Categoría: Salud Laboral

  • MOBBING

    ¿Sufres acoso moral en el trabajo?


    Si, por lo menos, durante  los últimos seis meses vienes padeciendo
    algunos de los hostigamientos psicológicos que se citan continuación,
    puede que seas víctima de acoso moral en el trabajo.

    1. Mi
      superior se niega a comunicar, hablar o reunirse conmigo.

    2. Me
      ignoran, me excluyen o me hacen el vacío, fingen no verme, no me
      devuelven el saludo o me hacen «invisible».

    3. Me
      chillan o gritan, o elevan la voz con vistas a intimidarme.

    4. Me
      interrumpen continuamente, impi-diendo expresarme.


    5. Prohíben a mis compañeros o colegas hablar conmigo.


    6. Inventan y difunden rumores y calum-nias acerca de mí de manera
      malinten-cionada.


    7. Minusvaloran y echan por tierra mi trabajo sistemáticamente, no
      importa lo que haga.

    8. Me
      acusan injustificadamente o falsa-mente de incumplimientos,
      errores o fallos inconcretos y difusos que no tienen consistencia
      ni entidad real.

    9. Me
      atribuyen malintencionadamente conductas ilícitas o antiéticas
      contra la empresa o los clientes para perjudicar mi imagen y
      reputación.


    10. Recibo críticas y reproches por cualquier cosa que haga o decisión
      que tome en mi trabajo, con vistas a paralizarme y
      desestabilizarme.

    11. Se
      amplifican y dramatizan de manera malintencionada pequeños errores
      o nimiedades para alterarme.

    12. Me
      amenazan con usar instrumentos disciplinarios (rescisión de
      contrato, no renovación, expediente disciplinario, despido,
      traslados forzosos, etc.)


    13. Desvaloran continuamente mi esfuerzo profesional, restándole su
      valor o atribuyéndolo a otros factores.


    14. Intentan persistentemente desmora-lizarme mediante todo tipo de
      artimañas.


    15. Utilizan de manera malintencionada varias estratagemas para
      hacerme incurrir en errores profesionales y después acusarme de
      ellos.


    16. Controlan, supervisan o monitorizan mi trabajo de forma
      malintencionada para intentar «pillarme en algún renuncio».


    17. Evalúan mi trabajo y desempeño siste-máticamente de forma negativa
      y de manera inequitativa o sesgada.

    18. Me
      dejan sin ningún trabajo que hacer, ni siquiera a iniciativa
      propia, y luego me acusan de no hacer nada o de ser perezoso.

    19. Me
      asignan sin cesar nuevas tareas o trabajos, sin dejar que termine
      los anteriores, y me acusan de no terminar nada.

    20. Me
      asignan tareas o trabajos absurdos o sin sentido.

    1. Me
      asignan tareas o trabajos por debajo de mi capacidad profesional o
      mis competencias para humillarme o agobiarme.

    2. Me
      fuerzan a realizar trabajos que van contra mis principios o mi
      ética, para forzar mi criterio ético participando en «enjuagues”.

    3. Me
      asignan tareas rutinarias o sin valor o interés alguno.


    4. Me asignan tareas que ponen en peli-gro
      mi integridad física o mi salud a propósito
      .

    5. Me
      impiden que adopte las medidas de seguridad necesarias para
      realizar mi trabajo con la debida seguridad.

    6. Se
      me ocasionan gastos con intención de perjudicarme económicamente.

    7. Me
      humillan, desprecian o minusvalo-ran en público ante otros colegas
      o ante terceros.


    8. Intentan aislarme de mis compañeros dándome trabajos o tareas que
      me alejan físicamente de ellos.


    9. Distorsionan malintencionadamente lo que digo o hago en mi
      trabajo, tomando «el rábano por las hojas».

    10. Se
      intenta buscarme las cosquillas para «hacerme explotar».


    11. Envenenan a la gente a mi alrededor contándole todo tipo de
      calumnias o falsedades, poniéndolas en contra mía de manera
      malintencionada.


