Categoría: Noticias

  • Conflicto laboral en la Cofradia de Cambados

    Un conflito laboral estase a aproximar á confraría de Cambados. O sindicato Comisións Obreiras está disposto a convocar unha folga entre os traballadores do pósito como medida de protesta pola negativa do patrón maior e o seu cabildo a negociar o convenio colectivo. Están por concretar aínda aspectos como a data en que se vai a realizar a protesta ou o alcance da mesma; se serán paros puntuais ou unha folga xeral.

    O que si teñen claro desde CCOO é que non van esperar de brazos cruzados pois, afirman, levan dez meses solicitando ao patrón maior «intentos de diálogo» que non chegan. Desde Comisións, que conta co único delegado sindical que hai na confraría, sosteñen que o convenio que se está aplicando aos seus traballadores non se corresponde coa realidade deste tipo de entidades; o convenio que está rexendo é o de oficinas cando, hoxe, a realidade laboral dos pósitos vai moito máis alá do ámbito administrativo: lonxa, vixilancia e outros servizos.
    CCOO asegura que esta situación está levando á «infravaloración e discriminación entre o persoal ao non aplicarse as mesmas condicións para todos» e está provocando irregularidades na maioría das nóminas.
    Os representantes dos traballadores Diana Dieste e Quique Iglesias compareceron onte en roda de prensa xunto ao sindicalista Ramón Bo para denunciar, entre outras cuestións, a actitude «caciquil» que está demostrando o patrón maior, Benito González, ao tratar de dilatar, desde fai case un ano, a negociación colectiva. Só houbo unha reunión, o 1 de abril, que non serviu para achegar posturas, sosteñen. O inminente proceso electoral que se vai a vivir no pósito podería demorar, aínda máis, a solución a esta situación, por iso é polo que desde o sindicato decidan ir máis aló e, tras facer público o problema, o próximo paso será comunicarllo a Inspección de Traballo, a Consellería de Pesca e o Concello de Cambados. En caso de non recibir unha resposta satisfactoria por parte dos dirixentes do pósito adoptaranse outras medidas de presión máis contundentes. Os traballadores quixeron deixar claro que non teñen «afán de perxudicar aos mariñeiros», colectivo que sería o máis afectado en caso dunha folga na lonxa ou dos vixiantes. «Os mariscadores non saben a realidade que hai na confraría», apostillaba onte Quique Iglesias.
    A confraría de San Antonio de Cambados conta con 23 traballadores e factura oito millóns de euros ao ano. «*É unha dás empresas máis importantes de Cambados e lle esiximos ao patrón maior que cumpra coas esixencias dun empresario. Non pode escapar ás nosas reclamacións», indicou Iglesias.

  • Los trabajadores se vuelven más conservadores ante la crisis

    ¿Cómo afecta la crisis a la percepción que los trabajadores tienen de su empleo? ¿Qué piensan las distintas generaciones sobre su trabajo? Éstas y otras cuestiones se han analizado en una nueva edición del estudio ‘El mundo del trabajo’

    • Los aspectos intangibles pierden peso frente a la estabilidad laboral
    • Los trabajadores valoran más el salario que la formación, el teletrabajo o el horario flexible

    ¿Cómo afecta la crisis a la percepción que los trabajadores tienen de su empleo? ¿Qué piensan las distintas generaciones sobre su trabajo?

    Éstas y otras cuestiones se han analizado en una nueva edición del estudio ‘El mundo del trabajo’ que Randstad, el grupo holandés de recursos humanos y soluciones de trabajo, ha publicado recientemente. Dicho estudio se centra en el análisis de las inquietudes de trabajadores y jefes en su entorno laboral a través de una encuesta realizada a sus empleados.

    La principal conclusión es que los trabajadores no se muestran muy seguros ante los cambios y, durante el último año, han optado por reflexionar sobre la estabilidad de su situación laboral.

    Aspectos que retienen a los empleados ‘El mundo del trabajo’ indaga en las distintas variables que pueden retener a un empleado en su puesto y analiza cómo esas variables han cambiado en los últimos años debido a la desaceleración económica. Según el informe, lo más importante para los empleados es tener un sueldo competitivo (así lo afirma un 72% de los encuestados), mientras que otras variables pierden importancia.

