Categoría: Prevision Social

  • El acuerdo de pensiones supone una reconducción sustancial de las propuestas del Gobierno

    Con el acuerdo de pensiones, CCOO y UGT han conseguido – en palabras de Fernando Lezcano, portavoz de CCOO – yugular la pretensión del Gobierno de hacer obligatoria la jubilación a los 67 años». En la misma lógica, Carlos Bravo, responsable de Seguridad Social y representante de CCOO en las negociaciones en materia de pensiones, ha aseverado que «los sindicatos han conseguido una reconducción sustancial de las propuestas del Gobierno.

    Así lo han afirmado en la rueda de prensa en la que los secretarios confederales de Comunicación y de Seguridad Social de CCOO y de UGT han explicado el acuerdo alcanzado con el Gobierno en materia de pensiones.

    El acuerdo en materia de pensiones ha sido valorado por los responsables sindicales e, incluso, han realizado un llamamiento al PP y a los partidos políticos de la izquierda a sumarse al acuerdo, una vez CCOO y UGT han logrado durante la negociación «neutralizar, reconducir y reorientar» las medidas que pretendía imponer el Ejecutivo en materia de pensiones.

    Los sindicatos han conseguido «corregir considerablemente» la posición del Gobierno, de manera que, a juicio de Fernando Lezcano, para entender la importancia y dimensión del acuerdo hay que «establecer las comparaciones con lo que pretendía imponer el Gobierno». El portavoz de CCOO ha sido rotundo al respecto: estaba en juego la viabilidad y el futuro de las pensiones, y «hemos conseguido yugular la pretensión de hacer obligatoria la jubilación a los 67 años».

    Un acuerdo que fortalece el sistema de pensiones y la equidad del mismo

    Carlos Bravo, secretario confederal de Seguridad Social de CCOO, que ha participado en las negociaciones junto con Carmen López, su homóloga de UGT, ha sido también categórico cuando ha afirmado que CCOO y UGT han «reconducido sustancialmente las propuestas del Gobierno». «Es un acuerdo coherente que aborda una reforma en la lógica que necesita el sistema de pensiones», añadió, «y que responde a los retos futuros en materia demográfica y de financiación».

    Según explicó Bravo, «la lógica de este acuerdo no es el recorte de derechos», y sí puede hablarse de un nuevo sistema de acceso a la jubilación, subrayando que más de la mitad de los trabajadores ya jubilados podría seguir retirándose a los 65 años, y no todos a los 67 años como pretendía el Ejecutivo. También señaló que habrá jubilación anticipada a los 63 años, sin necesidad de que medie un despido o de estar en situación de desempleo, ya que esta opción se consolida como un derecho individual y subjetivo. «La edad de referencia para jubilarse seguirá siendo los 65 años», concluyó.

    Sigue la negociación

    El acuerdo de pensiones es el elemento más destacado, pero no el único al que se han referido los responsables sindicales. Así, Fernando Lezcano comenzó su intervención en la rueda de prensa destacando que «sin la iniciativa de CCOO y UGT presentada en la primavera de 2009 en aras a alcanzar un gran pacto de Estado, no puede entenderse el principio de acuerdo global alcanzado con el Gobierno», del que ha señalado que están prácticamente ultimados las materias relativas a pensiones, negociación colectiva y la recuperación de las prestaciones de los parados sin otros ingresos.

    Estas tres cuestiones «prioritarias», según explicó, a las que se incorporarán referencias a los empleados públicos, la política industrial, o las políticas energéticas, entre otras, que se abordarán en Mesas de negociación específicas, constituirán el contenido de una Declaración global en la que se presentará el acuerdo, tras su aprobación por los máximos órganos de dirección de CCOO y UGT el próximo 1 de febrero.

    Finalmente, se ha referido a la reforma laboral, de la que ha dicho que ha perjudicado a las personas, recordando que «vamos a seguir la batalla», y que en breve podrá iniciarse la recogida de firmas de la Iniciativa Legislativa Popular.

  • El acuerdo de pensiones supone una reconducción sustancial de las propuestas del Gobierno

    «Con el acuerdo de pensiones, CCOO y UGT han conseguido – en palabras de Fernando Lezcano, portavoz de CCOO – yugular la pretensión del Gobierno de hacer obligatoria la jubilación a los 67 años». En la misma lógica, Carlos Bravo, responsable de Seguridad Social y representante de CCOO en las negociaciones en materia de pensiones, ha aseverado que «los sindicatos han conseguido una reconducción sustancial de las propuestas del Gobierno».

