Categoría: Mobbing

  • 25 de noviembre, día internacional por la eliminación de la violencia contra las mujeres

     

    La ley de Igualdad exige a las
    empresas
    la prevención del acoso sexual y por razón de sexo para lograr la igualdad efectiva de
    mujeres y hombres y erradicar
    conductas discriminatorias.

     

    Las empresas deben negociar con la Representación Legal de los
    trabajadores/as (RLT) medidas tales como las de: Elaborar y difundir códigos de buenas prácticas, realizar campañas
    informativas y acciones de formación.

     

    25 de noviembre, día
    internacional por la eliminación de la violencia contra las mujeres

     

    Desde
    la Sección Sindical de Comfia en Arsys os animamos a participar en los actos
    organizados con motivo de este día. Encontraréis el programa en el siguiente
    enlace:

     

    http://www.comfia.net/archivos/arsys/CartelVG.pdf

     

    La
    ley de Igualdad exige a las empresas
    la prevención
    del acoso sexual y por razón de sexo para
    lograr la igualdad efectiva de mujeres y hombres y erradicar
    conductas
    discriminatorias.


    Las empresas con una plantilla superior a 250 personas tienen la obligación legal
    de elaborar un plan de igualdad. En Arsys el Plan de Igualdad se firmó en 2009 y se encuentra disponible en este
    enlace:

     

    http://www.comfia.net/archivos/arsys/PlanDeIgualdadArsys.pdf


    Pero las obligaciones
    empresariales no acaban en la elaboración de dicho plan de igualdad, además,
    deberán promover condiciones de trabajo que eviten el acoso sexual y por razón
    de sexo, así como arbitrar
    procedimientos específicos para su prevención y para dar cauce a las denuncias
    o reclamaciones que puedan formularse.

     

    Entre las actuaciones que pueden ser consideradas
    como acoso sexual o por razón de sexo están:

         Difusión de rumores sobre la vida sexual de una persona.

         Gestos obscenos, bromas sexuales ofensivas, intercambio o
    chantaje sexual.

        Uso de  dibujos,
    fotografías o imágenes de Internet de contenido sexualmente explícito.

      Las cartas, notas, mensajes de correo electrónico de
    contenido sexual de carácter ofensivo.

       El contacto físico deliberado y no solicitado (pellizcar,
    tocar, roces, masajes indeseados).

       Las conductas discriminatorias por motivo del embarazo o de
    la maternidad.

    –  Desdeñar las capacidades, habilidades y el potencial
    intelectual de las mujeres.

    Si eres víctima  ¿Qué puedes hacer?  No dejes el empleo, informa a la RLT y llama al 016,  su atención es
    inmediata y anónima.

     

    ¡¡HAZLO VISIBLE, NO TE CALLES!!

     

    No es No. No
    al acoso sexual.

    Contra la violencia machista, también en el trabajo.

  • Ampliación de Capital del Popular – ANTE LA EXCEPCIONALIDAD, NO TODO VALE

    Sólo con el trabajo y profesionalidad de todas y cada
    una de las personas que conformamos la plantilla, esta entidad podrá salir
    adelante.

    Llevamos ya unas semanas inmersos en la
    consecución de los objetivos marcados para la ampliación de capital. El
    esfuerzo, tenacidad, responsabilidad y profesionalidad de la plantilla se está
    demostrando día a día.

     

    Los trabajadores y trabajadoras hemos entendido la
    excepcionalidad de la situación y conscientes de todo lo que está en juego,
    estamos trabajando y colaborando para el éxito del objetivo marcado.

     

    Así por ejemplo, ante la sugerencia de disfrutar,
    excepcionalmente, las vacaciones o los días de libre disposición que marca el
    convenio en otras fechas, muchos compañeros y compañeras se están esforzando en
    buscar soluciones para llegar a consensuar un nuevo período vacacional.

