Resulta chocante que en algunos foros se
extiendan dudas o se indique que los sindicatos facilitan la
externalización productiva, quién así piensa yerra el blanco al que
dirigir sus energías y el de sus organizaciones.
Article en el Diari del Treball 11/05/17.- Autor.- Ramón González Monroy, secretari d’acció sindical de la Federació de Serveis de CCOO de Catalunya
Episodio tristemente conocido, febrero de 2012 reforma laboral
tramitada en el Parlamento Español amparada por la mayoría absoluta del
PP y, aun no siendo necesario, el apoyo de otros grupos políticos como
CiU, UPN y Foro Asturias, que no tienen inconveniente en dar apoyo a una
reforma «extremadamente agresiva» como la califica Luis de Guindos.
Con la perspectiva que da el tiempo, es conocido el efecto perverso
que la reforma supuso en muchos aspectos vinculados al mundo del
trabajo, del derecho y las relaciones laborales, que justifican
sobradamente su inmediata DEROGACIÓN, pero queremos retomar como objeto
de este texto la PREVALENCIA que la reforma otorgó a los convenios de
empresa sobre los sectoriales, medida con la que se quiso reducir el
poder contractual de los sindicatos y a consecuencia de ello devaluar
las condiciones de trabajo permitiendo establecer condiciones salariales
inferiores. En suma daba a los convenios de empresa la posibilidad de
ser armas de destrucción masiva del contexto sociolaboral del país.
Esa PREVALENCIA, consagrada en la reforma del artículo 84 del
Estatuto de los Trabajadores en la reforma, hizo proliferar multitud de
EMPRESAS MULTISERVICIOS que acordaban con sus «representaciones legales
de los trabajadores» convenios con salarios bajos, muy cercanos al
salario mínimo, que utilizaban como herramienta de competitividad para
ofrecer servicios a terceros. Los clientes encontraban un margen de
costes laborales más bajos, responsabilidades más diluidas y una «gatera» para escapar de sus obligaciones recogidas en los convenios
colectivos de sector. Éstas empresas MULTISERVICIO a su vez compiten
entre sí para ver quién ofrece el trabajo más barato, en una espiral
nefasta, y captan actividad mediante la EXTERNALIZACIÓN de procesos
productivos, cuyo personal pasa del amparo de convenios sectoriales
sindicalizados a las condiciones mucho más precarias de los nuevos
convenios de empresa ajenos a criterio o política sindical alguna.
Como ya se ha expuesto, esta reforma atacó la capacidad contractual
de los sindicatos, que denunciaron en su momento la gravedad de este
punto, junto al resto de agresiones que la reforma suponía fundamentaron
las convocatorias de las dos huelgas generales de 2012, y supuso un
frente común de acción legal de CCOO y UGT que fueron denunciando estos
convenios hasta conseguir la anulación judicial de más de 50 de ellos. A
estas acciones se suman otras, como la denuncia de los aspectos lesivos
de la reforma laboral ante el Comité Europeo de Derechos Sociales , o
los contactos políticos mantenidos en la presente legislatura por ambas
centrales sindicales con el objeto de conseguir la reforma legal del
artículo 42 del estatuto con el fin de equiparar las condiciones
salariales entre trabajadores de empresas clientes y usuarias en un
sentido similar a la solución dada a la problemática, muy semejante, de
las ETTs a finales de los años 90, cuya solución legal final fue
anticipada en su momento por un acuerdo sindical.
Resulta chocante que en algunos foros se extiendan dudas o se indique
que los sindicatos facilitan la externalización productiva, quién así
piensa yerra el blanco al que dirigir sus energías y el de sus
organizaciones. La realidad, como hemos expuesto, dice todo lo
contrario, no sólo en las acciones judiciales y políticas, sino en el
plano de la propuesta sindical, ya que no hay mesa de negociación que no
reciba en sus plataformas reivindicativas clausulas limitadoras sobre
subrogación y externalización de servicios, sea cual sea el sector
objeto de la negociación.
Ramón González Monroy
secretari d’acció sindical de la Federació de Serveis de CCOO de Catalunya
