Categoría: Sector Financiero

  • La desvergüenza de la banca española.

    Las declaraciones del portavoz de la banca española (y antiguo subgobernador del Banco de España, por cierto) con motivo de las normas recién aprobadas por el gobierno sobre desahucios muestran que los banqueros españoles están perdiendo ya los niveles mínimos de responsabilidad, decencia y vergüenza.

    Jueces y expertos y, por supuesto, las personas y familias afectadas, han puesto de relieve que se trata de una reforma muy tímida y que de ninguna manera va a evitar la inmensa mayoría de los desahucios tan injustos e inhumanos que se vienen produciendo, además de ser muy beneficiosa para la banca: los supuestos que contempla son muy restrictivos y ni siquiera todos los de gran necesidad, no tiene carácter retroactivo, solo se refiere a los expedientes promovidos por la banca, y permite que se sigan acumulando intereses cuando se suspendan temporalmente, lo que evita que los bancos pierdan dinero y que tengan que cargar ahora con viviendas de difícil salida al mercado en estos momentos. Pero, a pesar de ello, los banqueros dicen que es muy negativa, que “pone en riesgo la buena cultura de pago que existe en nuestro mercado hipotecario” porque puede hacer que la gente deje de pagar caprichosamente las hipotecas, e incluso que se puede cerrar el grifo del crédito si se aprueba.

     

    Parece mentira que los españoles tengamos que oír esto de la banca, como si fuésemos estúpidos. Si nuestros bancos y banqueros se jactan de ser los mejores del mundo, ¿qué es lo que explica entonces que aquí tenga que haber condiciones hipotecarias (y en general bancarias) más asimétricas que en los demás países de nuestro entorno? ¿Por qué la banca española no puede operar en las mismas condiciones que la francesa, la alemana, la inglesa o la de Estados Unidos, si en esos países compite en igualdad de condiciones con otros bancos? ¿Qué tipo de razón financiera es la que justifica que aquí haya pervivido una legislación casi decimonónica tan favorable a ellos? ¿Son razones económicas, de eficiencia financiera y de mercado, o sencillamente que los banqueros han tenido aquí más poder que en otros lugares y que se han podido hacer fuertes en sus privilegios, entre otras cosas, porque fueron el soporte principal de la dictadura fascista de Franco?

     

    Si tuvieran vergüenza, los banqueros hablarían claro y dirían que si se oponen a esta reforma es simplemente porque quieren seguir teniendo los privilegios de siempre que les hacen estar entre los bancos con más rentables del mundo sin ser los que mejor financian y tener un poder político y social mucho mayor que en casi todos los demás países.

     

    Y es igualmente desvergonzado que los banqueros aludan, aunque formalmente no utilicen esta expresión, al llamado riesgo moral que en su opinión conlleva la reforma. Es decir, que afirmen que crea un incentivo que puede permitir que los individuos trasladen su responsabilidad hipotecaria a los bancos, convirtiéndose voluntariamente en malos pagadores, como si la gente estuviera deseosa de perder sus viviendas caprichosamente.

     

    Parece mentira que sean los banqueros los que digan eso cuando son precisamente los bancos los que deben el dinero que ha puesto a la economía española a los pies de los caballos por su gestión avariciosa e irresponsable y lo que ha provocado que tengamos que ser rescatados, haciendo que el conjunto de los españoles tengamos que asumir su deuda con los bancos extranjeros. Son los banqueros y no las familias ni los pequeños y medianos empresarios los que se han aprovechado de la información privilegiada que tienen para trasladar sus responsabilidad a los demás, encareciendo artificialmente la financiación, haciéndola más difícil de obtener, y provocando una rémora inmensa a la actividad productiva en nuestro país.

     

    El auténtico y más negativo riesgo moral que puede influir sobre nuestra economía es el que está haciendo que los propietarios y directivos de las entidades financieras que la han hundido, que han volatilizado el dinero de sus clientes en operaciones especulativas muy arriesgadas, que han estafado a miles de clientes y que les hacen pagar comisiones y gastos muy por encima de los habituales en otros países de alrededor, se vayan de rositas y no den cuenta ante la justicia de los daños que han producido.

     

    El mal ejemplo para millones de españoles es comprobar que los banqueros que han cometido delitos son indultados graciosamente cuando son condenados, y que esto último sea algo excepcional porque los fiscales y los jueces raramente actúan contra ellos, como demuestran tanto casos de crisis y quiebras bancarias que se han saldado con costes enormes para los contribuyentes y aire fresco para quienes las han provocado.

