Categoría: Noticias

  • Las hipotecas españolas ya están entre las más caras de Europa

    El tipo de interés más frecuente para compra de vivienda en España subió al 5,90% en junio. Dinamarca, Francia, Grecia, Bélgica y Alemania son los países con los préstamos más baratos

    25-08-2008 – Después de años en los que las entidades financieras españolas podían presumir de tener las hipotecas más baratas de Europa, los datos apuntan ahora en sentido contrario. De un total de 15 países analizados por la Federación Hipotecaria Europea (FHE), los tipos de interés aplicados en España se sitúan en el décimo lugar desde finales del 2007.

    Según los datos de la organización europea, el tipo de interés más representativo de las hipotecas españolas se situó en el 5,76% en el último trimestre del 2007 y en el 5,67% en el primero del 2008. Más baratas que las hipotecas españolas fueron las de Dinamarca, Francia, Grecia, Suecia, Bélgica, Alemania, Irlanda, Italia y Lituania, con tipos de interés entre el 4,35% y el 5,56%, en los casos danés y lituano. Algo más caras resultaron las de Reino Unido, Eslovenia, Polonia, Estonia o Hungría, con tipos de interés de hasta el 6,50% en las hipotecas más representativas del mercado polaco.

    La Federación Hipotecaria Europea aconseja tomar con cautela los datos de la comparación, pues los tipos de interés aplicados no son homogéneos en su totalidad. Por eso, toma como punto de comparación el concepto de «tipo de interés hipotecario representativo del mercado» (el más frecuente). Según esto, la típica hipoteca española del primer trimestre (al 5,67%) resultó casi un punto más cara que su homónima francesa (al 4,70%) y casi un punto más barata que la de Polonia.

    VUELTA DE TUERCA

    Para la FHE, «los datos de los países sugieren que la contracción del crédito, fruto de la crisis financiera internacional, se ha traducido fundamentalmente en una restricción del acceso al crédito a los consumidores y no tanto en una subida de los tipos de interés hipotecarios». De hecho, en algunos países, como España, las hipotecas se abarataron ligeramente en el primer trimestre del año con respecto a finales del 2007.

    Pero las cosas han cambiado después. El informe no recoge aún la vuelta de tuerca que protagonizó el euríbor durante el segundo trimestre. Sobre todo en junio, que llevó el precio medio de las nuevas hipotecas españolas hasta el 5,90%, según el mismo indicador del Banco de España que sirve de base al estudio de la Federación Hipotecaria Europea.

    Con estos datos y con las opiniones de las entidades financieras recogidas en la Encuesta de Préstamos Bancarios, que elabora el Banco Central Europeo (BCE), el regulador español llega a la conclusión de que «durante el segundo trimestre, se han seguido endureciendo las condiciones de financiación de familias y empresas, tanto por la vía de incrementos en el coste de los fondos, como por la aplicación de criterios de concesión más estrictos por parte de las entidades». Así lo afirma el Banco de España en su último Boletín Económico: las entidades financieras no solo prestan menos dinero (como se constató en el primer trimestre), sino que lo dan más caro.

    MENOS CRÉDITOS

    Aunque el saldo vivo del crédito hipotecario residencial sigue creciendo en la mayoría de los estados miembros, la Federación Hipotecaria Europea constata en casi todos ellos, salvo los de los países del Este, fuertes caídas en la contratación de nuevos préstamos.

    Sobre todo, llama la atención los casos de España, Reino Unido e Irlanda, donde la nueva contratación cayó en el primer trimestre el 35,4%, el 20,6% y el 19,8% respecto del mismo periodo del año anterior, según los datos de la FHE. En Alemania, la caída fue del 12,9%; en Francia, del 7,4% y en Grecia, del 4,7%. También hubo retrocesos en las nuevos préstamos concedidos por las entidades de Bélgica, Estonia y Portugal.

