Categoría: Fusiones

  • ¿Una o dos torres en el mapa andaluz de cajas?

    Frente a la idea de la gran caja, se abre la vía de dos bloques en torno a Unicaja y Cajasol.

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  • Las fusiones abren las cajas de los truenos

    La crisis financiera presiona el acelerador de las integraciones entre cajas, un pastel que ningún grupo político quiere quedarse sin catar. Unicaja y Caja Castilla la Mancha, y las integraciones de Castilla y León y Extremadura abarrotan todas las quinielas

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  • Andalucía se abre por Puertollano

    EL provincianismo es una identidad casi esquizoide situada a medio
    camino entre el orgullo y el complejo. Más o menos lo que el príncipe
    de Salina, señor de Donafugata y protagonista de El Gatopardo,
    le intentaba explicar al enviado del Senado italiano que le suplicaba
    su participación en la nueva institución nacida de la revolución
    garibaldiana. Los sicilianos -venía a decirle don Fabrizio- nos creemos
    dioses, pero no tenemos remedio, así que vuélvase a Turín.

    Pues
    eso, que andábamos venteando el listado de agravios históricos del que
    beben los provincianismos en Andalucía, que si Málaga y Sevilla, que si
    Unicaja y Cajasol, que si el centralismo hispalense y la periferia
    agraviada, cuando de repente se abrieron las fronteras por
    Despeñaperros. A consecuencia de la crisis financiera, no sólo hemos
    descubierto La Mancha, sino que hemos comprobado cómo nuestras cajas
    pueden crecer fuera de estas fronteras provinciales que algunos blanden
    como fustas a favor de sus intereses particulares. Casi como Mariano F.
    Bermejo, pero al revés, que creyó que al sur de Puertollano no había
    nada.

    Unicaja y la Caja de Castilla- La Mancha (CCM) han
    comenzado las conversaciones formales que desembocarán en una fusión en
    forma de absorción, y que convertirán a la entidad andaluza en la
    quinta del país por beneficios y depósitos y en casi la décima entidad
    bancaria por volumen de activos. Además, extenderá su presencia al 70%
    del territorio nacional, incluido Madrid. La operación será redonda si
    se garantiza, y así ha sido, que Unicaja recibirá compensaciones
    económicas, porque CCM es una de esas entidades a la que el ladrillo ha
    estado a punto de llevársela por delante.

    El ladrillo se lo llevó

    La
    caja manchega está mal, como algunas otras, pero mal. Los impagos se
    han multiplicado por nueve desde enero y ya suponen el 4,57%, y las
    provisiones sólo cubrían el 45% de los créditos dudosos en septiembre,
    mes del que se poseen los últimos datos. La causa es su tremenda
    dependencia del sector inmobiliario y de la construcción, al que
    destinó el 44% de sus préstamos. El benefició ha caído hasta los 42
    millones de euros cuando un año antes había ganado 170 millones.

    Según
    varias fuentes consultadas conocedoras de las conversaciones iniciales,
    los inductores de la operación fueron el Banco de España y el
    Ministerio de Economía, que preocupados por el desarrollo que la caja,
    optaron por promover la fusión con otra entidad con solvencia
    suficiente para encajar la integración. Se pensó en La Caixa, Caja
    Madrid e, incluso, Ibercaja. Sin embargo, con algunas de ellas había
    problemas políticos, mucho más graves en el caso de la madrileña, que
    reproduce los problemas internos que están sacudiendo al PP de la
    capital. Además, estas dos cajas, las principales del país, se han
    quedado en la recámara de Economía por si hiciera falta que acudieran
    al rescate de otras entidades de mayor magnitud que la manchega. Se da
    por hecho que este año se producirá, al menos, otra fusión en las
    mismas circunstancias.

    Todos los consultados -en el Gobierno
    andaluz, en el PP y en el PSOE- avalan la posible fusión porque supone
    aumentar la proyección de Unicaja. Es cierto que el PP ha dado sus
    vaivenes, pero en el consejo de administración del pasado jueves nadie
    objetó. Ni siquiera se habló de la situación de CCM.

