Categoría: Sector Financiero

  • Posicionamiento del IV congreso federal de COMFIA CC OO ante la reestructuración del sector financiero.

    Tras cinco reformas del sistema financiero, dos a cargo de los gobiernos del PSOE y tres por iniciativa del actual gobierno del PP, un rescate en curso desde las instituciones europeas para la banca por importe de hasta 100.000 millones de euros que vienen a unirse a las anteriores ayudas del FROB y los avales otorgados a bancos y cajas, el actual sistema financiero continua siendo incapaz de facilitar a la economía real, en especial a las personas y las pequeñas empresas la necesaria financiación que permita reactivar la actividad económica

    Las reformas planteadas no han conseguido ninguno de los objetivos que pretendían, ni han frenado el deterioro de los balances, ni han reabierto la financiación internacional, ni han restaurado el crédito a las familias y empresas.

    La restricción del crédito comercial a empresas entre 2007 y 2012 ha pasado de 90.842 a 44.289 millones de euros, no se financia de manera suficiente el circulante y hay empresas que se precipitan a la quiebra consecuencia de la falta de crédito, pese a tener razonables perspectivas de actividad. No es riguroso ni cierto que toda la demanda de crédito carezca de los suficientes criterios de solvencia.

    El sector financiero español se ha sobredimensionado en la última década, lo ha hecho a crédito, agravando la dependencia de financiación externa (el saldo vivo de cédulas hipotecarias es de más de 730.000 millones de euros, el doble de la existente en 2003). La gran concentración de préstamos hipotecarios y la obligada refinanciación de deuda con el exterior, agravan los efectos de la crisis y provoca el cierre y destrucción de miles de oficinas y puestos de trabajo, entre otras razones, por la desaparición del crédito al circulante de las empresas más pequeñas.

     La falta de supervisión y regulación de los mercados financieros está en la base de la crisis actual. Los gobiernos, supervisores y entidades están dando prioridad a atender las desmedidas exigencias de capital, por encima de la urgente necesidad de restituir el crédito a PYMES, familias y economía productiva, lo que no sólo impide la normalización de la actividad económica, sino que sigue provocando la destrucción de miles de empresas y la pérdida constante y masiva de puestos de trabajo. El errático proceso de reestructuración del sector y la destrucción deliberada y gratuita del modelo de Cajas de Ahorro ha provocado la desaparición del único modelo de banca social existente en nuestro país, lo que está generando un oligopolio de facto contrario a los intereses de la ciudadanía, la desaparición de la obra social y la generación de exclusión financiera, sin que por ello se esté recuperando la circulación del crédito. 

    La necesaria aportación de recursos públicos, ante la insuficiente aportación privada, para capitalizar las entidades con problemas, consume grandes cantidades de dinero público, de forma similar a como lo han hecho otros países. La intervención del Estado en el sector financiero provoca cambios sustanciales en él. La utilización de cifras millonarias para sanear al sector financiero, en un marco de ajuste presupuestario que afecta a servicios básicos y estratégicos, no se acompaña de la necesaria transparencia ni de una adecuada exigencia de responsabilidades a las personas encargadas de la gestión, supervisión, auditoría y, en su caso, administración. Tampoco se visualizan claramente las medidas y procedimientos mediante los cuales los fondos públicos destinados a este fin van a ser restituidos.

    En ese marco, es preciso promover una reforma eficaz y justa del sistema financiero, (http://www.ccoo.es/csccoo/menu.do?Informacion:Noticias:366548) que refuerce el control y supervisión público, que  se establezcan sistemas de regulación más eficaces, así como que se pongan en marcha medidas fiscales a las que las entidades financieras restablezcan los recursos públicos aportados a la reestructuración e incentiven un modelo de negocio socialmente responsable y sostenible.Asimismo es preciso establecer las responsabilidades correspondientes por lo ocurrido.