    Lo contrario sucedió en Lituania, Polonia y Suecia, donde las cantidades prestadas siguen creciendo.
    Los últimos datos del Banco de España apuntan una caída interanual del 34% en el importe de las nuevas hipotecas concedidas en el segundo trimestre del año, un total de 26.495 millones de euros, frente a los 40.284 de igual periodo del 2007.

    ROSA MARÍA SÁNCHEZ
    El Periodico

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  • Corbacho plantea a los agentes sociales límites a las prejubilaciones

    El ministro se mostró «totalmente en contra» del uso generalizado de las jubilaciones anticipadas. Y planteó una «reflexión» a los agentes sociales para encontrar «un amparo legal» a la limitación de las prejubilaciones.

    25-08-2008 – El mercado laboral empieza sentir el impacto de la crisis. Y el golpe será mucho más duro en los próximos meses, según todas las previsiones. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, defendió en una entrevista difundida ayer el último pronóstico del Gobierno, que sitúa la tasa de paro de este año en el 10,4% y la de 2009 en el 12,5%. Pero admite que la destrucción de empleo en construcción y los servicios y actividades industriales asociadas es muy elevado. En esta situación crítica, Corbacho advirtió a las empresas contra el uso generalizado de las jubilaciones anticipadas para ajustar plantillas.

    El ministro se mostró «totalmente en contra» del uso generalizado de las jubilaciones anticipadas. Y planteó una «reflexión» a los agentes sociales para encontrar «un amparo legal» a la limitación de las prejubilaciones. Para Corbacho, «deben ser una excepción», y no la regla. «Una sociedad que se quiera amparar sobre las espaldas de una generación entre los 30 y 50 años, más tarde o más temprano, es una sociedad que entra en crisis», añadió.
    Críticas a la banca

    Especialmente crítico se mostró con el sector financiero, que pese a lograr abundantes beneficios en los últimos años, ha recurrido de forma sistemática a las jubilaciones anticipadas. «Me parece injusto que el sector financiero prejubile a una persona con 52 años y un trabajador que está en el andamio tenga que estar trabajando hasta los 65», dijo Corbacho, quien preferiría que la banca destinara más fondos a la formación continua de sus trabajadores, en vez de gastar dinero en sus prejubilaciones.

    El diálogo social se retomará a principios de septiembre con una reunión del Gobierno, la patronal y los sindicatos. En ella, se discutirán medidas para reactivar la economía, como la nueva formación profesional o la mejora de los servicios públicos de empleo, pero Corbacho cree innecesario abordar una nueva reforma laboral. «La crisis ni tiene origen laboral ni tiene que ver con la actual legislación que regula la contratación laboral».

    Tampoco se mostró partidario de llevar más allá la moderación salarial, como plantea el Banco de España. «Eso puede traer conflictividad y es muy importante preservar la paz social, se han perdido muy pocas horas de trabajo estos años», recordó.

    El Pais

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  • Corbacho cuestiona la insistencia en la moderación salarial

    ‘Puedo estar de acuerdo con que se congele el sueldo de los ministros y de los altos cargos, pero este mensaje no se le puede trasladar a una persona que cobra 1.000 euros al mes porque ya está haciendo un sacrificio cada día’

    25-08-2008 – El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, advirtió ayer de que insistir en la moderación salarial como fórmula para salir de la crisis económica puede generar una mayor ‘conflictividad’ laboral, con un resultado ‘peor’ que el que se podría obtener mediante una ‘congelación’ de los salarios, aseguró, durante una entrevista.

    Corbacho insistió en que, en el contexto actual de desaceleración económica y crecimiento del desempleo, la discusión del ‘no crecimiento de los salarios podría llevar a una cierta conflictividad’, y llamó la atención sobre el riesgo de llevar hasta ‘sus últimas consecuencias’ las recomendaciones del Banco de España.

    Así, el titular de Trabajo recordó que en los últimos años ha habido una ‘paz social muy importante’ y se han perdido ‘pocas horas de trabajo’, circunstancia que consideró ‘muy importante’ preservar en un momento como el actual.

    ‘Cuidado, no llevemos la discusión a pretender fijar en exceso la reducción salarial, que nos lleve a abrir una vía de conflictividad’, añadió Corbacho, quien recordó el negativo precedente de la pasada huelga de transportistas. Por ello, hizo un llamamiento a la ‘responsabilidad’ de sindicatos y patronal para que cuando negocien los convenios preserven el ‘diálogo permanente y la baja conflictividad social’.

    En opinión de Corbacho, aunque la moderación salarial siempre es bienvenida, ‘no se puede querer imputar el peso de la situación exclusivamente a los salarios’, sobre todo después de la moderación salarial experimentada en los últimos años. ‘Hay empresas que están registrando balances con unos beneficios muy potentes, por tanto, habrá que hacer sacrificios en las dos direcciones’, reiteró.
    Congelar sólo sueldos altos

    En este sentido, se mostró totalmente en desacuerdo con la idea de congelar los salarios independientemente de la cuantía de los mismos como medida para controlar la inflación. ‘Puedo estar de acuerdo con que se congele el sueldo de los ministros y de los altos cargos, pero este mensaje no se le puede trasladar a una persona que cobra 1.000 euros al mes porque ya está haciendo un sacrificio cada día’, añadió.

    En cambio, sí defendió la necesidad de que el Gobierno envíe una señal de ‘moderación y contención’ con su decisión de congelar el sueldo de los altos cargos de la Administración central para 2009, y agregó que esto será sólo una ‘anécdota que no servirá de nada’ si las Administraciones autonómicas y locales no siguen este ejemplo. ‘Deben imitar esta propuesta’, reclamó el ministro.

    Europa Press

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  • El alcance geopolítico de la crisis

    Hay que reorganizar de forma progresiva la relación de fuerzas a escala planetaria. Lo peor sería una reacción ideológica para proteger una religión económica

    22-08-2008 – La mayor parte de los observadores coinciden en pronosticar una crisis de la economía mundial de una amplitud excepcional. Esta crisis no es un accidente: era previsible, dados la ausencia de control de los flujos de capitales, la especulación salvaje y el sistema de bombeo, desde hace años, del ahorro mundial por parte de Estados Unidos.

    La globalización feliz, que favorecía a las élites financieras y a las capas más afortunadas en los países ricos, se está acabando. Ahora no es posible seguir viviendo como si el sistema pudiera autocorregirse. En varios países desarrollados, inclusive en Estados Unidos, se habla de la necesidad de regulación de la economía, y el mismo presidente de Estados Unidos tuvo que inyectar dinero, en contradicción flagrante con todas las sacrosantas leyes del liberalismo, para atajar los efectos de la crisis financiera de su país. Ha sido en balde.

    Antes que nada, hay que reconocer la existencia de la crisis, no sólo a nivel nacional, sino a escala planetaria. El economista Jacques Attali -ex asesor de François Mitterrand y ahora autor de un informe liberal para Nicolas Sarkozy sobre la economía francesa-, que subestimaba con grandilocuencia la crisis hace unos meses, habla ahora del tsunami que se acerca.

    En segundo lugar, reconocer que no se trata sólo de una crisis de financiación, sino que ya toca al corazón mismo de la economía: empresas de construcciones, cadenas de comercialización (último ejemplo en España, Habitat).

    Tercero, entender que se trata de una crisis duradera, tal y como el mismo FMI afirma -prevé dos años como mínimo- y que no va a poder solucionarse con las recetas tradicionales del laissez faire liberal, sino que necesita nuevos mecanismos, postiberales, que podrán incluir tanto acciones reguladoras de los tipos de interés, la aceptación por parte de los gobiernos de la necesidad de déficit presupuestarios e incluso en algunos sectores, nacionalizaciones imprescindibles, como ha pasado en Gran Bretaña.

