Categoría: Noticias

  • El IPC anual cae hasta un insólito 0,8% pero sin riesgo de deflación

    Con una tasa interanual de inflación situada en enero por primera vez por debajo del 1% (0,8%), el Gobierno se vio obligado ayer a descartar el riesgo de deflación –caída sostenida y continuada de precios–. Se trata de un fantasma que resurge periódicamente desde que el índice de precios comenzó a caer en agosto pasado, tras la estela del petróleo.
    La economía española entra en «una etapa de precios muy estables», al entender del Ejecutivo. Además, la inflación subyacente — aquella que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos no elaborados– se mantiene en el entorno del 2%, lo que aleja cualquier proceso de caída sostenida del nivel general de precios, según fuentes oficiales.
    Distintos expertos afirmaron ayer que el único componente que puede hacer que la tasa de inflación resulte negativa algunos meses es la energía. De hecho, la evolución será muy moderada durante el año porque los precios se compararán, al menos hasta julio, con un periodo de grandes subidas, como fue la primera parte del 2008, durante la que se encadenaron las escaladas de los alimentos y del petróleo.
    En enero del año pasado, la tasa interanual de inflación del índice adelantado era del 4,4%. En julio, la inflación llegó al techo del 5,3% y, a partir de ahí, comenzó a bajar. Además, desde noviembre, a diferencia de lo que sucede tradicionalmente, la tasa media del índice de precios de consumo (IPC) en la zona euro es más elevada que la española.
    La caída del petróleo y la de los alimentos frescos –los productos sometidos a más fluctuaciones–, así como las rebajas –que en la presente campaña viven un recorte de precios en ropa y calzado mucho mayor que en otros años– son las variables que explican la situación actual. Y esta es un caída de siete décimas respeto a diciembre, hasta el 0,8% del indicador adelantado del índice de precios de consumo armonizado (IPCA) en enero, según el Instituto Nacional de Estadística.
    Se trata de una tasa de inflación no vista desde hace unos 40 años y que pulveriza todos los récords y registros, según fuentes del Ministerio de Economía. Ni desde que nació el índice de precios armonizado (IPCA) en 1997, ni en todo el periodo democrático (desde 1977) se ha visto un nivel anual por debajo del 1%, reconocieron las mismas fuentes.
    El indicador definitivo del IPC se publicará el 13 de febrero, pero suele diferir poco del adelantado. El divulgado sobre diciembre fue del 1,5% y el definitivo, del 1,4%.

    MÁS AHORRO, MENOS CONSUMO
    Otro elemento vinculado a la desaceleración de los precios es la retracción del consumo. Y ello a pesar de que la renta familiar bruta disponible de las familias aún creció en términos reales en el 2008, según los datos del Banco de España. Esa tendencia fue posible por la bajada de la inflación y medidas fiscales (los 400 euros por contribuyente, por ejemplo). Pero no hizo despegar el gasto sino que incrementó la tasa de ahorro familiar, que pasó del 10% al 12% en solo dos meses al final del ejercicio.
    Desde algunos medios se afirmaba ayer que la tasa del 0,8% es digna de una economía paralizada. El Gobierno tiene claro que, en todo caso, que no se trata de una economía con deflación, lo que supondría entrar en una fase de depresión (una gran caída del producto interior bruto que dura mucho tiempo).

  • La batalla del empleo.

    La flexibilidad en el despido lo único que provoca es un agravamiento de la crisis al deprimir aún más la demanda.

     

    28-01-2009 – Los intereses económicos aprovecharon la crisis de los años 70, llamada del petróleo, para modificar el sistema económico de acuerdo con sus conveniencias. A partir de los gobiernos de Reagan y Thatcher, el sistema de economía mixta ha ido involucionando hacia un sistema neoliberal. Parece que en esta crisis, a juzgar por determinadas manifestaciones, pretenden de nuevo aplicar la misma estrategia con una gran irresponsabilidad (esta crisis nada tiene que ver con las de los años 73 y 79). El PP y los medios afines proponen rebajas fiscales y la CEOE pide al PSOE abaratar el despido, reformas laborales y, cómo no, reducir las cotizaciones sociales.

