Categoría: Noticias

  • Más de la mitad de los trabajadores españoles ve peligrar su puesto de trabajo debido a la crisis

    El 58% de los trabajadores españoles ve peligrar su puesto de trabajo en un corto periodo de tiempo debido a la crisis de la economía española, según una encuesta ‘on line’ realizada por encuestafacil.com.

    28-08-2008 – Así, el 46% de los españoles considera que la crisis puede hacer peligrar sus empleos, porcentaje que se suma al 7% de los trabajadores del país que aseguran van a ser despedidos «inminentemente» debido a la situación económica. Además, otro 5% de los trabajadores españoles que cuentan con un contrato temporal creen que no se les renovará.

    La encuesta pone de manifiesto que la crisis económica que atraviesa España parece que ya está provocando los «efectos negativos» que aseguraban los expertos iban a producirse a corto plazo.

    Además del miedo a perder el empleo, más de la mitad de los españoles encuestados (53%) ha modificado sus planes este verano debido a la crisis. Un 16% de ellos ha optado por irse de vacaciones como de costumbre pero no prolongar su estancia tantos días, acortando así los gastos.

    EL 24% DE LOS ESPAÑOLES NO SE VA DE VACACIONES.

    Por su parte, un 24% de los españoles ha decidido no tener vacaciones este año, ya que el coste de éstas es algo que en la actualidad no pueden permitirse. Por último, un 13% se ha visto en la obligación de cambiar de planes y optar por descansar en un lugar más económico.

    En cuanto a las salidas a restaurantes y bares de copas, el 57% de los españoles las ha modificado o reducido debido a su situación económica. Por ejemplo, un 28% de los españoles HA reducido sus salidas a comer o cenar, y un 13% intenta acudir a sitios más baratos.

    MENOS CAPRICHOS Y MÁS MARCAS BLANCAS.

    Sobre la lista de la compra y la subida de precios de los alimentos, un 28% de los españoles ha dejado de comprar caprichos, y el 81% de las personas que habitualmente realiza la compra ha modificado algún hábito para intentar así ahorrar lo máximo posible.

    Con este mismo objetivo, un 22% de los españoles ha optado por comprar marcas blancas en los supermercados y un 21% selecciona más concienzudamente los productos que compra.

    Sólo el 31% de los españoles asegura llevar la misma vida que llevaba antes de la crisis económica, no viéndose modificado su día a día. En cambio, el 69% de españoles asegura que su día a día sí se ha visto afectado por la situación económica del país, por ejemplo, un 32% intenta consumir menos luz, agua o electricidad.

    El comienzo de la crisis económica ha coincidido con el período de rebajas de verano, a las que un 17% de los encuestados ha esperado para comprar aquello que necesitaba y un 21% asegura haber gastado mucho menos que en otros años.

    Finalmente, la encuesta indica que el 90% de los españoles no ha cambiado su hábito de acudir al trabajo en su coche particular, pese a la importante subida del precio de los carburantes en el último año.

    Europa Press


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  • Según el índice de Miseria, España vive su año más pobre de la última década

    El Misery Index, que suma las tasas de paro y de inflación de cada país, se dispara en EEUU, Japón, zona euro y Gran Bretaña.

    27-08-2008 – La avalancha de datos económicos insiste en que somos más pobres. Pero ¿cuánto?. La respuesta está en el Índice de la Miseria (Misery Index). Creado por el economista Arthur Okun, asesor del presidente estadounidense Lyndon Johnson en los 60, es la suma de las tasas de paro y de inflación en cada nación. Sugiere que un alza de los precios unido a un deterioro laboral “crea un coste económico y social para un país”, según la web del índice.
       
    El Índice de la Miseria de EEUU se encuentra en 11,3 puntos, la lectura más alta desde 1984. Tomando mes a mes, los americanos no habían sido tan pobres desde junio de 1991.
       
    Japón sufre la mayor “miseria” desde 1990 y el Reino Unido, desde 1997. La zona euro está en su peor lectura en cuatro años y España, con 15,7 puntos, vive su año más pobre del siglo.
       
    La escalada de las materias primas y los despidos masivos por el estallido de las burbujas inmobiliarias en EEUU, Reino Unido y España son algunos de los responsables directos de la escalada de la miseria. Y las perspectivas son pesimistas.
       