    Reactivar el crédito es básico, principalmente para la reactivación de la actividad y la creación de empleo; pese al reto de reducción de deuda, especialmente privada, que tiene la sociedad española. Es necesario poder financiar proyectos empresariales viables. Recapitalizar con dinero público las entidades financieras que lo precisen es inevitable y es condición necesaria, no suficiente, para mejorar el crédito en la economía española y la cuota de mercado de las empresas. Normalizar el crédito ayuda a controlar precios de bienes y servicios.

    Ante esta situación del sector financiero desde Comfía-CCOO manifestamos que:

    • El empleo en el sector financiero es una prioridad para Comfía-CCOO. La reestructuración del sector y las condiciones que se van a exigir como contrapartidas a la financiación europea del rescate bancario, deben realizarse con el mayor respeto al empleo y empleabilidad de las plantillas afectadas. Por ello exigimos la puesta en marcha de un “Contrato Social” que garantice la adopción de medidas no traumáticas y estabilidad laboral pactadas con la representación de las plantillas, como se desarrollaron las sucesivas reestructuraciones sectoriales desde los años 80 del siglo pasado y sobre el respeto a la obligación asumida por la patronal en los convenios colectivos de negociar medidas alternativas a la extinción de contrato, por el que los trabajadores y las trabajadoras ya asumieron un coste de contención salarial. Rechazamos expresamente la imposición de los parámetros introducidos en la Reforma Laboral sobre la excusa de imposiciones externas, y recurriremos a las medidas sindicales y de movilización que sean necesarias para evitar su implantación de manera unilateral por las empresas.
    • El sector debe contribuir de manera decisiva a financiar el coste de capitalización de las entidades que lo precisan. Así se hizo en la crisis bancaria de los 80 y 90.
    • El consumo ingente de recursos públicos para sanear el sector, es una ocasión para mantener una parte del mismo bajo titularidad pública, con red de oficinas suficiente y personal especializado para actuar como intermediario financiero en España. La nacionalización de entidades hace al Estado propietario o accionista mayoritario, lo que puede y debe permitir que sea operador público en un sector estratégico, cuyo funcionamiento fallido en estos años ha generado graves daños en nuestra economía. Con ello se dota al Estado de mecanismos de actuación económica ante situaciones de restricción crediticia, exigiendo un control de riesgos y gestión profesional y de calidad que garantice la solvencia y retornos adecuados al capital público aportado, así como la mayor garantía de los derechos de la clientela y de que no se produzca exclusión financiera. 

    En todo caso, si el Gobierno, como anuncia, finalmente vuelve a privatizar las entidades nacionalizadas, debe evitar que el conjunto de la ciudadanía asuma con sus impuestos el coste de la reestructuración sectorial recuperando lo aportado en su integridad o en el máximo nivel posible. Para ello, hay diversos mecanismos, entre ellos: los costes financieros por la concesión de avales, préstamos o garantías otorgadas por el Estado; un incremento suficiente de la aportación del conjunto del sector al Fondo de Garantía de Depósitos, para que a través de éste y en un plazo razonable devuelvan al Estado las aportaciones realizadas; el establecimiento de una tasa sobre actividades financieras para constituir fondos que prevengan el coste de las crisis bancarias; venta de activos inmobiliarios u otros activos, etc. Debe darse también, una regulación adecuada para que lo que queda de las Cajas de Ahorro siga manteniendo la titularidad y naturaleza social y pueda ejecutar un papel real y efectivo tanto como gestoras de la obra social como en calidad de accionistas de los bancos en que los que se han integrado.

    • Exigimos, asimismo, transparencia y delimitar responsabilidades (y desde Comfia-CCOO acudiremos a la vía judicial en los casos que lo estimemos necesario): de los gestores; de los supervisores (BdE, CNMV y CCAA); de los Auditores, cooperadores necesarios que han mostrado a los administradores su conformidad con los datos presentados por los gestores y han mostrado malas prácticas que deben ser depuradas; y de los Consejos de Administración (Donde las personas representantes del sindicato mantendrán como hasta ahora criterios de gobernanza de responsabilidad social), en proporción a la influencia en la gestión y los problemas detectados: información insuficiente, incapacidad para influir, etc.

