Categoría: Noticias
-
La Seguridad Social recorta la libertad de las compañías para elegir mutuas
Por si no fuera suficiente la batalla sobre la oportunidad de hacer una reforma laboral y abaratar el despido, en medio del diálogo social el Gobierno y la patronal CEOE han abierto otro frente.
23-02-2009 – En esta ocasión, es la decisión de la Seguridad Social de exigir a las empresas algunas condiciones para poder cambiar de mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
Condiciones que se plasmaron en una resolución del 22 de diciembre del año pasado y que tienen como primer objetivo luchar contra “las malas prácticas y la competencia desleal que se produce en algunos casos en el sector con recursos públicos, lo que requiere la intervención de la Administración”, según explicaron a EXPANSIÓN fuentes de la Seguridad Social.
Por ejemplo, la necesidad de contar con un informe favorable del Comité de Empresa o delegados de personal [los representantes de los trabajadores] sobre las circunstancias que motivan la decisión. La Seguridad Social considera que, en este punto, las empresas “están incumpliendo” el decreto de 7 de diciembre de 1995 que exigía que las empresas aportasen el citado informe para poder cambiar de mutua.
Principios del Derecho
En segundo lugar, “está dentro de los principios generales del Derecho que cualquier decisión de la Administración esté fundamentada y, en consecuencia, deba escucharse a la mutua que pierde a la empresa como cliente. Tiene derecho a defenderse”.
Por consiguiente, “si algo funciona mal, la Seguridad Social necesita tener toda la información para corregirlo”. Las mismas fuentes explicaron que la decisión se tomó ante la falta de acuerdo con CEOE.
Para entender este control de la Administración sobre las mutuas es necesario saber que éstas son entidades colaboradoras del sistema de protección y que se financian con las cotizaciones sociales de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales que aportan las empresas que tiene como clientes. Las mutuas dan cobertura a 1.978.000 empresas, que agrupan a 15.271.051 trabajadores.
De hecho, el conflicto ha paralizado la toma de decisiones de muchas compañías que pensaban haber cambiado de mutua en los principios de año.
Por todas estas razones, y en un hecho sin precedentes con el Gobierno, la patronal ha presentado un recurso ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. El recurso de la patronal, al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, acusa a la Seguridad Social de “plena vulneración de la libertad de empresa, de la legislación sobre competencia y del principio de jerarquía normativa”.
Para la patronal, el nuevo sistema “impide el movimiento empresarial de las mutuas y que las compañías puedan contratar con las que mejor servicios y precio les ofrezcan”. Por lo tanto, según CEOE, la decisión de la Seguridad Social “puede dejar cautivas a las empresas de las mutuas”.
Cobertura laboral para el autónomo dependiente
El Consejo de Ministros aprobó ayer la regulación laboral de aquellos trabajadores autónomos que dependen de una sola empresa –un solo cliente– porque, como mínimo, facturan con ella hasta el 75% de sus ingresos. Se trata de 250.000 personas con especial relevancia en el transporte y el comercio.
Con ello, el Gobierno reconoce, por primera vez, a este colectivo las siguientes condiciones mínimas, a expensas de ser mejoradas en la relación contractual: la determinación de la jornada laboral, los descansos semanales y las vacaciones anuales de, al menos, 18 días hábiles. Igualmente, estos trabajadores tendrán derecho a reclamar una indemnización a su cliente, en el caso de incumplimiento del contrato. Reclamación que también operará en sentido contrario.
M. Valverde Expansion
-
Andalucía se abre por Puertollano
EL provincianismo es una identidad casi esquizoide situada a medio
camino entre el orgullo y el complejo. Más o menos lo que el príncipe
de Salina, señor de Donafugata y protagonista de El Gatopardo,
le intentaba explicar al enviado del Senado italiano que le suplicaba
su participación en la nueva institución nacida de la revolución
garibaldiana. Los sicilianos -venía a decirle don Fabrizio- nos creemos
dioses, pero no tenemos remedio, así que vuélvase a Turín.Pues
eso, que andábamos venteando el listado de agravios históricos del que
beben los provincianismos en Andalucía, que si Málaga y Sevilla, que si
Unicaja y Cajasol, que si el centralismo hispalense y la periferia
agraviada, cuando de repente se abrieron las fronteras por
Despeñaperros. A consecuencia de la crisis financiera, no sólo hemos
descubierto La Mancha, sino que hemos comprobado cómo nuestras cajas
pueden crecer fuera de estas fronteras provinciales que algunos blanden
como fustas a favor de sus intereses particulares. Casi como Mariano F.