    El pasado día 24, Juan Antonio Sagardoy publicaba en el diario El País un artículo con el mismo título que he escogido para encabezar estas líneas. En él recoge todos los tópicos que los intereses empresariales aplican al mercado de trabajo. Todo el artículo va destinado a mostrar la ineficacia de las políticas pasivas (prestaciones del seguro de desempleo) y a cantar las excelencias de las políticas activas (incentivos empresariales), según la nomenclatura al uso, nomenclatura que, dicho sea de paso, nunca he entendido. Las llamadas políticas activas no son tales, como no sea para los empresarios, porque en realidad para lo único que sirven es para incrementar el excedente empresarial.

    El señor Sagardoy afirma que nadie contrata a quien no necesita ni despide a quien necesita. Estoy de acuerdo, pero lo que no comparto son las conclusiones que pretende extraer. Precisamente porque nadie contrata a quien no necesita, de poco servirán los incentivos fiscales y demás beneficios a los empresarios. Éstos no invertirán ni generarán empleo si no están seguros de vender sus productos y sus servicios. Lo que realmente se precisa, por tanto, es mantener e incentivar la demanda.

    El señor Sagardoy minusvalora los efectos de las obras públicas y de las prestaciones del seguro de desempleo, pero son precisamente estas medidas las más apropiadas para incentivar la demanda. Si de cebar la bomba se trata, hay que procurar que la pérdida de los efectos del multiplicador sea mínima y, por tanto, que las actuaciones públicas estén lo más cercanas posible a la demanda (inversión pública, ya que no hay ninguna seguridad de que la inversión privada reaccione) o se dirijan a colectivos con alta propensión a consumir, es decir, con escasa capacidad de ahorro. En este ranking, los parados ocupan un puesto de honor, e incrementar la cobertura y la prestación por desempleo no sólo es una medida óptima desde la perspectiva de la justicia social, sino también de las más eficientes a la hora de realizar una política expansiva.

    Fundamentar el crecimiento económico y la creación de empleo en los bajos costes laborales es un camino que no conduce a ninguna parte. Siempre habrá países con salarios más bajos y más reducidas cargas sociales. Entrar en esa batalla competitiva es una carrera sin fin. Los bajos salarios de nuestra economía no han impedido que nuestro país se haya situado a la cabeza de Europa en la velocidad con que se destruye el empleo. No conviene olvidar, además, la otra cara de la moneda. Las remuneraciones de los trabajadores, incluyendo las prestaciones sociales, son el reverso del consumo y éste constituye la parte más importante de la demanda y, por tanto, del PIB.

    Sagardoy tiene razón al afirmar que nadie despide a quien necesita. Pero sí se despide a quien se ha necesitado ayer y a quien se va a necesitar mañana. La cuestión se plantea en saber quién va a soportar el coste de la crisis, y por qué los empresarios que han obtenido cuantiosos beneficios en el pasado y van a volver a obtenerlos en el futuro no pueden asumir el coste actual. ¿Cuántas empresas podrían mantener a sus trabajadores aunque fuese con la contrapartida de ganar un poco menos? Existirán sin duda aquellas que están obligadas a despedir a sus empleados porque de ello depende su viabilidad, pero autorizar el despido cuando no es imprescindible por el simple hecho de que se pueda ajustar la plantilla provisionalmente, haciendo así ganar más dinero a las empresas, aparte de injusto, produce efectos muy negativos sobre la actividad económica.

    La flexibilidad en el despido lo único que provoca es un agravamiento de la crisis al deprimir aún más la demanda. Algo que los empresarios deberían tener muy en cuenta es que lo que en un primer momento de forma individual aparece beneficioso para ellos se puede convertir en contraproducente si se generaliza. Una generalización del despido más allá de lo necesario termina volviéndose contra las empresas al deprimir la demanda y la actividad.

    Juan Francisco Martín Seco
    Estrella Digital

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  • El ‘tsunami’ de los despidos, una pesadilla lejos de acabar.

