Categoría: Publicaciones

  • Los mejores se me van, ¿cómo los retengo?

    Muchas empresas dedican más esfuerzo a nuevos fichajes que a promocionar a la gente de casa sin reparar en el alto coste que supone.

    En el momento en que
    intuye que la carga de trabajo va a presionar en los próximos meses, es
    habitual que una empresa la caza de candidatos externos para cubrir los
    puestos que considera más críticos, al tiempo que intenta convencer a
    sus empleados de que no se muevan de la casa, ofreciéndoles dinero,
    ventajas y nuevos retos. Lo que está haciendo esta empresa es
    reaccionar a un estímulo externo y ejecutar un acto reflejo, que
    probablemente lo que hace es enmascarar la falta de una estrategia
    interna clara que debiera haber previsto esta situación con
    anterioridad. Eso, a veces funciona, pero en al mayoría de los casos lo
    único que hace es retrasar o incluso alimentar la fuga de los mejores
    empleados de la casa, molestos por la falta de confianza que demuestra
    la cúpula ejecutiva en ellos.

    Habitualmente, la empresa presta demasiada atención a la «compra» de
    talentos, es decir, al inicio del proceso, lo que tiene su lógica; es
    más fácil llamar a un cazatalentos y que solucione la papeleta, que
    formar a una persona en un puesto de trabajo determinado o negociar las
    políticas internas de recolocación de empleados desde dentro de la
    empresa. Este es el punto central de reflexión de un informe de
    Deloitte: Estamos en 2008, ¿sabes dónde está tu talento?,en el que
    critica, por ejemplo, que una empresa norteamericana se gaste en
    contratar a un profesional «50 veces más de lo que invertirá en su
    formación cuando entre».

    Ciertamente ésta es una situación en que caen fácilmente las empresas:
    lo de fuera es más atarctivo y ¡zas!, se ficha a uno o varios
    personajes que muchas veces no mejoran ni de lejos lo que ya había
    dentro, con el agravante que se provoca el mal ambiente interior…
    Pero hay más, Ceferí Soler, director del departamento de Gestión de
    recursos humanos de Esade, explica que «habitualmente las empresas no
    tienen en cuenta el conocimiento tácito,la experiencia que la persona
    ha adquirido en el puesto de trabajo, ya sea al frente de una máquina o
    en el tratamiento continuado de los clientes. Eso no se valora y luego
    se paga, ya que la persona nueva que ocupa el puesto tarda mucho tiempo
    en conocer el entorno y eso supone un sobrecoste importante». Soler
    añade que «al nuevo se le paga siempre algo más, al cazatalentos
    también se le paga y luego está el tiempo de adaptación en que se paga
    al nuevo aunque no sea productivo». En el informe de Deloitte estiman
    que el coste medio de sus tituir
    a un empleado es 1,5 veces su salario, «ya que los nuevos candidatos
    pueden tardar un año o más en dominar su puesto».

    Para David Samsó, director del área de Human Capital de Deloitte en
    España, «lo importante es lo que pasa dentro de la empresa» y se
    muestra crítico con la situación general de las organizaciones de
    nuestro país porque «en un gran número de casos no están preparadas
    internamente para identificar el talento, y una vez identificado,
    desarrollarlo». Cita tres retos urgentes a plantearse. «El primero está
    en que la agenda de talento pase a la lista de prioridades de la
    dirección general. El segundo está en que muchas organizaciones no
    están preparadas a nivel cultural para asimilar los nuevos retos a los
    que se enfrentan, como cambios de modelo de negocio, integración de
    nuevas generaciones, exigencias de la globalización… y el tercero hay
    que buscarlo en la falta de capacidad de que hacen gala muchos
    departamentos de recursos humanos, a la hora de crear programas idóneos
    para implantar la agenda del talento».

    Ceferí Soler explica un caso habitual en muchas empresas pequeñas.
    «Ahora para fichar se aprovechan las facilidades de la temporalidad y
    se sustituye en muchos casos el paso de la selección externa por el de
    ´hacerlo entrar, ver como trabaja y luego ya hablaremos…´. Sucede que
    se pone al frente de estas personas a un supervisor, que acostumbra a
    ser un buen técnico, se le paga algo más y ¡todos tan contentos! Pero
    pronto ve que no está preparado para dirigir personas, es consciente de
    que ha caído en una trampa, que no es capaz de asumir la complejidad
    del reto y en un gran número de casos fracasa y todos pierden.
    ¿Ejemplos? Muchos, mire en hospitales, consultorías, equipos de ventas,
    sistemas de información, periodistas, profesores… por ello lo
    importante es que las empresas vean la selección en clave estratégica.
    Entiendo que no es fácil para las pequeñas y medianas, porque tienen
    problemas serios para planificar sus necesidades…»

    Y todo ello sucede en un momento en que hay una gran competencia por el
    talento. ¿O debemos mejor decir por algunos tipos de talento? Citan
    unos cuantos, variopintos, como mecánicos, técnicos, mandos
    intermedios, directivos… Cada vez hay más alternativas para ellos y
    buscan las organizaciones que mejor les permitan desarrollarse. Las
    empresas se pelean por ellos y todas acaban buscando gente que sea
    buena comunicadora, con capacidad de análisis, que aprenda rápido, que
    sepa idiomas, que sea flexible y que esté dispuesta a trabajar… Pero
    lo importante es que cada empresa sepa cuáles son sus segmentos
    críticos, dónde buscar la gente y, luego, cómo retenerla.

    De todos modos, «el talento también está en casa», es el mensaje que
    ambos lanzan. «En España, en general, la gente no trabaja contenta, y
    parte de los problemas de falta de productividad provienen de eso»,
    dice Samsó y cita como causas habituales «trato inadecuado, pocas
    oportunidades, opacidad de futuro, jefes que no motivan… que
    convierten a la gente en simples empleados transaccionales». ¿Cómo
    cambiar el panorama? «Hay que desarrollar los programas de recursos
    humanos necesarios que permitan a la organización desarrollar, asignar
    y conectar los recursos. El departamento de recursos humanos ha de
    jugar un papel estratégico y con las unidades de negocio deben ser
    verdaderos socios a la hora de actuar».

    Jordi Goula
    La Vanguardia

  • INFOPLAN Nº 29

    El pasado mes de Mayo, se inició la 2º legislatura de la Comisión de Control del Plan de Pensiones, de acuerdo con el Reglamento del Plan de Pensiones que establece su renovación cada cuatro años.

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  • COMUNICADO CONJUNTO CCOO, UGT Y CSICA SOBRE EL CONVENIO 2007

    El pasado 18 de junio, CC.OO., UGT y CSICA, expusimos en la reunión de
    Mesa Negociadora una propuesta común sobre las materias que debería recoger el próximo convenio:

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  • INFOSALUD Nº 20

    Todos somos conscientes de la poca vigilancia de la salud existente en Unicaja, pero lo que ya resulta
    enervante es la negativa de nuestra empresa a evaluar los riesgos psicosociales

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