Categoría: Jornada

  • Jubilación a los 70, cada vez más cerca

    Un análisis de la consultora de recursos humanos Mercer, sobre la situación en 47 naciones, demuestra que en todo el mundo se está buscando que la gente trabaje hasta edades más avanzadas.

    La edad de jubilación se está retrasando en muchos países, debido a la cada vez mayor esperanza de vida y a los costos que los sistemas de seguridad social les plantean a los distintos gobiernos.

    Un análisis de la consultora de recursos humanos Mercer, sobre la situación en 47 naciones, demuestra que en todo el mundo se está buscando que la gente trabaje hasta edades más avanzadas. El ejemplo más cercano es Colombia, donde la edad normal de jubilación se está llevando a los 62 años en el caso de los hombres, y a 57 para las mujeres.

    De acuerdo con Mercer, se trata de una franja moderada, la misma de Rusia, Taiwán, Venezuela y Vietnam, y similar a la de China, donde la única diferencia radica en que las mujeres no profesionales se jubilan al llegar a los 50.

    En Eslovaquia la franja masculina llega a los 61,5 años y la femenina depende del número de hijos: para quienes tienen más de 5 es de 56 años. Las que no son madres esperan a los 60.

    El panorama europeo

    En Turquía la edad de jubilación también es relativamente baja. Para los inscritos en la seguridad social desde septiembre de 1999 es de 60 años si son hombres, y de 58 si son mujeres. Quienes lo hicieron antes están en una franja que oscila entre los 41 y los 56.

    En muchos lugares hay reformas en proceso, que buscan contrarrestar de alguna manera el envejecimiento de la población. En Bélgica, por ejemplo, la edad de jubilación femenina aumentará de los 64 a los 65 años en el 2009.

    En Austria se subirá gradualmente, para hombres y mujeres, de los 60 a los 65 años entre el 2024 y el 2033. En Dinamarca, entre el 2024 y el 2027 pasará de 65 a 67. Se trata de la misma variación que habrá en Alemania del 2012 al 2029.

    En República Checa ha aumentado dos meses cada año desde 1996. El objetivo es que los hombres se jubilen a los 63 años y las mujeres entre los 59 y los 63, según el número de hijos. La legislación israelí también aleja poco a poco el umbral del retiro. Los varones pasarán de jubilarse a los 65 años a hacerlo a los 67; las mujeres pasarán de 60 a 64.

    En Italia, el Gobierno propone aumentar la edad de 57 a 58 años el año entrante, y llegar a los 61 en el 2013. Hungría quiere subir de 61 años a 64 para las mujeres, y de 62 a 65 para los hombres en el 2020. Y aspira a aumentarla otros 4 años para el 2050.

    La edad de jubilación en España es de 65 años para unos y otra, pero ya se toman medidas para favorecer con mayores prestaciones a quienes la atrasen hasta los 70. «El retraso de la jubilación es una respuesta a la situación actual, que se complementa con otras medidas», explica Vicente Pérez, socio de Mercer.

    Según él, los gobiernos están ejerciendo presión sobre las empresas para que complementen la seguridad social. Lo demuestra el hecho de que el 57 por ciento de las compañías españolas ofrezcan sus propios planes de previsión social. «Estos planes de pensiones se están convirtiendo en un arma que las compañías emplean para atraer el mejor talento y para adquirir una ventaja competitiva», asegura el ejecutivo.

    Y mientras unos van apenas en camino de aumentar la edad de jubilación, otros ya lo han hecho. En Noruega, por ejemplo, tanto los hombres como las mujeres se jubilan entre los 67 y los 70 años.

    Visto el panorama, no hay ninguna duda de que en el futuro la gente tendrá que trabajar hasta edades que antes se consideraban de descanso.

    JUANA SAMPER OSPINA
    El Tiempo

  • Acuerdos en materia de horarios suscritos por U.G.T.y sindicatos encuadrados en la C.I.C.

    A continuación os mostramos un ejemplo no exhaustivo de acuerdos en materia de jornadas singulares pactadas en el sector suscritos, entre otros, por UGT y sindicatos encuadrados en la CIC.

    En dichos acuerdos se incluyen supuestos que el acta recoge como oficinas de empresas y una interpretación más abierta de los Centros Comerciales. Todos ellos han sido suscritos, entre otros, por UGT y sindicatos encuadrados en la CIC.