    Exigimos igualmente, el establecimiento y cumplimiento de limitaciones legales a la retribución de administradores y directivos, prohibiendo políticas retributivas socialmente repugnantes, e impidiendo el reparto de dividendos mientras no se hayan devuelto las ayudas públicas recibidas, en su caso.

    Reivindicamos un Código Ético de obligado cumplimiento para el sector financiero que incluya una regulación social de las remuneraciones de dirección y consejeros sobre los principios de control, transparencia y proporcionalidad. Un sistema bancario asentado en principios de sostenibilidad económica, social y laboral, Banca Ética, Inversión Socialmente Responsable y RSE. Necesitamos normas y regulación de consejos que mejoren la transparencia y la información, haciendo de los códigos de buen gobierno algo más que autorregulaciones y compromisos voluntarios. Capacidad de decisión que sirva para limitar de forma efectiva la discrecionalidad de quienes ejercen la gestión. Extender estos criterios a sociedades cotizadas, o no, cuando haya múltiples empresas asociadas o grupos de interés. El problema acreditado en las cajas de ahorros no es exclusivo de ellas, es el mismo que se ha producido en los bancos españoles en las crisis anteriores o en bancos internacionales en la crisis actual y puede darse en empresas de todos los sectores.

    • Apostamos por una modificación de medidas impositivas que garanticen una adecuada contribución del sector financiero al Erario Público como garantía de restitución y/o rentabilización del dinero público aportado. El tipo efectivo del Impuesto de Sociedades no puede ser el 14%, como lo fue en el periodo de mayor crecimiento de los beneficios, ni el 8% que actualmente declaran alguna de las entidades más solventes. Se debe introducir, a nivel europeo, el Impuesto de Transacciones Financieras, como medida que desincentive y/o grave, en su caso, las operaciones más especulativas. Asimismo, aunque no sea estrictamente fiscal, se han de revisar todo lo concerniente  las aportaciones al Fondo de Garantía de Depósito pues ha sido y debe ser el instrumento a través del cual se restablezcan las cantidades con las que el dinero público está financiando la reestructuración del sector financiero. 
    • Reivindicamos la honradez, profesionalidad y alta cualificación de los trabajadores y trabajadoras del sector, que son bancarios y no banqueros, que no han participado en las decisiones que han determinado el negocio financiero ni diseñado las estrategias y políticas de sus entidades y a los que, por tanto, no se pueden exigir responsabilidades que no son suyas. Advertimos de cómo el deterioro de la imagen y credibilidad del sector financiero, se ha extendido a sus profesionales, situados en el punto de mira de una ciudadanía que necesita buscar culpables de políticas y prácticas empresariales no decididas por ellos. Jamás la presión externa e interna sobre los profesionales del sector ha sido de esta intensidad ni han recibido tantos ataques a su estabilidad en el empleo, a sus condiciones de trabajo, a su salud y a su dignidad. Y, finalmente, hacemos un llamamiento para que las plantillas del sector financiero reaccionen decididamente contra esta situación, contra los altísimos niveles de presión diaria, contra el uso y el abuso de la amenaza, en defensa de sus puestos de trabajo, sus condiciones laborales, su salud y su dignidad y para romper de una vez con el chantaje del miedo que practican muchas empresas.
  • La trampa de las participaciones preferentes: las prioridades deben de ser la clientela y las plantillas.

    Hasta el año 2003 las participaciones preferentes se comercializaban a través de sociedades instrumentales, habitualmente radicadas en paraísos fiscales, y, salvo excepciones, eran suscritas por inversores  institucionales. A partir de ese año, estos instrumentos híbridos deuda-capital se legislan en España y comienzan a comercializarse a clientes minoristas, lo cual coincide con el incremento del endeudamiento privado de la economía española.

    Las preferentes se convierten en un instrumento de capitalización muy utilizado por las cajas de ahorros que carecen de la posibilidad de emitir acciones. Hubo advertencias muy leves, como la de Miguel Ángel Fernández Ordóñez en enero de 2007, cuando dijo que no le parecía lógico que instrumentos financieros de este tipo se comercialicen de forma masiva a través de la red de oficinas.