    Cuarto, tener claro que esta crisis económica, financiera y de largo alcance, también es una crisis geopolítica que implica la reorganización progresiva de la relación de fuerzas a escala planetaria.

    Frente a esta situación, nada sería peor que reaccionar ideológicamente, para proteger una religión económica dada.

    Reaccionar a la crisis supone definir de dónde vienen los problemas, y preguntarse a qué escala -nacional, regional, mun-dial- deben darse las respuestas.

    Los parámetros fundamentales de la crisis tienen que ver con la manera con la que se ha desarrollado la globalizaciónestas últimas dos décadas: fundamentalmente, es la estrategia financiera adoptada por Estados Unidos, con efectos muy duros sobre todo el mundo, la que ha provocado la crisis, y no, como se suele decir muy superficialmente, la subida de los precios de petróleo o de los productos alimenticios. Estas subidas, reales, son de hecho las consecuencias del encarecimiento de los precios de todos los bienes a nivel mundial, lo que resulta directamente de la exportación de la inflación de Estados Unidos al resto del mundo por no tener una política drástica, como los europeos han impuesto desde mediados de los años noventa, de gestión de los déficit públicos y privados.

    El déficit presupuestario estadounidense es abismal: no hay ejemplo comparable en el mundo. Así, en 2009, está previsto que alcance los 482.000 millones de dólares (en torno a los 306.000 millones de euros), más 141.800 millones de dólares para financiar las guerras de Irak y Afganistán. Recordemos que el presupuesto militar de Estados Unidos ha sido, para 2008, de 645.600 millones de dólares, con 503.800 millones de dólares para la financiación de la actividad del Pentágono y de los programas de armas nucleares. Ahora bien, la casi totalidad de estos gastos son financiados por el ahorro mundial, sobre todo por las compras de bonos de Tesoro americano por parte de China, los países del Golfo Pérsico, Japón, los fondos europeos y otros.

    La crisis de las subprime de agosto de 2007 desveló de manera particularmente cruel esta política generalizada de endeudamiento de Estados Unidos en detrimento del resto del mundo. Dicho de otra manera, la crisis actual de la economía mundial es, primero, la crisis de la economía estadounidense, a la que daña gravemente, poniendo probablemente fin a la hegemonía económica mundial de Estados Unidos. Este país está ya en recesión, y dados los vínculos de su economía con el resto del mundo, la metástasis es inevitable.

    Pero lo radicalmente nuevo es el espacio geopolítico en el que ocurre esta crisis de la economía estadounidense: se desarrolla en el contexto del auge de nuevos polos económicos que Estados Unidos no puede controlar: China, India, Brasil, México y países emergentes de la ASEAN, que están de hecho reorganizando el sistema comercial y productivo planetario. Ahora bien, contrariamente a los japoneses, europeos o países del Golfo -cuyos intereses y posicionamiento en el dispositivo económico internacional son cómplices de los de Estados Unidos-, los países emergentes quieren tener peso en el juego mundial, porque, en la globalización actual, sus ventajas comparativas (sobre todo, la mano de obra barata y la ausencia de políticas sociales) les favorecen. Es el precio del liberalismo mundial cuya característica es la competición a la baja de todo: calidad, sueldos, etcétera.

    Todo ello plantea varias preguntas. Primero, es obvio que el sistema económico no puede seguir funcionando con pautas meramente monetarias y especulativas. El debilitamiento duradero del dólar pone en peligro la economía mundial. No es por casualidad que algunos países del Golfo, así como los chinos e inclusive los japoneses, están diversificando sus reservas de divisas, aceptando cada vez más el euro u otras monedas más fiables para sus exportaciones. No quieren ser pagados en moneda falsa. Llegado a este punto, ¿qué sistema monetario necesitaremos en el futuro de un mundo globalizado?

