Categoría: Empleo

  • PRIMERA PROPUESTA EMPRESARIAL DE EXTINCIONES DE MUTUO ACUERDO

    Ayer jueves, 25 de septiembre, hemos recibido de la Empresa la primera propuesta económica del plan de extinciones de mutuo acuerdo.

    La próxima reunión será el miércoles, 1 de octubre.

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  • CCOO reclamamos á Xunta medidas urxentes e compromiso co futuro do CTAG

    Reunión entre CCOO e a Xunta de Galicia polo CTAG

    Santiago de Compostela, 25 de setembro de 2025.
    O secretario xeral da Federación de Servizos de CCOO de Galicia, Iván Cordeiro Fernández-Noriega, xunto coa secretaria xeral do Sindicato Nacional de CCOO de Galicia, Amelia Pérez Álvarez, e representantes da sección sindical de CCOO no Centro Tecnolóxico de Automoción de Galicia (CTAG), mantivemos unha reunión coa Xunta de Galicia para abordar a situación actual do centro.

    Na xuntanza participaron por parte do Goberno galego Pablo Fernández López (secretario xeral de Emprego), Covadonga Toca Carús (directora xeral do IGAPE) e Zeltia Lado Lago (directora xeral de Formación e Cualificación para o Emprego).

    CCOO alertamos sobre a perda de proxectos e os despedimentos no CTAG

    Durante o encontro, CCOO trasladamos a nosa preocupación pola perda de proxectos estratéxicos e polos 23 despedimentos executados nos últimos meses. Estes recortes supoñen unha descapitalización sen precedentes nun centro que, en máis de 20 anos de traxectoria, nunca afrontara unha crise similar.
    Lembramos que parte destas dificultades están ligadas á redución de encargas por parte dalgunhas empresas do padroado.

    Propostas de CCOO para garantir o futuro do CTAG

    Ante este escenario, CCOO reclamamos á Xunta:

    • Axilizar as liñas de financiamento público para dar resposta inmediata ás necesidades do centro.

    • Impulsar novos proxectos estratéxicos que aseguren estabilidade e futuro.

    • Apostar por novas áreas de negocio e reforzar o papel do CTAG como motor tecnolóxico e innovador da automoción en Galicia.

    Advertimos de que non abonda con medidas de curto prazo: é preciso un compromiso firme para consolidar o futuro do centro.

    Resposta da Xunta de Galicia

    A representación da Xunta expresou a súa vontade inequívoca de colaboración e subliñou que para o Goberno galego o CTAG é un centro estratéxico que “non se vai deixar caer”.
    Ademais, comprometeuse a explorar fórmulas de apoio que dean resposta ás necesidades inmediatas e consoliden a súa viabilidade a longo prazo.

    CCOO comprometémonos co persoal do CTAG

    Desde CCOO seguiremos defendendo o cadro de persoal con firmeza e responsabilidade, e reclamando a implicación de todas as partes para que o CTAG siga sendo referencia de innovación e emprego cualificado en Galicia.

  • Indemnización por bajas voluntarias: ¿Utopía o derecho laboral?

    Hay dos razones generales por las cuales las personas trabajadoras deciden voluntariamente dejar su puesto de trabajo. La primera porque han conseguido uno mejor, donde se les paga mejor o se mejoran condiciones de conciliación familiar. La segunda, una práctica cada vez más extendida en las empresas, porque las personas terminan agotadas de un hostigamiento continuo hasta el punto de abandonar por salud su puesto de trabajo.

    Hay dos razones generales por las cuales las personas trabajadoras deciden voluntariamente dejar su puesto de trabajo. La primera porque han conseguido uno mejor, donde se les paga mejor o se mejoran condiciones de conciliación familiar. La segunda, una práctica cada vez más extendida en las empresas, porque las personas terminan agotadas de un hostigamiento continuo hasta el punto de abandonar por salud su puesto de trabajo. Es la nueva forma de despido improcedente pero sin despido y sin indemnización. Usaré un anglicismo para que sea más fácil su comprensión y asimilación de la sociedad, “Resignation Engineering”. La Ingeniería de la renuncia, diseñar todo de tal forma que el empleado sea quien se vaya por su cuenta.