    En verano de 2007 estalla la crisis subprime y un año más tarde cae Lehman Brothers. Como consecuencia, se produce el cierre de los mercados interbancarios. 

    Mientras tanto, las autoridades españolas deciden no recapitalizar la banca como ya habían hecho los países de su entorno, confiando en las provisiones anticíclicas y en que la crisis sería pasajera. Así, lo que proliferó durante 2008 y, sobre todo 2009, fueron las emisiones de participaciones preferentes que se colocaron, sobre todo, a clientes minoristas, con conocimiento del Banco de España y sin objeción de la CNMV.

    Tras los test de stress la situación se complica. Los organismos que los realizaron no consideraron parte del Capital Principal ni las provisiones anticíclicas ni las participaciones preferentes. La consecuencia directa fue que la CNMV obligó a las entidades a que dejaran de funcionar los mercados internos de compra-venta de participaciones preferentes. Es decir, cambiaron las reglas del juego. Las operaciones se trasladan al mercado de renta fija, lo cual tuvo un efecto demoledor sobre el valor de las preferentes.

    Esta situación ha contribuido a deteriorar aún más  la imagen pública del sector financiero español. A la incapacidad demostrada por los organismos de supervisión y por las cúpulas de las entidades para propiciar medidas que permitan la circulación del crédito a familias y empresas, se ha venido a sumar ahora lo que ya es peligrosamente conocido entre una parte importante de la opinión pública como el “corralito” español: las participaciones preferentes.

    No cabe olvidar la responsabilidad de estos mismos, organismos de supervisión y las cúpulas de las entidades financieras, en la burbuja  inmobiliaria identificada como una de las principales causas de la crisis, la falta de legitimidad que los mismos han acumulado con una política de retribuciones del personal de la alta dirección y de los consejos que en más de un caso ha superado lo socialmente repugnante y los planteamientos de recorte de plantillas y destrucción de empleo en cada vez más entidades.

    La situación es de sobra conocida: transmitiendo a sus plantillas objetivos de comercialización bajo la premisa de que era un producto fiable para ofrecerlo a los clientes, una gran parte de las entidades financieras de este país han estado ofreciendo durante años instrumentos de inversión complejos y poco líquidos, originalmente más apropiados para personal inversor cualificado, pero que han acabado por ser comercializados entre la clientela más tradicional. Durante años, no obstante, el producto no ha generado problemas hasta que se modifican las condiciones del mercado secundario y se fuerza a aflorar las minusvalías, generando una situación que produce de facto la inmovilización del ahorro de cientos de miles de familias. Se ofrece como alternativa su canje en acciones y otros activos, en muchos casos, con importantes descuentos. Y en el epicentro de todo ello, los bancarios y bancarias, a quienes toca el difícil papel de dar explicaciones y soluciones a la clientela afectada.

    Toda esta política, pasada y presente, se ha ejecutado sin que los organismos supervisores (CNMV y Banco de España), que tienen la obligación de regular y controlar el mercado financiero, además de prevenir problemas de esta magnitud, hayan sabido cumplir con la obligación que la ciudadanía le tenemos encomendada. Ellos son los responsables directos, junto a mucho personal de la alta gestión de las entidades, que han apostado por la comercialización masiva de estos productos.

    Esta política socialmente irresponsable, ejecutada por unos y consentida por otros, está teniendo importantes consecuencias para muchas entidades y sus plantillas:

    • La lógica indignación de la ciudadanía y de la clientela se dirige, básicamente, contra las plantillas de estas entidades, contra los bancarios y bancarias (los únicos que dan la cara ante ellos) generándose situaciones de presión insostenible y de auténtico riesgo físico sin que tampoco se adopten las medidas exigibles de prevención y protección.
    • Gran parte de la clientela, y parte del personal de las plantillas de las entidades, se sienten engañados, por lo que en no pocas entidades existe el riesgo cierto de presentación de demandas. No es descartable que puedan afectar en mayor o menor medida al empleado o empleada que comercializó el producto de buena fe, atendiendo las instrucciones recibidas de su entidad, en el marco de campañas comerciales agresivas y con intensa presión de objetivos.
    • Se está lesionando gravemente la credibilidad y confianza de la población en el sector financiero español en su conjunto, asestando además un duro golpe al modelo de negocio minorista, basado en la cercanía y la confianza, en pro de una banca más especulativa centrada en el beneficio inmediato y que sólo piensa en el impacto que tiene en los balances a corto plazo.