    En segundo término, debemos plantearnos nuevos interrogantes, impensables hace sólo dos décadas: ¿cómo se van a insertar estas economías emergentes en el capitalismo del siglo XXI? ¿Qué modelo de hegemonía va a prevalecer con la decadencia progresiva de la dominación occidental sobre la economía mundial? Actualmente, el eje dominante es una alianza conflictiva pero necesaria entre Estados Unidos, Europa, Japón y los países del Golfo. ¿Se va a abrir a China, India, Brasil, México, esta alianza? ¿Cuál va a ser el precio social de la apertura? Y, en caso contrario, ¿cómo van a reaccionar estos nuevos polos de poder?

    Más exactamente: Estados Unidos, que necesita más que nunca el apoyo de China y de India para su comercio y sus inversiones internas, ¿mantendrá el eje americano-europeo o va a desplazar su línea de intereses estratégicos hacia los países de Asia?

    Son las cuestiones que se plantean en la actualidad en los centros de poder de Estados Unidos, un debate que se analiza también en las páginas de opinión de la prensa especializada de muchos otros países. Lo que parece bastante probable es que Europa va a tomar tarde sus decisiones, pues no tiene todavía claro el modelo institucional que la deba regir. Finalmente, esta reorganización inevitable de las relaciones económicas afectará también al papel de Rusia, potencia insoslayable, y del mundo árabe, que tiene muchos recursos para hacerse oír, siendo los más evidentes los energéticos.

    En resumidas cuentas, estamos ante una crisis económica mundial que es sólo la punta del iceberg, y que esconde una importante reorganización geopolítica en la que van a vencer los que mejor sepan utilizar sus fuerzas y gestionar sus debilidades.

    Sami Naïr es catedrático de Ciencias Políticas.
    El Pais

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  • En marcha los planes de igualdad en las empresas

    Los planes de igualdad son ya una realidad en algunas empresas. Este es un breve análisis de los primeros planes firmados en nuestro país, con sus aciertos y carencias.

    El lento goteo de planes
    de igualdad firmados, tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica
    para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, evidencia la
    dificultad que conlleva su negociación de acuerdo a los
    principios en ella establecidos.

    Ya
    en los Criterios para la Negociación Colectiva de 2007 de la
    Confederación Sindical de Comisiones Obreras, reproducidos con
    mayor o menor amplitud por sus diferentes organizaciones federales y
    territoriales, se incluían indicaciones muy precisas sobre el
    modo de abordar la negociación de los planes de igualdad
    conforme al mandato legal. Tras año y medio de trabajo
    sindical, la valoración de lo avanzado en esta materia es
    claramente positiva, a pesar de que cuando el recuento de los planes
    de igualdad de empresa firmados durante este periodo se queda en
    ocho, puede parecer una cifra excesivamente corta como para sentirse
    satisfecho. Sin embargo, si tenemos en cuenta algunos de los aspectos
    que condicionan este resultado es más fácil comprender
    la exigüidad de la cifra y el valor de lo logrado.

    En
    primer lugar, de acuerdo a la ley, la obligación de negociar
    planes de igualdad: “Será de aplicación en la
    negociación subsiguiente a la primera denuncia del convenio
    que se produzca a partir de la entrada en vigor de la misma
    ”,
    es decir después del 23 de marzo de 2007, y puesto que la
    inmensa mayoría de los convenios negociados durante el pasado
    año habían sido denunciados con anterioridad, hemos de
    entender que lo avanzado en 2007 es fruto del impulso que la ley ha
    dado a la materia, pero también del buen hacer en el proceso
    de negociación. De los ocho planes de empresa, tres1se firmaron durante el 2007, la prontitud en estos acuerdos se debió
    en buena medida a que eran empresas que contaban con pactos previos
    sobre igualdad de oportunidades.

