Categoría: Noticias

  • El trabajo no lo es todo

    Sólo la estabilidad es más importante que la conciliación, que preocupa al 95%.

    La compatibilidad, principal preocupación de los trabajadores.

    02-09-2008 – Aunque siempre estuvo en el diccionario, la palabra conciliar parece haber ganado todo su sentido hace tres años. Al menos para los trabajadores, que en estos escasos 36 meses han pasado de ignorar su existencia a situarla como su segunda prioridad a la hora de valorar un puesto trabajo. Así lo pone de manifiesto el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), donde el 95% de los encuestados otorgó a este aspecto mucha o bastante importancia. Sólo la seguridad y estabilidad en el empleo superó en el porcentaje de respuestas a la conciliación. Claro que conciliar la vida personal con la laboral ni tan siquiera figuraba en el propio cuestionario del CIS cuando se realizó la penúltima encuesta de valoración sobre los factores en el puesto de trabajo, en el 2005.

    Probablemente porque las circunstancias para las parejas con hijos a su cargo se han complicado en exceso durante los últimos años, entre otras cuestiones porque España es uno de los países donde más horas se trabaja, aunque eso no repercuta en un aumento de la productividad, una de las más bajas de la UE. Esto obliga a los padres a dejar a sus hijos a cargo de terceros, ya sean familiares, personal del servicio doméstico o escuelas infantiles.

    Los nuevos padres se niegan a traspasar su responsabilidad y exigen poder desempeñar su papel de progenitores de forma presencial, algo que creen no tiene que ser incompatible con el desarrollo de la carrera profesional.

    Los cambios en la forma de ver la vida de los españoles, claramente diferente a las anteriores generaciones, también se observan en la valoración que reciben conceptos como que el empleo «no exija muchas horas de trabajo», que hace tres años era considerado como muy importante para el 16% de los encuestados y que tres años después ha crecido diez puntos. También evolucionó que el horario sea flexible o que el puesto esté cerca de su domicilio.

    Otra prueba de que los españoles no están dispuestos a todo por consolidar su empleo o ascender en la empresa es la reducción de horas trabajadas a las semana, que ha pasado de 40,9 a 39,5 en sólo tres años. Y no es porque exista ninguna legislación que lo haya propiciado, como ha sucedido en Francia con la fallida ley de las 35 horas. En España la reducción se debería a la negativa de los trabajadores a prolongar su jornada más allá de lo estipulado.

    Otro de los cambios sociales que se aprecian en el último trabajo del CIS tiene que ver con la igualdad de género. El 65% de los españoles considera que la familia ideal es aquella en la que ambos miembros trabajan con similar dedicación y «se reparten las tareas del hogar y el cuidado de los hijos», de haberlos, cuestión que ni siquiera se planteaba hace tres años a los entrevistados.

    La evolución también se manifiesta a favor de que sea el miembro de la pareja con menos salario o más en precario el que trabaje menos horas para ocuparse del hogar y los niños. Eso esconde otra realidad: en la mayoría de los casos la mujer es la que tiene menos ingresos (en torno a un 20% menos que sus compañeros de su misma categoría), lo que explica que el 80% de los contratos a tiempo parcial corresponda a las mujeres.

    CELESTE LÓPEZ / LUIS IZQUIERDO
    La Vanguardia


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  • «Lo principal no es calentar la silla»

    Meses sabáticos, flexibilidad horaria… La receta de una editorial para optimizarse.

    02-09-2008 – Barcelona cuenta con una red de sesenta empresas que estudian nuevas medidas para posibilitar que tanto ellas como sus empleados saquen partido de una reordenación del uso del tiempo, lo que implica, de algún modo, confiar más en las capacidades de las personas y permitir que gestionen su tiempo. Se trata de evitar, dentro de sus posibilidades, la uniformidad horaria y el estricto trabajo presencial.

    «En el actual momento económico, a la empresa le urge apostar por el capital humano, porque eso genera un compromiso de las personas y revierte en un mejor rendimiento», asegura Merche Elvira Latorre, técnica de la concejalía de nuevos usos del tiempo de Barcelona. Estudios internacionales demuestran que la flexibilidad beneficia a la empresa: el trabajador está más satisfecho, se registran menos bajas laborales y problemas de salud, así como una mejor predisposición, algo que es clave para fidelizar talentos.

    La editorial Random House Mondadori, presente en la red de empresas, avanza en este sentido desde que en el 2004 cambió de dirección general. «La mejora en la satisfacción ha sido tremenda. Tanto, que los resultados también empezaron a mejorar», afirma su directora de recursos humanos e informática, Marta Grau.

    La editorial – 350 empleados en cinco centros de trabajo en España- permite, como otras firmas del sector, fichar hasta una hora más tarde por las mañanas y salir más tarde, quedando en deuda con la empresa o registrando un superávit de hasta ocho horas al mes. «Los viernes salimos a las tres y, ojo, el equipo ejecutivo es el primero en irse. Lo que no hayas podido hacer hasta las tres ya no lo harás. Esa es la filosofía. Lo importante no es calentar la silla», explica Grau.

    La empresa considera, además, que cuanto más corto sea el calendario laboral, mayor calidad de vida tendrá la plantilla. Así, la mitad puede librar toda la Semana Santa y el resto, la Navidad. En cuanto a la reducción de jornada legal, la editorial contempla incluso reducciones de una sola hora a fin de respetar el horario elegido por el trabajador.

    Gran éxito ha tenido la política del mes sabático pagado disponible cada vez que se cumplen diez años de antigüedad en la empresa, así como la perspectiva de un banco de tiempo, a partir del cual trabajadores de un mismo departamento con similares tareas podrían cubrirse durante determinadas horas, devolviéndose unos a otros el servicio.

    «También tratamos de conceder un día a la semana de trabajo desde casa», concluye Grau. «Y el acceso al correo de la empresa desde cualquier ordenador ya no es exclusivo de nuestro equipo directivo».

    M. CHAVARRÍA
    La Vanguardia
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  • ¿Y si la conciliación fuera una trampa?

    Cuando hablamos de conciliar lo hacemos siempre con el trabajo como eje principal, pero otro disfrute del tiempo es posible.

    Los nuevos escenarios laborales

    02-09-2008 – Tempus fugit! El tiempo parece estar llamado a ser el nuevo patrón oro. Así lo vaticinan algunos filósofos y lo constatan estudios sociológicos europeos. La ciudadanía que tiene cubiertas sus necesidades económicas básicas se empieza a plantear qué lógica tiene seguir organizándose la vida en función de un horario laboral más propio de la era industrial del siglo XIX. La voluntariosa política para conciliar la vida laboral y personal lleva consigo connotaciones que son un lastre para una verdadera revolución social del tiempo: una, la sexista, pues las más de las veces se entiende por conciliar ese «vamos a ver cómo las señoras se pueden organizar el trabajo y la casa». ¿La otra? Que el horario laboral sigue siendo el eje vertebrador de nuestras existencias. La próxima reivindicación social en las democracias va a ser el derecho de las personas a gestionar su tiempo. Y ahí, la premisa ceder un tiempo a cambio de un sueldo va a ser sustituida por la de ceder un trabajo a cambio de dinero.

    Por el momento, los adalides de una distribución del tiempo más justa han sufrido dos severos reveses: la marcha atrás de la semana laboral de 35 horas en Francia y la propuesta europea que estudia dejar vía libre a las empresas para negociar jornadas de hasta 60 y 62 horas semanales, toda una regresión en derechos laborales. Sin embargo, hay una corriente de opinión que cada día que pasa conquista más terreno a favor de una organización del tiempo que no tenga al trabajo como epicentro.

    «El tiempo se ha convertido en un problema social. La ciudadanía siente que le es expropiado y que no tiene capacidad para autogestionarlo, pues le viene organizado por las empresas, las instituciones… hay que lograr que la gente pueda armonizar su vida cotidiana con el trabajo teniendo en cuenta que, con los años, este se ha diversificado y desestructurado: hoy no todo el mundo entra y sale del trabajo a la misma hora». Así opina la socióloga Elena Sintes, investigadora del Ayuntamiento de Barcelona.

    El tiempo comenzó a convertirse en objeto de política pública en la Italia de los noventa, cuando las mujeres pusieron de relieve que no podían disfrutar de tiempo propio por verse obligadas a cumplir en el trabajo y en casa. Barcelona es la primera ciudad europea que dedica una concejalía a los usos del tiempo. De hecho, acogerá en febrero las primeras jornadas que estudian escenarios de futuro. Las iniciativas se suceden en todo el mundo. Hamburgo, por ejemplo, proyecta en su ampliación verde de la ciudad una escuela con ¡horarios flexibles!, mientras que Utah, en Estados Unidos, ha sido el primer estado en instaurar la semana laboral de cuatro días para los empleados públicos para hacer frente a los altos precios del combustible.

    «Una sociedad moderna no puede organizarse del mismo modo que cuando las mujeres no trabajaban: los beneficios sociales deben distribuirse, y el excedente de tiempo forma parte de esos beneficios», apunta la concejal de Barcelona para los nuevos usos del tiempo, Imma Moraleda, recientemente nombrada secretaria de políticas de mujeres del PSC. Moraleda destaca que la tecnología ha mejorado el ahorro del tiempo, «algo de lo que no deberían beneficiarse sólo los empresarios con una mayor producción, sino los trabajadores, con más tiempo libre» . Esta premisa, no obstante, no implica menos capacidad productiva, sino una mejor organización social, añade.

    La cuestión del tiempo incide sobre la paridad de sexos, de manera que el discurso que pretende salvar la familia dando facilidades a las mujeres para conciliar no garantiza la igualdad de derechos sobre el tiempo de hombres y mujeres. En este sentido, los técnicos en usos del tiempo resaltan la necesidad de no caer en la filosofía de trabajar menos horas por menos sueldo, sino de «dejar de tener mentalidad estándar para los horarios», haciendo uso inteligente de las tecnologías. El trabajo, afirman, ha dejado de ser un lugar al que se va para pasar a ser una cosa que se hace.

    «Empresas en las que parecía difícil flexibilizar horarios han logrado ofrecer al personal la posibilidad de decidir», dice Sintes. «La universidad ya ha ideado un programa que compagina las necesidades horarias de la empresa y de la plantilla, incluso en los trabajos por turnos», advierte.

    MARICEL CHAVARRÍA
    La Vanguardia


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  • El pluriempleo se duplica para frenar el elevado gasto de las familias.

    El 10% de las personas que busca un nuevo trabajo lo hace para compatibilizarlo con el que tiene en este momento.

    02-09-2008 – Una de las caras más amargas de la actual crisis es el aumento del número de parados. Sin duda toda una tragedia personal, especialmente si se soportan unas elevadas cargas familiares. Para minimizar los daños de la situación, una variable que en este periodo de crisis está ganando adeptos es la búsqueda de un segundo empleo. Los españoles lo necesitan para seguir sufragando los elevados compromisos de gasto adquiridos en los últimos años, especialmente como consecuencia de la compra de la vivienda.

    Según un estudio realizado por Randstad, empresa holandesa de recursos humanos, el número de personas que busca empleo en 2008 ha crecido un 30% frente a 2007. De ellas, hasta un 10% persigue encontrar un segundo trabajo. Es decir, el pluriempleo.

    Esta búsqueda representa prácticamente el doble respecto al año anterior y pese a que se ha hecho apreciable en la temporada de verano, desde Ranstad se prevé que el mayor incremento se produzca en los meses de septiembre y octubre. Los candidatos buscan un segundo empleo, especialmente para fines de semana o con una jornada que puedan compatibilizar con su puesto actual.

    Perfiles demandados

    Otra circunstancia que especialmente se ha hecho apreciable este verano es el incremento de quienes utilizan sus días de vacaciones para conseguir un dinero extra.

    El perfil de la persona que busca el pluriempleo es el de un profesional de cualificación media, que cuenta con un trabajo más o menos estable y que como consecuencia de la crisis ha sufrido una reducción de horas extras y que cuenta con un horario que le permite buscar otro empleo. Se trata de personas de más de 35 años y que en el caso de los extranjeros provienen del sector de la hostelería.

    El patrón común de todos ellos es que en este segundo empleo no buscan un puesto específico, por lo que se trata de trabajos de baja cualificación, como pueden ser de teleoperador, azafata, promotor o atención al público. Las necesidades son bien distintas en función de la comunidad de residencia. Así, Cataluña o Madrid son dos de las regiones con mayor búsqueda de un segundo empleo, con porcentajes entre el 15% y el 30% de los que buscan trabajo. En el País Vasco, Galicia, Extremadura y Andalucía, por el momento, no destaca esta corriente.

    Es una paradoja. Mientras que hay un gran número de trabajadores que busca un segundo empleo, más de 200.000 puestos de trabajo se quedan sin cubrir. Son un amplio listado de profesiones que se recogen en Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura del Inem. En su mayor parte se trata de puestos de trabajo altamente especializados, de los que la economía española carece en estos momentos.

    Se precisan expertos en tratamientos de residuos nucleares, gerontólogos y profesionales de Sanidad. Tampoco se trata de puestos de trabajo que requieran una elevada preparación universitaria, sino más bien de una adecuada Formación Profesional. Ello no hace más que poner de relieve la falta de interconexión entre la demanda de las empresas y la formación de los trabajadores, ya sea a nivel universitario o de FP.