    Además, dos de cada tres trabajadores (67%) opinan que desempeñar un empleo que les satisfaga es importante, pero este indicador disminuye cuatro puntos respecto a la opinión de hace dos años. También se ha producido un descenso en la importancia que tienen los compañeros (62%), realizar un trabajo desafiante (54%) o trabajar en una compañía con una ética similar a la del trabajador (50%).

    Asimismo, el estudio de Randstad pone de manifiesto que los aspectos menos intangibles del puesto de trabajo han descendido en la valoración general dada por los empleados. Por ejemplo, sentirse valorado (76%), sentirse reconocido (66%) y trabajar en un ambiente de apoyo (60%) continúan en el top de los elementos que hacen feliz a un trabajador, pero pierden 10 puntos de importancia respecto a la última edición del informe. Esto sugiere que el funcionamiento de la situación económica empaña el buen funcionamiento del entorno de trabajo actual.

    La retención pierde importancia
    En la pasada edición del informe, el 30% de los trabajadores pensaba que motivar y retener a la plantilla era lo más importante. Hoy esa cifra desciende hasta el 22% y en la primera posición de los retos del entorno laboral se sitúa contratar a los empleados adecuados.

    Sin embargo, en la actualidad los profesionales creen que no es un buen momento para cambiar de trabajo. El 60% de los trabajadores y de los jefes tiene previsto quedarse en su actual empleo.

    La satisfacción de los empleados aumenta

    En los últimos dos años, la satisfacción de los empleados ha aumentado respecto a:

    • – Número de horas trabajadas: un 50% está contento, un 12% más que en 2006.
    • – Oportunidad de aprender algo nuevo: un 40% está satisfecho, un 13% más que en 2006.
    • – Cantidad de trabajo que pueden manejar: 38%, un 8% más que en 2006.
    • – Nivel de compensación: 29%, un 8% más que hace dos años.

    Sin embargo, la satisfacción sigue siendo mucho más alta entre los jefes que entre los empleados, entre 8 y 15 puntos de diferencia según las cuestiones.

    Diferencias por generaciones
    Los trabajadores de la ‘Generación Y’ (nacidos entre la década de los 80 y el año 2000) están creciendo, convirtiéndose en más pragmáticos y sus expectativas están evolucionando. Los trabajadores de la ‘Generación X’ (nacidos entre 1961 y 1980) invierten más en mantener su situación profesional que en cambiarla. Por su parte, los “babyboomers” (los nacidos entre 1945 y 1960) se sienten los portadores de la cultura corporativa, legal e histórica. Ellos demandan el reconocimiento de su contribución al trabajo, pero sienten la presión de la desaceleración económica, que puede destruir sus planes de jubilación.  

    RANDSTAD
    Más de 45 años ofreciendo soluciones de trabajo y servicios de recursos humanos han convertido a Randstad en una de las multinacionales más relevantes de su sector. El grupo está presente en 20 países y es líder en Alemania, Bélgica, Holanda, Polonia y en el sudeste de Estados Unidos. Con 2.883 oficinas distribuidas por Asia, Europa y Norteamérica, y más de 17.000 empleados la compañía hace posible que cada día cerca de 370.000 personas encuentren trabajo. Randstad está presente en España desde finales de 1993 y está representada por cinco marcas – Randstad Work Solutions, Randstad Inhouse Services, Randstad Search & Selection, Randstad HR Solutions y Randstad Project Services – que centran su negocio en cuatro actividades claramente diferenciadas: Trabajo Temporal, Consultoría de Selección, Soluciones de Recursos Humanos y Servicios. En julio de 2004 nació la Fundación Randstad por la Igualdad de oportunidades en el empleo. Randstad está incluida en los índices Dow Jones Sustainability World y Dow Jones Stoxx Sustainability. Desde el pasado mes de mayo Randstad, Select, Vedior y Expectra se han unido para formar la segunda empresa de recursos humanos a nivel mundial y primera en Iberia.