    Desde COMFIA-CCOO (http://www.comfia.net/html/25742.html) entendemos que la problemática es del suficiente calado como para exigir que se adopten medidas urgentes:

    • Es evidente que estamos ante un fenómeno económico-financiero de responsabilidades compartidas.
    • Hay que ofrecer a las plantillas seguridad, protección y los recursos necesarios para prestar una adecuada atención a su clientela, así como pleno apoyo y cobertura en las posibles  demandas que pudieran interponerse contra la entidad y que pudieran afectar de cualquier forma a los bancarios y bancarias.
    • Hay que “deshacer la madeja”. Le corresponde actuar a los tribunales, sin duda. Pero también al Parlamento, por lo que instamos, junto con nuestra Confederación,  a que el análisis de actuaciones y responsabilidades del Banco de España, CNMV y Gobiernos sean abordados en la Subcomisión parlamentaria habilitada al efecto.
    • Hay que evitar que se produzca una transferencia de rentas de los débiles hacia los poderosos. Por ello, si se comercializaron como productos de ahorro y así lo creyeron contratar los clientes, justo es que se valore que se trate de productos protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos o, como mínimo, que se puedan canjear por productos más acordes con la inversión que se pretendió realizar.
    • El Gobierno tiene la obligación de utilizar su margen de maniobra para no producir más sufrimiento injusto e innecesario con este asunto a la ciudadanía, a los que tienen este tipo de inversiones y a los contribuyentes, en general, que pueden ver como la “factura del rescate” sube exponencialmente por la dislocación del modelo de negocio minorista y compromete definitivamente la viabilidad de las entidades intervenidas y/o nacionalizadas.
  • Las cajas ajustan sus plantillas en 23.450 empleados y cierran 4.587 oficinas desde el inicio de la crisis.

    El número total de empleados se ha rebajado desde los 135.415 trabajadores a septiembre de 2008 a 104.504, con una disminución del 18,3% en ese periodo.

    Las cajas de ahorros han reducido sus plantillas en 23.450 empleados y han cerrado 4.587 oficinas desde el inicio de la crisis y ante los procesos de integración que vive el sector financiero para sanear sus balances, según datos facilitados por la Confederación Española de las Cajas de Ahorros (CECA) que recoge Europa Press.

    Desde el tercer trimestre de 2008, cuando el sector de las cajas alcanzó su máxima capacidad instalada, con 25.051 oficinas, el número de sucursales ha pasado a 19.330, es decir una reducción del 19,2%.

    Por su parte, el número total de empleados se ha rebajado desde los 135.415 trabajadores a septiembre de 2008 a 104.504, con una disminución del 18,3% en ese periodo.

    Estas cifras aumentarán con toda probabilidad tras los planes de reestructuración presentados para liberar las ayudas de 32.468 millones procedentes de Bruselas para Bankia, Novagalicia Banco y Catalunya Banc, y tras las inyecciones de 1.865 millones para BMN, Liberbank, Banco Ceiss y Caja 3.

     Las imposiciones de Bruselas sobre la reducción de tamaño de estas cajas podrían suponer hasta 5.000 despidos en Bankia, que ya ha presentado a los sindicatos un borrador de Expediente de Regulación de Empleo (ERE). El plan de reflote de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri pasa también por cerrar unas 1.100 oficinas.

    Para las últimas entidades que han tenido que recurrir a la ayuda de la Comisión Europea, los sindicatos estiman que los despidos podrían afectar hasta alrededor de 5.000 empleados. Además, Novagalicia ha planteado hasta 2.500 despidos y el cierre de 454 oficinas.