    12. Hacen burla de mí o bromas intentando ridiculizar mi forma de
      hablar, de andar, o me ponen motes.


    13. Recibo feroces e injustas críticas o burlas acerca de aspectos de
      mi vida personal.


    14. Recibo amenazas verbales o mediante gestos intimidatorios.


    15. Recibo amenazas por escrito o por teléfono en mi domicilio.

    16. Me
      zarandean, empujan o avasallan físicamente para intimidarme.

    17. Se
      hacen bromas inapropiadas y crue-les acerca de mí.

    18. Me
      privan de información imprescindi-ble y necesaria para hacer mi
      trabajo.


    19. Limitan malintencionadamente mi ac-ceso a promociones, ascensos,
      cursos de formación o de capacitación para perjudicarme.

    20. Me
      asignan plazos de ejecución o cargas de trabajo irrazonables e
      inusuales.


    21. Modifican mis responsabilidades o mis cometidos sin comunicármelo.

    22. Me
      lanzan insinuaciones o proposicio-nes sexuales directas o
      indirectas.


    Si has contestado afirmativamente a varias cuestiones, y estos
    comportamientos son reiterativos, puede que estés siendo víctima de
    acoso moral en tu puesto de trabajo.

    La
    duración de este acoso sin hacerle frente o atajar el problema conlleva
    un elevado riesgo de padecer entre otros los siguientes trastornos:


    Depresión – Irritabilidad – Fatiga crónica – Insomnio – Estrés
    postraumático – Ansiedad – Ataques de Pánico – Cambios en la
    personalidad – Ideas suicidas – Dolores musculares – Somatizaciones
    varias


    Si tienes cualquier duda consulta con tu delegado de CC.OO.

    Fuente: «Mobbing: Cómo
    sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo”.

    Iñaki Piñuel y Zabala.
    Profesor titular de la Universidad de Alcalá de Henares.

    Editorial Sal Terrae.


    Febrero de 2006

  • LA SALUD ES LO PRIMERO

    Este primer número queremos dedicarlo al confort ambiental y a nuestra principal herramienta de trabajo, los ordenadores. Los trabajadores más veteranos saben que el empleo de esta tecnología ha producido importantes cambios en los métodos tradicionales de trabajo, Ver texto completo

  • Más incidencias sobre las bajas de maternidad/paternidad

    En esta ocasión, la irregularidad afecta a las compañeras y compañeros que han sido madres y padres y que han disfrutado del permiso de maternidad.

    La irregularidad deriva del
    hecho de que, desde hace unos años, la Seguridad Social es quien abona el
    salario correspondiente a las semanas del permiso de maternidad directamente a
    las trabajadoras y trabajadores, mientras que las Cajas completan este importe
    hasta equipararlo al salario que habrían cobrado si hubieran estado trabajando.

    El problema surge cuando el
    afectado o afectada, estando de permiso, tiene una variación en su sueldo,
    provocado por un cambio de nivel, aplicación de convenio o pago de atrasos.
    Mientras las Cajas hacen el cálculo sobre la base del complemento abonado
    durante las semanas del permiso, la Seguridad Social lo tendría que hacer sobre
    la base del salario que ha liquidado a las compañeras y compañeros afectados,
    pero esto no ha sido así.

    El motivo de esta situación
    tiene una explicación bien sencilla: la Seguridad Social calcula el importe que
    debe abonar a la trabajadora o trabajador a partir de la información que la
    empresa le facilita. En el supuesto de que se produzca una modificación en las
    condiciones retributivas de la persona afectada (por ejemplo: aplicación de un
    convenio colectivo que suponga un incremento de salario), la empresa debe
    informar a la Seguridad Social par que rectifique la liquidación y/o la
    complemente, puesto que este organismo no recibirá esta información por otro
    canal.

    Así pues, esta irregularidad
    ha sido provocada por las Direcciones de las Cajas en general, cuando han
    obviado su responsabilidad de transmitir la información a la Seguridad Social.

    Esta Sección Sindical de
    CC.OO
    . se ha dirigido a la Dirección de nuestra Caja con tal de que nos
    informen de su actuación en este tema, pues hemos podido detectar que, en algún
    caso, ésta no ha informado debidamente a la Seguridad Social.