    Una oleada de despidos masivos recorre el mundo. Sólo en dos días, empresas financieras y no financieras han anunciado la supresión de al menos 77.000 puestos de trabajo en un intento de reducir costes y hacer frente a la peor crisis económica desde la Gran Depresión.

    28-01-2009 – Las cifras son especialmente preocupantes en la industria bancaria, donde ya se han perdido más de 250.000 empleos. Pero tampoco escapan el sector del motor, el tecnológico, el farmacéutico o el industrial. Y las previsiones no son halagüeñas. La destrucción de empleo se prolongará durante 2009.

    Sólo en los dos últimos días empresas y entidades financieras de todo el mundo han anunciado al menos 77.000 despidos, cifra equivalente a los habitantes de Toledo capital o a los empleados que empresas como Inditex tienen en todo el mundo.
       
    Los recortes de empleo son la consecuencia de la entrada en recesión de las principales economías, después de que el estrangulamiento del mercado de crédito y el desplome de sectores como el constructor hayan paralizado la demanda por parte de los consumidores provocando una fuerte reducción de las ventas y obligando a las compañías a acometer severos recortes de costes.
       
    La peor parte se la lleva el sector financiero, donde más de 250.000 personas han perdido su empleo desde que estalló la crisis en 2007. El último banco en sumarse a la lista ha sido ING, que el lunes anunció que eliminará unos 7.000 puestos de trabajo con el objetivo de reducir los costes en 1.000 millones de euros. El grupo también ha decidido volver a solicitar ayuda del Estado para evitar nuevas pérdidas vinculadas a activos tóxicos. El Gobierno holandés ya le había inyectado en octubre 10.000 millones de euros.

    Más decepciones
    Lejos de cesar, todo apunta a que las entidades seguirán recortando plantilla en los próximos meses. UBS, por ejemplo, ha anunciado una segunda ronda de despidos dos meses después de la primera, lo que ha llevado a los expertos a advertir que otros miles de puestos de trabajo peligran en el sector financiero. Deutsche Bank y Credit Suisse podrían seguir los pasos del mayor banco suizo en la medida en que persiste el deterioro de los mercados y los Gobiernos preparan el desarrollo de los planes de rescate iniciales, adoptados el pasado otoño.
       
    «La banca de inversión seguirá redimensionándose e intentando volver a la rentabilidad en un futuro próximo», explican los analistas de Keefe, Bruyette & Woods. «Reducirán agresivamente su base de costes», añaden.

    Gigantes, pero menos
    En la última semana, entidades del tamaño de JP Morgan Chase, Citigroup y Bank of America han anunciado unas pérdidas mayores de lo previsto por las provisiones necesarias para cubrir los activos tóxicos. En Europa, los inversores tampoco se han librado de las decepciones financieras, entre ellas, Royal Bank of Scotland y Deutsche Bank.
       
    Muchos de los despidos se están produciendo en las divisiones de banca de inversión, una de las más castigadas por el derrumbe de los mercados el año pasado. No obstante, hay entidades que también están optando por cerrar o deshacerse de determinadas líneas de negocio, como las de commodities.
      
    Los analistas de JP Morgan estiman que UBS podría reducir la plantilla del área de inversión en otros 1.100 empleos a finales de 2010 —el 4 de octubre dio la carta de despido a 4.000—.
       
    «No tiene otra elección. El mercado seguirá difícil durante 12 meses», aseguran en Kepler Equities. «En 2004, el banco suizo contaba con 17.000 empleados y generaba unos ingresos de 16.000 millones de francos suizos, mientras que para este año estimamos que los ingresos rondarán los 13.000», explican responsables de Credit Agricole Cheuvreux. Mientras, Deutsche Bank podría eliminar a unos 4.000 banqueros de inversión y Credit Suisse, que ya recortó 5.300 empleos en diciembre, unos 200. «Esperamos que en 2009 las plantillas vuelvan a niveles de 2005, mientras que en 2010 los ingresos serán como en 2002-2003», señalan.

