Categoría: Noticias

  • Trabajo quiere que los desempleados trabajen en actividades de interés colectivo mientras estén en paro

    Dice que los datos de agosto reflejan la «gravedad» de la situación y admite que el ascenso del desempleo aún no ha tocado techo.

    03-09-2008 – El Ministerio de Trabajo e Inmigración quiere que los desempleados trabajen en actividades de interés colectivo, como la prevención de incendios, la rehabilitación de viviendas sociales, la conservación de espacios naturales o determinados servicios a la comunidad y a colectivos con dificultades, durante el tiempo que permanezcan en paro.

    La idea forma parte del plan de empleo para 2009 que recientemente anunció, en una entrevista con Europa Press, el ministro del ramo, Celestino Corbacho, y que su Departamento piensa proponer a sindicatos y empresarios con el objetivo de dar una ocupación a un mínimo de 100.000 desempleados, procedentes fundamentalmente de la construcción y las industrias y servicios ligados al mismo, pues es este sector el que está disparando las cifras de desempleo.

    En la rueda de prensa de presentación de los datos de paro y afiliación a la Seguridad Social del mes de agosto, la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, explicó que este plan consistiría en reorganizar los programas que prestan actualmente los servicios públicos de empleo (el antiguo Inem) para facilitar que los parados trabajen en alguna actividad de interés colectivo durante su estancia en el desempleo, combinando así formación con una ocupación.

    Corbacho ya avanzó que este plan iba a suponer una «revisión y puesta a cero» de todos los programas de empleo vigentes, creados en un momento en el que la situación económica era «totalmente diferente» a la actual.

    El secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, también presente en esta rueda de prensa, precisó que este plan no es una decisión en firme, sino una propuesta que se va a discutir en el marco del diálogo social con sindicatos y empresarios y en la que están trabajando otros Ministerios.

    Durante su valoración de los datos de desempleo de agosto, Rojo admitió que el ascenso del paro aún no ha tocado techo y que la situación es «preocupante, grave, compleja y difícil». Aunque de momento se mantienen las previsiones realizadas por el Ministerio de Economía (tasa de paro del 10,4% este año y del 12,5%), Rojo no descartó que éstas se modifiquen con el paso del tiempo.

    «Vamos a seguir en un periodo duro, de dificultades, en el que es imprescindible dar cobertura a los parados y ayudarles a transitar desde el desempleo al empleo», manifestó la responsable de Empleo.

    SENTIRSE DE UTILIDAD.

    Para conseguir este objetivo, Rojo cree que la permanencia en el desempleo debe ser útil, de forma que sea aprovechado por los parados para mejorar sus competencias profesionales, su formación, el uso de nuevas tecnologías. «Las personas activas son más empleables que las que están a la espera», enfatizó la secretaria general de Empleo, afirmación que se vio respaldada por Granado, que destacó que los nuevos parados, la mayoría varones procedentes de empleos de baja cualificación, van a tener que buscar trabajos diferentes a los que han perdido.

    Rojo señaló que el origen del repunte del desempleo se halla en el ‘parón’ de la construcción y de los servicios vinculados al mismo, ya que se sigue creando empleo en otras actividades, como los servicios sociales o las telecomunicaciones. «Lo preocupante es que la caída de la construcción todavía no ha tocado fondo», reconoció.

    La intención del Ministerio, compartida por los agentes sociales, es adecuar y modernizar los servicios públicos de empleo para facilitar ese tránsito desde el paro a una ocupación y ayudar a mejorar profesionalmente a los que ya tienen un puesto de trabajo. Ello, apuntó Rojo, requerirá cambios legales, tecnológicos y culturales, así como una mayor coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas, pues los servicios de empleo están descentralizados.

    Al mismo tiempo, insistió la responsable de Empleo, el acceso a la formación tendrá que flexibilizarse y se deberá permitir que determinados conocimientos y experiencias sean convalidados por el sistema educativo, aspecto en el que ya está trabajando el Ministerio de Educación junto con el de Trabajo.

    LA AFILIACIÓN ACABARÁ 2008 EN POSITIVO.

    En cuanto al descenso en más de 244.000 personas de la afiliación media en agosto, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, reconoció que se trata de una caída «algo superior» a la de igual mes del año pasado (-206.000 ocupados), aunque la atribuyó en su mayor parte al fin de aquellas actividades ligadas a la temporada estival.

    De hecho, explicó, los meses de agosto suelen producir unas 200.000 bajas al sistema por la estacionalidad del periodo, situación que se ha repetido este año y a la que se han sumado más de 30.000 bajas fruto de las actuales circunstancias económicas. En cualquier caso, Granado subrayó que el descenso de ocupados de agosto ha sido algo mejor de lo que esperaba el Ministerio e insistió en que la afiliación media cerrará el año en positivo, «un poquito por encima» de los registros de 2007.