    Estos acuerdos han sido firmados también por CC.OO. salvo el de Caja Asturias que da una flexibilidad del 10 % de la plantilla a la empresa a través de pactos individuales, por ello, CC.OO. decidió no firmarlo.



















































































    Acuerdos en materia de horarios suscritos por U.G.T.


    y sindicatos encuadrados en la C.I.C.



    Caja Asturias


    Acuerdo sobre préstamos, jornada, horarios y clasificación de oficinas.


    05/09/1997




    Caja Granada



    Acuerdo sobre jornada


    31/10/1995




    CAJASOL



    Acuerdo de fusión


    25/09/2006




    CECA



    Acuerdo sobre horarios años 2004-2005


    27/10/2003




    Caja Madrid



    Acuerdo sobre horarios en centros comerciales, hospitales, universidades, estaciones y aeropuertos.


    23/05/1997


    Acuerdo sobre horarios de oficinas en centros comerciales y universidades


    13/04/1998


    Acuerdo sobre horarios en tesorería y target


    20/12/1999


    Acuerdo sobre el horario del departamento de soporte a clientes para transferencias al Banco de España


    21/03/2002


    Acuerdo sobre el horario de la oficina del Hospital Clínico


    20/02/2004




    La Caixa



    Acuerdo sobre horarios de oficinas sitas en áreas comerciales y otros lugares


    09/10/1992




    Caja Duero



    Acuerdo sobre horarios de oficinas en grandes superficies comerciales.


    24/09/1992





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  • PopularMax

    En síntesis, el planteamiento sindical es que toda modificación sustancial de las condiciones laborales ha de realizarse mediante acuerdo firmado con la representación de los trabajadores, donde deben contemplarse los siguientes elementos:

    – Respeto a la jornada anual establecida en el Convenio Colectivo (máximo 1.700 horas), mediante el establecimiento de turnos.

    – Aumento del empleo.

    – Voluntariedad de incorporación y de salida en estas oficinas.

    – Compensaciones económicas y en tiempo libre.

    – Garantías de desarrollo de la carrera profesional.

    – Además, en la medida en que la reorganización de oficinas y trabajadores comporte un incremento de la productividad, ésta debe repercutir adecuadamente a toda la plantilla del Grupo Banco Popular.

    Como es sabido, la Dirección del Grupo anunció el pasado día 28 de noviembre su proyecto de oficinas “PopularMax”, con horarios de mañana y tarde. Actualmente hay tres sucursales abiertas en estas circunstancias, de manera transitoria y a modo de prueba. Como se ha dicho, en caso de que el proyecto tenga un desarrollo satisfactorio, las oficinas de PopularMax podrían llegar a unas doscientas en un plazo aproximado de dos años.

    Desde que CC.OO., UGT y CGT fuimos informados, a mediados de noviembre, del proyecto por la Dirección del Grupo hemos mantenido distintas reuniones con la misma, para fijar debidamente las condiciones laborales de los trabajadores que integrarían estas oficinas actualmente en fase experimental.

    En síntesis, el planteamiento sindical es que toda modificación sustancial de las condiciones laborales ha de realizarse mediante acuerdo firmado con la representación de los trabajadores, donde deben contemplarse los siguientes elementos:

    • Respeto a la jornada anual establecida en el Convenio Colectivo (máximo 1.700 horas), mediante el establecimiento de turnos.

    • Aumento del empleo.

    • Voluntariedad de incorporación y de salida en estas oficinas.

    • Compensaciones económicas y en tiempo libre.

    • Garantías de desarrollo de la carrera profesional.

    • Además, en la medida en que la reorganización de oficinas y trabajadores comporte un incremento de la productividad, ésta debe repercutir adecuadamente a toda la plantilla del Grupo Banco Popular.

    En el momento actual continuamos manteniendo conversaciones con la representación de la empresa para terminar de establecer unas adecuadas compensaciones a los compañeros que se incorporan a las oficinas PopularMax en esta fase experimental, que tendrá un número de oficinas y un tiempo de desarrollo delimitado. Nuestro objetivo es añadir y/o modificar determinados elementos que permitan una mejora de las condiciones que hasta ahora se ofrecen.