     

    Ahora bien, esta excepcionalidad no implica que
    todo valga. Es totalmente inadmisible, que se señale o se diga “que se atengan a
    las consecuencias” a aquellas personas que utilicen una licencia de las
    recogidas en el Convenio Colectivo o los acuerdos de empresa, y se ausenten
    porque han hospitalizado a un familiar directo, o deban acompañar al médico a
    alguien a su cargo, o fallezca un familiar, o disfruten de su maternidad o
    paternidad.

     

    ¿Tiene algún sentido que se prive de coger los
    permisos legalmente establecidos para estas contingencias por la excepcionalidad
    del momento? ¿Acaso sólo existen situaciones excepcionales cuando éstas tratan
    de cubrir las necesidades de la empresa? ¿Qué una persona utilice dos días por
    hospitalización de familiar, impedirá que el Banco cumpla el objetivo de la
    ampliación? ¿Qué un padre no coja el permiso de paternidad, malogrará el éxito
    de la misma?

     

    Desde COMFIA-CCOO denunciamos estas
    arbitrariedades y exigimos sentido común, cordura, coherencia y respeto hacia la
    plantilla, así como el cese de estas actitudes que suponen una falta de
    sensibilidad y desprecio hacia las personas que formamos parte de Banco Popular.

     

    Sólo con el trabajo y profesionalidad de todas y
    cada una de las personas que conformamos la plantilla, esta entidad podrá salir
    adelante. No nos merecemos este trato. Ante todo somos personas.

     

     

    Veintiuno de
    noviembre 2012

  • Ampliación de Capital del Popular – PRESIONES DESMESURADAS

    En COMFIA-CCOO nos consta que la plantilla es plenamente consciente de la
    situación y que está actuando con la responsabilidad y profesionalidad que las
    circunstancias demandan, a pesar de que los objetivos por oficina se ven
    desproporcionados
    . Además, estamos observando que en algunas zonas se está
    utilizando una presión desmesurada, que no suma productividad ni
    efectividad.

    Tras los resultados de la consultora Oliver Wyman,
    en estas últimas semanas la Dirección del Banco ha presentado a toda la
    plantilla el Nuevo Plan Estratégico de Negocio. Primero mediante una
    convocatoria a todos los Directores y Directoras, y posteriormente a gran parte
    del resto de los trabajadores, con reuniones por zonas.

     

    El mensaje transmitido en estas reuniones ha sido
    claro. Hemos de conseguir los objetivos trazados en dicho Plan Estratégico y
    para ello es imprescindible la necesaria implicación de todos y todas, así como
    una gestión modélica de esta tarea.

     

    En COMFIA-CCOO nos consta que la plantilla
    es plenamente consciente de la situación y que está actuando con la
    responsabilidad y profesionalidad que las circunstancias demandan, a pesar de
    que los objetivos por oficina se ven desproporcionados. Nadie está tomándose a
    la ligera el reto; la red comercial está en tensión y sabe lo que está en juego.
    Si alguien lo duda, que se dé un paseo por las oficinas.

     

    Sin embargo, estamos observando que en algunas
    zonas se está utilizando una presión desmesurada, que no suma
    productividad ni efectividad. Al contrario, en lugar de prestar apoyos y
    estímulos de manera positiva y constructiva, prolifera la demanda imperativa
    de partes individuales diarios de producción
    , se ponen problemas para
    disfrutar de algún día de Convenio o para tomar vacaciones
    de complicado
    encaje en otras fechas, se atemoriza con no cobrar la paga de beneficios de
    febrero, se amenaza de forma desmedida, e incluso grosera…
    Todo ello,
    obviamente, resta ilusión y entorpece la consecución de los objetivos
    propuestos.

     

    Desde COMFIA-CCOO hemos de exigir que los
    responsables de negocio se dediquen a eso, a gestionar el negocio, motivando,
    haciendo partícipes del proyecto a sus equipos, animando y buscando soluciones,
    apoyando las gestiones ante grandes y pequeños clientes. Que hagan todo lo que
    se les ocurra, pero sin crear problemas y menos sembrando pánico. Exigimos, en
    fin, una gestión basada en el respeto a las personas y a sus derechos.