    Empresas en la picota
    Pero el parón económico no sólo está haciendo mella dentro del sector financiero. También en cientos de multinacionales que durante años han tirado de la economía mundial. Ningún sector logra salir airoso de la recesión reinante. Los recortes se cuentan por miles y afectan a todo tipo de empresas. Los recortes de empleo más sonados de los últimos días han sido los protagonizados por Philips, Pfizer, Caterpillar o Sprint Nextel, compañías estadounidenses que buscan medidas de choque para hacer frente a la crisis.

    Frenazos sectoriales
    El frenazo del consumo, el crack inmobiliario y la crisis crediticia provocan cada día nuevas bajas en la industria del motor, la construcción o la distribución, aunque durante las primeras semanas del año la crisis ha golpeado con fuerza a la industria de las telecomunicaciones.
       
    Los malos resultados y la caída de la demanda han provocado serios ajustes de plantilla en pesos pesados del sector tecnológico, que suma cerca de 40.000 despidos en menos de un mes. ¿Los protagonistas? Gigantes de la talla de Microsoft (con 5.000 despidos, lo que representa el 7% de su fuerza laboral), Motorola (con 4.000 despidos que se suman a los efectuados ya en 2008) o Ericsson (con 5.000 empleados, equivalente al 6,5% de la plantilla mundial), entre otros muchos.

    Aceleración
    Si hay una industria que personifique los efectos de la crisis, esa es la del motor. Los despidos crecen día a día y son tantos que ni siquiera hay datos oficiales sobre el total de empleados despedidos en este sector desde que empezó la recesión. Eso sí, todos los grandes grupos de automoción han puesto en marcha programas de reestructuración para adecuar sus plantillas a las nuevas condiciones del mercado.
       
    PSA Peugeot, Renault, BMW, Volvo, General Motors y Chrysler figuran entre las firmas de automoción que se han empleado más a fondo a la hora de recortar personal. Por ejemplo, hace tan sólo dos días General Motors anunciaba 2.000 despidos adicionales que se suman a los efectuados en 2008.
       
    En el caso del sector industrial, algunos de los ajustes de plantilla más sonados de los últimos meses han estado protagonizados por las empresas Siemens, Alcoa y Río Tinto, que suman en total más de 30.000 despidos.
       
    La recesión también se cobra sus víctimas en el sector de la distribución y la alimentación, que sufren los efectos de la crisis de las economías domésticas. Las consecuencias ya se han dejado sentir en compañías como Marks & Spencer (con más de 1.200 despidos), Pepsi (3.000 empleados menos en Estados Unidos) o Home Depot (que eliminará 7.000 empleos), entre otras.

    Malas perspectivas
    Lo peor, sin embargo, vendrá en 2009. La sangría de despidos se acentuará durante este año, según pronostican los analistas económicos. Las previsiones apuntan a que más del 35% de las multinacionales reducirán plantilla durante 2009, siendo especialmente significativos los recortes en empresas del sector industrial y tecnológico.
       
    España no escapará, ni mucho menos, de los despidos. Durante 2008, los recortes de empleos se han cebado en nuestro país en la industria de la automoción, la construcción, el consumo y el turismo. Las medidas de regulación de empleo puestas en marcha por empresas del sector del motor (como Seat, Santana, General Motors o Ford, entre otras) afectan a más de 60.000 personas en España, según datos manejados por Comisiones Obreras.
       
    El desplome en la demanda de coches ha estado acompañado por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que ha provocado ERE (expedientes de regulación de empleo) en decenas de inmobiliarias. Además de los recortes en el mercado automovilístico e inmobiliario, destacan los ERE protagonizados en Spanair y Telefónica.

    Las cifras    ===========================================

    Son los puestos de trabajo que ha suprimido el sector bancario desde que comenzó la crisis en el año 2007. Las entidades estadounidenses, sobre todo la gran banca de inversión, han comunicado un total de 166.475 recortes de empleo, el 66% del total, mientras que los bancos europeos han prescindido de 82.719 asalariados (33%). Los despidos asiáticos apenas suponen el 1,7%, reduciéndose a 4.420.
    Es el número aproximado de entidades financieras de todo el mundo que en el último par de años han optado por eliminar empleos como medidas de choque para afrontar la crisis. Bancos de inversión, bancos comerciales, hipotecarias y otras empresas de servicios financieros se han visto abocadas a recortar costes para paliar las pérdidas millonarias derivadas de los activos tóxicos y la desaceleración económica.

