Categoría: Publicaciones

  • Bancos y cajas: un trabajo de personas para personas

    Distamos mucho de acercarnos a un ámbito laboral en el que los profesionales seamos tratados como individuos adultos con capacidad de adquirir responsabilidades, de tomar decisiones y de tener iniciativas.

    En un sector como el financiero donde la copia de los productos e innovaciones es difícil de evitar, las diferencias entre las entidades viene marcada no tanto por los productos como por la gestión que de ellos se hace. En realidad, no sólo se vende un producto, se vende un servicio. Por eso no resulta extraño que en el discurso de nuestras entidades se cite -junto con la innovación en la gama de productos- la gestión de los recursos humanos como un factor estratégico de competencia. De hecho, muchas veces se tratan de lograr cambios en los procesos concentrándose sólo en aspectos técnicos y dejando a un lado los culturales y psicológicos, sin darse cuenta de que una visión reducida a aspectos técnicos ó que contemple las relaciones humanas bajo un prisma antiguo, está destinada a fracasar.         



    Los altos niveles de competitividad exigen nuevas formas de compromiso, de ver los hechos, de decidir, de dirigir, de pensar y de sentir… y una forma más eficaz de gestionar los recursos humanas en las organizaciones.          

    Es necesario dotarnos de un clima laboral en el que los profesionales seamos tratados como individuos adultos con capacidad de adquirir responsabilidades, de tomar decisiones y de que nuestras iniciativas y experiencias sean tenidas en cuenta. En definitiva, nuestra empresa debe huir de incrementar la cuenta de resultados a cualquier precio y de potenciar la disponibilidad por encima de la profesionalidad, como si las prolongaciones de jornada sistemáticas fuesen la mejor manera de abordar los problemas que sufre el sector.           

    Pero las palabras son una cosa y los hechos, otra. Distamos mucho de acercarnos a un ámbito laboral en el que los profesionales seamos tratados como individuos adultos con capacidad de adquirir responsabilidades, de tomar decisiones y de tener iniciativas. En el trasfondo de esto, un culto desmedido al beneficio y una organización del trabajo que no se ha adaptado a las nuevas realidades. Y así, la paradoja está servida: vivimos una organización del trabajo que a la vez que nos dota de medios cada vez más sofisticados y potentes nos niega la participación en la toma de decisiones. Se nos niega en definitiva, nuestra profesionalidad.        

    El origen de estos comportamientos reside, a mi entender, principalmente en la excesiva centralización y jerarquización en la toma de decisiones que siempre han caracterizado a nuestra entidad y que han contribuido a formar directivos más proclives a jugar un papel de control interno que de ayuda y apoyo en el día a día.           

    Por todo ello, en el firme convencimiento de que el trabajo tiene valor porque lo hacen personas, desde la federación de Servicios Financieros y Administrativos de CC.OO. proponemos una serie de pasos necesarios hacia una organización del trabajo transparente, flexible y participativa:  

    -Establecer mecanismos de participación individuales y colectivos para instrumentar los cambios necesarios, implantando y desarrollando cuantos sistemas informáticos sean necesarios para ello.        

    -Garantizar la igualdad de oportunidades para todos los trabajadores y trabajadoras.

    -Posibilitar la autoorganización y el grado de autonomía necesario para la toma de decisiones en el ejercicio de nuestra responsabilidad.        

    -Promover los cambios de actitud necesarios para que los directivos se constituyan en garantes de un nuevo estilo de dirección basado en el diálogo y no en el autoritarismo. 

    -Facilitar el autocontrol en el tiempo de trabajo a través de fórmulas de flexibilidad de jornada, negociadas con la representación sindical.          

    -Realizar un estudio real, sobre las ventajas reales de cada uno de los puestos que componen la plantilla, a fin de adecuar su situación  de acuerdo con las oportunidades que se le presentan y evitar la imposición arbitraria de objetivo, tal y como actualmente está planteada.


     


    -Y sobre todo, y más importante, incentivar económicamente al conjunto de compañeros que hacemos con nuestro quehacer diario, que nuestra entidad, sea la más productiva y eficiente de todas.

  • La baja maternal permite aplazar las vacaciones al año siguiente

    El Constitucional diferencia entre una baja por enfermedad y una por maternidad, ‘íntimamente relacionada con la condición femenina de la trabajadora’. Establece que la baja maternal no afecta al disfrute de las vacaciones, que podrán aplazarse hasta superar si es preciso el límite del año natural al que corresponden.

    Discriminación directa por razón de sexo. Es lo que el Tribunal Constitucional (TC) ha estimado en una sentencia en la que juzgaba el caso de una mujer a quien su empresa denegó el disfrute a su mes de vacaciones porque, tras una baja por incapacidad temporal encadenada a un permiso de maternidad, había superado el año natural que tenía para disfrutarlas.