    Si bien es cierto que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, espera una moderación de los precios ante las caídas del precio de las materias primas, los expertos de Banif creen que aún es pronto para comprobar todo el efecto de la moderación de las commodities en la cesta de la compra.
       
    El desempleo queda en manos del crecimiento. Ibersecurities reconoce que las previsiones de consenso para el dato revisado de PIB americano que se conocerá mañana (desde el 1,9% anterior hasta el 2,9%) son muy optimistas.
       
    Banif resalta el parón de la locomotora alemana, cuya economía se contrajo el 0,5% de abril a junio. “Irlanda y España bordean la recesión y el resto, tiene difícil crecer más del 1%”, según la firma.
       
    Todo tendrá reflejo en la bolsa. José Luis Martínez, estratega de Citi en España, asegura que la tendencia bajista en las bolsas puede prolongarse algunos años más dentro de un contexto “más complejo que un cambio de ciclo bursátil”. Añade que el ajuste residencial español corre el riesgo de convertirse en crisis hipotecaria, lo que, junto a la crisis financiera, se “retroalimenta en los mercados”.

    Rocío Martínez
    La Gaceta

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  • La mitad de los españoles está muy satisfecho con su sueldo, según un estudio

    El 50% de los españoles está contento o muy contento con la retribución económica que percibe en su puesto de trabajo, frente a un 14% que se siente «mal pagado», según se desprende del ‘Estudio Anual Cátenon de Satisfacción Laboral y Calidad de Vida 2008’, elaborado por la filial española de Cátenon Worldwide Executive Search.

    27-08-2008 – El estudio pone de manifiesto que el 62% de los trabajadores se siente, en términos generales, satisfecho o muy satisfecho con su puesto de trabajo, aunque la mayoría cree que hay que sacrificar gran parte de la vida personal para conseguir una carrera brillante.

    Así, para mejorar la conciliación de la vida personal y laboral, el 73% de los españoles propone un horario más flexible, mientras que un 46% apuesta por la distribución libre de las horas de trabajo a lo largo del año, un 36% aboga por trabajar desde casa y un 19% se inclina por reducir la jornada laboral o pedir una excedencia.

    En esta misma línea, del estudio se desprende que el 72% de los españoles estaría dispuesto a renunciar a parte de su sueldo para incrementar su calidad de vida. De hecho, el 42% de los encuestados sacrificaría el 10% de su salario por este motivo.

    El estudio también pone de manifiesto las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de valorar las características de los puestos que ocupan, ya que ellos destacan, en este orden, la responsabilidad y la autonomía del cargo, el reconocimiento dentro de la empresa y el sueldo. Por el contrario, las mujeres consideran más importante el ambiente laboral, el reconocimiento y la flexibilidad.

    La filial española de Cátenon Worldwide Executive Search asegura que las diferencias se mantienen a la hora de cambiar de trabajo, puesto que los hombres valoran, sobre todo, la retribución económica, la responsabilidad del puesto y las posibilidades de promoción y desarrollo. Por su parte, las mujeres, que también sitúan el sueldo como principal motivo para cambiar de empleo, se preocupan más por las posibilidades de promoción y la flexibilidad de horario.

    Además, según el estudio, los hombres y las mujeres no valoran igual a sus respectivos jefes, puesto que ellos dan más importancia a la capacidad de liderazgo, la comunicación, la capacidad de delegar y la honradez y humildad, mientras que ellas ponen en primer lugar la comunicación con los subordinados, seguido de la capacidad de liderazgo, de trabajo en equipo, la honradez y la humildad.

    Tras realizar el estudio a más de 900 trabajadores pertenecientes a todo tipo de departamentos, la firma europea asegura que no ha observado más pesimismo en los trabajadores que en otros años pese al momento económico que atraviesa el país, puesto que los resultados son, según el informe, similares a los de otros ejercicios.

    Europa Press


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  • Las empresas desoyen a Solbes y suben un 24% los dividendos

    En la primera mitad del año han distribuido a sus accionistas 13.740 millones para paliar la caída de la Bolsa. El ministro ha pedido a las firmas que inviertan los beneficios en lugar de repartirlos, para salir de la crisis

    25-08-2008

    Corren malos tiempos para la Bolsa y la retribución al accionista recupera protagonismo en las decisiones de inversión. Así lo entienden las empresas cotizadas en el parqué español, que en la primera mitad del año han repartido entre sus accionistas la nada despreciable cifra de 13.740 millones de euros, un 23,6% más de lo que abonaron en el mismo período del 2007. Un incremento que contrasta con las recomendaciones del vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, quien a la vista del sombrío panorama que dibujan los últimos datos conocidos sobre la marcha de la economía española, no se cansa de pedir a trabajadores y empresas que arrimen el hombro para salir del bache.