    Bank of America es la entidad financiera que mayor número de puestos de trabajo ha eliminado, 46.150, el grueso de los cuales se produjo en el último trimestre de 2008. Esta destrucción de empleo no responde sólo a la debilidad económica y las dificultades del sector, sino al proceso de absorción de entidades en problemas como Countrywide Financial y más recientemente de Merrill Lynch.

    En Europa, las peores cifras son las que registra Royal Bank of Scotland. La entidad británica, que está «al límite», en palabras de su consejero delegado, Stephen Hester, no sólo ha acabado con 11.020 asalariados, sino que su capitalización bursátil se ha reducido de 120.000 millones de dólares a apenas 4.600 millones como consecuencia del deterioro de los activos tóxicos y de la compra del holandés ABN Amro.

    Patricia Carmona / Esther Gala
    La Gaceta

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  • ‘La crisis es una crisis de conciencia’.

    ‘Los Gobiernos atacan los efectos de la inconsciencia, no sus causas. En el medio y largo plazo las cosas seguramente empeorarán’.

    19-01-2009 – Hace décadas que se sabe que el crecimiento económico impulsado por los denominados países desarrollados se sustenta gracias a «la insatisfacción de la sociedad» y a «la destrucción del medio ambiente». También se tiene la certeza de que dicho crecimiento se está promoviendo de forma «inconsciente, irresponsable y totalmente insostenible». De ahí que «si no se produce algún cambio revolucionario en la manera de gestionar el mundo, se prevé que tarde o temprano el sistema de mercado termine estallando».

    Al menos así lo piensan visionarios como Fredy Kofman (Buenos Aires, 1960), cofundador y presidente de la consultora internacional Axialent, especializada en liderazgo, aprendizaje y cambio organizacional. Autor de los best sellers Metamanagement (Granica) y La empresa consciente (Aguilar), lleva más de 20 años trabajando en propuestas alternativas que permitan incorporar la conciencia, la responsabilidad y la sostenibilidad en la estrategia de las grandes corporaciones.

    Axialent, formada por 150 personas y presente en 13 países, lleva cinco años caminando a contracorriente del paradigma predominante en nuestra sociedad, tratando de asesorar y formar a reconocidos gestores para que evolucionen y se transformen en líderes más humanos, conscientes e inspiradores. En 2008 facturó más de 22 millones de euros. En España desembarcó hace un año y ya trabaja para Abertis, Grupo Mondragón, BBVA y Telefónica.

    Pregunta. ¿Cuáles son las causas de la crisis financiera?

    Respuesta. La crisis financiera es, ante todo, una crisis de conciencia de la humanidad en general y de los gobernantes públicos, financieros y empresariales de los países desarrollados en particular.

    P. ¿Inconsciencia?

    R. Llamamos inconsciencia a una conciencia parcial, orientada al corto plazo, que ciega a las personas, a las organizaciones y a los Estados, impidiéndoles ver las consecuencias que tiene su forma de pensar, de hacer y de vivir en el medio y largo plazo. Es como cuando comemos demasiado para saciar nuestra infinita necesidad de placer del momento; al día siguiente padecemos una indigestión. Económicamente, nos hemos indigestado de créditos, de gastos y de ilusiones de consumo que parecían no tener límite.

    P. Y eso que el planeta va enviando sus propias señales…

    R. Sí, pero esta conducta inconsciente ha estado siempre refrendada por la promesa implícita de los Gobiernos y las autoridades financieras de que si algo salía mal lo resolverían. Eso es lo que están haciendo: inyectando miles de millones para tapar el enorme agujero creado por los bancos. Con esta medida se atacan los efectos de nuestra inconsciencia, pero no sus causas, con lo que en el medio y largo plazo las cosas seguramente empeorarán. Al evitarnos sufrir las consecuencias de nuestra inconsciencia como sociedad, no tenemos la necesidad de aprender a cambiar nuestro comportamiento.