     

    Lo que paraliza a la economía y destroza a las empresas que crean riqueza es que los banqueros utilicen su poder para echar por alto la imprescindible financiación de la actividad económica al convertir el negocio bancario en el motor que alimenta las burbujas, la especulación, la evasión fiscal, la fuga de capitales a los paraísos fiscales y los negocios más sucios que existen. O que hoy día estén ganando miles de millones generando más deuda para todos los españoles a base de recoger dinero barato del Banco Central Europeo y de rentabilizarlo comprando los bonos que luego le permiten ofrecer condiciones inmejorables a los grandes poseedores de liquidez, y todo ello racionando la financiación que necesitan urgentemente las empresas.

     

    Y lo que es una barbaridad y nos lleva al desastre no es que se tomen medidas de justicia elemental para proteger a los débiles frente a los poderosos, como dicen los banqueros, sino que éstos utilicen su poder para seguir tratando de imponer un modelo productivo caótico, depredador e insostenible. El portavoz de la banca lo ha dicho claro: “hay que dar más créditos y crear más casas”. Eso es lo que se le ocurre proponer a los banqueros en un país en donde hay casi cinco millones de viviendas vacías, urbanizaciones enteras sin utilizar consumiendo recursos naturales y energía sin cesar, y la experiencia de una burbuja que ha enriquecido a unos pocos pero que ha dejado desolada a nuestra economía llevándose por delante la posibilidad de modernizarla y de situarla en la vanguardia de las naciones. Tienen a miles de empresarios carentes de financiación, reclamando crédito urgente y asequible para crear empleo y riqueza y lo que quieren es destinar el dinero a mover otra vez cemento y a dar pelotazos a base de corrupción y barbaridades urbanísticas. Están locos y esto es la mejor prueba de que hay que combatir la irresponsabilidad y la desastrosa gestión de los recursos que hacen nuestros banqueros.

     

    Si los españoles queremos de verdad salir de esta crisis provocada por la banca no podemos seguir manteniendo el sistema financiero tal y como lo están moldeando el anterior y el actual gobierno con las reformas que han realizado. Hay que acabar con los privilegios y con el poder político y mediático de los bancos si es que no queremos que los banqueros acaben con la democracia. Es imprescindible disponer de una banca pública, bien dirigida y estrictamente controlada, que no pueda financiar sino a las empresas y consumidores que lo necesiten para hacer que crezca la generación de riqueza y no las actividades especulativas. Una banca firmemente asentada en principios éticos (y no, como quería el gobierno en “buenas prácticas” de asunción voluntaria), y en un compromiso radical con el desarrollo económico y social y con el equilibrio medioambiental, lo que significa, sobre todo, que no se puede dedicar, como hacen los bancos actuales, a financiar la corrupción, modelos productivos insostenibles y la creación constante y artificial de deuda.

    Juan Torres López.   Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.

  • El increible informe de Oliver Wyman.(III)de 3

    El déficit real 

    Entrando ya en el cálculo del déficit que verdaderamente soporta en estos momentos nuestro sistema financiero, he llevado a cabo la modificación de las figuras 44 y 45 :

     

    del informe Wyman para ajustarlas con los datos extraídos del presente análisis y que a mi entender son los que mas se acercan a la realidad.

    Así, para el escenario base,

      

    el verdadero agujero que habría que cubrir con fondos comunitarios, una vez utilizadas las provisiones y la verdadera capacidad de generar beneficios por parte de nuestro sistema bancario, sería de 131.000 millones de euros. Bastante más del doble de lo que nos han querido hacer creer desde el Gobierno. 

    En el escenario adverso, un escenario que cada vez se aproxima más a la realidad por la política contractiva que está siguiendo este Gobierno, la situación sería mucho más dramática y quedaría como sigue

     

    Como puede verse, y siguiendo los criterios argumentados anteriormente, el coeficiente de capital se ha dejado en el 9% -igual que en el escenario base-, con lo que el buffer de exceso de capital queda igual que en el primer escenario. El agujero total a cubrir con fondos públicos subiría en este escenario adverso a unos escalofriantes 247.000 millones de euros.

     

    Situación financiera entidad a entidad 

    En este apéndice se va a mostrar como quedaría el análisis de cada Institución financiera si los datos y los supuestos utilizados fueran más acordes a la realidad económica de nuestro país y a la lógica económica. Antes de empezar es necesario hacer un par de apuntes para entender mejor los cambios y los resultados. 

    Comprobamos que en cada análisis se ha repetido la estructura de los informes presentados en el documento de Oliver Wyman para un mejor seguimiento de los cambios. Los originales pueden verse en el documento enlazado al principio de esta entrada. El lector podrá observar que se ha añadido una columna para reflejar el total de los activos a considerar para el cálculo de las pérdidas por cada concepto. Esto resulta de gran utilidad para realizar los nuevos cálculos de pérdidas con los porcentajes modificados realizados atendiendo a los criterios reflejados en la presente crítica. 