    Como dato, el 41% de los accidentes de trabajo mortales se deben a patologías no traumáticas (infartos, ictus, etc.) Ya existe una relación demostrada con la exposición a riesgos psicosociales que derivan de la organización del trabajo.

    Para mí, por si les interesa mi opinión, lo segundo. Derecho Laboral. No lo veamos como una indemnización al uso, vamos a considerarlo una herramienta de equilibrio en las fuerzas dentro de las relaciones laborales y, a su vez, escudo de defensa para la clase trabajadora. Intentaré ser breve y conciso pero sin saltarme los pasos para poder generar debate, que es de lo que se trata.

    Como todos sabemos, las relaciones laborales nacen en el momento que se fi rma un contrato. La recién nacida relación ya nace viciada por dos cuestiones básicas, primero porque no somos libres de elegir el trabajo que deseamos. Desde el momento que trabajar no es una opción, la gran mayoría de la población de este país tiene que trabajar para poder subsistir, por lo tanto no es una opción, se pierde la libertad de elección. Seguro que nos suena el “estoy buscando trabajo de lo que sea”.

    Y segundo motivo porque tú no eres libre para elegir turnos, horarios, días de trabajo, lugar de trabajo, etc. Con suerte se cumplirá con el convenio colectivo, ¡benditos convenios colectivos!, pero el resto se va de tu control de elección. Y la necesidad te hará aceptar las condiciones que te pongan por delante, incluso sabiendo que vulneren tus derechos. Por lo tanto, las relaciones laborales nacen desequilibradas.

    ¿Por qué no darle a la clase trabajadora una herramienta que equilibre este desajuste? Yo entiendo que sería de justicia social que una persona pudiera desvincularse de su trabajo desde el momento que la empresa le vuelve su día a día un infi erno. En ese momento, si la persona decide extinguir su contrato voluntariamente, debería poder hacerlo sin enfrentarse a un futuro incierto. Debería tener una situación económica que le permita encontrar otro trabajo, donde pueda priorizar su salud a la necesidad y donde pueda desarrollarse como profesional. No sería lo mismo enfrentarse a una búsqueda de empleo con una indemnización similar a la del despido improcedente (empecemos a proponer por lo alto) que hacerlo sin nada y con la necesidad de volver a trabajar.

    No es solo por el dinero, que nos puede ayudar a la hora de encontrar otro empleo. Esta indemnización por baja voluntaria seguramente mejore las relaciones dentro de la empresa para evitar indemnizar a todas las personas que podrían querer abandonar voluntariamente. Se evitaría el “Resignation Engineering” por el simple hecho que hacerlo le iba a suponer el mismo coste, y todos sabemos que a las empresas les gusta ganar dinero, no perderlo. Ahí ya tenemos un punto a favor de todas las partes, se mejoraría el ambiente laboral, el respeto dentro de los centros de trabajo, sobre todo cuando hablamos de jerarquía, y cuando la empresa considere que es necesario despedir a alguna persona, por los motivos que estime, pues accederá a la legislación vigente, de lo contrario le iba a suponer el mismo coste. Esta mejoría interna de la empresa, seguramente, favorecerá a la productividad de las personas trabajadoras y así se lograría cambiar las dinámicas de muchas empresas que todavía siguen pensando que la explotación y la precariedad es el único camino para mejorar y se pondrían a trabajar en mejorar realmente a su plantilla para evitar abandonos.