    Entendemos que una vez concluido el periodo de prueba, si tiene éxito comenzaríamos una nueva fase de negociación, que comportaría compensaciones adecuadas a un número mucho mayor de trabajadores, dada la ampliación de la red de oficinas PopularMax. Estas compensaciones, como hemos dicho, deberían tener también su repercusión en todas las plantillas del Grupo Banco Popular, mediante el cierre del resto de las oficinas durante todos los sábados del año.

    Si se contemplan los criterios mencionados y, por tanto, se alcanzan los acuerdos correspondientes, los sindicatos firmantes entendemos que PopularMax podrá comportar avances en las condiciones laborales de todos los trabajadores del Grupo Banco Popular.

    Diciembre de 2007

  • Las cajas de ahorros buscan ‘matrimonios’ de conveniencia

    La duración y la intensidad de la crisis marcará el calendario de las fusiones. En el sector se da por hecho que las 46 entidades actuales se reducirán a 30 en cinco años.

    Lo único que tienen en común Pollença y Cocoa Beach es que ambas tienen playa. Ni siquiera el mar es el mismo. Los 16.000 habitantes de la localidad mallorquina viven frente al Mediterráneo; la ostentosa costa de Florida se asoma al Atlántico. En esta última se originó, engordó y estalló la burbuja inmobiliaria que ha salpicado al sistema financiero mundial. Allí está el epicentro de la crisis que podría obligar a la diminuta y eficiente Caja de Ahorros de Pollença a compartir su futuro con otra entidad.

    La globalización, con sus infinitas paradojas, propicia relaciones causa-efecto tan intrincadas como la expuesta. En España coexisten 46 cajas. La de Pollença, con 79 empleados, es la más pequeña del país y una de las más antiguas. Fue fundada en 1880, cuando el privilegiado litoral mallorquín aún estaba limpio de cemento, y ha sobrevivido gracias a la fidelidad de los naturales de la comarca. Un siglo y casi tres décadas después, se enfrenta, al igual que el resto de cajas de menor tamaño, a los coletazos de una crisis originada a miles de kilómetros.

    La configuración actual del sector variará en función de la duración y la intensidad de las turbulencias. Pocos analistas dudan de ello. Si el impacto se diluye rápido, podrían materializarse procesos de concentración en algunas comunidades autónomas, pero siempre por motivos más políticos que contables. Desde el punto de vista financiero, las cajas pequeñas y medianas tienen músculo financiero para mantenerse a flote una larga temporada. La mayoría se mueve con holgura gracias a la clientela local. De ella captan los depósitos, el canal de financiación más seguro; y a ella le venden sus productos. Además, entre sus clientes abundan las personas de mediana edad, o que miran de cerca la jubilación.Según las estimaciones, España contará en 2050 con 16 millones de ancianos, frente a los seis millones actuales. Buena parte de ellos serían clientes potenciales de las cajas locales.

    El problema es que las turbulencias en los mercados internacionales pueden sacudir la estructura del sector y dejar sin aliento a los más débiles. La crisis provocada por las hipotecas basura (subprime) ha reducido drásticamente la liquidez del sistema financiero. El director general del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, hablaba esta semana de «extraordinaria sequía» y alertaba de que la restricción del dinero en circulación podría dañar a medio plazo los planes de expansión de las empresas. La desaceleración de la actividad crediticia, motivada por la subida de los tipos de interés y el retroceso del negocio inmobiliario, provocará una guerra por la captación del pasivo. Bancos y cajas se pelearán por los ahorros de la clientela. Y los más pequeños siempre llevan las de perder.

    Las posibilidades de crecer en solitario descenderán a medida que se endurezcan las condiciones de financiación externa, en el mercado interbancario. Entonces llegarán, por goteo, las fusiones.Lo lógico es que las primeras alianzas se produzcan en aquellas comunidades autónomas donde hay voluntad política. Ese es el caso de Castilla y León, Andalucía y, en menor medida, País Vasco.En Cataluña no se habla de matrimonio, pero la excesiva atomización (hay 10 en la región) puede provocar uniones de conveniencia para afrontar la crisis.