  • CCOO reclama al Ministerio de Trabajo datos veraces sobre la tasa de cobertura de la protección por desempleo

    Los Servicios Públicos de Empleo registraron en agosto 103.085 parados más que en el mes anterior, lo que sitúa la cifra global de desempleados registrados en 2.530.001 personas.

    La subida se sigue concentrando –como en los últimos meses- en los hombres (76.089 parados más), aunque las mujeres también registran un aumento significativo (26.996 paradas), en comparación con los ocurrido en los últimos meses. En volumen los mayores de 25 años (91.531) son los más afectados, aunque en términos relativos los jóvenes experimentan un crecimiento similar (4,16%). Asimismo, en volumen los principales afectados son los españoles (89.245), aunque los extranjeros registran un mayor crecimiento relativo (5,19%). Los servicios (46.344) y la construcción (38.531) son los principales responsables de la subida intermensual, afectando el aumento del paro a todos los sectores incluido el colectivo de ‘personas en busca de su primer empleo’.

    En términos anuales, el ritmo de crecimiento del paro registrado se siguió acelerando en agosto (24,74%). Hay 501.705 parados más que hace doce meses, de los cuales el 72% son hombres. El paro se acelera en agosto, para ambos sexos y en todos los sectores de actividad. Los hombres siguen siendo los protagonistas de su aumento, pero poco a poco –según se generaliza la crisis- las mujeres empiezan a sufrir también sus consecuencias.

    CC.OO. insiste, ante las malas perspectivas futuras del mercado de trabajo, en la necesidad de que los esfuerzos económicos (públicos y privados) se pongan al servicio de la actividad y la inversión productiva. Asimismo, los instrumentos de protección social y los servicios públicos de empleo deben ponerse al servicio de las personas desempleadas para mantener los estándares de cohesión social y no generar nuevas desigualdades. Todos los niveles de la administración deben ponerse a trabajar en estos objetivos que son los que de verdad afectan e importan a la ciudadanía.

    CC.OO. quiere también volver a reclamar al Ministerio de Trabajo e Inmigración que corrija el dato de ‘tasa de cobertura por desempleo’ que publica, porque aunque, efectivamente, ésta ha mejorado en los últimos años, en ningún caso se sitúa en el 89% difundido por el Ministerio, a la vista del 1.773.425 beneficiarios de prestaciones y de los 2.530.001 parados registrados por el  Servicio Público de Empleo.

    CCOO

  • Regreso a la austeridad

    La economía se ha apoyado durante décadas en un consumo siempre al alza – Algunos abogan por un modelo más responsable aunque frene el crecimiento.

    03-09-2008 – A pesar del miedo cerval que pueda provocar, la etimología de crisis remite, simple y llanamente, a un proceso de cambio. Y eso, poco más o menos, es lo que va a suceder también esta vez. Las turbulencias financieras internacionales han contaminado ya a las grandes economías occidentales, y es cuestión de tiempo que acaben afectando también a los países emergentes. Eso vale también para todo tipo de economías familiares, para todo tipo de bolsillos. Tras una década de fenomenal crecimiento, llegan las vacas flacas. Hay que apretarse el cinturón. La cuesta de septiembre exige siempre ahorrar más, consumir menos. Esta vez la coyuntura obliga. Pero los excesos suelen provocar reacciones fuertes. Precisamente ahora, algunos expertos se preguntan si podemos crecer hasta el infinito sin hipotecar las posibilidades de las generaciones futuras. Si no estamos consumiendo demasiado. Si la voracidad del crecimiento no debería dejar paso a un modelo económico menos perverso, más humilde, con menores desequilibrios.

    Atendiendo a las grandes cifras de la economía española, parece evidente que el cambio está ahí, obligado por las circunstancias. La crisis ha sido un latigazo tremendo para las ventas del comercio (caen más del 5%), para las ventas de coches (caen más del 40%) y para las de pisos (las preventas se han desplomado a un ritmo casi del 80% tras años de empacho inmobiliario). La amenaza del paro vuelve a planear sobre la economía española, tras unos años en los que parecía que el pleno empleo dejaba de ser una utopía. Las consecuencias las notan las arcas del Estado (que ha vuelto al temido déficit público tras años de superávit) y los resultados de las empresas (con retrocesos en los beneficios por primera vez en cuatro años). Y lógicamente, la cuenta corriente del consumidor de a pie. En España, en Estados Unidos y en China.