    La Sección Sindical de
    CC.OO. hace un llamamiento a todas las compañeras y compañeros que se puedan
    encontrar en esta situación para que se pongan en contacto con nuestros
    delegados y delegadas sindicales, y así revisar su situación, pues les puede
    afectar económicamente.

    Mientras tanto,
    continuaremos haciendo un seguimiento exhaustivo de este tema y os mantendremos
    informados de la respuesta que recibimos por parte de nuestra Dirección.

    Mataró, 3.10.05

  • Las alarmas que se disparan en las oficinas causan alarma entre los empleados

    Los empleados nos deben solucionar los problemas de seguridad que se derivan del disparo de las alarmas en las oficinas, y menos fuera del horario laboral.

    En los últimos días se han intensificado las llamadas y las consultas a esta Sección Sindical de CCOO motivadas por las llamadas que algunos empleados reciben porque una alarma se ha disparado en la oficina.


     


    Llamadas que, en ocasiones, se producen bien entrada la noche o incluso de madrugada, lo que provoca más de un susto.


     


    Aunque éste es un tema que ya ha sido tratado en diversas ocasiones en el seno del Comité de Seguridad y Salud y sobre el cual ha incidido CCOO, creemos que es hora ya de que la Caixa busque una solución.


     


     Por este motivo, con fecha 9 de septiembre de 2005, le hemos dirigido una carta al Secretario del Comité de Seguridad y Salud (Sr. Vicenç Urrutia) para que incluya este tema en el orden del día de la próxima reunión del citado Comité.


     


    Desde CCOO haremos una propuesta concreta para solucionar este tema.


     


    Esperamos y deseamos de la Caixa el máximo interés y colaboración para solucionar este tema.


     


     


     


    Mataró, 15.09.2005

  • Tecnología y bienestar (III)

    A pesar de las denuncias sobre la inadecuación de muchas de las pantallas con las que estamos trabajando, la Caixa sigue sin cambiarlas.

    A pesar de las denuncias sobre la inadecuación de muchas de las pantallas, con las que estamos trabajando, a la nueva resolución que se estaba implantando en la Caja…


     


    A pesar de que en la última reunión del Comité de Salud y Seguridad parecía que había el compromiso de trabajar para acelerar el cambio de las pantallas de 15 pulgadas de tubo y de las que tuvieran problemas…


     


    A pesar de que la lógica recomendaría no hacer modificaciones sin antes plantearse las necesidades y las consecuencias de las acciones…


     


    Quien podía decidir desde Informática que no se cumplían las condiciones necesarias para la migración, dio la orden de continuar, sin importar el estado de las pantallas.


     


    Quien desde Inmovilizado tenía que prever que las pantallas tienen una vida limitada y que con el volumen de monitores que hay en la Entidad es necesario tener los recursos necesarios para poder sustituir los que no cumplen los requisitos necesarios, está argumentando que no hay disponibles.


     


    Quien desde la Dirección tendría la obligación de dirigir el buen funcionamiento de la Caja, de coordinar el trabajo de los diferentes departamentos para que no haya disfunciones, no sabemos que haya dicho nada.


     


    Quien teniendo responsabilidades en materia de Salud en el Trabajo por parte de la Caja, tenía que velar por el bienestar de los trabajadores, no ha hecho nada para detener el proceso en marcha.


     


    Conclusión: hay muchos compañeros que están trabajando en unas condiciones peores que hace unas semanas. Teniendo que quejarse y discutir si el terminal se ve suficientemente bien.


     


    Y además, con la duda de si era imprescindible cambiar, ahora, la resolución a 1024 x 780. ¿Se habría acabado el mundo?. ¿Es que hubiera tenido que cerrar la Caja, si no se hubiese cambiado la resolución? ¿No podía esperarse a tener todo el material en condiciones? Y todavía más preocupante, ¿se hará la inversión necesaria para adecuar las pantallas en un tiempo razonable?


     


    Quizá debamos empezar a plantearnos si las decisiones se toman en función de intereses particulares y no pensando en lo mejor para toda la Institución, trabajadores incluidos. Nos gustaría creer que alguien tendrá suficiente sentido común para buscar una solución a este problema. Si no hay ningún gesto por parte de la Caja, presentaremos denuncia ante Inspección de Trabajo.


     


    Mataró, 24 de agosto del 2005