    Por ejemplo, se han corregido al alza todos los cálculos de las pérdidas derivadas de la monetización de los activos ejecutados para asimilarlos a los porcentajes de dudosidad recogidos en los informes de la AHE para el escenario base y a las proyecciones realizadas en el presente análisis para el escenario adverso. En caso de que las proyecciones de pérdidas resultaran superiores a estos porcentajes o proyecciones, se han dejado en los análisis las proyecciones dadas por los responsables de las entidades financieras. Dada la situación de deterior palpable de la situación económica, se ha considerado más realista ajustar las pérdidas estimadas al alza. 

    La cifra del total de activos ejecutados -foreclosed assets- ha sido calculada atendiendo al criterio expresado más arriba que estima que para analizar la situación de las instituciones financieras durante los tres próximos años no se pueden acumular beneficios de estos tres años mientras que sólo se computan las pérdidas atribuibles a los activos ejecutados en el primero de ellos. El cálculo es muy sencillo y se ha realizado trasladando a cada entidad lo estimado mas arriba para el conjunto de instituciones. 

    Santander            BBVA-Unnim         Caixabank-Banca Cívica

    Kutxabank           Sabadell-CAM        Bankinter

    Unicaja-CEISS     BMN                       Libercaja (Ibercaja.Caja3.Liberbank)

    Banco Valencia     Popular-Pastor      NCG

    Catalunyabank     Bankia-BFA

    Como puede verse, sólo una entidad, el Banco Santander, tiene cubiertas sus pérdidas en el escenario base y ninguna en el escenario adverso. Algo natural si se entiende la situación en la que se han visto envueltas nuestras entidades financieras por la falta de conocimientos de economía de país de nuestros gobernantes, de los economistas de sus departamentos de estudio y de los dirigentes y técnicos de Bruselas. No por su avaricia, la de los bancos, como muchos dicen sin tener ni idea de cuál es la función del sistema bancario en nuestras economías de mercado ni como se han comportado en el resto de las economías occidentales. Pero el agujero de nuestras entidades financieras no deja de ser enorme. 

    Por otro lado, el agujero de Bankia es a todas luces descomunal. Más del doble del siguiente agujero -CatalunyaBank- aunque ambos dan idea del grado de burbuja al que se llegó en Madrid y Barcelona y/o del grado de despilfarro y degradación en la gestión financiera -¿corrupción?- en estas dos entidades. 

    Comentarios finales 

    Resulta vergonzoso tener un sistema financiero tan supervisado que haya llegado a este estado tan calamitoso. Ello da una idea de la degradación de nuestro sistema de supervisión como consecuencia de su  ‘okupación’  política  (fundamentalmente).

    Parece mentira que todo un presidente del Gobierno se permitiera el lujo de ir alardeando durante años de la calidad de nuestro sistema financiero cuando la verdad es que su deterioro se estaba acelerando a pasos agigantados. El agujero al que ahora nos enfrentamos es sin duda colosal y difícilmente afrontable sin ayuda internacional. Pero su origen está dentro de nuestras fronteras y se ha ido generando durante estos últimos años. 

    La corrupción y la degradación intelectual de nuestros gobernantes, derivada de un sistema político que ha creado estructuras de poder piramidales dentro de los partidos en las que mandan aquellos con baraka -capacidad de atraer a los votantes con su palabrería de vendedores de jarabe del oeste americano- o sus mediocres secuaces y no aquellos con una debida cualificación como dirigentes, nos han traído las generaciones de gobernantes menos formadas en economía de país desde hace bastantes décadas. 

    La verdad es que tampoco nuestra historia sobresale por tener gobernantes bien formados en esta difícil ciencia social. Entre mediados del siglo XVI y finales del siglo XIX, nuestro país -nuestra hacienda real- estuvo en déficit crónico permanente y, durante todo este tiempo, en lugar de corregir el problema de un Estado sobre-dimensionado reduciendo su tamaño hasta que el crecimiento del tejido productivo liberado del insoportable yugo fiscal permitiera obtener más recaudación tributaria de forma económicamente sana, se dedicó a buscar todas las fórmulas posibles para engañar y extraer hasta el último céntimo del bolsillo de unos desgraciados españoles cuya capacidad de unirse al proceso de industrialización internacional quedó así abortada por arriba. 

