Categoría: Mujeres e Igualdad

  • El papel de la mujer en la empresa, fundamental para un cambio positivo

    11 03 02 Las necesidades presonales de las mujeres están propiciando una cultura del trabajo más basada en los valores personales. (PDF:Cat. / Cast.)

    EL PAPEL DE LA MUJER EN LA EMPRESA, FUNDAMENTAL PARA UN CAMBIO EN POSITIVO

    LAS NECESIDADES PERSONALES DE LAS MUJERES ESTÁN PROPICIANDO UNA CULTURA DEL TRABAJO MÁS BASADA EN LOS VALORES PERSONALES Empresas humanas, empresas femeninas SOLEDAD ALCAIDE (el Pais – 3 de noviembre de 2002) Oficinas que apagan las luces para que los empleados no prolonguen su jornada laboral, empresas que guardan durante cuatro años el puesto a las trabajadoras que quieran ser madres, empleos compartidos para adaptar jornadas más cortas, embarazadas a las que se remuneran seis horas de trabajo como si fueran ocho… No se trata de sueños. Son medidas que ya han puesto en marcha para sus trabajadores algunas empresas españolas, y no precisamente pequeñas. Tampoco es que Vodafone, Hewlett Packard, Deloitte & Touche o Sanitas, por poner algunos ejemplos, se vayan a convertir en ONG. Pero han comprobado que cuando sus empleados pueden equilibrar su trabajo con sus necesidades personales son más eficientes, y ellas se ahorran efectos negativos que repercuten en las empresas, como el estrés, la insatisfacción laboral, el menor rendimiento y un mayor movimiento de personal. En definitiva, ganan más a largo plazo. Política rentable Se trata de ofrecer flexibilidad para realizar las tareas, actividades extralaborales para favorecer el buen clima o incluso cursos que ayudan a gestionar mejor el tiempo de trabajo. ´A veces es sólo sentido común, como controlar la duración de las reuniones para que no sean improductivas´, sostiene Jaime Pereira, director de recursos humanos de Sanitas. ´Lo hacemos para favorecer a nuestros empleados, pero sobre todo a la compañía. Lo que valoramos es la eficacia y los resultados del trabajador, no su presencia en la oficina. Y los últimos ocho años de beneficios que hemos tenido son la mejor prueba de que es una política rentable´. Aunque todavía las empresas que impulsan medidas de conciliación familiar y laboral son minoría en España, su sensibilidad está estrechamente relacionada con el número de mujeres en la plantilla, según sostiene Nuria Chinchilla, profesora de Dirección de Personas de la escuela de negocios IESE de la Universidad de Navarra y autora del estudio Políticas familiarmente responsables. ´En aquellas empresas con más mujeres hay más cambios, porque se convierten en una necesidad y también porque las mujeres ayudan, al ser las que piden las excedencias, las jornadas partidas y la flexibilidad en los horarios´. A veces, porque el hombre sólo sabe moverse en el ámbito laboral y prolonga su horario para llegar tarde a casa. ´La jornada eterna es el gran vicio español´, dice. ´Trabajar muchas horas es señal de dedicación y conduce a la promoción del empleado. Ese tipo de cultura la crean altos ejecutivos adictos al trabajo, que dan ejemplo y crean expectativas´. Como señal de cambio, recuerda el caso de un ejecutivo español de Sony que prácticamente vivía en la empresa. ´Se le indicó que estaba dando un mal ejemplo, porque no se esperaba de él que trabajara más horas, sino mejor. Y se suspendió su promoción mientras no cambiara su actitud´, cuenta. Sistemas arcaicos Precisamente lo que ella sostiene es que hay que modificar la cultura del trabajo, porque han variado sus protagonistas. ´La mujer está entrando de una forma imparable en las empresas. Pero éstas todavía están pensadas para el siglo pasado, sobre la base de empleados hombres, de una sola fuente familiar de ingresos, con horarios de trabajo incompatibles con cuidar a hijos pequeños´, señala. Por eso está convencida de que en pocos años, las medidas de conciliación laboral y familiar se van a convertir en una demanda social, liderada por las mujeres. Que éste es el camino por el que van a ir las nuevas necesidades sociales es también una opinión de Jaime Urcelay y Fabián Fernández Alarcón, presidente y director de Conciliación, respectivamente, del grupo Profesionales por la Ética. ´Con la conciliación no estamos hablando de una utopía, sino de un cambio profundo de mentalidad. Existen prácticas concretas que tienen un gran impacto y es importante demostrar que suponen una mejora, en el compromiso, en el clima de los trabajadores, en su orgullo por la empresa… Y en unos años no va a haber excusa para mantener las prácticas antiguas´. Sobre todo porque las nuevas generaciones de empleados vienen pisando fuerte. ´Tienen valores y objetivos diferentes que no están dispuestos a sacrificar´, apunta Pilar Pérez, directora de recursos humanos de Procter & Gamble. ´Para ellos, el trabajo es una cuestión de segundo orden. No tienen tan presente el deber, sino que es algo para divertirse y sentirse bien. Ven de otra manera a su familia, sus amigos y su tiempo libre. Y la única forma de atraerlos y retenerlos es precisamente ofreciéndoles formas de compaginar su trabajo con esas inquietudes, porque no se van a quedar tranquilos mientras les aplicas tus políticas antiguas. Simplemente se irán a otras empresas´. ´Al final, la gente va a exigir el respeto a la vida en conjunto, no sólo a unas parcelas. Y esa realidad será una exigencia, igual que en su día lo fue el descanso semanal o la semana de las 35 horas´, asegura Urcelay. ´El punto de riesgo es que bajo el pretexto de una demanda social haya empresas que lo hagan para mejorar su imagen y obtengan un beneficio de la pura cosmética´. En opinión de Luis Carlos Collazos, director de recursos humanos de Hewlett Packard, es difícil que eso ocurra, porque para que funcione hay que ´jugar limpio´, porque si no, se volverá contra la empresa. ´Los empleados somos la clave del éxito de las empresas, y la cultura que eso genera es más difícil de copiar que la tecnología o las finanzas´, sostiene.

  • La Secretaría Confederal de la Mujer de CC.OO.presenta el informe»El acoso sexual en el trabajo en España»

    «El acoso sexual es la conducta verbal o física de carácter sexual u otros comportamientos fundamentados en el sexo, que vulneran la dignidad del hombre y la mujer en el trabajo, y que son consideradas ofensivas y no deseadas por quien las padece».

    Sobre el acoso Sexual se tiene, en general, una visión tópica como hecho aislado, propio de empresas atrasadas y pequeñas con trabajadoras en situación de precariedad laboral. Sin embargo, el acoso sexual no es una conducta aislada, ni extraordinaria, ni tampoco afecta a ambos sexos por igual. Según el estudio efectuado por la Secretaría Confederal de la Mujer de CC.OO., un 18,3% de las mujeres trabajadoras españolas ha sufrido alguna vez una situación de acoso sexual.

    También se piensa que el acoso se da entre personas de diferente nivel jerárquico y sus subordinadas, y tampoco es así, puesto que el acoso sexual se produce a menudo entre personas del mismo nivel. Todos los casos son detestables, si bien la diferencia jerárquica o el hecho de que la víctima esté en situación de precariedad laboral (contrato temporal, ETT…) constituye un agravante para el acosador.

    Este estudio también se ocupa del denominado acoso ambiental, que afecta a un gran número de trabajadoras, el 50,4%, que padecen de forma reiterada chistes de contenido sexual, comentarios sobre el cuerpo o la vestimenta, y otras conductas que amparándose bajo un supuesto compañerismo,son vejatorias para las mujeres. Este tipo de acoso aunque se considere inicialmente como leve, contribuye a crear un ambiente hostil que puede desencadenar situaciones de acoso grave.

    En muchas ocasiones, las mujeres que viven esta situación, se encuentran en la disyuntiva de que si se quejan de inmediato, son acusadas de exageradas y si lo hacen al cabo del tiempo, la acusación es de haber consentido. En cualquiera de los casos, hay una culpabilización de la víctima que cesa sólo, cuando se resuelve la situación sin aún mayores perjuicios para quien la ha sufrido.

    Los casos de acoso sexual, se pueden dar tanto entre personas de igual o distinto nivel, en la práctica no se denuncian porque la víctima prefiere pasar inadvertida y suele pensar que es un problema solamente suyo el conseguir que el acosador cese en su empeño. Está demostrado que no es un problema individual y que únicamente cesará si se advierte al agresor desde una instancia superior y, en su caso, se le sanciona.

    El 62% de las mujeres que se ven en esta situación intentan evitar a su acosador, incluso en ocasiones optan por abandonar el trabajo como única forma de acabar con el acoso. En muchos casos, también se llega a una baja laboral por depresión a causa del estrés producido por aguantar la situación. Solamente el 3% de las trabajadoras que han padecido acoso ha puesto una denuncia ante las autoridades judiciales.

    El motivo de que las denuncias escaseen va ligado, esencialmente, a la falta de confianza de las trabajadoras en que ésta prospere y en que además no se convierta en algo que las perjudique todavía más. Si además las trabajadoras están en una situación laboral precaria, es todavía más difícil que se planteen un conflicto en la empresa, todo ello unido, a la opinión social sobre este tipo de conductas. No hay que olvidar, como señala el estudio, que el 36,7% de los trabajadores varones considera que las acusaciones de acoso sexual son un «arma» que utilizan contra ellos las mujeres.

    La realidad demuestra que es muy difícil aportar pruebas de una conducta que frecuentemente sucede sin testigos, y ello desanima a muchas víctimas a emprender las acciones legales oportunas. Por ello, es necesario que en este tipo de situaciones se establezca un procedimiento específico de actuación que sea rápido, confidencial y eficaz y que propicie el cese inmediato de la conducta.

    CC.OO. defiende la necesidad de que estas conductas desaparezcan de nuestra sociedad y de la empresa. Para ello se necesita particularmente la voluntad decidida, tanto de los sindicatos como de las empresas, para impulsar acciones que contribuyan a erradicar el acoso.

    CC.OO. propone que en las empresas del sector se adopte la Resolución de la Unión Europea sobre el respeto a la dignidad del hombre y la mujer en el trabajo que incluye las actuaciones a realizar en estas situaciones. Y además, queremos negociar en las empresas la elaboración y aplicación de un Protocolo para el establecimiento de un procedimiento interno para tratar con eficacia, confidencialidad y rapidez, los casos de acoso sexual.

    Una persona no puede ni debe soportar ni un día, ni una hora, ni un minuto una situación vejatoria que ha de cesar de inmediato. Sufrir acoso sexual no es ninguna vergüenza para la víctima sino que lo es para quien la realiza.

    Si sufres acoso sexual, ponte en contacto con CCOO, te apoyaremos y te proporcionaremos recursos sindicales, legales y personales para poder afrontar la situación y darle la solución oportuna.