    Los hechos transcurrieron así: en 2002 una mujer con contrato laboral indefinido en un ayuntamiento debía disfrutar de sus vacaciones durante el mes de agosto. Un día antes de que comenzaran sus vacaciones causó baja por enfermedad común, que se prolongó hasta el 25 de septiembre. Ese mismo día la mujer dio a luz, por lo que se acogió a la licencia por maternidad por un periodo de 16 semanas, que expiraron el 14 de enero. La trabajadora informó de que su deseo era que su mes de vacaciones retribuidas le fuera acumulado a la baja de maternidad. Esto es, que empezaran el 15 de enero de 2003 y concluyeran el 15 de febrero. Sin embargo, el ayuntamiento denegó su petición al considerar que su periodo de vacaciones estaba fijado para el mes de agosto y le recordó que las vacaciones son anuales y que el derecho a disfrutarlas caduca con el año. El TC señala que la negativa a que la trabajadora pudiera coger sus vacaciones fue una decisión discriminatoria por razón de sexo, ‘en cuanto se fundó en el momento y las circunstancias de su embarazo y posterior maternidad’.


    Según el TC esta discriminación incluye ‘aquellos tratamientos peyorativos que se fundan no sólo en la pura y simple constatación del sexo de la víctima, sino en la concurrencia de razones o circunstancias que tengan con el sexo de la persona una conexión directa e inequívoca, como sucede en el embarazo, elemento o factor diferencial que, por razones obvias, incide de forma exclusiva sobre las mujeres’. Así el tribunal diferencia claramente entre baja por enfermedad común y baja por maternidad. Un valor protegido por el artículo 14 de la Constitución, que excluye toda distinción o trato peyorativo a la mujer en la relación laboral.


    Una sentencia con base en el Tribunal de la UE


    La Sala primera del Tribunal Constitucional cita en su sentencia otra dictada en el mismo sentido por el Tribunal de la UE que dice que ‘cualquier trabajadora ha de poder disfrutar de sus vacaciones anuales en un periodo distinto del de su permiso de maternidad’. A ello el Constitucional añade: ‘y ha de ser así incluso cuando al servirse de tal permiso se haya superado la fecha límite para el goce de las vacaciones’.


    José Antonio Linares, socio de Cuatrecasas, recuerda que la futura ley de igualdad, que se tramita en estos momentos en el Congreso, también incluirá el concepto de considerar discriminatorio cualquier cuestión relacionada con la condición sexual de la mujer. Linares explica que la nueva doctrina, que deriva de una directiva comunitaria, puede llegar a suponer que las empresas hagan frente a nuevos gastos.Arantxa Corella


    Cinco Dias                                                                        Fecha artículo:

  • El síndrome del trabajador quemado

    Las causas de la enfermedad son la mala organización empresarial y una inadecuada predisposición del empleado

    El actual ritmo laboral, cada vez más acelerado, suele provocar periodos de estrés entre la mayoría de trabajadores. Pero estar estresado no es lo mismo que estar quemado. El burnout, como se denomina a este síndrome en los países anglosajones, aparece tras un proceso de agotamiento mental, físico y emocional continuo. Los expertos advierten de que si no se diagnostica a tiempo suele desencadenar en una depresión aguda, hasta el punto de forzar la baja laboral. Las causas de esta enfermedad son una mala organización empresarial y una inadecuada predisposición del empleado..


    La primera vez que se escuchó el termino burnout fue en 1974, en boca del psicólogo clínico alemán Herbert Freudenberger. Desde entonces, se le han dado innumerables definiciones a esta enfermedad, muchas de las cuales coinciden en tres aspectos fundamentales: agotamiento emocional, aislamiento laboral y vacío existencial, derivado de la creencia de que el trabajo que uno hace carece de sentido.


    A pesar de que el absentismo laboral causado por este síndrome supone un coste elevado para las empresas, el burnout todavía no está regulado. Si bien algunos Tribunales de Justicia ya lo han reconocido como «enfermedad profesional», en la mayoría de casos «no se suele asociar con el desarrollo del trabajo», lamenta la psicóloga Maribel Novella, profesora del Máster de Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Politécnica de Cataluña.     

    En su opinión, esta enfermedad depende mucho de la personalidad de cada uno, así como de los aspectos negativos que tenga que afrontar durante su jornada laboral. Las personas que potencialmente pueden desarrollar este síndrome suelen haber estado «muy motivadas» al acceder a un nuevo empleo, y haber ido perdiendo fuerzas e ilusión al ver «incumplidas sus expectativas», explica Novella. En la mayoría de casos, por otra parte, los afectados reconocen haber sido explotados por su empresa, que no cumplía con el contrato firmado.       

    Esto es, precisamente, lo que le sucedió a E. O., de 29 años, que recientemente ha recibido el alta médica después de estar quemado durante tres meses. Tras pasar por varios empleos, fue contratado como ejecutivo de cuentas por una agencia de publicidad de Barcelona, «un puesto que llevaba años deseando», recuerda.