    Por otro lado, las prácticas que se realizan en ese diseño de la renuncia, son estrategias que muchas veces, por no decir la totalidad de las veces, perjudican la salud de la persona afectada. Casi con seguridad esa persona llegará un momento que, indicada por un médico, se verá sumergida en una incapacidad temporal. Ya aquí tenemos a una persona que su trabajo le ha generado un perjuicio para su salud, que seguramente no quiera volver a su puesto de trabajo, que tendrá que volver por necesidad y se verá obligada a un proceso largo de recuperación para que, una vez incorporada, vuelva todo a empezar. Tener una forma de desvincularse de la empresa y que te permita un tiempo de recuperación y volver a encontrar empleo en el mercado laboral, sería una mejoría para las plantillas e incluso para las empresas.

    “Win/Win”. Más cuidado dentro de la empresa, más respeto, menos incapacidades temporales, más salud y mejor ambiente laboral. Sería una solución para que muchas empresas comiencen a tratar a sus plantillas como se merecen, como los que generan la riqueza y los benefi cios de la misma.

    Aunque sea por obligación, por no gastar dinero, a lo mejor le cogen hasta el gusto de cuidar a sus trabajadores y trabajadoras. Llámenme loco pero a veces tengo todavía esa esperanza.

    Hemos normalizado la utopía patronal y de gobiernos de derecha sobre lo que es o no el absentismo, usando los datos torticeramente para intentar convertir una mentira en realidad, para señalar de vagos y maleantes a las personas trabajadoras. ¿Por qué no vamos a debatir de la “baja voluntaria indemnizada”?

    Corren tiempos difíciles para la clase obrera en las islas. Es obligación abrir nuevos espacios de debates que nos den más recursos para poder equilibrar las relaciones laborales. El dejar de pensar en lo mal que te lo está haciendo pasar tu jefe para que te vayas nos dará la oportunidad de buscar otros objetivos que nos mejore como colectivo. Y colectivizar las luchas es el último escalón para poder desequilibrar la balanza de nuestro lado.
    Y ahora ¿es utopía pensar en una indemnización por baja voluntaria, o simplemente justicia social en un mercado laboral desequilibrado?

  • Canarias AL LÍMITE: La sobredimensión turística y su costo silenciado

    La pregunta de fondo es incómoda, pero inevitable: ¿quién se beneficia realmente del modelo turístico? ¿A quien representa la clase política cuando prioriza la construcción de nuevos complejos hoteleros frente a la protección de ecosistemas o el derecho constitucional a la vivienda?

    La imagen de Canarias como un paraíso turístico es una construcción deliberada, sostenida durante décadas por políticas públicas orientadas al crecimiento económico a corto plazo y por intereses empresariales que han hecho del “sol y playa” su mina de oro, sobrecargando las estructuras públicas y un territorio que es finito. Sin embargo, bajo esta fachada de prosperidad se esconde una realidad insostenible: la sobredimensión turística en las islas está llevando al límite no solo a su territorio, sino también a su población.

    Un crecimiento sin límites, es una planificación sin conciencia. Los sucesivos gobiernos autonómicos y locales han promovido un modelo de desarrollo económico centrado en el turismo de masas, sin establecer límites, sin ponerle puertas al campo. Esta fórmula nos ha llevado a tener como adornos paisajísticos, léase la ironía, esqueletos hoteleros sin terminar, como pasa en casi todas las islas, porque cualquiera estaba legitimado para usurpar el territorio mientras el objetivo fuese el próspero turismo y su crecimiento.

    Esto va de la mano de un crecimiento urbano descontrolado, una ocupación masiva y sangrante del litoral y una presión constante sobre los recursos naturales como el agua, el suelo y la energía. Lo más grave es que quienes promueven esta industria son plenamente conscientes: eligieron los beneficios de unos pocos frente a la dignidad y conservación de un territorio compartido. Y ahí seguimos inaugurando hoteles de lujo y aprobando macroproyectos turísticos de dudosa legalidad y sostenibilidad, mientras los planes de ordenación del territorio son ignorados o modificados a gusto de las grandes promotoras.