    En el sector se da por hecho que las 46 entidades actuales, agrupadas en la Confederación Española de Cajas de Ahorros que preside Juan Ramón Quintás, se reducirán, como mínimo, a 30 en un plazo de cinco años. También está asumido que no habrá fusiones entre cajas de distintas comunidades autónomas, ni entre las grandes del sector. Los gobiernos regionales siguen influyendo demasiado en las entidades y cualquier alianza externa se interpretaría como una cesión de poder. Por su parte, las grandes cajas buscarán financiación por otros canales para crecer dentro y fuera de las fronteras españolas. Hay dos mecanismos preferentes. El primero es la salida a Bolsa de las participaciones accionariales. Ya lo ha utilizado La Caixa, que aunó bajo el paraguas de Criteria su potente holding industrial. Le seguirá la valenciana Bancaja, que hará lo propio con su cartera de acciones.

    El segundo canal es la emisión de cuotas participativas, una especie de acciones sin derecho de voto que cotizarán en los mercados y reportarán una rentabilidad a sus propietarios. Caja Mediterráneo (CAM) no tardará en aprobarlas. La entidad alicantina está encuadrada entre las cajas de tamaño mediano, por lo que se convertirá en referente inmediato para sus rivales. Si tiene éxito, más de uno seguirá el ejemplo y se lanzará al ruedo. Las gallegas Caixa Galicia y Caixa Nova podrían ser las primeras en imitar a la CAM.

    No obstante, la decisión de abrir a terceros el capital y, sobre todo, de buscar pareja dependerá enormemente de la temperatura política. Por ejemplo, la creación de una caja vasca podría ser un hecho desde hace tiempo, pero la diferencia de criterios entre las fuerzas parlamentarias sigue retrasando el proyecto. La persistencia de los presidentes de las tres entidades, BBK, Kutxa y Vital (Xabier de Irala, Carlos Etxepare, y Gregorio Rojo, respectivamente) no ha podido con las presiones de la política en un lugar como el País Vasco. Ningún partido quiere ceder su cuota de poder en una futura caja única, que se convertiría de un solo golpe en la tercera de España. Como ha recalcado Irala en repetidas ocasiones «la fusión será un hecho en el momento en el que quieran los políticos y lleguen a un acuerdo», informa Belén Ferreras

    El panorama es distinto en Extremadura. El ejecutivo autonómico defiende abiertamente la fusión entre Caja Extremadura y Caja de Bajadoz. La unión es cuestión de tiempo. Y a juzgar por los últimos movimientos, no parece que vaya a retrasarse demasiado.Queda poco mercado en la región para seguir engordando. El destino natural para expandirse es Portugal, pero necesitan tamaño para dar el salto. También para ganarle la partida a la vecina Caja Duero, su rival más directo y el que más cuota puede arañarles a medio plazo. Sobre todo, si la entidad con sede en Salamanca hace suyas las directrices del Ejecutivo de Juan Vicente Herrera y se une a alguno de sus rivales en la región antes de que el temporal arrecie.

    Castilla y León y Andalucía quieren ser pioneras

    Ambas pueden liderar la ronda de fusiones y adelantarse al País Vasco, el eterno candidato

    El proceso está en marcha y sólo falta confirmar qué comunidad autónoma será la primera en dar el paso. De momento, Castilla y León y Andalucía encabezan la lista de candidatos. Les sigue el País Vasco, donde las discrepancias entre PNV y PSOE continúan anclando una fusión que, a juicio de muchos, debería estar sellada hace tiempo.

    En esta ocasión, es el referéndum del lehendakari Ibarretxe lo que está obstaculizando la unión de las cajas vascas. «La fusión queda aparcada hasta que se den las condiciones de estabilidad política. Es imposible de abordar con un lehendakari que no se sabe a qué escenario quiere llevar al país», señalaron los socialistas, tras conocer la propuesta de Ibarretxe. En octubre decidieron dejar el proyecto en el congelador. Y sin los socialistas no hay fusión: el PNV no tiene mayoría suficiente para llevarla a cabo.

    Los presidentes de las cajas, que habían hechos su deberes y se preparaban ya para una caja única no han acogido de muy buena gana este nuevo parón y no dejan de advertir de que se «está perdiendo una oportunidad única». Sus llamamientos a la «responsabilidad» de los políticos para que no se paralice el proyecto han caído en saco roto. Ibarretxe ha puesto fecha para su referéndum: el 25 de octubre de 2008. Hasta entonces la crispación política pesará sobre todo lo demás.