    De los grandes datos a los más pequeños: según un estudio de la Unión de Consumidores (UCE), las familias españolas gastarán de media entre 223 y 1.640 euros por hijo en la vuelta al colegio. Una diferencia considerable que depende básicamente de la elección entre un centro público, concertado o privado y de la comunidad autónoma en que se reside. Sin embargo, también hay otros factores. La UCE incluye en su cálculo los libros de texto, los cuadernos, el comedor, el uniforme, el transporte escolar y la matrícula y advierte de que a esos gastos se suelen sumar mochilas, bolígrafos, actividades extraescolares y material de apoyo. ¿Qué hay que hacer, entonces, para no tirar la casa por la ventana? Los expertos aconsejan por ejemplo aprovechar las becas y ayudas para comprar libros, emplear los manuales utilizados por hermanos mayores, no dejar la compra de todo el material para los últimos días, huir de las marcas anunciadas en televisión (las llamadas marcas blancas reducen hasta un 30% el gasto), evitar los créditos rápidos que, a medio plazo, pueden poner en jaque la economía familiar. ¿Recomendaciones de perogrullo? No tanto, cuando los hábitos de consumo adquiridos en los últimos años en miles de hogares han hecho de las compras una actividad irreflexiva.

    «Los consumidores estadounidenses no están acostumbrados a las crisis; en especial a las que suponen consumir menos», decía hace un par de meses The Economist ante las más que previsibles consecuencias de las turbulencias financieras. Tras una década y media de sensacional bonanza, tampoco los españoles tienen la costumbre de levantar el pie del acelerador, en este caso de la tarjeta de crédito. Pero la coyuntura obliga. Y ése justamente es ahora parte del debate económico. Del cambio que se avecina.

    La cuestión gira en torno a si todavía es posible educar para conseguir un consumo distinto, más reducido y responsable. En ese caso, ¿estaríamos asistiendo a una vuelta hacia los hábitos más sobrios de antaño? En opinión del economista y antropólogo francés Serge Latouche, defensor de la llamada teoría del decrecimiento, ése sería incluso el escenario más deseable. «El decrecimiento representa una tercera vía, el camino de la sobriedad libremente elegida. Por esa razón necesitamos inventarnos otra manera de relacionarnos con el mundo, con la naturaleza, los objetos y los seres humanos. Las sociedades que consiguen limitar su capacidad de producción de forma voluntaria son también las sociedades más felices», sostiene.

    No es tan sencillo, claro. La gran mayoría de los economistas no comparte esa postura, que muchos consideran casi panfletaria. La reflexión teórica tiene sentido, sin duda, pero en el mundo hay 1.400 millones de pobres que viven con menos de un euro al día. «¿Cómo les decimos a toda esa gente que el mundo debe dejar de crecer, aunque eso suponga eliminar de un plumazo la única posibilidad que tienen de salir de la miseria?», se pregunta el economista José Carlos Díez. «Es evidente que el modelo tiene agujeros enormes donde cabe el exceso, la desigualdad, el enorme riesgo para el medio ambiente… Pero el capitalismo no ha dejado de ser, a pesar de muchos intentos, el menos malo de los modelos económicos conocidos», afirma. Y pone un ejemplo de los peligros del decrecimiento. «Millones de chinos están pasando de las áreas rurales a la ciudad, y eso no va a cambiar. Pero si China deja de crecer al ritmo que mantiene -en torno al 8%-, Shanghai se convertirá en el próximo México DF».

    El catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona Josep Oliver abunda en ese argumento. «La reflexión académica tiene sentido, ante el uso abusivo de los recursos naturales, en especial de los energéticos. ¿Pero cómo les dices a los chinos y a los indios que dejen de crecer cuando Europa y EE UU llevan 200 años de crecimiento sin control y sin plantearse hasta prácticamente ayer mismo las gravísimas consecuencias para el medio ambiente? Esa teoría la puede entender la clase acomodada de un país rico, pero no la gente que vive rozando la línea de la pobreza y que tiene legítimas aspiraciones de salir del fango», dice.