     

    En COMFIA-CCOO sabemos que en estos
    momentos todas y todos estamos convocados a demostrar, una vez más, nuestra
    capacidad profesional. Y cuando decimos todos no excluimos a nadie. El día uno
    de enero de 2013 esta empresa deberá seguir trabajando con más accionistas y más
    clientes, pero con la misma plantilla.

     

     

    Seis de
    noviembre de 2012

  • Las amenazas y agresiones contra los empleados de banca se disparan

    DIARI DE TARRAGONA.- La agresividad contra los trabajadores de cajas y bancos ha hecho aumentar los casos de ansiedad y depresión en los últimos meses. Los sindicatos denuncian que faltan medidas para protegerles. Luís JIménez: «Es una violencia oculta, no hay estadísticas ni datos oficiales». 

    Antonio (nombre ficticio, como todos los casos de empleados de la banca que aparecen en este reportaje por razones de seguridad) no puede conciliar el sueño desde hace varias semanas. Teme por su vida, por la de su mujer y por la de sus hijos. Es director de sucursal de una entidad bancaria y vive aterrorizado desde aquel día en que un hombre entró a la oficina donde trabaja y amenazó con ‘rajarle’, a él y a su familia, después de advertirle que sabía dónde vivía y qué coche conducía. ¿El motivo? La desesperación, la angustia de un hombre que invirtió todos sus ahorros en participaciones preferentes y que ahora no puede hacer uso de su dinero. Y le culpa a él, a Antonio –y a todo el que trabaja en esa oficina bancaria– de haberle robado sus ahorros.

    En su interior, Antonio comparte la desazón de ese hombre. Incluso él, persona racional y tranquila donde las haya, también asumiría una actitud violenta si de la noche a la mañana perdiera todos sus ahorros. Él no se siente culpable de la situación de ese hombre que ahora le amenaza. Incluso se solidarizaría con él. Pero le tiene pánico. Sabe que la desesperación puede llevar a la mejor persona a realizar una ‘burrada’. Y sufre sobre todo cuando se tiene que quedar en la oficina hasta tarde. A las ocho de la noche, cuando la abandona, cree ver la figura del hombre que le amenazó en cada esquina, en cada sombra. Teme que le siga, que se le aparezca en el portal, que entre en su casa… Puso la situación en conocimiento de la oficina central, que, como solución, cuando sale de la sucursal le llama al móvil cada cinco minutos. Si no respondiera una llamada, el protocolo es llamar de forma urgente a la policía.

    Andrés también trabaja en un banco. Entre sus funciones se halla la de realizar visitas a comercios que son clientes de su entidad bancaria. Un día concertó una de estas visitas y su interlocutor, también víctima de las participaciones preferentes, le dijo que sí, que fuera, que le estaba esperando. Y vaya si le estaban esperando. Entró al comercio y recibió una paliza.

    Hace apenas diez días los Mossos d’Esquadra detuvieron a una mujer después de que rociara con alcohol el mobiliario de una sucursal de CatalunyaCaixa en el centro de Sabadell y amenazara con prenderle fuego con dos empleados –un chico y una chica- dentro, lo que evitó la providencial actuación de los agentes.

    Medicarse para trabajar


    Este es apenas un puñado de las muchas historias de amenazas y agresiones, generalmente verbales, que están sufriendo los trabajadores del sector en los últimos meses. Amenazas que, a veces, son sólo un gesto, como el del cliente que hace con la mano el ademán de disparar si el cajero no responde lo que espera.

    Luis Jiménez, secretario general en Catalunya de Comfia, el sindicato del sector financiero de CCOO, explica que es muy complicado cuantificar cuántas situaciones de este tipo se producen: «Es una violencia oculta, no hay estadísticas ni datos oficiales».
    Lo que sí daría indicios de cómo está afectando la situación a los trabajadores es el aumento significativo del ausentismo entre los años 2010 y 2011. Dice Jiménez que las empresas no suelen ofrecer datos sobre el motivo de las bajas, pero ellos están convencidos de que la ansiedad y el estrés están detrás de ese aumento.