    Europa Press


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  • La crisis se ha comido ya el 60% del presupuesto para pagar a los parados

    Hasta junio, se habían consumido 9.186 millones de euros de los 15.777 destinados para el conjunto del año 2008.

    02-09-2008 – El aumento continuado del paro —que en el segundo trimestre ya alcanzaba una tasa del 10,44% según la Encuesta de Población Activa (EPA)— ha disparado el pago por prestaciones de desempleo un 24,4% respecto al cierre de junio del año pasado.

    El volumen de subsidios sufragados por el INEM ha crecido especialmente en las contributivas, es decir, las que se perciben una vez acumulados doce meses de cotización en el sistema de la Seguridad Social.

    Teniendo en cuenta que el pago medio por día que desembolsa el INEM es de 26,49 euros y que, según el último dato de este organismo a fecha de 30 de junio había 1.687.561 beneficiarios inscritos, diariamente se hace frente a pagos por valor de 44,7 millones de euros y, mensualmente, más de 1.341 millones.

     

    Hasta el segundo trimestre, el INEM ya había vaciado alrededor del 60% del presupuesto inicial de gastos en concepto de estas transferencias que partía de 15.777 millones de euros, esto es, 9.186 millones y un 25,7% más respecto al primer semestre de 2007.

    Asimismo, hay que considerar que se esperan más inscripciones, especialmente una vez que concluya el verano, y es más que previsible un incremento en el número de beneficiarios por este concepto. Así las cosas, la cobertura social de los desempleados tendrá que sufragarse con el 40% que queda en la caja, pero las previsiones indican que las cifras pueden andar escasas con un otoño negro en ciernes. Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social, ya estimó graves dificultades en la gestión económica de las cuentas dependientes del Ministerio de Trabajo. No así juzga la situación el titular de esta cartera, Celestino Corbacho, quien ha negado rotundamente la posibilidad del impago y reitera que los subsidios serán prioridad en los Presupuestos Generales del año que viene.

    María L. Nalda

    La Gaceta

  • El agua se convierte en el «oro azul» del siglo XXI

    La sequía y el aumento de la demanda mundial dibujan un futuro inquietante para el preciado líquido.

    02-09-2008 – La mayoría de los analistas coincide: el agua es el petróleo del siglo XXI. El denominado oro azul sigue los pasos de un oro negro que convulsiona los mercados debido a sus limitaciones ante el imparable aumento de la demanda mundial.

    La sequía, la sobreexplotación económica y la mala gestión de recursos han convertido la escasez de agua potable en un grave problema planetario, con un futuro preocupante, debido al constante incremento de la población.

    Como ocurre con el petróleo, el surgimiento de una clase media en Asia seducida por el estilo de vida occidental, caracterizado por el derroche de agua y energía, añade presión sobre el líquido elemento.

     

    El agua cubre el 70% de la superficie de nuestro planeta, pero la utilización práctica es complicada. La purificación del agua de mar es costosa y difícil. El uso industrial es alto, y la agricultura se lleva la mayor parte del consumo de este oro líquido. A medida que crece la población, sube también el volumen de agua utilizado para la irrigación y la producción de alimentos, mientras que el afán de muchos gobiernos por impulsar los biocombustibles como sustitutos del petróleo ha disparado su uso.

    En la actualidad, 1.100 millones de personas carecen de acceso asequible a este recurso, según la ONU, que advierte que si se mantiene el actual ritmo de consumo, el 60% de la población vivirá en regiones con escasez en 2025.

    El cambio climático agrava el panorama, ya que provocará variaciones de hasta el 40% en las precipitaciones, haciendo más duras las sequías e inundaciones, según indicó Kerstin Stahl, investigadora de la Universidad de Freiburg, en la Expo de Zaragoza, dedicada al agua. Mientras, la industrialización, particularmente en países pobres, está contribuyendo a incrementar la contaminación de ríos y acuíferos.

    Pérdidas económicas
    La industria tiembla ante un futuro sin agua. Gigantes como Nestlé, Unilever, Coca-Cola o Danone se están moviendo para recortar la cantidad utilizada en sus plantas y para asegurar un uso futuro del preciado elemento.

    La mala calidad de las aguas también preocupa. La contaminación de los ríos en áreas urbanas costó a China 12.000 millones de dólares sólo en pérdidas de producción industrial.

    La crisis, sin embargo, también abre un buen número de oportunidades. El oro azul es ya un activo de inversión para el futuro. El pasado año, gestoras como Pictet Funds valoraban el sector en 260.000 millones de dólares, con una importante tasa de crecimiento del 6% anual.

    El banco de inversión Goldman Sachs destacaba recientemente las grandes posibilidades en la industria del agua, poniendo como ejemplo el crecimiento experimentado por empresas como la brasileña Sabesp, la inglesa Severn Trent, la estadounidense Pentair, la francesa Veolia o la española Ferrovial.