    Nada que ver con el panorama que afrontan las cajas en Castilla y León, inmersa en un intenso debate para fortalecer su sistema financiero. El presidente de la Comunidad, Juan Vicente Herrera, lidera en persona desde hace un mes un «diálogo sin límites» con todos los sectores económicos para «ganar músculo financiero».El líder regional del PP pretende que las seis cajas de ahorros y las seis rurales adquieran el tamaño suficiente para financiar proyectos de más envergadura en una región que no logra superar la media nacional en riqueza.

    Apuesta por la dimensión

    Aunque todavía no lo ha dicho expresamente, Herrera quiere la fusión de las cajas, pero sostiene que deben ser ellas quienes tomen la iniciativa. El miércoles pasado pidió a los responsables financieros que tomen decisiones rápidas, y les advirtió de que «la dimensión es una clave determinante en el mundo financiero».Sin embargo, la doctrina del PP es que las fusiones, si llegan, no serán impuestas manu militari, en palabras del presidente regional.

    En Castilla y León, conviven con gran rivalidad y escasa cooperación seis cajas de ahorros y siete rurales (en 2008, una cooperativa menos por la fusión de la Rural del Duero y Cajamar). La mayor entidad es Caja España, seguida de Caja Duero. En medio, se sitúa una emergente y eficiente Caja Burgos, presidida por José María Arribas; y con un tamaño mucho menor y ámbito provincial se encuentran Caja Avila, Caja Segovia y Cajacírculo. Precisamente, el PP regional, que controla la mayoría de los consejos de administración, encuentra serios obstáculos en las tres pequeñas, sobre todo por su fuerte vinculación provincial y su escaso sentimiento autonómico.

    Junto a Castilla y León, Andalucía es el territorio donde más se viene especulando con la concentración. El pasado 18 de mayo, 36 años después del primer intento, las dos cajas de ahorro sevillanas (El Monte y San Fernando) formalizaron su matrimonio con la creación de Cajasol. Se trataba de una vieja aspiración acariciada desde los estertores del franquismo que había estado envuelta en no pocos capítulos polémicos, fundamentalmente por interferencias políticas.

    El primer intento, fechado en 1971, se desmoronó en venganza del entonces ministro de Gobernación, Tomás Garicano Goñi, porque un yerno del almirante Carrero Blanco, Mariano Borrero Hortal, no había sido el elegido para presidir la Caja de Sevilla. La última intentona frustrada, pilotada en 2001 por Isidoro Beneroso (El Monte) y Juan Manuel López Benjumea (San Fernando), naufragó al desacatar éstos las directrices del aparato socialista, que abogaba por la creación de una caja única en lugar de la fusión de las dos entidades sevillanas. Aquel desencuentro dio lugar a una formidable tormenta política con abundante aparato eléctrico.

    Pero la Junta de Andalucía no ha renunciado a su propósito. El nacimiento de Cajasol se interpreta como el primer paso dentro de la estrategia del Gobierno de Chaves por propiciar una caja única en la comunidad. Un sueño que se remonta a finales de los años 90 y que no se materializará con seguridad antes de los tres próximos años. Se trata de concentrar en una única entidad las cinco cajas andaluzas -Unicaja, Cajasol, Cajasur, Cajagranada y Caja Jaén- para tratar de configurar un referente a nivel nacional, a la vista del escaso peso del sistema financiero andaluz fuera de la frontera autonómica.

    Reconducidas las tormentosas relaciones con la caja de la Iglesia (Cajasur) y expulsados los presidentes díscolos que osaron en su día cuestionar las directrices del PSOE regional, no se vislumbra ya en el horizonte ningún obstáculo para que Chaves pueda ver cumplido el objetivo de una sola caja andaluza, salvo su improbable salida del Ejecutivo autonómico en la cita con las urnas del próximo 9 de marzo.

    Juan T. Delgado / J.L. Fernández, A. Salvador y B. Ferreras
    El Mundo

  • El cambio de ciclo podría provocar una ola de fusiones entre cajas, según la Fundación Alternativas

    Estas operaciones de concentración favorecerían mejoras de la eficiencia de las entidades sin vulnerar la competencia y, por lo tanto, sin afectar negativamente a los intereses de los consumidores, explican dos expertos.

    El cambio de ciclo económico impulsado por las recientes turbulencias de los mercados financieros podría propiciar una ola de fusiones entre las cajas de ahorros, que se materializaría en 2009 y 2010, según la Fundación Alternativas, próxima al PSOE.