    En su contrato se decía que su horario era de 9:00 a 14.30 y de 15.30 a 18.30, por lo que percibiría unos 1.700 euros al mes. Sin embargo, durante los dos primeros años no salió casi ningún día antes de las nueve de la noche. «Trabajaba 15 horas más a la semana», cuenta E. O., que desde los primeros meses fue consciente de que «estaba siempre estresado». Poco a poco, su motivación se fue diluyendo. Pero, al ser una persona «muy exigente» consigo misma, fue absorbiendo cada vez más clientes, hasta que un día cometió un error que dañó la imagen de la agencia.


     


     


    Aquel incidente fue su punto de inflexión. Llegaron las noches de insomnio en las que no podía alejar su pensamiento de sus responsabilidades laborales. «El trabajo me estaba desquiciando», confiesa E. O. Lo cierto es que cada vez se sentía «más irritado, frustrado e impotente» por no poder escapar de aquella desagradable situación. E. O. recuerda que se aisló «de todo y de todos», hasta que una tarde sufrió «un colapso físico y anímico», que le obligó a acudir a su médico de cabecera primero y más tarde a un psicólogo, del que todavía es paciente.     

    E. O. sigue trabajando en las mismas condiciones, pero su situación personal ya no es la misma. «Lo único que ha cambiado he sido yo, mi forma de concebir mis responsabilidades». Ahora, sólo espera encontrar otro trabajo que le permita desarrollar sus aptitudes sin perjudicar su salud. La historia de E. O. refleja el drama que padece el 15% de los trabajadores, sobre todo en los sectores de servicios, sanidad y educación, según varios estudios académicos.


    Para hacer frente a este síndrome, los expertos en recursos humanos recomiendan a las empresas invertir en cursos de formación preventiva. El Deutsche Bank, por ejemplo, hace muchos años que «se apoya en profesionales de la psicología para crear un entorno de trabajo que impida la aparición de este síndrome», afirma su responsable de Formación, Carles Lombart.    

    En el caso de esta entidad financiera, el apoyo lo han encontrado en el Instituto de Formación Avanzada (Infova), que imparte cursos a unas 8.000 personas cada año, el 50% de los cuales están relacionados con este síndrome. «Lo primero que han de saber los directivos es que el burnout no es el problema, sino una posible consecuencia de su modelo de gestión», afirma su director general, Gonzalo Martínez.        

    Para crear un ambiente laboral saludable, continúa Martínez, «es imprescindible mejorar la comunicación interna», así como «clarificar los roles y las responsabilidades». En este sentido, «la formación no debe ser una acción aislada, sino un proceso con varias metodologías», con sesiones de seguimiento que pueden durar hasta seis meses, explica este experto.        

    Pero los empleados también han de poner de su parte. «Hay que trabajar con ellos la queja y el victimismo, que son la antesala del quemado», afirma el director general de Infova. Lombart, por su parte, destaca lo «gratificante» que resulta escuchar a los empleados que pasan por estos cursos, donde aprenden a mejorar su capacidad para abordar los problemas que el mundo laboral les genera.




    BORJA VILASECA



    El Pais

  • Revista Trabajadora. Número 25. Mujer CC OO

    La tarea de delegados, delegadas y secciones sindicales es planificar,proponer, negociar y aplicar medidas y planes de igualdad con el objetivo de eliminar la discriminación por razón de sexo en la empresa.

    Sumario del Número 25 de Trabajadores

    • por aquí/ Ideas, miradas y teatro
    • empleo/ Primeros pasos de una ley, de Rita Moreno y Esmeralda Sanz.
    • entrevista/ Carmen Bravo Sueskun e Ignacio Fernández Toxo sobre la ley de igualdad y la negociación colectiva, de Carmen Briz.

    • ¿los mejores años de nuestra vida?/ Así no hay quien viva, de Paula Guisande.
    • publicaciones y libros/ colaboraciones de Amaia Otaegui, Esmeralda Sanz y Pilar Morales
    • ciberfeministas/ Forum de Política Feminista, de María Jesús Vilches
    • informe/ Igualdad, transversalidad y acciones positivas.
    • por el mundo/ Congreso CES e igualdad, de Montserrat Sagarra. Gina Vargas y el feminismo peruano, de Pilar Morales.
    • investigación/ Tiempos de trabajo y conciliación, de Yolanda Cano.
    • sociedad/ Más mujeres, mejor política, de Begoña San José. Violencia de género e inmigrantes, de Bakea Alonso y Andrés Arias.
    • guía para no perderse/ Pilar Blanco, Angelina Gatell, Mónica Sánchez e Iraq: historias de mujeres, colaboraciones de Nati Camacho, Pilar Morales, C. B. y Alejandra Ortega.
    • salud/ Observatorio de Salud de la Mujer, de Concha Colomer.
    • un sindicato de hombres y mujers/ Hacia la igualdad por la cultura, de Blanca Casado

    Revista trabajadora num 25. Mujer CC OO

  • INFOSALUD Nº 21

    La Subdelegación del Gobierno ha sancionado a dos compañeros de
    Banesto con una multa de 1.500 euros. A uno por tener fuera del dispensador más dinero del establecido y a otro por tener abierta la puerta del búnker
    de caja.

    Ver documento completo