Bermejo, pero al revés, que creyó que al sur de Puertollano no había
nada.Unicaja y la Caja de Castilla- La Mancha (CCM) han
comenzado las conversaciones formales que desembocarán en una fusión en
forma de absorción, y que convertirán a la entidad andaluza en la
quinta del país por beneficios y depósitos y en casi la décima entidad
bancaria por volumen de activos. Además, extenderá su presencia al 70%
del territorio nacional, incluido Madrid. La operación será redonda si
se garantiza, y así ha sido, que Unicaja recibirá compensaciones
económicas, porque CCM es una de esas entidades a la que el ladrillo ha
estado a punto de llevársela por delante.El ladrillo se lo llevó
La
caja manchega está mal, como algunas otras, pero mal. Los impagos se
han multiplicado por nueve desde enero y ya suponen el 4,57%, y las
provisiones sólo cubrían el 45% de los créditos dudosos en septiembre,
mes del que se poseen los últimos datos. La causa es su tremenda
dependencia del sector inmobiliario y de la construcción, al que
destinó el 44% de sus préstamos. El benefició ha caído hasta los 42
millones de euros cuando un año antes había ganado 170 millones.Según
varias fuentes consultadas conocedoras de las conversaciones iniciales,
los inductores de la operación fueron el Banco de España y el
Ministerio de Economía, que preocupados por el desarrollo que la caja,
optaron por promover la fusión con otra entidad con solvencia
suficiente para encajar la integración. Se pensó en La Caixa, Caja
Madrid e, incluso, Ibercaja. Sin embargo, con algunas de ellas había
problemas políticos, mucho más graves en el caso de la madrileña, que
reproduce los problemas internos que están sacudiendo al PP de la
capital. Además, estas dos cajas, las principales del país, se han
quedado en la recámara de Economía por si hiciera falta que acudieran
al rescate de otras entidades de mayor magnitud que la manchega. Se da
por hecho que este año se producirá, al menos, otra fusión en las
mismas circunstancias.Todos los consultados -en el Gobierno
andaluz, en el PP y en el PSOE- avalan la posible fusión porque supone
aumentar la proyección de Unicaja. Es cierto que el PP ha dado sus
vaivenes, pero en el consejo de administración del pasado jueves nadie
objetó. Ni siquiera se habló de la situación de CCM.Y es que
tanto el presidente de la Junta, Manuel Chaves, como el de Unicaja,
Braulio Medel, han aceptado la invitación a cambio de que haya
«compensaciones económicas» para la caja andaluza. El propio
vicepresidente económico, Pedro Solbes, se ha mostrado a favor de que
haya ayudas a través del Fondo de Garantía de Depósitos, aunque las
mismas fuentes han negado que la cantidad exigida por Unicaja sea la de
1.000 millones de euros. «Algo menos», han añadido algunos.La
operación necesita el respaldo del Banco de España, el de los dos
gobierno autonómicos y el de las dos asambleas, pero todo ello parece
controlado. Sin embargo, la pregunta que muchos se han hecho durante
esta semana es si este proceso anulará la intención manifiesta de
Manuel Chaves de proceder a la fusión de Unicaja y Cajasol para lograr
«la gran caja andaluza».La respuesta oficial es que no, que
puede atrasarla, pero el Gobierno andaluz mantiene como objetivo que se
inicien conversaciones durante esta legislatura. De hecho, en el
comunicado oficial del consejo de administración de Unicaja en el que
se autorizaban las negociaciones se cuidaba mucho éste aspecto, al
explicar que la operación con «no excluye» futuras fusiones fuera o
dentro de Andalucía.En cualquier caso, la digestióndurará más de un año, y es posible que a lo largo de estos meses veamos
algunos cambios más en el mapa de las cajas de ahorro, con lo que el
objetivo de Chaves aún puede sufrir más alteraciones. La otra caja
andaluza, Cajasol, va a contar con tiempo suficiente para terminar de
encajar los efectos de la fusión El Monte-San Fernando y culminar su
proceso con la elección de un consejo de administración único, ya que
el de ahora está duplicado. Y ha anunciado que comenzará a construir ya
la Torre Pelli en Sevilla: todo un símbolo.Sin embargo, en lo
que no parecen ponerse de acuerdo algunos de los consultados es si
Braulio Medel podrá seguir al frente de Unicaja una vez que venza su
mandato a principios de 2010. O sí: en el momento en que comiencen las
negociaciones de la fusión, en Unicaja se suspenderá cualquier
