Querido Abel:
En tu carta
preguntabas “¿Cuál es la verdad en esta situación?” Pues te lo vamos a
explicar.
Evidentemente que hay una crisis financiera internacional. Y por
tanto tenemos que decirlo: esta crisis no debería afectarnos demasiado a los
trabajadores de Oesía, porque las T.I.C. no son uno de los campos afectados por
la crisis (“Las TIC afrontan el año 2010 con más optimismo”, Diario Cinco Días
8/01/2010). Pero con la excusa de la crisis, con la amenaza de despido, con la
incertidumbre generada… ya se ha prescindido en Oesía de casi 400 puestos de
trabajo y se esperan otros tantos, se han denegado vacaciones a algunos
compañeros, se han congelado los salarios, no se reconocen ni las horas extras,
ni los turnos y para rematar se bloquea la firma de un nuevo convenio
colectivo.
Es insultante que desde tu posición de Presidente Ejecutivo de
Oesía nos animes a seguir trabajando sin tregua, y que las felicitaciones por
nuestro trabajo sean solo palabras y no subidas salariales ni promociones.
Reconoces no haber perdido a ningún cliente ni a ninguna entidad financiera, y
que tu única razón para despedir a la gente (tu lo llamas «restructuración») es
el miedo que intentas infundirnos para que aceptemos lo inaceptable, para que
pensemos que engrosar las filas del paro y violar nuestros derechos son medidas
«absolutamente necesarias para dar estabilidad y continuidad a la
compañía».
Pero si hay algo más grave en esta carta donde se vislumbra el
lobo con piel de cordero, es la insinuación de que tendremos que aceptar con una
sonrisa que nos den nuestras hojas de despido o se la den a nuestros compañeros,
y la petición de que trabajemos más y seamos más eficientes para que nuestro
trabajo les salga más y más rentable. Como si fuésemos esclavos, nos pides
“aumentar la productividad”, “nos pides evitar vivir por encima de nuestras
posibilidades”, nos pides “vivir ahorrando dinero”, nos pides “compromiso”, que
“no es un trabajo que responsabilidad”. ¿Pero que nos estas contando? Que
renunciemos a nuestros derechos de trabajadores/as, que no veamos a nuestras
familias, nuestras verdaderas responsabilidades, que solo te importa que dejemos
nuestros mejores años para conseguir caja positiva.
Aquí no hay caras
apagadas, aquí hay cada vez más caras enfadadas, personas que nos damos cuenta
de que se nos vendió una empresa donde seria, donde se hablaba de altos
salarios, de promociones anuales… y que todo fue una gran mentira, hablas de
rumores pero la realidad es que nuestra paga extra de verano la cobramos con
retraso. No somos desconfiados, sabemos perfectamente que la empresa sigue
teniendo ingentes beneficios, pero que pretende seguir despidiendo a
trabajadores y se nos alerta de que tendremos que aceptarlo con una «sonrisa»,
con «ilusión», con «energía» y con «buen humor» ¿cómo se puede tener tanta
cara?
En tu carta no hablas ni siquiera de un futuro mejor, porque no lo
habrá, y nos están preparando para que lo aceptemos.
En una cosa estamos
de acuerdo contigo, “lo peor de miedo es que te derrota sin luchar” y no seremos
derrotados sin luchar, tendremos futuro si aprovechamos nuestra fuerza, porque
todos unidos podemos lograrlo. Y desde aquí animamos a todos/as los
compañeros/as movilizaros y dar una respuesta masiva el próximo 29 DE SEPTIEMBRE
en la Huelga General convocada contra todos estos atropellos, para proteger
nuestros puestos de trabajo, para alertarles de que no solo podemos soñar sino
construir un futuro entre todos en el que no seamos simples mercancías de usar y
tirar.
¡¡TODOS A LA HUELGA GENERAL!!
Querido Abel:
En tu carta preguntabas “¿Cuál es la verdad en esta
situación?” Pues te lo vamos a explicar.