    El sector cotiza al alza, aunque Golmand Sach aconseja una aproximación ecológica al mercado, ante la impopularidad creciente contra las embotelladoras de agua o las empresas que utilizan el líquido en zonas de escasez. El Banco Mundial cifra entre 60.000 y 80.000 millones de dólares anuales la necesidad de inversión en todo el mundo para cubrir los servicios básicos, aunque la inversión real no llega al 40% de esa cantidad, lo que ofrece una idea de las posibilidades futuras del sector.

    Isabel Rodríguez

    La Gaceta


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  • El modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide

    La economía se ha polarizado a punto tal, que el 10% más rico de la población posee el 85% de la riqueza nacional. Nunca antes el 90% de la población restante había estado tan endeudada, nunca antes había dependido tanto de los ricos.

    02-09-2008

    “El modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide (…). La economía se ha polarizado a punto tal, que el 10% más rico de la población posee el 85% de la riqueza nacional. Nunca antes el 90% de la población restante había estado tan endeudada, nunca antes había dependido tanto de los ricos. El poder de éstos sobrepasa con mucho al que hayan tenido en cualquier época de la que quede constancia estadística. Tiene usted que darse cuenta de que lo que ellos de verdad pretenden es arrasar la Ilustración, terminar con la filosofía moral y los valores sociales de la economía política clásica, que culminaron en la legislación de la Era Progresista, así como en las instituciones del New Deal. No pretenden que la economía sea más igualitaria, y no pretenden compartir poder. La codicia de la elite rica es (como bien observó Aristóteles) infinita. De modo que lo que a usted le parece una violación de los valores tradicionales lo que es, en realidad, es una reafirmación de los valores preindustriales, feudales. La economía está retrocediendo por un camino que lleva a la servidumbre por deudas.”

    Mike Whitney entrevistó de nuevo el pasado 29 de agosto al economista Michael Hudson sobre la crisis económica y financiera mundial y sobre el horizonte político de la misma. La función de la hegemonía del dólar, la polarización social resultante de las dinámicas financieras de las últimas décadas, la interesada incompetencia de los economistas ortodoxos, los silencios de los medios de comunicación, el ataque de fondo a los valores morales y políticos de la Ilustración por parte de una elite ultrrica o el rumbo emprendido por la actual economía hacia una servidumbre por deudas de la población trabajadora: sobre esos y otros temas versa la entrevista. Profundo científicamente, político de cabo a rabo y, como siempre, expedito y original en su forma de argumentar, el respetado experto norteamericano en mercados financieros  y política fiscal sigue ofreciendo análisis económico-políticos tan claros como aleccionadores de la coyuntura económica estadounidense y mundial.

    El déficit por cuenta corriente de los EEUU ronda los 700 mil millones de dólares. Un capital “prestado” suficiente para sufragar el coste de los 120 mil millones de dólares anuales de la guerra en Irak, de todo el presupuesto del Pentágono  –450 mil millones de dólares— y de los recortes fiscales de Bush a los ricos. ¿Por qué el resto del mundo persiste en financiar el militarismo estadounidense a través del déficit por cuenta corriente, o es ello, acaso, la inevitable consecuencia de la desregulación monetaria, de la “hegemonía del dólar” y de la globalización?

    Como expliqué en mi libro Superimperialismo, los bancos centrales de otros países compran dólares, no porque piensenque los activos en dólares son “buena compra”, sino porque si no reciclaran sus excedentes comerciales y los gastos de consumo y militares de los EEUU comprando bonos emitidos por el tesoro norteamericano, por Fannie Mae y por otros, sus monedas se apreciarían respecto del dólar. Eso colocaría a sus exportaciones fuera de los mercados mundiales dolarizados. De modo que los EEUU pueden gastar más y más dinero tan ricamente.

    La solución es: 1) controles de capital, a fin de bloquear los ingresos en dólares; 2) tarifas variables frente a las importaciones procedentes de economías dolarizadas; 3) compra de inversiones estadounidenses en países receptores de dólares (de modo que Europa y Asia usarían los dólares de sus bancos centrales para comprar inversiones privadas estadounidenses según su valor contable; 4) exportaciones subsidiadas a economías dolarizadas con moneda depreciada y respuestas similares a las que adoptarían los EEUU si estuvieran en la posición de un país con excedente de pagos. En otras palabras, Europa y Asia tratarían a los EEUU como los chicos norteamericanos del Consenso de Washington tratan a los deudores del tercer mundo: haciéndose con sus materias primas y con otras industrias suyas, con sus plantaciones exportadoras y con sus gobiernos.