    El debate sólo tiene sentido asociado a una reflexión sobre la distribución de la riqueza y de la renta. «No se pueden plantear el crecimiento cero o el decrecimiento con los niveles actuales de pobreza. Pero sí se puede discutir la posibilidad de mantener este ritmo de crecimiento sin tanta agresividad», apunta Oliver, que cita varios ejemplos sobre lo que se puede hacer. Un botón: Francia y Alemania han prohibido las bolsas de plástico en los supermercados. «Tal vez no sea mucho, pero ése es el camino», apostilla.

    Las leyes del mercado no suelen atender a esa dimensión moral de la economía. Pero los economistas sí han incorporado estos elementos a su analisis. En su último libro -La ciencia humilde. Economía para ciudadanos-, el profesor Alfredo Pastor asegura que no es un drama tener una economía estacionaria. Muchos otros autores han reflexionado en los últimos años sobre la fascinación por el cuento del crecimiento económico, que no es, ni mucho menos, un debate nuevo: el Club de Roma conmocionó a la opinión pública allá por 1972 con Los límites del crecimiento, una obra que venía a decir que una economía que quiere crecer exponencialmente, nutriéndose de unos recursos finitos, está abocada al colapso, con soluciones como frenar el desarrollismo o el derroche consumista. Casi cuarenta años más tarde, la vida sigue igual.

    Pero esta vez la situación económica obliga a modificar algunas cosas. Se trata de un cambio forzado, pero de un cambio al fin y al cabo. Ante la desaceleración de la economía española -y de todas las de su entorno-, es inevitable limitar el consumo personal y familiar. Algunas de las pruebas más recientes: los españoles han invertido alrededor del 8% menos que el año anterior en sus vacaciones y reducido el gasto en las rebajas en un 15%, según cálculos de la compañía aseguradora Europe Assistance y de la Federación de Usuarios Consumidores Independientes (FUCI). Por dos razones: bien porque no se dispone de suficiente dinero y resulta más complicado pedir créditos, o bien porque las expectativas son peores. Los índices de confianza del consumidor están bajo mínimos.

    También el último informe sobre los nuevos modelos de consumo en España del Consejo Económico y Social -órgano consultivo del Gobierno- reconoce que el escenario puede cambiar. «Los acontecimientos de mediados de 2007 en los mercados financieros, como consecuencia de la crisis subprime en EE UU, han determinado un cambio en el sesgo de la política crediticia de las entidades españolas», sostiene el informe. En otras palabras: los bancos conceden menos créditos, y eso restringe el consumo de forma automática, en un final abrupto de lo que durante mucho tiempo se conoció como tirar de la visa.

    Las razones son conocidas: tras años con los tipos de interés en mínimos, la escalada del Euribor ahoga financieramente a muchas familias, con las hipotecas por las nubes. La subida de los alimentos, la energía y la gasolina, lo mismo. La solución no es otra que gastar menos. Sobre todo si las perspectivas laborales apuntan a un incremento del paro hasta niveles del 13% en España el próximo año. El problema, otra vez, son los excesos: los políticos piden a los ciudadanos que consuman para evitar una recesión como la que durante años ha vivido Japón, donde tras la explosión de la burbuja inmobiliaria la gente dejó de comprar y empezó a ahorrar en exceso ante el empeoramiento de las expectativas. Los problemas de no consumir (o ahorrar demasiado) pueden ser aún más graves que los de consumir en exceso: despidos masivos, cierres de empresas y enormes pérdidas para el sector privado. Aunque tampoco hay que caer en excesos apocalípticos: Japón está en vías de salir de esos problemas y sigue siendo la segunda economía mundial. Los expertos relativizan esas posibles consecuencias. La realidad, también. Los más agoreros conceden que la economía española se recuperará a mediados de 2009.