    Y es que
    tanto el presidente de la Junta, Manuel Chaves, como el de Unicaja,
    Braulio Medel, han aceptado la invitación a cambio de que haya
    «compensaciones económicas» para la caja andaluza. El propio
    vicepresidente económico, Pedro Solbes, se ha mostrado a favor de que
    haya ayudas a través del Fondo de Garantía de Depósitos, aunque las
    mismas fuentes han negado que la cantidad exigida por Unicaja sea la de
    1.000 millones de euros. «Algo menos», han añadido algunos.

    La
    operación necesita el respaldo del Banco de España, el de los dos
    gobierno autonómicos y el de las dos asambleas, pero todo ello parece
    controlado. Sin embargo, la pregunta que muchos se han hecho durante
    esta semana es si este proceso anulará la intención manifiesta de
    Manuel Chaves de proceder a la fusión de Unicaja y Cajasol para lograr
    «la gran caja andaluza».

    La respuesta oficial es que no, que
    puede atrasarla, pero el Gobierno andaluz mantiene como objetivo que se
    inicien conversaciones durante esta legislatura. De hecho, en el
    comunicado oficial del consejo de administración de Unicaja en el que
    se autorizaban las negociaciones se cuidaba mucho éste aspecto, al
    explicar que la operación con «no excluye» futuras fusiones fuera o
    dentro de Andalucía.

    En cualquier caso, la digestióndurará más de un año, y es posible que a lo largo de estos meses veamos
    algunos cambios más en el mapa de las cajas de ahorro, con lo que el
    objetivo de Chaves aún puede sufrir más alteraciones. La otra caja
    andaluza, Cajasol, va a contar con tiempo suficiente para terminar de
    encajar los efectos de la fusión El Monte-San Fernando y culminar su
    proceso con la elección de un consejo de administración único, ya que
    el de ahora está duplicado. Y ha anunciado que comenzará a construir ya
    la Torre Pelli en Sevilla: todo un símbolo.

    Sin embargo, en lo
    que no parecen ponerse de acuerdo algunos de los consultados es si
    Braulio Medel podrá seguir al frente de Unicaja una vez que venza su
    mandato a principios de 2010. O sí: en el momento en que comiencen las
    negociaciones de la fusión, en Unicaja se suspenderá cualquier
    renovación de los órganos de la caja, incluido, por tanto, la de
    presidente. Y eso dará tiempo a Medel, que se consolida como uno de los
    nombres de referencia de las cajas españolas. Procedente del mundo
    universitario – es catedrático de Hacienda Pública -, como presidente
    de la extinta Caja de Ahorros de Ronda pilotó la fusión de las cinco
    entidades andaluzas que alumbró Unicaja y ahora es el hombre que
    Rodríguez Zapatero quiso sentar en Moncloa en la primera reunión que
    tuvo con los principales banqueros del país.

    en la presidencia

    Sin
    embargo, la Ley de Cajas de Andalucía impide que un presidente esté más
    de ocho años. Es más, el artículo 47 contiene un apartado, el tercero,
    que parece estar redactado para el caso: «El acceso de los miembros de
    los órganos de gobierno a los órganos en la entidad resultante de la
    fusión no interrumpirá el cómputo de permanencia a efectos de
    duración». Un portavoz del Gobierno andaluz explicó a este medio que el
    Ejecutivo no va a cambiar esta ley. Ésa es la opinión del
    vicepresidente económico, José Antonio Griñán. Pero a pesar de la
    rotundidad del articulado, sí hay serias dudas. Por ejemplo: ¿por qué
    ley se regirá le nueva caja si es producto de una fusión interregional?
    U otra: ¿Es posible un cambio en la ley estatal, la LORCA, que
    interrumpa los pasos del cronómetro en caso de que se constituya una
    nueva entidad? Al fin y al cabo, Medel va a ser el primero en afrontar
    la salvación de una caja y este tipo de liderazgo termina contando.

    Pero
    con independencia de este detalle, lo cierto es que la aventura de
    Unicaja ejemplifica cuál debería ser el destino de las empresas
    andaluzas en los próximos años: la salida puertas afuera de la
    comunidad o la internacionalización, en el caso de otras compañías.
    Para eso, para que no nos quedemos en Sicilia.