    La Gaceta


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  • La laguna jurídica del ´mobbing´.

    Una juez lamenta la falta en el Código Penal de un delito específico para perseguir el acoso moral en el trabajo.

    02-09-2008 – Un día la insultó gritándole tonta, inútil, no sirves para nada (…), otro día le asignaba funciones que no tenían trascendencia ni utilidad (…) y en una ocasión la obligó a sentarse en la mesa del conserje para que se sintiera degradada». Es sólo una parte del infierno que Begoña Solé vivió en su trabajo y está recogida en una de las primeras sentencias condenatorias dictadas en España – el fallo lo emitió un juzgado de Lleida- contra una jefa de la Administración pública por acoso moral en el trabajo. La juez autora de esa sentencia lamenta que el Código Penal todavía no defina ni incluya el mobbing como un delito.

    La Administración es un foco creciente de mobbing, alerta el sindicato UGT. La situación vivida por Begoña Solé, funcionaria del servicio de Carreteres en Lleida, la padecen otros trabajadores de la función pública. «Estas situaciones se agravan en la empresa pública más que en la privada – afirma el responsable laboral de servicios públicos de UGT-Catalunya, Xavier Borrajo- por las dificultades para un cambio de destino». Es lo que le pasó a Begoña, que hacía ya años que ocupaba sin problema alguno el puesto, hasta que llegó una nueva jefa – Teresa Casals- y fue relegada en sus funciones.

    La magistrada que condena a esta responsable de Carreteres de la Generalitat no tiene duda: Begoña Solé fue víctima de mobbing. El fallo dice que el acoso se manifiesta con la asignación de tareas «innecesarias, degradantes, repetitivas o imposibles de cumplir», impidiendo a la víctima «las relaciones con el resto de los compañeros», o atacándola con «críticas hirientes, vejaciones, burlas…».

    El problema de la magistrada del juzgado de lo penal número 2 de Lleida es que, pese a quedar probado este acoso moral, no ha podido condenar a la acusada por mobbing. «El acoso moral en el trabajo, en sus manifestaciones más graves, debería ser objeto de protección penal mediante una definición precisa de la acción típica y de los elementos normativos y descriptivos que deben integrarla», recoge la sentencia. Esa laguna judicial obliga a los jueces – destaca la magistrada- «a buscar otros tipos penales que encajen, como un delito de lesiones, coacciones, o contra la libertad y seguridad de los trabajadores».

    En el caso de Begoña Solé, que precisó atención psiquiátrica, su jefa fue condenada por una falta de coacciones a la pena de 20 días de multa, con una cuota de 12 euros diarios. La sentencia condena también a Teresa Casals a indemnizar a la subordinada con más de 63.000 euros. La sentencia, recurrida por la parte condenada ante la Audiencia de Lleida, señala la responsabilidad civil subsidiaria de la Generalitat al estimar que no veló por el bienestar de la funcionaria y que con un mayor control de esa jefa habría podido evitarse este acoso.

    Begoña se recupera del infierno vivido y la sentencia ha sido un alivio para ella después de superar muchas dificultades (los compañeros raras veces apoyan a las víctimas de mobbing)para demostrar la veracidad de sus acusaciones.

    La sentencia dictada en Lleida evidencia esa laguna judicial sobre el acoso moral en el trabajo que hace tiempo denuncian los sindicatos. A raíz del fallo, UGT ha aprobado una resolución que pide que el mobbing sea tipificado como delito en el Código Penal. Borrajo indica que al sindicato le preocupa sobre todo el aumento de consultas de funcionarios. Sólo en Lleida, han constatado que el pasado año se duplicaron (de 26 consultas se pasó a más de 70) de empleados de la función pública, informa Josep González, secretario de la federación de servicios públicos de UGT en esta provincia.

    La asociación Contra l´Assetjament Moral en el Treball (CLAM) confirma un ascenso del mobbing en el sector público, según su presidenta, Joana Pradas. De las consultas de los últimos años, el 59% provenía de funcionarios. Los departamentos de Salut y Educació coparon el 78% de los casos. El trabajador acosado suele ser una persona de 40 a 55 años y el 78% son mujeres. En el 58% de los casos, el mobbing es por un superior. En el sector privado, el 41% de las consultas a CLAM son de personal que hace tareas administrativas.

    JAVIER RICOU
    La Vanguardia


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