    En concreto, Bruselas ha impuesto como condición a las ayudas una reducción de tamaño de más del 60% a Bankia, Catalunya Caixa y Novagalicia Banco hasta 2017, lo que supondrá recortar a la mitad su red de oficinas. Para BMN, Ceiss y Liberbank, la reducción de tamaño sería del 30% de media.

  • El ERE de Bankia y su plan de cierres la hacen inviable

    José María Martínez dirige la federación bancaria de CC OO, Comfia, desde hace cinco años, los más convulsos de la historia del sector financiero. Hoy CC OO vuelve a reelegirle por otros cuatro años. Ambos mandatos están marcados por la reestructuración de la banca que, de momento, ha provocado la salida de 35.000 empleados del sector. Por primera vez, una gran parte de la plantilla de las entidades financieras han comenzado a movilizarse.

    PREGUNTA. Su reelección se produce en el peor momento para el sector y con un ERE, el de Bankia, que es uno de los mayores que se han producido en España, si no es el mayor…
    RESPUESTA. Desde 2008 llevamos reclamado una reestructuración ordenada del sector, pero se ha perdido mucho tiempo y se ha tenido que pedir un rescate a Europa, con una línea de crédito que suma 100.000 millones de euros, que coincide con la línea de crédito que tenía abierta el FROB de 99.000 millones de euros desde 2009. Y desde entonces no se ha hecho lo que tenía que haberse hecho y los problemas se han agravado. La pérdida de tiempo unida a la crisis provoca un deterioro mayor de los balances de las entidades, lo que explica una gran parte de los actuales agujeros de las cajas, incluido el de Bankia.
    P. ¿Qué ocurrió para que se perdiera tanto tiempo?
    R. Pues que la reestructuración se encargó a los mismos gestores que habían terminado de hundir las empresas.
    P. ¿Por qué considera que todo el rescate pilota sobre Bankia?
    R. Porque se gestó una salida de sus gestores anteriores, principalmente sobre Rodrigo Rato, por el Banco de España y sobre todo por Economía. Y se aprobó un plan para Bankia con unas necesidades de ayudas de 7.000 millones, que era lo que había solicitado Rato. Se nombra a José Ignacio Goirigolzarri presidente y anuncia que Bankia necesita un rescate de 19.000 millones. A partir de ahí nadie se cree nada y es cuando España tiene que pedir el rescate del sector y nos puede también costar el rescate del país.
    P. ¿Si eran tan pésimos los gestores de una gran parte de las cajas, por qué se les ha dejado vivir tanto?
    R. Porque los gestores han tenido poco control. Si nos fijamos, quienes están siendo juzgados son los administradores, que son los que legalmente tienen la responsabilidad. Pero los que gestionaban verdaderamente eran los directivos, y ninguno está siendo juzgado a no ser solo por su retribución. La responsabilidad es desde 2008 del Banco de España, que puso más atención en la gobernanza que en su gestión porque no creía en el modelo de las cajas y no actuó a tiempo. Y el problema, además, es que el capital que se podía haber obtenido con la privatización de las cajas se ha perdido. Y al final va a costar mucho al contribuyente. No hay garantía de devolución del dinero que se ha inyectado en Banco de Valencia, Bankia, Catalunya Banc y Novagalicia.
    P. Pero los políticos y los sindicatos han tenido también mucho que ver en la crisis de las cajas…
    R. Nosotros también tenemos responsabilidad porque estábamos en los consejos, pero nuestra representación era mínima. A los gestores políticos el problema que han tenido es que les venía muy bien el negocio que provocó la burbuja inmobiliaria. Un ejemplo de una pésima gestión de los políticos en una caja fue que en pleno desencadenante de la crisis financiera se desarrolló uno de los conflictos políticos más graves vividos en el sector, la lucha de poder entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid por el control de Caja Madrid. Es durante ese el periodo cuando Gerardo Díaz Ferrán consigue su crédito.
    P. ¿Qué le parece el ERE planteado por Bankia?
    R. Nos lo vamos a tomar como una provocación. El FROB nos ha propuesto que el salario del sector tiene que acomodarse a la media de la gente de la calle y acercarse a la reforma laboral. Lo dice el Banco de España, no Bruselas. La propuesta de indemnización de Bankia para despedir a 5.000 empleados y cerrar 1.100 oficinas la hacen inviable. No se puede destruir empleo y cerrar sucursales rentables. La rebaja de sueldo también hace inviable a la empresa. No le puedes decir a un trabajador que se motive con un recorte salarial del 40%.