     Así lo han afirmado en la rueda de prensa en la que los secretarios confederales de Comunicación y de Seguridad Social de CCOO y de UGT han explicado el acuerdo alcanzado con el Gobierno en materia de pensiones.

    Carlos Bravo y Fernando Lezcano en la rueda de prensa

    Carlos Bravo y Fernando Lezcano en la rueda de prensa

    El acuerdo en materia de pensiones ha sido valorado por los responsables sindicales e, incluso, han realizado un llamamiento al PP y a los partidos políticos de la izquierda a sumarse al acuerdo, una vez CCOO y UGT han logrado durante la negociación «neutralizar, reconducir y reorientar» las medidas que pretendía imponer el Ejecutivo en materia de pensiones.

    Los sindicatos han conseguido «corregir considerablemente» la posición del Gobierno, de manera que, a juicio de Fernando Lezcano,  para entender la importancia y dimensión del acuerdo hay que «establecer las comparaciones con lo que pretendía imponer el Gobierno». El portavoz de CCOO ha sido rotundo al respecto: estaba en juego la viabilidad y el futuro de las pensiones, y «hemos conseguido yugular la pretensión de hacer obligatoria la jubilación a los 67 años».

    Un acuerdo que fortalece el sistema de pensiones y la equidad del mismo

    Carlos Bravo, secretario confederal de Seguridad Social de CCOO, que ha participado en las negociaciones junto con Carmen López, su homóloga de UGT, ha sido también categórico cuando ha afirmado que CCOO y UGT han «reconducido sustancialmente las propuestas del Gobierno». «Es un acuerdo coherente que aborda una reforma en la lógica que necesita el sistema de pensiones», añadió, «y que responde a los retos futuros en materia demográfica y de financiación».

    Según explicó Bravo, «la lógica de este acuerdo no es el recorte de derechos», y sí  puede hablarse de un nuevo sistema de acceso a la jubilación, subrayando que más de la mitad de los trabajadores ya jubilados podría seguir retirándose a los 65 años, y no todos a los 67 años como pretendía el Ejecutivo. También señaló que habrá jubilación anticipada a los 63 años, sin necesidad de que medie un despido o de estar en situación de desempleo, ya que esta opción se consolida como un derecho individual y subjetivo. «La edad de referencia para jubilarse seguirá siendo los 65 años», concluyó.

    Sigue la negociación

    El acuerdo de pensiones es el elemento más destacado, pero no el único al que se han referido los responsables sindicales. Así, Fernando Lezcano comenzó su intervención en la rueda de prensa destacando que «sin la iniciativa de CCOO y UGT presentada en la primavera de 2009 en aras a alcanzar un gran pacto de Estado, no puede entenderse el principio de acuerdo global alcanzado con el Gobierno», del que ha señalado que están prácticamente ultimados las materias relativas a pensiones, negociación colectiva y la recuperación de las prestaciones de los parados sin otros ingresos. 

    Estas tres cuestiones «prioritarias», según explicó, a las que se incorporarán referencias a los empleados públicos, la política industrial, o las políticas energéticas, entre otras, que se abordarán en Mesas de negociación específicas, constituirán el contenido de una Declaración global en la que se presentará el acuerdo, tras su aprobación por los máximos órganos de dirección de CCOO y UGT el próximo 1 de febrero. 

    Finalmente, se ha referido a la reforma laboral, de la que ha dicho que ha perjudicado a las personas, recordando que «vamos a seguir la batalla», y que en breve podrá iniciarse la recogida de firmas de la Iniciativa Legislativa Popular.

    CCOO

  • CCOO supedita el Principio de Acuerdo de las Pensiones al cierre de algunos capítulos de la negociación

    El secretario de Comunicación y portavoz de CC.OO., Fernando
    Lezcano, ha asegurado que no habrá principio de acuerdo entre Gobierno y
    agentes sociales hasta que se cierren distintos capítulos de la
    negociación.

    «Sólo entonces podremos hablar de principio de acuerdo», ha
    señalado Lezcano en un comunicado, donde afirma que el proceso de
    diálogo para reformar las pensiones «está encarrilado, pero las
    conversaciones continúan a lo largo de la mañana».

    Además, ha precisado que si se cierra un principio de acuerdo a lo largo de la mañana de este viernes 28, Gobierno, sindicatos y empresarios harán pública una declaración para valorar el contenido del mismo.