    A los primeros les ha solicitado moderación salarial y a los segundos les ha hecho saber que no es el momento de repartir beneficios, sino de invertirlos. Las cifras demuestran que, de momento, sus consejos parecen haber caído en saco roto. No en vano, los 13.741 millones de euros repartidos hasta junio superan el importe pagado en años completos desde el 2000 al 2003 y se acerca mucho a la cifra abonada en todo el 2004.

    La banca, en cabeza

    La banca, uno de los sectores más afectados por la crisis de confianza generada por el estallido de la burbuja de las hipotecas basura hace ahora poco más de un año, acapara el 38% de los dividendos repartidos en la primera mitad del año, con más de 5.000 millones de euros. Les siguen las eléctricas, con casi 1.600 millones, el 18% del total. Entre los dos aportan más de la mitad del reparto.

    Por sectores y empresas, son las constructoras, grandes perjudicadas también por la crisis, las más generosas. Dos ejemplos: ACS ha incrementado su dividendo un 87% y Acciona ha pagado un 26% más que un año antes.

    Dentro de las eléctricas, destaca un valor gallego, Unión Fenosa, que con 0,62 euros por título, ha elevado la retribución un 55%. Y entre los bancos, la palma se la lleva el Sabadell, con un incremento del 34%. El Santander por su parte, ha aumentado el dividendo a cuenta un 15,51%, y el complementario, un 41%, a razón de 0,12 y 0,28 euros por acción.

    Máximos históricos

    Así las cosas, la rentabilidad media por dividendo de las empresas del Ibex 35 está ahora en el 4,6%, muy cerca del máximo histórico del 4,7% alcanzado en 1994. Hay que tener en cuenta que en esta subida no solo ha influido el incremento de las cantidades destinadas por las compañías a premiar la fidelidad de sus accionistas, sino también la caída de las cotizaciones, que influye directamente en el rendimiento. En lo que va de año, el principal indicador de la Bolsa española pierde un 26%.

    Mercedes Mora
    La Voz de Galicia

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  • Europa, al borde de la recesión

    A un año de la crisis, quien más sufre las consecuencias es la zona euro y no EE UU.

    Las autoridades no vieron que la crisis afectaría tanto a la economía real. El PIB cayó el 0,2% entre abril y junio, la primera vez en la etapa del euro.

    25-08-2008 – En Europa, la mayoría de las empresas hace un alto en agosto. El buen tiempo invita al ocio y la actividad se reduce notablemente en las principales ciudades. En muchos negocios el personal se ve mermado por los turnos de vacaciones y en algunos casos incluso echan el cierre. Este año ese parón puede tener carácter casi forzoso.

    La crisis ha llegado con mucha rapidez a las grandes economías europeas. Los datos del primer trimestre no hacían presagiar el brusco descenso de la actividad registrado entre abril y junio. La economía de la zona euro creció el 0,7% en el primer trimestre del año respecto a los últimos tres meses de 2007, lo que suponía un crecimiento interanual del 2,1%. Las autoridades económicas europeas respiraron entonces tranquilas: los riesgos de la crisis financiera persistían pero lo peor podía haber quedado ya atrás.

    «En general, y pese a todas las dificultades, la economía europea en su conjunto está capeando las tormentas económicas globales bastante bien», decía el pasado 11 de junio en Bruselas el propio comisario de Economía, Joaquín Almunia.

    De hecho, en sus previsiones de primavera la Comisión defendía que el impacto «limitado» de la crisis financiera sobre la economía real era «una prueba de la mayor resistencia de la economía de la Unión». Nada más lejos de la realidad.

    Para entonces, las mayores economías de la región [Alemania, Francia e Italia] ya habían entrado de lleno en los números rojos. Como confirmarían después los datos, el PIB de la zona euro registraba un descenso del 0,2% entre abril y junio, el primer dato negativo para el conjunto del área desde la crisis de 1992/1993 y, por supuesto, la primera caída del PIB desde la puesta en marcha de la moneda única. Es también la primera vez que la Europa del euro se encuentra al borde de la recesión, entendida como dos trimestres consecutivos de caídas del PIB.

