearía?