las Cortes de Aragón una intervención desprovista de argumentos de peso ante la
evidencia de 205 aragoneses en la calle, limitándose a validar su decepcionante
papel como mero espectador en el despido colectivo de HP, analizado desde el
atril de un cargo aparentemente desapoderado.
“La capacidad real de las administraciones para
poder influir en las decisiones de las empresas es escasa. Por más que hagamos,
la última decisión en un proceso de despidos y de deslocalizaciones es de la
empresa. No tenemos ningún mecanismo legal para frenar esto”. Así escurrió el
bulto el Consejero de Economía y Empleo del Gobierno de Aragón, Francisco Bono,
en la comparecencia de hoy en la sesión del Pleno de las Cortes.
El consejero admitió sin
demasiadas objeciones el título que el diputado socialista, Florencio García
Madrigal, le asignó al drama de HPO: “Crónica de una muerte anunciada”,
haciendo alusión a las múltiples advertencias que había realizado CC.OO sobre
peligro sobre el empleo en HP en los meses inmediatamente anteriores, a través
de gestiones políticas y a través de los medios de comunicación.
El diputado socialista Florencio García Madrigal
recordó que: “HP ha tenido un sinnúmero de ayudas públicas en todos los
ámbitos: incentivos a la contratación, bonificaciones, proyectos empresariales
de I+D+I, financiación de la formación, y nos preguntamos dónde está la responsabilidad
social corporativa y los reclamamos al Gobierno que actúe”.
Por su parte, el diputado Luis Ángel Romero
(IU), fue igualmente incisivo: “Dice
usted que la decisión de despedir o de irse al final es de la empresa. Si dice
que se va, se va, y que la respeta. Pero usted es el Gobierno. Debería de
articular un plan contra la deslocalización. Hay que mimar a las empresas que
operan en Aragón, para que no se marchen con facilidad. La sensación que nos da
es que las empresas que han venido, si se van, pues que se marchen. Esto no es
serio”.
Para COMFIA Aragón queda en evidencia el simplista
papel del gobierno de Rudi, que parece limitarse a la excusa, a la clamorosa
inacción y la escandalosa inhibición ante la decisión de grandes
multinacionales como HP de despedir a trabajadores aragoneses cualificados,
deslocalizar a países de bajo coste y dejar un panorama desolador en el sector
TIC de la región.