    El empleo está por debajo de los últimos 30 años

    José María Martínez considera que pese a la crisis de la gran mayoría de las cajas su modelo no está en absoluto obsoleto. “No todas las cajas se han gestionado igual. Hay muchas que son o eran solventes, como La Caixa, Ibercaja, Unicaja, Caja Badajoz, Cajamurcia, La Rioja, BBK, Kutxa y algunas más”. Cree que su principal problema fue “la financiación del crédito promotor porque era la asociación de la caja con la promotora”.
    Defiende la creación de Sareb, aunque piensa que se tenía que haber creado hace tres años, como en otros países que también cuentan con bancos malos. Asegura que es “el momento de que se active el crédito. Las entidades nacionalizadas tienen mucha liquidez y hay que fomentar el crédito y la inversión, sino no vamos a salir de esta crisis. Hay demanda de crédito solvente”.
    Se queja de que desde 2008 “han salido del sector 35.000 personas. El empleo está ya por debajo de la media de los últimos 30 años. Si desaparecen puntos de venta y el empleo sigue descendiendo, se va a desatender el crédito de mucha gente. Se puede producir una exclusión financiera”.
    Afirma que hay alternativas para crear nichos de empleo en vez de destruir como está ocurriendo con la reforma laboral. “Estamos reclamando un acuerdo entre el Gobierno y la banca para que el exceso de plantilla, que conoce mejor que nadie las necesidades de financiación de las pymes, pueda asesorar a estas empresas. Se pueden crear empresas mixtas para apoyar a las pymes en innovación y tecnología. No todo deben ser ajustes. Bankia pretende recolocar a personal en otras empresas”.
  • COMFIA-CCOO exige al FROB que pare la destrucción de miles de puestos de trabajo en el sector financiero

    COMFIA-CCOO exige que se asuman responsabilidades por parte de los gestores de las entidades y los supervisores del sector financiero español.

    COMFIA-CCOO convoca, junto con la UGT, concentraciones ante el Banco de España para protestar por la forma en que se está llevando a cabo la reestructuración del sector financiero. La concentración se enmarca dentro de una movilización a nivel estatal y que en Catalunya se producirá el día 27 a las 13:00 horas iniciándose ante el Banco de España para después concentrarse ante Bankia y EVO Banco.

    Con esta acción COMFIA-CCOO quiere denunciar la forma en la que se está abordando la reestructuración del sector financiero en nuestro país, reestructuración que está comportando la destrucción de miles y miles de puestos de trabajo (actualmente traemos ya unos 35.000 en todo el Sido) y que no está sirviendo para garantizar el restablecimiento del crédito a la economía.

    Además, se quiere denunciar que el coste de esta reestructuración lo está asumiendo la ciudadanía, especialmente los trabajadores y clientes de las entidades pero que este hecho no está comportando la asunción de responsabilidades por parte de los gestores de las entidades y los supervisores del sector financiero español.

    COMFIA-CCOO espera por lo tanto, un cambio en la política del Gobierno y el FROB a la hora de abordar los procesos de reestructuración de las entidades, especialmente en el que hace referencia a la reestructuración de las plantillas, produciéndose esta, allá donde sea necesaria, sin medidas traumáticas y mediante acuerdos con la representación de los trabajadores.

    COMFIA-CCOO Catalunya

    CONCENTRACIÓ del sector financer:
    Dijous 27 de desembre – Inici a les 13 hores davant el Banc d’Espanya
    Plaça Catalunya, 17 – BARCELONA

    >> GALERIA FOTOGRÀFICA a facebook.com Mobilitzacions a la Banca 27/12/2012