    El economista Henry Liu ha dicho hace poco lo siguiente: “La hegemonía del dólar permite a los EEUU apropiarse indirecta pero substancialmente de toda la economía global, exigiendo la denominación de su propia riqueza en dólares fiduciarios que los EEUU pueden imprimir a voluntad sin apenas castigos monetarios… El comercio mundial es ahora un juego en el que los EEUU producen dólares fiduciarios de incierto valor de cambio y valor intrínseco cero, mientras el resto del mundo produce bienes y servicios que pueden comprarse con dólares fiduciarios a ‘precios de mercado’ fijados en dólares.” ¿Exagera Liu, o es que la Reserva Federal y las elites bancarias occidentales proyectan realmente mantener el control imperial sobre la economía real por la expedita vía de asegurar que el grueso de la energía, de las mercancías y de los bienes manufacturados se denominen en dólares? Si tal es el caso, parecería que el actual “valor nominal” del dólar no importa mucho, mientras siga siendo usado en la compra de mercancías. ¿Es así?

    Henry Liu y yo hemos venido discutiendo eso desde hace unos cuantos años. Estamos completamente de acuerdo. El texto que usted cita da en el clavo. Sus artículos en Asia Times proporcionan un análisis periódico de la hegemonía del dólar.

    Qué relación guarda el estancamiento de los salarios de los trabajadores con la actual crisis crediticia? Si los salarios de los trabajadores se hubieran mantenido a la par con la tasa de producción, ¿no habría sido acaso menor la probabilidad de terminar en una situación como la actual? Y si eso fuera cierto, ¿no deberíamos centrarnos ahora más en la resindicalización de la fuerza de trabajo, en vez de buscar soluciones en el patético Partido Demócrata?

    La crisis crediticia deriva de “la magia del interés compuesto”, esto es, de la tendencia de las deudas a duplicarse y a reduplicarse. Cualquier tasa de interés es un tiempo de duplicación. No hay producción de economía “real” ni excedente económico algunos que puedan aguantar esa tendencia de la deuda a crecer cada vez más rápidamente. De manera que la crisis financiera se hubiera dado de todos modos, independientemente del nivel de los salarios.

    Es muy sencillo: el precio de la propiedad de la vivienda tiende a absorber todo el ingreso personal disponible del propietario. De modo que si los salarios hubieran crecido más rápidamente, el precio de la vivienda, simplemente, habría crecido más rápidamente, en la medida en que los empleados habrían dispuesto de más dinero para sostener hipotecas más onerosas. El estancamiento de los salarios no hizo sino mantener el freno sobre el precio de la vivienda, contribuyendo a que éste se quedara en niveles estratosféricos, y no ionosféricos.

    En lo que hace a los sindicatos norteamericanos, no han sido de ninguna ayuda para resolver la crisis de la vivienda. En Alemania, en donde me hallo precisamente ahora, los sindicatos han patrocinado cooperativas, como solía hacerse antes en Nueva York, con costes bajos para sus miembros. De manera que, en Alemania, los costes de vivienda solo absorben el 20% del presupuesto familiar, la mitad que en los EEUU [en España, el 46,2%; T.]. Imagine qué podría hacerse si los fondos de pensiones hubieran invertido su dinero en construir vivienda para sus contribuyentes, en vez de colocarlo en el mercado de valores para comprar y hacer pujas por las acciones que los altos ejecutivos y otros con información privilegiada vendían.

    Cuando los políticos o los miembros del establishment de la política exterior hablan de la “integración” de Rusia o de China al “sistema internacional”, ¿qué quieren decir exactamente? ¿Quieren decir el sistema denominado en dólares y gobernado por la Fed, el Banco Mundial, el FMI y la OMC? ¿Comprometen los países su soberanía nacional al participar en el sistema económico hegemonizado por los EEUU?

    Por “integrar” entienden absorber, como un parásito integrando al huésped en su propio sistema de control. Lo que quieren decir es que, con las normas de la OMC y del FMI, se prohibirá a otros países llegar a ser ricos por la vía que por la que llegaron a serlo los EEUU en el siglo XIX y a comienzos del siglo XX. Sólo a los EEUU les será permitido subsidiar su agricultura, una suerte de privilegio concedido al veterano de los precios subsidiados. Sólo los EEUU tendrán libertad para aumentar los tipos de interés con objeto de estabilizar su balanza de pagos, y sólo los EEUU pueden dedicar su política monetaria a la promoción del crédito barato y de la inflación de los precios de los activos. Y sólo los EEUU pueden desarrollar un déficit militar, obligando tan ricamente a pechar con ello a los bancos centrales extranjeros de los países recipientes de dólares. En otras palabras, no hay barra libre para los demás países, sólo para   los EEUU.

    Los otros países lo que hacen, en realidad, es ceder soberanía nacional. Los EEUU jamás han ajustado su economía para crear equilibrio con otros países. Pero para ser equitativos, en este respecto, sólo los EEUU actúan plenamente en interés propio. Por mucho, el problema es que otros países no “están jugando el juego”. No están actuando como gobiernos reales. Se necesitan dos para que uno vaya tan ricamente a la suya. Sus gobiernos se han convertido en “habilitadores” de la agresión económica estadounidense.

    ¿Cuál cree usted que sería la reacción de la administración Bush, si un país pequeño, como Suiza, hubiera vendido centenares de miles de millones de dólares de títulos hipotecarios carentes de valor a bancos de inversiones, a compañías de seguros y a inversores de los EEUU? No pleitearía y no exigiría responsabilidades? ¿Cómo se explica que China y las naciones de la UE, que fueron víctimas de ese fraude gigantesco, no hayan boicoteado los productos financieros estadounidenses o exigido reparaciones?

    El derecho internacional no es claro en relación con el fraude financiero. La regla es el clásico caveat emptor. Los inversores extranjeros asumieron un riesgo. Confiaron en un mercado financiero desregulado como el estadounidense, que facilitaba superlativamente el ganar dinero con el fraude financiero. A fin de cuentas, lo que hicieron fue confiar en la desregulación neoliberal, en casa y en los EEUU. Inglaterra se halla ahora en el mismo lío. El proceso de “rendición de cuentas”, se suponía, radicaba en las empresas privadas norteamericanas de auditoría, así como en las agencias privadas de evaluación de riesgos. Los inversores extranjeros estaban tan obnubilados por la retórica del libre mercado, que terminaron creyéndose las fantasías de la “autorregulación” y de los mercados autorregulados tendentes al equilibrio, sin percatarse de la manifiesta tendencia del mundo realmente existente a la polarización económica y financiera.

    En otras palabras,  el grueso de los inversores extranjeros carecía de un cuerpo realista de teoría económica. Los EEUU pudieron limitarse a argüir que los inversores extranjeros debían aceptar las responsabilidades atinentes a sus malas inversiones, como se dice que hacen también los fondos de pensiones y otros inversores estadounidenses.

    Hace poco, el Congreso aprobó una ley que confiere al secretario del tesoro, Henry Paulson, una autoridad sin precedentes para emplear el dinero que necesite a fin de mantener la solvencia de Fannie Mae y Fredie Mac. Paulson aseguró en el Congreso que no necesitaría más de 25 mil millones de dólares, pero lo cierto es que el voluminoso texto de la ley –400 páginas— le permite incrementar la deuda nacional en 800 mil millones. ¿Cómo afectará el rescate de Fannie/Freddie al dólar y al déficit presupuestario? ¿Contribuirá eso a disparar las tasas de interés?

    La Fed puede reflotar la economía con dinero, al modo de Alan Greenspan, a fin de prevenir la escalada de los tipos de interés. Nadie sabe exactamente qué ocurrirá con Fannie y Freddie, pero todo apunta a que la crisis hipotecaria y financiera irá a peor, a mucho peor, el año que viene. Estamos ahora entrando en el ojo de la tormenta, cuando las hipotecas a interés variable se están revisando al alza y cuando los bancos norteamericanos tienen que pechar con la deuda existente en un mercado dominado por el temor de los inversores extranjeros a que esos bancos se hayan quedado sin valor neto.

    De manera que el principio aquí es: “el pez gordo se come al chico”. Wall Street será rescatado, y se permitirá que los bancos “consigan abrirse camino para salir de la deuda”, como se hizo después de1980 mediante la explotación de los consumidores al detalle, sobre todo los consumidores con tarjetas de crédito y los prestatarios individuales. Habrá una muchedumbre de quiebras, y la gente sufrirá más que nunca  a causa de la ley de quiebras, absolutamente favorable a los acreedores, que aprobó el Congreso a instancias de los lobbies bancarios.

    Hace unos meses, el Wall Street Journal publicó un editorial describiendo dos posibles escenarios de pesadilla, en caso de que la actual crisis crediticia no fuera abordada correctamente: o bien se produciría un movimiento especulativo contra el dólar, que resultaría en su desplome; o bien la quiebra inesperada de una institución financiera importante provocaría el crash del mercado de valores. La semana pasada, el exjefe del FMI Kenneth Rogoff provocó un alud de ventas en Wall Street al afirmar: “lo que está por venir en los próximos meses no es el hundimiento de unos cuantos bancos de mediano tamaño; lo que está por venir es una megahamburguesa; lo que veremos es la quiebra de uno de los grandes bancos de inversión o comerciales”. ¿Qué pasa, si Rogoff está en lo cierto, y Merril, Citi o Lehman se van al garete? ¿Bastaría eso para poner al mercado de valores en situación de caída libre?

    No necesariamente. Citibank sería nacionalizado, y luego vendido. El principio rector sería: si un banco es “demasiado grande para quebrar”, deberá ser intervenido y rescatado. Habría que comenzar por revocar la revocación de la ley Glass-Stegall a que procedió la administración Clinton.  En lo que hace a Lehman, se le aplicaría el tratamiento dado a Bear Stearns, con venta final (probablemente a un fondo hedge). Merril es mucho más grande, pero podría ser despiezado, supongo. El índice financiero del mercado de valores se desplomaría, pero no necesariamente los precios de las acciones industriales.

    De acuerdo con el MarketWatch: “En tres meses, de abril a junio, las ganancias de los bancos registraron los segundos peores números desde 1991… Las ganancias del trimestre sumaron sólo 5 mil millones, a mucha distancia de los 36,8 mil millones del mismo trimestre del año pasado, una bajada del 86,5%”. En el mismo sentido, y conforme a un artículo de primera plana del  Wall Street Journal: “Las instituciones financieras tendrán que pagar al menos 787 mil millones de dólares en obligaciones a tipo variable y en otras obligaciones a medio plazo antes de fines de 2009”. ¿Cómo pueden enfrentarse los bancos al pago de cerca de 800 mil millones (¡200 mil millones antes de diciembre!) con ganancias tan mediocres como 5 mil millones en un trimestre? ¿Y cómo diablos puede la Reserva Federal mantener en funcionamiento el sistema bancario, si las ganancias ni siquiera cubren el pasivo corriente? ¿Acaso tienen los bancos alguna fuente secreta de ingresos desconocida para nosotros, o es que realmente el sistema marcha hacia el desastre?

    La manera tradicional de pagar deudas es endeudándose más. Lo que se hace, simplemente, es añadir al principal de la deuda los intereses debidos, de modo que la deuda crece exponencialmente. Ese es el significado real de la “magia del interés compuesto”. Significa, no sólo que los ahorros destinados a acumular interés mantienen ritmos de duplicación y reduplicación, sino que también lo hacen las deudas, porque los ahorros que se destinan al préstamo en el lado de los activos de la contabilidad del acreedor (en los EEUU de hoy, el 10% más rico de la población) se convierten en deudas en el lado del “pasivo” de la contabilidad (el 90% restante de la población).

    Los bancos no tienen una fuente secreta de ingresos. La fuente salta a la vista. Lo que harán será entregar sus hipotecas basura a la Reserva federal y tomar dinero prestado por el valor nominal de esa basura, para que el gobierno se quede con ella. La Fed puede, o bien tomar el control del banco, como hizo el Banco de Inglaterra con Northern Rock cuando hace unos meses quebró, o puede permitir que el banco “gane” dinero timando a sus clientes un poco más.

    Entre 2000 y 2006, el valor total de venta al público de la vivienda en los EEUU se dobló, pasando aproximadamente de 11 billones de dólares a 22 billones en sólo 6 años. En los últimos doscientos años, la evolución de los precios de la vivienda a duras penas mantuvo el ritmo de evolución de la inflación, normalmente, con incrementos anuales de entre el 2% y el 3%. Los bajos tipos de interés auspiciados por la Reserva federal han sido la causa principal de esa burbuja inmobiliaria sin precedentes; sin embargo, el exjefe de la Fed Alan Greenspan niega ahora toda responsabilidad en lo queThe Economist  llama “la mayor burbuja de la historia”. ¿Entendía Greenspan los problemas que estaba creando con sus políticas monetarias “laxas”, o había otros motivos en su actuación?

    Simplemente, no se preocupó del problema. Él se vio en el papel de animador de una fiesta para gentes capaces de enriquecerse rápidamente. Esas gentes fueron siempre sus principales clientes en sus años en Wall Street, y su tarea allí, según él mismo la entendía, era la de un criado, una especie de pez piloto para tiburones.

    La idea de “creación de riqueza” del señor Greenspan consistía en tomar la línea de menor resistencia e hinchar los precios de los activos. Creía que el camino para permitir que la economía manejara sus excesos de deuda pasaba por hinchar los precios de los activos, de modo que los deudores pudieran tomar préstamos a intereses menguantes ofreciendo un colateral (bienes raíces, acciones y obligaciones) que no dejaba de crecer en el mercado de precios. En su primitiva visión à la Ayn Rand del mundo, una manera de ganar dinero era económica y socialmente tan productiva como cualquier otra. Comprar una propiedad y esperar a que su precio se hinchara lo consideraba tan productivo como invertir en nuevos medios de producción.

    Ya desde sus días como cofundador de la NABE  (Asociación Nacional de Economistas de Empresa, por sus siglas en inglés), Greenspan se limitaba a observar, como indicadores económicos “libres de valores”, el PIB y la contabilidad nacional. Esa es su limitación intelectual y conceptual. Ardía en deseos de proporcionar una vía por la que los peritos en inversiones pudieran hacerse ricos, y la manera más expedita de hacerse rico es no dar golpe y conseguir barra libre. Su ideología le llevó al ideario de “libre mercado”, según el cual el sector financiero se autorregularía, y así, se comportaría honradamente. Pero lo que hizo fue abrir las compuertas de los diques de contención a los granujas financieros. Su vara de medir no distinguía entre el enriquecimiento de Countrywide Financial o el enriquecimiento de Enron y la expansión de los medios de producción de General Motors u otras compañías industriales. De modo que la economía se ahuecó, lo cual, sin embargo, no se reflejaba en ninguno de los índices métricos a los que él prestaba atención desde su poltrona en la Reserva federal.