    «Si los resultados empresariales aflojan como consecuencia del cambio de ciclo, se generará una presión para las cajas en materia de fusiones que se podría concretar fácilmente en 2009 y 2010», aseguró el profesor y socio fundador de Analistas Financieros Internacionales, Ángel Berges Lobera, encargado junto a Alfonso García Mora del estudio de la fundación «Las cajas de ahorros: retos de futuro».

    Estas fusiones, por las que abogaron tanto Berges como García Mora, se concretarían por «racionalidad empresarial» y superarían condicionantes políticos, aunque tendrían como base el mantenimiento del ‘status quo’ jurídico actual.

    En este sentido, el estudio, que propone un decálogo de medidas para mejorar el funcionamiento de las cajas de ahorros, pide que se favorezcan estas fusiones para que puedan llevarse a cabo entre entidades de distintas comunidades autónomas con la misma facilidad que dentro de una comunidad.

    Estas operaciones de concentración favorecerían mejoras de la eficiencia de las entidades sin vulnerar la competencia y, por lo tanto, sin afectar negativamente a los intereses de los consumidores, explican ambos expertos.

    «Se trataría de promover mecanismos de alianzas reforzadas o fusiones que mantengan la imagen y cercanía de las cajas fusionadas. Con ello podrían conseguirse los beneficios de una mayor escala sin incurrir en los costes de la desnaturalización y desapego territorial de las cajas», reza una de las conclusiones del informe.

    LAS CAJAS BAJO ESCRUTINIO: CUOTAS Y HOLDINGS.

    El Banco de España ha condicionado la expansión internacional de las cajas a la condición de que diseñen mecanismos de escrutinio que permitan dar un valor definido a las entidades. La fundación aboga por las cuotas participativas como forma de fiscalizar el trabajo y niega en ningún caso, como han indicado los sindicatos, que se trate de abrir una puerta trasera para propiciar la privatización de las cajas. «Las cuotas son un mecanismo de transparencia, ya que a veces no es importante sólo hacer las cosas bien, sino que lo parezca», explicó García Mora.

    García Mora aseguró que las cuotas tienen condiciones muy claras que evitan su utilización en este sentido, como la prohibición de colocar más del 50% del capital o que un individuo no pueda ostentar más del 5%. Además, garantizó que los mecanismos de cuotas «blindan» contra cambios en el marco jurídico, puesto que de producirse sería obligatoria su amortización y la pérdida de derechos de los poseedores.

    Respecto al efecto de las cuotas sobre las entidades, los expertos aprecian resultados positivos, como el incremento de capital para las cajas y una repercusión positiva en los ciudadanos. «Las cajas deben gestionarse con ánimo de lucro», afirmó Berges.

    «LAS CAJAS LO HAN HECHO BIEN, ¿A PESAR DE O POR LOS POLÍTICOS?».

    Berges aseguró que las cajas lo han hecho bien en los últimos años, y se preguntó si esto se ha conseguido a pesar de los políticos o gracias a ellos. «Si las cajas lo han hecho bien, y sus cifras no tienen nada que envidiar a los bancos, puede incluso que los políticos sean buenos gestores».

    En este sentido, ambos expertos indicaron que la presencia política en los órganos de gestión y decisión de las cajas, junto a sindicatos y otros organismos sociales, garantiza la transparencia en la toma de decisiones, a la par que son los más apropiados para gestionar el retorno mediante obra social a las diferentes comunidades, pues se trata de cargos elegidos de forma democrática.

    Entre el resto de recomendaciones del estudio, destacan la realización de forma recurrente y al menos una vez al año de valoraciones independientes, la definición de un marco autorregulatorio de buenas prácticas de gobierno corporativo, o la garantía de autonomía para las cajas en la toma de decisiones con la rentabilidad sobre riesgo por encima de cualquier otro condicionante político.

    LA OBRA SOCIAL COMO GANCHO COMERCIAL.

    Además, Berges destacó la falta de utilización de la obra social como gancho comercial por las cajas de ahorros para captar nichos de población a los que la actividad social de las cajas les resulte más interesante que el reparto de dividendos que hacen los bancos.

    Ante el reciente auge de fondos de inversión sostenible, que invierten en energías renovables o del cambio climático, Berges enfatiza que «hay un segmento de la población al que le podría interesar más trabajar con las cajas».

    Europa Press