    Aún así, el Consejo Confederal del sindicato dirigido por Ignacio Fernández Toxo -máximo órgano de dirección- decidirá el martes, 1 de febrero, la posición definitiva de CC.OO.

    28 de Enero de 2011.

  • El retraso en la edad de la jubilación

    Durante los últimos 30 años se ha venido hablando constantemente de la reforma de la Seguridad Social, si bien ahora se plantea desde el Gobierno el retraso de la edad de jubilación a los 67 años como única alternativa posible a la quiebra económica del sistema.

    12-01-2011

    En primer lugar, tengo serias dudas acerca de si quienes desempeñan una profesión sufriendo las inclemencias del tiempo, las penurias del esfuerzo físico o los rigores del trabajo a turnos serán materialmente capaces de desempeñar su profesión hasta los 67 años con el rendimiento y la productividad exigidas por una economía cada vez más competitiva.

     

     

    Por otro lado, el 31 de diciembre de 2009 había en España, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal, 526.468 parados mayores de 55 años, para quienes la probabilidad de encontrar trabajo es prácticamente inexistente y para quienes el retraso de la edad de jubilación supone el alargamiento de la situación de desempleo.

     

     

    Desde el Gobierno se aduce como razón para defender el retraso de la edad de jubilación que la natalidad decae y la esperanza de vida es cada vez mayor, de manera que a medio plazo no existirán suficientes cotizantes como para sostener financieramente el gasto en pensiones. Entiendo que este razonamiento es engañoso por diversas razones.

     

     

    Respecto a la caída de la natalidad, según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística, en 1998, cuando también se hablaba de la quiebra económica de la Seguridad Social, la relación entre nacimientos y defunciones en España era del 0,011%. Bastaron unos cuantos años consecutivos de bonanza económica para que esa relación llegase al 0,289% en 2008, el año en que estalla la actual crisis. Pero al incremento de los nacimientos debe añadirse la inmigración, de manera que la población española creció en esos 10 años desde 39.852.651 a 46.157.822 habitantes.

     

     

    Igualmente, el número de trabajadores afiliados en España ascendió desde unos raquíticos 13 millones y medio en 1998 (el 33,87% de la población total) a más de 19 millones en 2008 (41,16% de la población total). Si, como acabamos de ver, tenemos en cuenta el enorme crecimiento de la población española en ese decenio, el crecimiento porcentual de la población activa es especialmente esclarecedor de la capacidad que puede llegar a tener la economía española para generar puestos de trabajo.

     

     

    Finalmente, no estoy de acuerdo con que la viabilidad del sistema deba juzgarse exclusivamente desde el punto de vista de la relación entre cotizantes y pensionistas. En muchos países de nuestro entorno la Seguridad Social se financia total o parcialmente con impuestos y lo mismo puede hacerse en España. Ello no quiere decir que deban subirse los impuestos, sino que se trata de establecer prioridades políticas de gasto. Si estamos de acuerdo en considerar la Seguridad Social como un gran logro social, prioricemos el mantenimiento de sus prestaciones.

     

     

    En definitiva, pese a lo que nos digan, no estamos ante un problema matemático en el que solo cabe una solución, sino que estamos ante un problema político en el que caben distintas soluciones, que dependerán de las prioridades que se establezcan por los gobernantes.

     

     

    José Andrés Álvarez Patallo. Letrado de la Administración de la Seguridad Social y colaborador de Quantor Social

     

     

     

     

    cinco dias

     

     

  • Carlos Bravo: ‘Esta reforma de pensiones no es necesaria y el Gobierno lo sabe’

    Todo un especialista en Seguridad Social. Ha ocupado todas las responsabilidades en este área en la Confederación Sindical de CCOO, perteneciendo en la actualidad a su Comisión Ejecutiva. Defiende que «retrasar la edad legal de jubilación cuando es difícil encontrar empleo, incluso mantenerse en él a esas edades, es un contrasentido».

    Cuarenta y ocho años y treinta como afiliado a CCOO, en la Federación
    de Servicio Financieros y Administrativos (Comfia). Licenciado en
    Derecho y Geografía e Historia, trabaja en Caja Madrid desde 1979 y es
    profesor asociado de la Universidad Carlos III de Madrid. En 1997 pasó a
    desempeñar la responsabilidad en el Area de Planes y Fondos de
    Pensiones de la Confederación Sindical de CCOO, siendo en la actualidad
    miembro de su Comisión Ejecutiva como Secretario de Seguridad Social y
    Previsión Social. Desde 2004 pertenece al Consejo Confederal de dicha
    organización, el mismo año en que comienza sus trabajos la Comisión
    Parlamentaria del Pacto de Toledo, siendo uno de los asesores sindicales
    permanentes en esta materia de CCOO.