    Así que, cuando los periodistas y los medios de comunicación proclamaban como una “sorpresa” de todo punto “inesperada” cualquier bajón en el mercado, él mismo andaba tan perdido como un lemming corriendo a piñón fijo hacia el despeñadero. Es un instinto inherente a los chicos del libre mercado.

    El mercado inmobiliario está en caída libre, marcando día tras día nuevos récords en lo tocante a embargos, volumen de invendidos y bajada de precios. El sistema bancario se halla en una condición todavía peor; descapitalizado y enterrado bajo una montaña de activos desvalorizados. Parece haber un consenso creciente en que esos problemas no son sólo parte de un bajón económico, sino el resultado directo de las políticas monetarias de la Fed. ¿Estamos asistiendo al colapso de los modelos de banco central como forma de regulación de los mercados? ¿Cree usted que la actual crisis terminará reforzando al sistema actual, o al revés, que su fracaso facilitará el que el pueblo norteamericano gane mayor control sobre la política monetaria?

    ¿Qué quiere usted decir con “fracaso”? Su perspectiva es la de una mirada de abajo arriba. Pero el modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide, mirando de arriba abajo. La economía se ha polarizado a punto tal, que el 10% más rico de la población posee el 85% de la riqueza nacional. Nunca antes el 90% de la población restante había estado tan endeudada, nunca antes había dependido tanto de los ricos. El poder de éstos sobrepasa con mucho al que hayan tenido en cualquier época de la que quede constancia estadística.

     Tiene usted que darse cuenta de que lo que ellos de verdad pretenden es arrasar la Ilustración, terminar con la filosofía moral y los valores sociales de la economía política clásica, que culminaron en la legislación de la Era Progresista, así como en las instituciones del New Deal. No pretenden que la economía sea más igualitaria, y no pretenden compartir poder. La codicia de la elite rica es (como bien observó Aristóteles) infinita. De modo que lo que a usted le parece una violación de los valores tradicionales lo que es, en realidad, es una reafirmación de los valores preindustriales, feudales. La economía está retrocediendo por un camino que lleva a la servidumbre por deudas. El “camino de servidumbre” no es el progreso económico públicamente patrocinado y estimulado; es, al revés, el desmantelamiento de la economía pública y del Estado, la disolución de las agencias reguladoras, a fin de crear una nueva elite de tipo feudal.

    La antigua Unión Soviética suministra un modelo de lo que los neoliberales querrían crear. No sólo en Rusia, sino también en los Estados bálticos y en otras antiguas repúblicas soviéticas, lo que se hizo fue crear cleptocracias locales, al estilo de Pinochet. En Rusia, los cleptócratas fundaron un partido local explícitamente pinochestista, el Partido de las Fuerzas de Derecha.

    Para que el pueblo norteamericano, o cualquier otro pueblo, pueda llegar a tener más control sobre la política monetaria, lo que necesita, por lo pronto, es una doctrina económica que fije lo que debería ser una buena política monetaria. A comienzos del siglo XIX, los seguidores de St. Simon en Francia empezaron a desarrollar una doctrina así. A fines de ese siglo, la Europa central la aplicó políticamente, movilizando el sistema bancario y financiero para promover la industrialización de forma conjugada con el Estado (y, para decirlo todo, usando como catalizador el gasto militar y naval). Pero todo eso desapareció de la historia del pensamiento económico, y a punto tal, que ni siquiera se menciona ya a los estudiantes de economía. Los Chicago Boys han conseguido censurar cualquier alternativa a su racionalización, en términos de libre mercado, del despojo de activos y de la polarización económica.

    Mi modelo pasaría por convertir a los bancos centrales en parte del Tesoro, no simplemente en un comité de directores diligentemente serviles del rapaz sistema bancario comercial. Usted mencionaba antes los escritos de Henry Liu, y yo creo que él ha llegado a la misma conclusión en sus artículos para el Asia Times.

    ¿Ve usted a la Reserva federal como una organización económica diseñada principalmente para mantener el orden en los mercados a través de los tipos de interés y de medidas regulativas, o como una institución política cuyos objetivos son imponer al resto del mundo un modelo de capitalismo dominado por los EEUU?