    La gravedad de la situación es tal que el primer ministro francés, François Fillon, convocaba a principios de esta semana de urgencia a sus ministros a un París casi vacío para intentar hacer frente a la crisis. Unos días antes el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, abandonaba su descanso veraniego en Doñana para presidir un Consejo de Ministros extraordinario y aprobar medidas por 20.000 millones de euros.

    Es cierto que las autoridades monetarias ya habían advertido que los buenos datos del primer trimestre eran insostenibles, en parte debido a una corrección técnica. Por un lado, en los tres primeros meses, la inversión en construcción registró un crecimiento muy superior al previsto en Alemania gracias «a unas temperaturas más suaves de lo habitual». Además, ese primer trimestre también estuvo marcado por lo que los economistas consideran el efecto inercia del ejercicio anterior. Según los cálculos de la Comisión Europea, eso supuso 0,7 puntos de crecimiento para la zona euro sobre ese incremento total del PIB del 2,1%.

    Lo que los responsables de la eurozona no alcanzaban a ver entonces es lo que acaba de reconocer el Banco Central Europeo (BCE). En su reunión de agosto, la entidad admitía que «las tensiones sobre los mercados financieros tienen el potencial de afectar a la economía real más de lo que se había previsto». Es decir, que la crisis se ha colado de lleno en el bolsillo de los europeos.

    Una paradoja si tenemos en cuenta que la crisis se inició en Estados Unidos, como consecuencia del estallido hace ahora un año de las hipotecas basura y su impacto sobre el sector financiero e inmobiliario, y que la primera economía mundial ha conseguido esquivar la recesión todo este tiempo.

    La prensa anglosajona no ha dejado pasar por alto esa aparente contradicción. La biblia del mundo financiero internacional, el Wall Street Journal, aseguraba el pasado 15 de agosto que «las esperanzas de la zona euro de desacoplarse del ciclo económico estadounidense podían haberse hecho realidad, aunque no como

    habían previsto» los europeos. Sin embargo, tampoco parece que Estados Unidos tenga motivos para la complacencia.

    Un análisis detallado de los datos estadounidenses revela que la situación no es nada idílica. La oficina nacional de análisis económico (NBER, por sus siglas en inglés) acaba de revisar los datos del crecimiento y ha aflorado una caída del PIB del 0,2% en el último trimestre de 2007, frente al crecimiento del 0,6% estimado inicialmente. Pero justo cuando Europa entraba en números rojos, Estados Unidos crecía a un ritmo del 1,9%, impulsada por un plan millonario de ayudas públicas y la fortaleza de las exportaciones.

    «La mejora del PIB debería ser interpretada con cautela. Probablemente ha sido temporal, como consecuencia del paquete fiscal del que se beneficiaron los hogares estadounidenses entre finales de abril y principios de julio», aseguraba Jean-Marc Lucas, de BNP Paribas. De hecho, la Administración estadounidense ha inyectado a empresas y familias 168.000 millones de dólares a lo largo del segundo trimestre, lo que equivale a algo más del 1% del PIB.

    En esas circunstancias, la demanda interna ha aportado 1,3 puntos porcentuales al crecimiento, frente al 0,1 registrado en los tres trimestres anteriores. A ello, sin duda, también ha contribuido la política monetaria. En menos de un año, la Reserva Federal ha bajado los tipos de interés desde el 5,25% hasta el 2% actual. El último recorte fue aprobado el pasado mes de abril y supone un claro alivio para todos aquellos que han de hacer frente al pago de una hipoteca o al pago de los gastos con la tarjeta de crédito.

    En otro frente también se deja sentir la mano de las autoridades estadounidenses. Las exportaciones han aportado 2,3 puntos al crecimiento del PIB, muy por encima de los 0,8 puntos que aportaron al crecimiento del primer trimestre. Un boom que ha coincidido, precisamente, con el momento de menor cotización del dólar frente al euro, que se llegó a cotizar a 1,6 unidades en abril.