    De
    los firmados en estos primeros meses del 2008, dos corresponden a
    empresas vinculadas a convenios sectoriales de ámbito estatal;
    sin embargo, mientras una de ellas2comparte con las anteriores la anticipación voluntaria; en la
    segunda3la negociación se inició hace más de dos años
    en respuesta a las resoluciones de las inspecciones de trabajo que,
    tras comprobar las denuncias de las secciones sindicales de
    Comisiones Obreras por discriminación hacia las mujeres, instó
    a la empresa a la adopción de medidas para su corrección.

    Los
    otros tres planes de igualdad firmados corresponden a dos empresas
    con convenio colectivo propio: Elcogás que, con menos de 250
    personas de plantilla no estaba legalmente obligada a ello y Endesa,
    única empresa que, tras negociar el plan simultáneamente
    al convenio, lo ha incluido en el texto del mismo; por último,
    en Plataforma Europa (Grupo Inditex), con acuerdo de empresa, optaron
    por iniciar la negociación nada más aprobarse la ley de
    igualdad.

    Algunas
    carencias

    Todos
    estos planes se han firmado tras la realización de un
    diagnóstico de situación, aunque no en todos los casos
    con el mismo grado de exhaustividad ni de consenso; y responden a la
    definición legal de “conjunto de medidas”, si bien también
    se advierten claras diferencias tanto en relación a la
    amplitud de materias tratadas como en el nivel de compromiso que
    implican las medidas. Prácticamente todos ellos incluyen
    declaraciones de principios; medidas para la prevención y/o
    tratamiento del acoso sexual y del acoso por razón de sexo;
    regulación de los derechos laborales de las trabajadoras
    víctimas de violencia de género; medidas de
    conciliación; y alguna medida de información,
    comunicación y/o sensibilización.

    Las
    carencias más significativas se refieren a la falta de
    objetivos concretos que impliquen un compromiso medible y evaluable
    para, por ejemplo, atajar las diferencias salariales entre sexos,
    romper la segregación ocupacional, incentivar la contratación,
    promoción y formación de las trabajadoras, etc. Y, por
    otra parte, tampoco suelen incluir un calendario de desarrollo de las
    medidas pactadas.

    En
    segundo lugar, la ley de igualdad incluye como requisito previo a la
    elaboración del plan de igualdad, la realización de un
    diagnóstico de situación. Requerimiento que implica la
    necesidad de un trabajo, más o menos prolongado en el tiempo,
    que dilata un proceso de negociación en el que actualmente se
    encuentran inmersas un buen número de empresas, como General
    Motors, Altadis, Bimbo, Alcampo, Almirall, Carrefour, Mapfre, y un
    etcétera bastante largo.

    En
    tercer lugar, hay que subrayar que son muchas las empresas en las que
    se han firmado acuerdos de compromiso para la negociación de
    planes de igualdad, unos dentro del convenio colectivo (Renfe
    Operadora, Adif, Freixenet, John Deere Ibérica, por citar
    algunas) y otros al margen de textos convencionales como en el Banco
    Sabadell.

    Finalmente,
    es importante destacar que un número relativamente importante
    de convenios sectoriales incluyen la obligatoriedad de negociar
    planes de igualdad en las empresas por ellos afectadas, en algunos
    casos extendiendo esta exigencia a empresas con plantillas inferiores
    a las 250 personas4;
    y algunos contemplan, además, el compromiso de desarrollar
    planes de igualdad sectoriales5.

     

    1 Rural Servicios Informáticos; Banco Santander y Banesto.

    2 Mutualia.

    3El Corte Inglés.

    4 Transporte de viajeros por carretera de Palencia; Industrias
    transformadoras de plásticos de Valencia.

    5Industrias extractivas, industrias del vidrio,
    industrias cerámicas y para el comercio exclusivista de los
    mismos materiales; Empaquetado de plátanos de la provincia de
    Las Palmas.

    Esmeralda
    Sanz

     

    Revista Trabajadora