    Pero el cambio de ciclo exige respuestas inmediatas. ¿Existen soluciones a corto plazo para limitar los gastos? Lo más práctico es seguir los consejos de asesores y expertos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) difundió este verano una herramienta tan sencilla como efectiva para calcular qué tarifa eléctrica puede interesar a cada hogar como medida frente al incremento de la factura. «La subida del precio de la luz, junto con otros muchos aumentos de precios de servicios básicos, va a producir una merma importante en la renta disponible de las familias», señala la OCU. En realidad, para ahorrar bastaría con trasladar una parte del consumo doméstico de energía a la noche. Además, la OCU recomienda adaptar los hábitos a la crisis, por ejemplo, regulando el termostato del aire acondicionado para que la temperatura no baje de 22 grados, instalar doble acristalamiento y aislar los techos, utilizar bombillas de bajo consumo y apagar los aparatos eléctricos que no se estén utilizando, ya que el stand by consume.

    Quizás a estas tendencias de menor consumo cada vez más asentadas se deba el éxito, en los últimos años, de iniciativas que intentan sortear con ingenio los gastos cotidianos con trucos y consejos desde un blog o una página web. Es el caso de Juan Manuel Sánchez, quien, a finales de 2006, lanzó el sitio Sindinero.org. Sánchez empezó invirtiendo algunos meses en «rastrear el ciberespacio en busca de ofertas y recomendaciones prácticas que pudieran ser útiles a todo el mundo». No se trata de encontrar el clásico chollo. Porque uno de los objetivos de este madrileño, que en el pasado trabajó en el sector inmobiliario, consiste en fomentar el mínimo consumo. Desde una consulta financiera o sanitaria hasta algunas pistas para reparar una cisterna, fabricar una cocina solar o arreglar el cable de una plancha, pasando por ofertas de ocio gratuitas, viajes o trueques, todo, o casi todo, se puede conseguir. En particular, si cada usuario aporta su granito de arena con un consejo o un truco. Decenas de portales de ayuntamientos, comunidades autónomas y ONG ofrecen también recomendaciones sobre consumo responsable.

    No hay fórmulas mágicas. Pero es evidente que los consumidores empiezan a pensar en esas cosas. Tal vez así se consigan responder cabalmente algunas preguntas básicas, en opinión de Latouche, quien a su vez suele citar a Woody Allen: «¿Adónde vamos? ¿De dónde venimos? Pero, sobre todo: ¿Qué hay para cenar hoy?»
    Pistas para subir la cuesta

    LA COMPRA

    – Intente optar por los productos de temporada. Aunque es fácil encontrar en el mercado todo tipo de productos en cualquier mes, los precios son mucho más bajos en el género de temporada.

    – Las ofertas suponen un beneficio real para el consumidor sólo si saben aprovecharse. En el caso de los productos no perecederos se debe optar por adquirir más de una unidad.

    – En la medida de lo posible, es recomendable comprar en más de un establecimiento: es la forma más práctica de comparar precios y aprovechar ofertas.

    EN CASA

    – Entre los fogones, la olla exprés es la mejor opción para ahorrar energía.

    – Use los termostatos para que los radiadores se apaguen cuando se alcanza la temperatura deseada. Aíslen bien la casa, porque así se puede ahorrar hasta un 30% de energía.

    – Es recomendable no poner la lavadora hasta que esté llena. Opten por lavar en frío si es posible y prescindan habitualmente del prelavado.

    DURANTE EL OCIO

    – A la hora de organizar sus ratos libres, piensen en las numerosas actividades que son gratuitas o muy baratas: paseos, excursiones, museos…

    – Utilicen preferentemente el transporte público. Cuando se usa un vehículo propio, se consume más combustible si se conduce por encima de los 100 kilómetros por hora, si se dan frecuentes acelerones y si se carga el coche excesivamente o con pesos innecesarios.

    – Intenten evitar en lo posible las compras a plazos. Son una de las mayores trampas para el endeudamiento de las familias, ya que generan expectativas que después cuesta mucho satisfacer. Sin contar el sobreprecio de los intereses.

    – No olviden sus impuestos: es recomendable y relativamente sencillo informarse de todas las deducciones fiscales y beneficiarse de ellas.

    F. MANETTO / C. PÉREZ
    El Pais


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  • La banca tiembla tras el dato del paro: el peligro ya no son los ladrilleros, sino los hipotecados

    El impacto de la morosidad de los particulares puede ser infinitamente superior al de las empresas inmobiliarias que copan los titulares estos días. “Hasta ahora, hemos visto morosidad en los inmigrantes y en los promotores inmobiliarios, pero ahora empieza la de los españoles y las pymes, que puede ser una avalancha”.