    En la larga lista de trabajos y publicaciones de la que es autor,
    destacamos su último trabajo editado por la Fundación 1º de Mayo: “Criterios y alternativas para abordar una nueva reforma del sistema público de pensiones” [Descargar PDF].

    ¿Es necesario retrasar la edad legal de jubilación como reclama de manera insistente el Presidente del Gobierno?

    No lo es y el Gobierno lo sabe. No hemos empezado ahora a hablar de
    estas cosas. Los representantes del Gobierno han compartido nuestro
    criterio hasta el 29 de enero de 2010 cuando lanzaron su propuesta.
    También lo han hecho después de esa fecha, cuando parecía que podíamos
    reconducir esta cuestión. Sin embargo en noviembre, tras el segundo
    periodo de tensiones sobre la prima de riesgo de la deuda, han
    recuperado esta cuestión de retrasar la edad legal de jubilación como si
    fuera determinante para el sistema de pensiones. Por eso es más
    irresponsable su comportamiento.

    ¿A quién afectaría esta medida y con qué intensidad? 

    Reduce el gasto en pensiones, sin tener en cuenta su impacto sobre
    las personas que dependerá de cómo se formule. Si se retrasa sin más la
    edad legal a 67 años, afecta al conjunto de cotizantes a la Seguridad
    Social que tendríamos que retrasar en dos años la edad de jubilación,
    con independencia de la implantación gradual que pudiera hacerse de esta
    medida.

    Más duro sería para el 60% de los mayores de 55 años que no trabajan
    ni pueden hacerlo. Retrasar la edad legal de jubilación cuando es
    difícil encontrar empleo, incluso mantenerse en él a esas edades, es un
    contrasentido. Desconoce además las exigencias del trabajo en las
    distintas profesiones o puestos de trabajo dentro de cada actividad.

    ¿Hay alternativas a esta medida? 

    Sí. Ya hemos pactado la instauración de sistemas de jubilación
    flexible, que permiten adaptar la edad de acceso a la jubilación a las
    situaciones personales: anticipándola desde los 61 años, con
    coeficientes reductores de la pensión a percibir, retrasándola más allá
    de los 65, con mejoras en la pensión a percibir, en ambos casos sin
    costes adicionales. Esta es la alternativa que propugnamos, mejorar los
    incentivos, hoy un 2-3% por año de actividad más allá de los 65, para
    que aquellas personas que lo necesiten o lo deseen puedan continuar
    trabajando.

    Si los incentivos se incrementan, seguirá retrasándose la edad media
    efectiva de acceso a la jubilación, hoy ya en más de 63, aumentando en
    los últimos años. Incidir en esta fórmula reduce el número de años
    medios a pagar pensiones pero con una distribución más justa.

    ¿Como afecta el sistema de pensiones a la actual crisis? 

    Nuestro sistema de pensiones no ha aportado ni un euro al actual
    déficit público. No lo hará tampoco en los próximos años. Si
    puntualmente necesitara recursos, como consecuencia de la destrucción de
    empleo y el menor número de cotizantes, los tomaría de los 64.000
    millones de euros acumulados en el Fondo de Reserva de la Seguridad
    Social.

    Las reformas del sistema de pensiones no tienen impacto inmediato y
    no sirven para sanear hoy las cuentas públicas. El mejor modo de
    transmitir confianza es mostrar la voluntad de agentes políticos y
    sociales españoles por una política de concertación en este terreno. El
    acuerdo es posible si el Gobierno, no insiste en utilizar de forma
    indebida el sistema de pensiones.

    ¿Es útil reformar las pensiones para evitar presiones sobre los tipos de interés de la deuda española? 

    Una reforma del sistema de pensiones no es condición, ni necesaria
    ni suficiente, para evitar las tensiones sobre los tipos de interés de
    la deuda española. Desgraciadamente aún imponiendo el Gobierno una
    reforma no se eliminará ese problema.

    La rueda de prensa del Presidente del Gobierno del último Consejo de
    Ministros del 2010, en la que insiste en retrasar la edad legal de
    jubilación a los 67 años, nos genera especial preocupación. Más aún
    cuando, como se sabe, en estos días se están multiplicando los esfuerzos
    por reconducir esta situación de manera acordada. Irrumpir con este
    mensaje es una nueva irresponsabilidad. 