    P. Es decir, el remedio agrava más la enfermedad.

    R. Exacto. Y no es que esté en contra de las medidas impulsadas, pues dada la gravedad de la situación, son necesarias. Pero van a provocar una mayor domesticación de la inconsciencia de los diferentes agentes económicos. Y tarde o temprano llegará una crisis peor en el futuro, que no podremos tapar como ahora y que nos obligará irremediablemente a cambiar como sociedad.

    P. ¿Y qué hay de la inconsciencia organizacional?

    R. El modelo de las empresas de hoy es mecanicista. Se cree que la deshumanización del individuo le hace ser más productivo y la del consumidor, más manipulable. Así, cuanto más mecánico sea el sistema, más predecible y controlado. El paradigma actual es que la economía está orientada a la maximización del consumo, pero no de la felicidad.

    P. Dentro de las empresas, ¿cómo opera la inconsciencia?

    R. Crea división entre los diferentes departamentos, que sostienen monólogos en vez de un verdadero diálogo. Es el «etnocentrismo departamental». Nadie escucha a nadie, pues lo importante es demostrar que se tiene razón, imponiendo una perspectiva sobre los demás. Este tipo de relación es una farsa. No hay contacto, ni conexión y se generan problemas brutales. De ahí que se deban integrar las diferentes perspectivas.

    P. ¿Y qué hay del grueso de las plantillas profesionales?

    R. La característica más evidente de la inconsciencia individual es el victimismo, que permite que la persona no se enfrente al miedo existencial de ser libre y responsable. En vez de asumir el liderazgo de su vida, la víctima prefiere culpar a sus circunstancias y a los demás de todo.

    P. ¿Y cómo se pasa de la inconsciencia a la consciencia?

    R. Con el autoconocimiento y el desarrollo personal de los directivos, de manera que poco a poco revisen sus creencias sobre cómo gestionar a las personas. A medio plazo es posible transformar la cultura de la empresa, redirigiendo su estrategia para dejar de formar parte de los problemas del mundo y comenzar a asumir la responsabilidad incondicional de solucionarlos. El fin es construir valor a través de valores, convirtiendo el conocimiento en actitudes y conductas conscientes. –

    El País

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  • Cada empleo del Plan-E le cuesta al Gobierno más de 36.900 euros.

    Se gastará 30 millones en carteles de proyectos que incluyen salas de musculación, nichos y velatorios.

    16-01-2009 – El Gobierno hizo ayer el primer balance del plan estrella de Zapatero para paliar la sangría de parados: los 8.000 millones que dará a los ayuntamientos para inversiones generadoras de empleo. Los consistorios sólo pueden contratar a desempleados apuntados en las listas del Inem para estas obras, lo que evidencia el interés de reducir al precio que sea los 3,1 millones de parados.

    Y el precio es considerable. Cada uno de los empleos generados a través del Plan-E costará casi 37.000 euros. Esa cifra es 15 veces superior a la subvención que el Estado dio en la reforma laboral de 2006 para convertir empleo temporal en fijo.

    Entonces se abonaban 2.400 euros, a razón de 800 al año, lo que garantizaba el empleo, al menos, para tres años, algo que los proyectos presentados por los ayuntamientos ni siquiera acarician, ya que, como tarde, habrán de finalizar en marzo de 2010.

    Por ahora, informó ayer el Ministerio de Administraciones Públicas, que es el encargado de gestionar el Fondo Estatal de Inversión Local, se ha dado el visto bueno a 7.376 proyectos, de los más de 12.000 que, según dijo la ministra Elena Salgado, han llegado a su sede. El montante que deberá desembolsar el Estado asciende, hasta la fecha, a 3.155 millones de euros, pero las solicitudes elevan el total a 4.000 millones.

    Y eso que únicamente se han recibido peticiones de 2.950 ayuntamientos, de los más de 8.000 municipios con los que cuenta nuestro país.La cantidad máxima que el Gobierno estipuló en este programa -el que más dinero costará del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo- es de 8.000 millones de euros.