    03-09-2008 – El horrible dato de paro de agosto conocido ayer no sólo provocó sudores fríos a nuestros gobernantes, sino también a las entidades financieras. La razón es que todos esos parados van a tener serias dificultades para devolver sus créditos ahora que no tienen trabajo -nitampoco muchas perspectivas de encontrar otroa corto plazo-. Situación especialmente grave en las hipotecas, muchas de ellas por valores muy superiores al valor actual de las viviendas y cuya letra mensual supone un porcentaje excesivo de los ingresos que percibían estos trabajadores… cuando trabajaban.

    Todo eso se traducirá inevitablemente en un fuerte aumento de la morosidad. Y el impacto de la morosidad de los particulares puede ser infinitamente superior al de las empresas inmobiliarias que copan los titulares estos días: Reyal Urbis, Colonial, Aisa, etc. “Hasta ahora, hemos visto morosidad en los inmigrantes y en los promotores inmobiliarios, pero ahora empieza la de los españoles y las pymes, que puede ser una avalancha”, explica otra fuente del sector.

    «La morosidad o el concurso de acreedores de las inmobiliarias es muy llamativa porque son miles de millones de euros de golpe, pero está muy repartida entre los sindicatos bancarios y muchas entidades ya han provisionado el grueso de esas deudas», explican en una tercera entidad. «El peligro de verdad es el aumento del paro, que puede provocar una escabechina en las cuentas de los bancos», añade esta fuente. De hecho, el discurso de la banca antes del verano era que todo iría bien mientras no se disparase el paro.

    La morosidad puede alcanzar el 3%

    Esa espiral de la morosidad ya se está produciendo – «están entrando en mora créditos a espuertas», afirma gráficamente una fuente del sector-, como ya adelantó El Confidencial en julio, aunque no empezará a reflejarse hasta las cuentas del tercer trimestre de las entidades. Pero que está ahí: por ejemplo, ayer Standard & Poor’s puso en vigilancia negativa el rating de la CAM por el deterioro de sus activos (es decir, de sus créditos).

    Igualmente, Caja Castilla La Mancha presentó ayer una tasa de morosidad del 2,99% en sus resultados semestrales. El 2% era el nivel maldito que ninguna entidad quería superar. A partir de ahí vienen los verdaderos problemas, ya que las entidades tienen que cargar el 25% del crédito impagado a pérdidas (provisiones específicas) cuando lleva tres meses, según las nuevas normas contables de Basilea II (antes eran12 meses).

    Las previsiones de distintas instituciones -CECA, La Caixa- antes del verano apuntaban a una tasa de mora del 2% para este año en el conjunto del sistema, pero informalmente circulaban previsiones del 2% para los bancos y del 3% para las cajas. Ahora, después de las vacaciones, las fuentes consultadas reconocen que «seguramente será más».

    Las provisiones pueden no ser suficientes

    Con una morosidad del 3% en 2008, cobrarían fuerza los temores del sector de que la crisis se puede comer las provisiones genéricas, el famoso colchón que les obligó a dotar el Banco de España durante los años de vacas gordas. Aunque el discurso oficial es que el colchón es más que suficiente para aguantar la crisis, hay entidades que reconocen fuera de micrófono que las cosas pueden empeorar mucho: «Dependerá de lo que dure la crisis y del caso concreto de cada entidad,pero, tal como se están poniendo las cosas, es probable que lasprovisiones se acaben antes que la crisis»

    “Lo importante no es la morosidad en sí, sino la pérdida esperada. La morosidad va a subir por fuerza con el estancamiento del crédito (no sube el denominador, que es el crédito, y suben los impagos, el numerador), así que lo que importa es el coste del recobro”, explica otro experto en banca. Y para rebajarlo, las entidades han empezado a tomar medidas como la venta de su cartera de créditos morosos con fuertes descuentos (hasta el 60%) y la preparación de fuerzas especiales de recobro, que antes se dedicaban a la concesión de créditos.

    Eduardo Segovia

    Cotizalia


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