    Si las reformas del sistema de pensiones no son útiles, ¿cuáles
    son las alternativas para abordar las tensiones que padece España sobre
    los tipos de interés de la deuda pública? 

    La crisis económica propia española, al margen de la crisis
    internacional, derivada del estallido de la burbuja inmobiliaria es
    responsabilidad de las políticas locales, pero también de mantener bajos
    tipos de interés y de la necesidad de colocar excedentes de ahorro de
    otros países en la demanda creciente de crédito en España que las
    entidades financieras no limitaron, al contrario, y el Banco de España
    no quiso, no pudo o no supo controlar. Este debería explicar porque,
    pudiendo hacerlo, no evitó entre 2003-2008 que el endeudamiento externo
    de las entidades financieras españolas se duplicara.

    Parece necesaria una actuación concertada europea que impida la
    presión país por país. Eso supone probablemente una reforma mayor del
    Tratado, políticas fiscales y financieras más homogéneas, quizás una
    reforma de los objetivos del Banco Central Europeo. En definitiva,
    procesos complejos, mayor cesión de soberanía, y más control democrático
    en la Unión.

    Contrasta el aplazamiento a 2019 de las nuevas exigencias de
    solvencia y capitalización que impondrá Basilea III a las entidades
    financieras, con la rígida fecha de 2013 para que los estados miembros
    cumplan con los criterios de convergencia en materia de déficit público,
    deuda, … 

    ¿Necesitamos reformas en el sistema de pensiones? 

    Es un consenso establecido desde 1995 en el Pacto de Toledo, sus
    renovaciones de 2003 y 2010 y que ha producido tres acuerdos en el
    Diálogo Social y tres reformas legales a continuación.

    Este compromiso debe mantenerse en el futuro, abordando los retos
    propios que un sistema de pensiones como el nuestro, de reparto,
    solidario y con criterios de redistribución intergeneracional,
    interterritorial y entre personas de distintas rentas, debe asumir. Esos
    retos son diversos pero el más significativo es el demográfico.

    ¿Las proyecciones financieras y demográficas que pronostican tensiones sobre el sistema de pensiones son ineludibles? 

    La única proyección demográfica que parece inexorable es el número
    de pensiones a pagar en las próximas décadas. La razón es sencilla. Los
    pensionistas de los próximos 40 años ya estamos aquí, son conocidos y
    perfectamente determinables.

    El resto de cuestiones: cuántas personas vivirán en España,
    consecuencia de la evolución de la entrada de inmigrantes y de la tasa
    de fecundidad en nuestro país; cuantas trabajarán; si la tasa de
    actividad masculina y femenina se equipararán y cuándo; cómo serán
    nuestros empleos, en cuanto a productividad, estabilidad,
    remuneración,…; si la formación reglada y profesional influirán
    positivamente sobre el mercado de trabajo y la calidad del empleo; qué
    inversión pública y privada en I+D+i;… ; son susceptibles de actuaciones
    con tiempo y objetivos claros.

    Lamentablemente, las propuestas del Gobierno en materia de
    pensiones, y en otras, apuntan desconfianza sobre su capacidad y la de
    la sociedad española para avanzar en esa dirección.

    En este marco, ¿caben reducciones de cotizaciones sociales, aprovechando el superávit actual del sistema de pensiones? 

    Si el sistema de pensiones tiene que pagar pensiones a más personas
    que además vivirán más, no debilitemos la estructura básica de ingresos
    del sistema que son las cotizaciones sociales. Más cuando nadie
    garantiza que su reducción por el superávit actual, será compensada con
    elevaciones de tipos de cotización cuando sea necesario.

    Algunos defienden esta tesis y propugnan sustituir cotizaciones
    sociales por aportaciones del Estado. Es decir, transferir rentas del
    trabajo, las cotizaciones sociales, a excedente empresarial y
    compensarlas con impuestos que pagamos esencialmente las rentas del
    trabajo. Si como se apunta, la financiación pública viniera de una mayor
    imposición indirecta, también lo pagarían en mayor proporción quienes
    dedican más renta relativa a consumo, las rentas medias y bajas.

    Nuestro sistema de pensiones se financia con cotizaciones sociales.
    Debe seguir así. El Estado garantiza las pensiones y cubrirá el déficit
    que exceda del Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Cuanto menos
    recurramos a esa garantía menos riesgo tendrán las pensiones de verse
    afectadas por la coyuntura política o económica en cada momento.