renovación de los órganos de la caja, incluido, por tanto, la de
presidente. Y eso dará tiempo a Medel, que se consolida como uno de los
nombres de referencia de las cajas españolas. Procedente del mundo
universitario – es catedrático de Hacienda Pública -, como presidente
de la extinta Caja de Ahorros de Ronda pilotó la fusión de las cinco
entidades andaluzas que alumbró Unicaja y ahora es el hombre que
Rodríguez Zapatero quiso sentar en Moncloa en la primera reunión que
tuvo con los principales banqueros del país.en la presidencia
Sin
embargo, la Ley de Cajas de Andalucía impide que un presidente esté más
de ocho años. Es más, el artículo 47 contiene un apartado, el tercero,
que parece estar redactado para el caso: «El acceso de los miembros de
los órganos de gobierno a los órganos en la entidad resultante de la
fusión no interrumpirá el cómputo de permanencia a efectos de
duración». Un portavoz del Gobierno andaluz explicó a este medio que el
Ejecutivo no va a cambiar esta ley. Ésa es la opinión del
vicepresidente económico, José Antonio Griñán. Pero a pesar de la
rotundidad del articulado, sí hay serias dudas. Por ejemplo: ¿por qué
ley se regirá le nueva caja si es producto de una fusión interregional?
U otra: ¿Es posible un cambio en la ley estatal, la LORCA, que
interrumpa los pasos del cronómetro en caso de que se constituya una
nueva entidad? Al fin y al cabo, Medel va a ser el primero en afrontar
la salvación de una caja y este tipo de liderazgo termina contando.Pero
con independencia de este detalle, lo cierto es que la aventura de
Unicaja ejemplifica cuál debería ser el destino de las empresas
andaluzas en los próximos años: la salida puertas afuera de la
comunidad o la internacionalización, en el caso de otras compañías.
Para eso, para que no nos quedemos en Sicilia. -
El ‘caso Malaya’ salpica la fusión CCM-Unicaja
Caja Castilla La Mancha puede sumar en unmes a su alta morosidad30 millones prestados a un imputado en la trama
-
La encrucijada de las cajas
La polémica desatada en torno a la proyectada fusión entre Unicaja y
Caja Castilla-La Mancha para aliviar la delicada situación financiera
de la última ha reavivado el debate sobre la configuración de las cajas
de ahorro y el juego de intereses que inspiran su operativa.La intervención política que se adivina en la operación entre
Unicaja y CCM es un duro golpe a los esfuerzos de profesionalización y
modernización realizados en los últimos años. La sombra partidista ha
llegado, incluso, a frustrar intentos de fusión. El más reciente, el de
las vascas BBK y Kutxa, del que se había descolgado Caja Vital también
por la politización.La naturaleza de las cajas dificulta
una reforma profunda de sus estructuras, pues requiere voluntad
política. Y ésta ha ido menguando al tiempo que las entidades
aumentaban su músculo financiero y su capacidad para financiar los
grandes proyectos impulsados por las diferentes administraciones.La atomización del sector, donde conviven más de 45 entidades, ha
contribuido a su crecimiento desaforado: desde 2006, las cajas han
abierto 1.600 nuevas oficinas y han contratado 6.000 nuevos empleados,
hasta alcanzar la cifra de casi 132.000. Su papel asciende ya a más del
50% del sistema financiero español.Las propias cajas han
reclamado una reducción de la presencia política. La propuesta del
presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, de reducir el peso político
en los consejos hasta un 25% de los representantes frente al 50% actual
para evitar que las pugnas entre dirigentes autonómicos, provinciales y
locales por sus parcelas de poder bloqueen la toma de decisiones , va
en la buena dirección, pero se antoja insuficiente para promover
órganos de gobierno más reducidos, más eficientes y, sobre todo, no
sometidos a los designios de los políticos de turno.Lo
deseable es que el Gobierno aproveche esta oportunidad para emprender
una reforma de la regulación de las cajas que ponga fin a su ambigua
configuración jurídica. Tampoco hay que olvidar que las fusiones no son
en sí mismas un maná. De nada servirán si no están basadas en la lógica
financiera ni logran economías de escala que permitan ganar
competitividad. Debe evitarse cargar facturas adicionales a los
contribuyentes. La precariedad de algunas cajas, acentuada por la
injerencia política, debería ser una oportunidad para racionalizar el
sistema financiero y no para contaminarlo más.
Opina en nuestro blog