    Los 7.376 proyectos adjudicados (con el citado gasto de 3.155 millones) permitirán la generación de 85.450 empleos, lo que arroja un desembolso de 36.922 euros por cada parado que salga de las listas del Inem y se incorpore al Plan-E.

    Los ayuntamientos deben acompañar a cada una de sus solicitudes una memoria de los nuevos puestos de trabajo que la iniciativa contribuirá a generar.

    El debate está en la idoneidad y conveniencia de los proyectos aprobados, buena parte de los cuales está lejos de generar obras que ahonden en la mejora de la productividad y la competitividad de la economía española.

    Así, entre las obras ya adjudicadas se suceden los acondicionamientos y mejoras de los cementerios de un buen número de municipios.Las nuevas sepulturas, nichos y panteones figuran entre las prioridades de los gobernantes.

    Hay otros, eso sí, que prefieren gastar el dinero que les dará el Estado central en proyectos que disfrutarán los vivos. En este caso aparecen como los principales, sobre todo si practican deporte; aunque es dudoso que, más allá de aligerar las listas del desempleo, contribuyan a mejorar el patrón productivo del país. Es el caso de muchos campos de fútbol de tierra que serán cambiados por otros de hierba artificial, la construcción de pistas de pádel (algunas incluso con paredes de vidrio, frente a las más baratas de piedra) o SPA rurales.

    Los contribuyentes se pueden preguntar para qué quieren en Grañén (Huesca), un reloj solar que costará 52.000 euros o el número de practicantes de skate-board en Marbella (Málaga), a los que por 58.000 euros se les «adecuará» esa zona de ocio. En La Coruña disfrutarán de una nueva sala de musculación por 99.199 euros y en Osa de la Vega (Cuenca) de un gimnasio que costará 63.200 euros.

    La gran ventaja para los ayuntamientos es que no tienen que adelantar ni un euro. Es más, con la simple adjudicación del proyecto ya reciben de las arcas públicas el 70% del coste del mismo, mientras que el 30% restante se entrega a la finalización de las obras.

    Pero ni así se consigue que no haya quien piense en seguir recaudando.O, en caso contrario, ¿para qué quiere el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, construir un nuevo depósito de vehículos? Que se vayan preparando los amantes de la doble fila y el aparcar donde se pueda en la capital de España, porque la ciudad tendrá en breve nuevas dependencias para albergar sus coches.

    Los ayuntamientos han de ser ágiles porque hay fechas tope. La primera, el 24 de enero, para presentar los proyectos. Y la segunda, marzo de 2010, para que las obras estén finalizadas. En esa fecha, el Gobierno espera que la economía ya esté en una senda de recuperación, con lo que no necesitaría estos proyectos para reducir las listas del paro.

    El problema es que, mientras tanto, este plan habrá costado alrededor de ocho décimas de déficit público y habrá generado un endeudamiento adicional que los ciudadanos deberán sufragar con sus impuestos.

    Pistas de pádel, un aula de musculación, un órgano…

    J. M. / Madrid

    Cuando todos los proyectos municipales que se hayan acogido al plan de Zapatero se hayan terminado, no habrá pueblo que no tenga un nuevo cementerio con nichos remodelados, los vestuarios de los campos de fútbol de Primera Regional serán como los de la Champions y en cualquier lugar de Castilla podrá surgir un campeón de pádel. En esto, y en campos de hierba artificial, alumbrado público y hogares del pensionista se quieren gastar los ayuntamientos el dinero. Hay propuestas rocambolescas:

    Novelda (Alicante) quiere construir el primer órgano musical de piedra del mundo. Costará 150.000 euros.

    Calahorra gastará casi dos millones en cubrir el frontón.

    Membrilla tendrá un aula de musculación por 50.000 euros.

    Varios pueblos harán pistas de skate. La de Fabero, en El Bierzo, valdrá 180.000 euros.

    En Lepe serán los nuevos ases del balompié. Su ciudad del fútbol costará cuatro millones. En Torrevieja, para jugar al rugby gastarán otros dos.

    JUAN EMILIO MAILLO
    El Mundo

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