    Lidia Herrero, responsable de la sección Cajas de Ahorros de UGT, hace además la salvedad de que muchos trabajadores no se atreven a coger la baja por miedo a que les despidan. «Conozco más de un compañero que se medica, que tiene que tomar una pastilla para meterse en la cama y otra para irse a trabajar… Le parecerá exagerado, pero le diría que el 70% de los trabajadores que están en primera línea, atendiendo a los clientes, siente malestar».

    Cuenta Herrero que esa situación de malestar no viene motivada sólo por las agresiones, que son una causa frecuente de consultas al sindicato, sino de las situaciones dramáticas a las que les toca enfrentarse: «Es lo que sientes cuando tienes delante de ti a un cliente, a una persona llorando que está en una situación desesperada».

    En muchas ocasiones la agresión no se llega a denunciar. Es lo que suele suceder en los pueblos pequeños, donde todo el mundo conoce al personal de la oficina. «Es el caso del director que se encuentra con las ruedas del coche pinchadas pero no va al juzgado porque sabe que sólo conseguirá más problemas con sus vecinos», comenta Jiménez.

    El sindicalista reconoce que en los últimos tiempos hay dos fuentes claras de agresiones que confluyen en la oficina bancaria. La primera es el malestar general de la población, la idea de que «la banca es la culpable de todo». Aquí tienen un papel importante las plataformas sociales, muy activas. «Tenemos una oficina en Barcelona delante de la cual hay protestas cada jueves», ejemplifica. En estos casos la oficina es el símbolo de la indignación contra la entidad, incluso la banca en general, pero eso no impide que alguna de estas manifestaciones acabe en enfrentamiento.

    La segunda fuente es el cliente particular, que responsabiliza al empleado de su situación. «Y eso que es muy probable que la persona que tiene delante ni siquiera sea quien le atendió originalmente, porque la rotación en el sector es muy alta; un empleado no suele estar más de un año en la misma oficina». Y eso si conserva el empleo, porque recuerda que en los últimos tres años se han perdido 4.500 puestos de trabajo en el sector en Catalunya.

    Preferentes, el detonante

    Pero todos los consultados: delegados sindicales, abogados, empleados… coinciden en que ha habido un antes y un después del escándalo de las participaciones preferentes. Jiménez cuenta que conoce trabajadores que incluso tienen problemas porque vendieron participaciones a sus familiares y ya no les hablan. «Es difícil entender que un producto era bueno y la crisis lo ha vuelto malo».

    El tema, sensible donde los haya, desata opiniones encontradas de todo tipo. Lidia Herrero comenta: «Si usted me pregunta ¿por qué las vendimos?, yo le tengo que explicar que hubo un tiempo en que el empleado que no las vendía era malo, lo hacía mal. Tuvimos muchas presiones para que se vendiera de todo… Y además se lo vendimos a gente como nuestros padres, a gente obrera».

    Un trabajador con responsabilidades en una caja dice que hay matices y cree que en el reparto de responsabilidades, además de a la entidad y al empleado, debe incluirse al cliente. Asegura que buena parte del problema tiene que ver con la escasa cultura financiera de la población en general. «Esto nos está enseñando una dolorosa lección a todos, saber que, a más rentabilidad hay más riesgo».

    Cuenta que el tema de las preferentes ha hecho al cliente más sensible a quejarse por todo. Cita también el caso del famoso ‘suelo’ hipotecario, que puede significar la diferencia entre pagar, por ejemplo, 500 ó 700 euros al mes por el mismo préstamo. «¿Cómo puede venir alguien a decirme que no sabía lo que hacía, que no leyó?… Hay que informarse bien, hay que saber que la hipoteca es la firma más importante de tu vida», asegura.

    Escasa protección

    Y ¿qué sucede en la oficina ante la amenaza? La respuesta es difícil. Este trabajador explica lo que ya salta a la vista: por cuestiones de marketing y de funcionamiento en general, en las oficinas modernas el empleado ya no está blindado ni detrás de un cristal. Hay cámaras de seguridad, sí, pero su poder, ante un agresor, sería, como mucho, disuasorio.