    Pese a todo, la recesión parece casi inevitable. Así lo advertía esta semana desde Singapur el ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional Kenneth Rogoff al asegurar que lo peor de la crisis financiera está por llegar y que se llevaría por delante a uno de los grandes bancos estadounidenses. Los economistas de UBS insisten en que la primera economía del mundo entrará en recesión en el segundo semestre del año «una vez que el impacto de las medidas monetarias y fiscales se disipe». Para la zona euro se muestran algo más optimistas y limitan su pronóstico a una «fuerte desaceleración». Eso sí, advierten que la recesión es «inevitable» para los países afectados por la crisis inmobiliaria, como España o Reino Unido.

    Los últimos datos conocidos de la economía europea muestran pocas señales de recuperación. El índice de gerentes de compra del sector manufacturero en Francia y Alemania muestra un claro estancamiento en agosto y se sitúa en su peor nivel desde 2003. En Reino Unido se ha registrado un inesperado aumento del 2,1% en las ventas minoristas, pero el clima de negocio ha vuelto a empeorar en agosto hasta su peor nivel en siete años. Los expertos advierten, además, que el endurecimiento de las condiciones financieras se está agudizando, lo que va a añadir una fuerte presión para la refinanciación de la deuda empresarial, superior al 100% del PIB en algunos países como España y Francia. En el caso español, la desaceleración es el ‘elefante en la habitación’, como dicen los anglosajones: lo inunda todo. El turismo, la primera industria nacional, flojea. La entrada de turistas extranjeros cayó el 8% en julio y el paro aumenta en todos los sectores, incluida la industria. Sólo la depreciación del euro frente al dólar ofrece un cierto alivio a los exportadores europeos.

    Entre Estados Unidos y la zona euro hay más diferencias. Lo que sí revela el escenario económico estadounidense es toda una batería de medidas adoptadas desde los diferentes niveles de la Administración para intentar evitar la temida recesión, una acción que no ha tenido una correspondencia similar en Europa. Algunos expertos apuntan que esa política puede tener un elevado coste en términos de credibilidad. Otros, que no vale la pena preservar la credibilidad si lo es a costa del crecimiento económico.

    Precisamente Francia, que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea, hacía esta semana un llamamiento al resto de los socios para dar una «respuesta coordinada» a la crisis. El primer ministro, François Fillon, exigía abrir al menos un debate al respecto. «Tenemos un espacio económico común, una moneda común. Es indispensable» que los ministros de Economía de la zona euro y de la UE vean cómo coordinar las acciones realizadas en el ámbito nacional y también estudien si en la política conducida «colectivamente» en la UE puede haber medidas, como inversiones o apoyo a las pequeñas y medianas empresas, para reforzar el crecimiento, explicó Fillon. La UE dispone hoy de instrumentos de los que anteriormente los Estados eran los únicos depositarios para «responder a una situación difícil como la que atravesamos», sentenció.

    No todos son tan pesimistas. Los analistas del Deutsche Bank sostienen que «lo que sí es seguro que se está desacelerando es el ciclo empresarial, marcado por la evolución de las materias primas, el tipo de cambio y los tipos de interés» y eso es algo que afecta a todos los países «hayan vivido o no un boom inmobiliario, tengan déficit o superávit por cuenta corriente».

    Las Cámaras de Comercio e Industria alemanas ven normal que la economía se desacelere después de tres años de crecimiento sostenido. Según su director general, Martin Wansleben, «2008 será un buen año» porque las fábricas siguen manteniendo el nivel de pedidos «y aún no notan la crisis», dice. «Pero cada vez hay más señales de que las cosas irán peor en 2009», y es ahí donde reclaman la actuación de las autoridades europeas.

    No cabe esperar un alivio por parte del BCE. Al menos de momento. Europa afronta un doble escenario de desaceleración económica y subida de la inflación. En esas condiciones, la autoridad monetaria recuerda una y otra vez que su mandato es el control de la inflación, no impulsar el crecimiento. «Sólo tenemos una aguja en nuestra brújula y esa aguja es la estabilidad de precios», recordaba Trichet el pasado 7 de agosto. Una estabilidad fijada en un objetivo de precios del 2%, lejos del 4% registrado por el dato de la inflación armonizada en julio. Algunas voces en el Parlamento Europeo ya han sugerido la posibilidad de revisar ese objetivo del 2% para que el BCE pudiera relajar, así, su política monetaria. Datos y argumentos no van a faltar para la cumbre de Niza convocada por la presidencia francesa para mediados de septiembre.

    ALICIA GONZÁLEZ
    El Pais

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