    ¿Está usted de broma? La Fed ha convertido “mantener el orden” en un eufemismo de consolidar el poder del sector financiero, y más en general, de todo el sector FIRE (Finanzas, Seguros, Bienes Raíces, por su acrónimo en inglés) sobre la economía “real” de la producción y el consumo. Sus dirigentes ven el ejercicio de su tarea como una comisión cuyo comitente es el sistema bancario y consistente en permitir que ese sistema gane dinero procedente del resto de la sociedad. Actúan como un comité de directores encargados de combatir la regulación, de apoyar a Wall Street, de bloquear cualquier revigorización de leyes antiusura, de promover unos “mercados libres” prácticamente indistinguibles del fraude financiero descarado, de despenalizar las malas prácticas, y sobre todo: encargado de hinchar el precio de la propiedad en relación con los salarios de los trabajadores y aun en relación con los beneficios de los industriales.

    La tarea de la Fed no es realmente imponer el Consenso de Washington al resto del mundo. Esa es la tarea del Banco Mundial y del FMI, coordinados a través del Tesoro norteamericano (del modo más palmario, con Robert Rubin durante la administración Clinton) y de la Agencia Internacional para el Desarrollo y apoyados con acciones encubiertas de la CIA y del National Endowment for Democracy. No se necesitan políticas monetarias para hacer eso; basta el ingenio truhanesco a gran escala… y llamarlo cabildeo a favor de la promoción de los valores “democráticos”: valores consistentes en combatir la capacidad de los Estados para regular o controlar las finanzas en todo el mundo. El poder financiero es inherentemente cosmopolita, y como tal, antagónico del poder de los gobiernos nacionales.

    La Fed y otras agencias gubernamentales, Wall Street y el resto de la economía forman parte de un sistema de conjunto. Ha de verse cada agencia en el contexto de ese sistema y de sus dinámicas. Y esas dinámicas son dinámicas de polarización que echan su raíz, sobre todo, en mecanismos financieros. De modo que volvemos a la “magia del interés compuesto”, ahora ampliado para incluir la “libre” creación de crédito y el “libre” arbitraje.

    El problema es que nada de eso está incluido en el currículum académico. Y el silencio de los principales medios de comunicación, la incapacidad de los mismos para informar de esos asuntos, o aun para reconocerlos, hace que resulten invisibles, salvo para sus beneficiarios, que son quienes manejan el sistema.

    Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

    Traducción: Ricardo Timón
    Sinpermiso

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  • Tres de cada cuatro trabajadores opina que el triunfo laboral es incompatible con la vida personal

    Sólo un 10% de los ocupados se tomaría un año sabático si les tocara la lotería.

    02-09-2008

    Tres de cada cuatro trabajadores mantienen la opinión de que para lograr una brillante carrera profesional es necesario renunciar a una parte importante de la vida personal y proponen una serie de medidas para compatibilizar y conciliar los dos ámbitos.

    Así, en un amplio abanico de respuestas, el 73% se inclina por un horario flexible, el 46% por la libre distribución de las horas laborales a lo largo del año, el 36% por desarrollar la actividade las circunstancias que desvela el informe figura que un 72% de los ocupados renunciaría a parte de su sueldo en pro de incrementar su calidad de vida. La mayoría de estos trabajadores, el 42%, consciente de que cualquier concesión cuesta dinero sacrificaría un 10% del salario.

    En el análisis por género, los hombres consideran imprescindible para acudir animados a su empresa disfrutar de responsabilidad y autonomía. Las mujeres prefieren buen ambiente y flexibilidad horaria. En resumen, ellos están satisfechos cuando se valora su actuación y reciben retribuciones acordes con esa situación, mientras que ellas anteponen el sentirse a gusto y entrar y salir de la empresa sin rigideces.

    En cuanto a los motivos para cambiar de empleo, ambos géneros ponen en primer lugar la retribución económica. Ahora bien, los hombres sitúan en segundo lugar la responsabilidad que van a tener en el nuevo trabajo y a continuación las posibilidades de promoción y desarrollo, y las mujeres, tras la remuneración, se olvidan de la responsabilidad pero sí son partidarias de contar con posibilidades de ascender, y colocan como tercer incentivo la anhelada flexibilidad horaria.

    Valores del jefe

    El estudio también aborda las cualidades que los empleados más admiran en los jefes. Los hombres se sienten fascinados por la capacidad de liderazgo, de comunicación con los subordinados y de delegar. También aseguran que dan importancia a la honradez y a la humidad. Las preferencias femeninas suben al primer puesto la buena comunicación y dejan para el segundo el liderazgo. Después aprecian que sepan trabajar en equipo para valorar seguidamente la honradez y la humildad.

    Por último, el informe añade que el 17% de los hombres y el 20% de las mujeres consultadas montarían su propio negocio si les tocaran 200.000 euros en la lotería. No obstante, la mayoría, el 72% en el caso masculino y el 66% en el femenino continuarían con su trabajo y gastarían el dinero en caprichos, deudas o inversiones. Y, sólo el 10% — 6% de los varones y el 14% de las ocupadas- se tomaría un año sabático.

    Elisa García
    La Voz de Galicia


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