    La política ha actuado como cómplice facilitadora y no reguladora, aunque en los últimos tiempos quieran hacer parecer lo contrario, aunque como dice el dicho popular, “aunque la mona se vista de seda…” Pues vemos que los cambios legislativos de estos dos últimos años nos conducen a más de lo mismo, y expoliar el territorio a sus intereses privados. En lugar de cuestionar un modelo agotado que ahoga un territorio, se ha preferido subvencionar vuelos, flexibilizar normativas y atraer inversión extranjera a toda costa, incluso a costa del pueblo.

    ¿El resultado? Una economía altamente dependiente, vulnerable y que genera enormes desigualdades sociales. Un gran poder económico que marca la agenda pública, que revienta un territorio y a sus buenas gentes. Como ya pudimos ver a un Presidente a disposición de las grandes patronales, que hacía que mediaba en acuerdos laborales, con el único fin de complacer a sus amos. Acuerdos que ya aplicados no le han mejorado la vida a nadie ni ha repartido ninguna riqueza.

    Empresas que acumulan y pueblos que resisten, la historia de la clase obrera internacional. El sector turístico está en manos de grandes grupos empresariales (un secreto: muchos de ellos no radicados en Canarias) que obtienen beneficios multimillonarios mientras la riqueza generada apenas se redistribuye, parece que ha tenido que venir un cantante puertorriqueño, Bad Bunny, a decir lo que todos vivimos y nadie se atreve a alzar la voz, “quieren el barrio mío y que tus hijos se vayan”, ¿les suena? Los alquileres vacacionales, muchas veces operados por plataformas internacionales sin apenas regulación, han distorsionado y prostituido el mercado inmobiliario y vaciando comunidades completas. En respuesta, movimientos sociales, sindicales y ecologistas claman “¡Canarias no se vende!”. El encarecimiento de la vivienda, en parte provocado por la turistificación, la falta de políticas al respecto expulsa a los residentes de sus barrios y ciudades. Las recientes protestas masivas en las islas no son un capricho, son un grito de supervivencia.

    La pregunta de fondo es incómoda, pero inevitable: ¿quién se beneficia realmente del modelo turístico? ¿A quien representa la clase política cuando prioriza la construcción de nuevos complejos hoteleros frente a la protección de ecosistemas o el derecho constitucional a la vivienda?

    El relato empresarial y político habla de “la vaca que da leche”, “motor económico”, de “progreso” y de “empleo”. Pero el progreso no puede medirse en cifras macroeconómicas, sino en calidad de vida, en bienestar social y en una sostenibilidad real de un territorio que es finito. La actual sobredimensión turística no sólo compromete los recursos del presente, sino
    que se convierte en una hipoteca de futuro de las nuevas generaciones, nuestros hijos e hijas, nietos y nietas.

    Deberíamos caminar hacia un modelo turístico con límites y sentido, más que nunca, Canarias necesita repensar su modelo productivo con urgencia. Eso implica establecer techos de carga turística, diversificar la economía, recuperar el control del territorio y garantizar que el turismo beneficia a la mayoría y no a unos pocos. La sostenibilidad no debe ser un eslogan de campañas turísticas, sino una condición imprescindible para una sociedad y territorio que no pueden más.

    La alternativa, aunque la contraofensiva empresarial y política quieran llamarnos “turismo fóbicos”, no es eliminar el turismo, sino un turismo diferente: respetuoso con el entorno, limitado en volumen dándole valor a nuestro territorio y costumbres, y vinculado a una economía más equitativa y soberana. Solo así Canarias podrá dejar de ser lo que se ha convertido, “un decorado para turistas” y convertirse en lo que siempre fue y debería ser, “un
    lugar digno para vivir”.

    La cuestión no es si Canarias puede seguir creciendo turísticamente, sino si puede sobrevivir a ese crecimiento.