    La respuesta de las entidades a la amenaza suele ser muy variable. En el caso del trabajador consultado su caja no ha tomado ninguna acción específica más allá de aconsejarles «evitar la violencia». El delegado sindical de otra entidad relata que en el caso de un compañero de una oficina que terminó de baja porque un cliente le golpeó, la solución fue apostar un guardia de seguridad delante de la oficina durante una semana. En otros casos, el cambio de sucursal ha sido la solución.

    Pero, en general, no se consigue ni siquiera eso: «La mayor parte de las veces sólo puedes aspirar a que llamen a los Mossos o hacen que les llames tú mismo», cuenta Jiménez, quien denuncia además que algunos trabajadores que son agredidos y quieren denunciar tampoco cuentan con asistencia jurídica: «Les dicen que es un problema personal con el cliente».

    Los protocolos internos para enfrentar agresiones han comenzado a circular, pero, aseguran los sindicalistas, son escasos y apenas llegan a la raíz del problema. Jiménez pone el ejemplo de un banco que acaba de editar su protocolo: «Viene a decir algo así como que, si alguien le agrede, no le responda. Si alguien se queja, dígale que llene una hoja de reclamaciones… ¿Usted cree que eso es suficiente cuando tienes delante una persona fuera de sí?», se pregunta.

    DIARI DE TARRAGONA

    Artícle del DIARI DE TARRAGONA diumenge 21/10/12 pàg. 4-5 en pdf.

  • El Padrino

    Aunque no seáis grandes aficionados o aficionadas al cine, aún así, seguro que sabéis de qué va esa película y quién interpretaba el papel principal.

    Era Marlon Brando, si, y cualquiera que vea esas imágenes en las que aparece acariciando un gato mientras se entrevista con alguien, podrá sentir en sus propias carnes el mismo escalofrío que padecen esos personajes que saben que, cualquier réplica que le hagan, será contestada con una ráfaga de metralleta al día siguiente o con la cabeza cortada de un caballo en su cama al despertar.

    El Sr. Federico Delgado, (GESTOR TÉCNICO 1 – RECURSOS HUMANOS EVO) por lo visto, debe ser un fan entusiasta de “EL PADRINO”. Por nuestra parte, y en “agradecimiento” a su devota admiración por Brando, estamos valorando la posibilidad de regalarle un gato próximamente…………….aunque el presupuesto se nos está terminando de la misma manera que él considera se le está agotando a la entidad, cuando ha de indemnizar a los trabajadores suspendidos o incentivados por baja voluntaria y “aconseja” TOMAR EL DINERO Y CORRER.

    Hablando claro, ES UNA VERGÚENZA, que personajes de este estilo campen a sus anchas en una entidad como la nuestra. Y el problema es que los que figuran en el organigrama en un plano superior a él, se lo están permitiendo.

    Son muchas las veces que os hemos informado del derecho que asiste a los trabajadores/as a ser acompañados/as por vuestros/as representantes sindicales.

    OS PODEMOS ASEGURAR QUE A NOSOTROS LAS CARICIAS AL GATO, Y EL GATO INCLUIDO, NO NOS IMPRESIONAN………………Y MUCHO MENOS ÉL.

    Es probable que debido a su calaña (Índole, calidad, naturaleza de alguien o algo), él disfrute viendo nuestro cabreo, enfado o mosqueo………….está demostrado psicológicamente hablando que ese tipo de personas funcionan así, pero como ya avisábamos en un comunicado emitido por nuestra Sección Sindical de Madrid refiriéndonos a cómo terminaron los miembros de la GESTAPO, hay que esperar al final para ver cómo termina la película.

    Hemos transmitido a la dirección de Recursos Humanos, y también, solicitado entrevista con el Sr. Abelleira para que PONGAN FIN A ESTAS MANERAS y ATROPELLOS porque de no hacerlo, deberemos buscar amparo en defensa de nuestros derechos EN LOS JUZGADOS DE LO SOCIAL, O INCLUSO PENAL.