    ¿Cómo es una reforma de pensiones equilibrada? 

    La que sigue la lógica de las tres que hemos pactado en los últimos
    15 años. Reforzar la estructura de ingresos; su contributividad, es
    decir la relación entre lo cotizado y lo percibido; su capacidad
    redistributiva, actuando sobre bases de cotización máximas, mínimas,
    pensiones mínimas y, como referencia de ellas, el salario mínimo
    interprofesional, elevándose hasta los 800 euros, compromiso del
    Gobierno hasta ahora incumplido, para llegar al 60% de los salarios
    medios negociados, como prevé la Carta Social Europea.

    Mantener el esfuerzo para evitar comportamientos de planificación
    personal y abusos sobre el sistema de pensiones, legales y no imputables
    a fraude sino a una mejorable regulación. Los mecanismos de cotización
    de libre elección o con bases preestablecidas distintas de los salarios
    reales en los distintos regímenes especiales, son buena prueba de ello.

    En resumen reformas que refuercen los ingresos, en el corto, medio y
    largo plazo; la justicia y equidad interna del sistema, mejorando la
    protección social y evitando comportamientos adversos de planificación
    personal.

    ¿Cree CCOO aún en un acuerdo o la confrontación, también en esto, es inevitable? 

    Apostamos por el acuerdo y hemos saludado las conclusiones en el
    Pacto de Toledo, aún lamentando que carezcan de la unanimidad de todas
    las fuerzas de la izquierda parlamentaria. Vamos a trabajar hasta el
    último momento por reconducir las propuestas del Gobierno, que se
    apartan de las que ha suscrito en el Congreso sólo 24 horas después de
    hacerlo, hacia un escenario de renovación del Acuerdo a través del
    Diálogo Social.

    Si el Gobierno mantiene la utilización indebida del sistema de
    pensiones, imponiendo una reforma que retrase la edad legal de
    jubilación a 67 años al conjunto de la población trabajadora,
    iniciaremos un proceso creciente de movilizaciones sin descartar medida
    alguna.

    Ese es el escenario en que trabajamos. Esperamos y exigimos del Gobierno la responsabilidad que la situación exige.

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    Retrasar la edad legal de jubilación cuando es difícil encontrar
    empleo, incluso mantenerse en él a esas edades, es un contrasentido.


    La
    alternativa que propugnamos es mejorar los incentivos, hoy un 2-3% por
    año de actividad más allá de los 65, para que aquellas personas que lo
    necesiten o lo deseen, puedan continuar trabajando.


    Si los incentivos
    se incrementan, seguirá retrasándose la edad media efectiva de acceso a
    la jubilación, hoy ya en más de 63. Incidir en esta fórmula reduce el
    número de años medios a pagar pensiones pero con una distribución más
    justa.


    Nuestro sistema de pensiones no ha aportado ni un euro al actual déficit público. No lo hará tampoco en los próximos años.


    El
    mejor modo de transmitir confianza es mostrar la voluntad de agentes
    políticos y sociales españoles por una política de concertación en este
    terreno. El acuerdo es posible si el Gobierno, no insiste en utilizar de
    forma indebida el sistema de pensiones.


    El Banco de España debería
    explicar porque, pudiendo hacerlo, no evitó entre 2003 y 2008 que el
    endeudamiento externo de las entidades financieras españolas se
    duplicara.


    Contrasta el aplazamiento a 2019 de las nuevas exigencias
    de solvencia y capitalización que impondrá Basilea III a las entidades
    financieras, con la rígida fecha de 2013 para que los estados cumplan
    con los criterios en materia de déficit público, deuda, …


    La única
    proyección demográfica que parece inexorable es el número de pensiones a
    pagar en las próximas décadas. La razón es sencilla. Los pensionistas
    de los próximos 40 años ya estamos aquí, son conocidos y perfectamente
    determinables.


    Si el sistema de pensiones tiene que pagar pensiones a
    más personas que además vivirán más, no debilitemos la estructura
    básica de ingresos del sistema que son las cotizaciones sociales.


    Una
    reforma equilibrada debe reforzar la estructura de ingresos y su
    contributividad, la justicia y equidad interna del sistema, y mantener
    el esfuerzo para evitar comportamientos de planificación personal y
    abusos sobre el sistema de pensiones


    Vamos a trabajar hasta el último
    momento por reconducir las propuestas del Gobierno, que se apartan de
    las que ha suscrito en el Congreso
    Nueva Tribuna