    Resulta cuanto menos curioso el paralelismo entre el comportamiento del Estado español durante aquellos tres siglos y medio y lo que está ocurriendo en estos momentos. Hoy también tenemos un Estado sobredimensionado por la sencilla razón de que el tamaño del Estado -las tres o cuatro Administraciones- hay que compararlo no en función del PIB per cápita o del número de habitantes, sino calculando la renta disponible que le queda a un sueldo medio tras pagar todos los impuestos necesarios para mantener dicho Estado. Y en este contraste, España, los salarios españoles, no se pueden permitir mantener un Estado con el volumen de gasto que hoy en día genera. 

    Así, este informe, como tantas otras cosas de estos últimos tiempos, no parece pasar de ser un paripé político para vender a la ciudadanía -estando en connivencia la Comisión Europea, el Gobierno Español, las Instituciones Monetarias (BdE y BCE) y el FMI- una situación mejor de lo que realmente es al objeto de ir poco a poco apretándonos las tuercas fiscales y extraer del tejido económico hasta el último euro para que este Estado sobredimensionado pueda seguir manteniéndose. 

    Se me ocurre que esta escenificación está siendo orquestada para que los españoles no nos demos cuenta del verdadero estado de nuestro sistema financiero y no cunda el pánico bancario -todos acudiendo al mismo tiempo a sus entidades financieras a sacar su dinero- y se tenga que recurrir a un corralito financiero como el que tuvieron que vivir en Argentina a principios del presente siglo y que aún tiene a una gran parte de su población en las fronteras del hambre. 

    Quien nos iba a decir a los españoles que íbamos a llegar a esta situación, que la mediocridad y la corrupción política nos iban a llevar a una situación como la de Argentina. Hace más de un año un lector argentino de este blog me decía que la situación española se estaba pareciendo demasiado a la vivida en Argentina en los años previos al corralito financiero y yo entonces le respondí que nuestra pertenencia al área euro nos vinculaba a un grupo de economías mucho más serio que la nuestra. Muchos discursos, actos políticos e informes económicos después, me temo que sus palabras, sin saber él de economía, están resultando proféticas. 

    Resulta increíble que un informe tan sesgado en sus supuestos, en su desarrollo y en sus resultados vea la luz sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Resulta penoso que nuestro futuro, el de tantos millones de españoles, quede sujeto a este informe, informe del que va a depender el desarrollo de toda la intervención internacional de nuestro sector financiero explicada en el MOU.

    Resulta vergonzoso que desde Bruselas se avale un informe como el presente tan lleno de supuestos irreales y errores de concepto. Visto lo visto, cada vez entiendo más cómo desde Bruselas se tragaron sin un gesto de dolor la engañosa modificación de nuestra Constitución para limitar el déficit público, cambio constitucional que en nada condiciona a cualquier futuro Gobierno que no piense como este.

    Blog de Economía, Política, Ideas y Salud por Rafael Hernández Núñez

  • De cazadores, vencidos y fantasmas: el futuro de la banca tras Oliver Wyman.

    Es el arte del juego. También de la propia supervivencia. Se gana o se pierde del mismo modo que si no cazas, vas a ser cazado. Queda un actor, el más importante, por mover ficha: el Banco Santander.

    Y habida cuenta de que el mapa bancario español fue diseñado para los grandes, el espacio restante pasará a ser ínfimo para los considerados ‘nuevos bancos’ que sin dinero ni asentamiento, su futuro camino pasa por la entrada de capital público en sus cuentas a ver si el sector reflota y se acaba aquello del ‘chollo bancario’.
    Lo cierto es que se cumplieron las expectativas. El Gobierno predijo y Oliver Wyman firmó. El saneamiento del sector bancario nacional costará unos 60.000 millones de euros en base a la auditoría realizada por OW y por la que el Banco de España pagó 300 millones de euros. A partir de este momento se abre un abanico de opciones futuras que pasan por la nacionalización de entidades con serios problemas, como Liberbank o Caja 3 después de su frustrada fusión, por el éxito de la ampliación de capital llevada a cabo por el Banco Popular y lo más jugoso, las fusiones que podrían protagonizar los grandes del sistema español. (Ver: Los bancos atacan de nuevo con comisiones)

    “El Banco Santander ya ha cubierto el 90% de las necesidades para todo el año, con sobrada holgura”, afirman desde el Departamento de Análisis de Dracon Partners EAFI. Los resultados de la entidad presentados a cierre del tercer trimestre del año registraron un beneficio atribuido un 66% inferior al mismo periodo del año anterior, hasta los 1.800 millones de euros, pero con ‘todo cubierto’ y es ahí donde está la diferencia. Incluso en el peor de los casos, la entidad cántabra saldría airosa con relativa calma. Su pareja de baile, BBVA, le hizo un flaco favor al unirse con Unnim básicamente porque ha trasladado todas las miradas sobre el santanderino a la espera de que mueva ficha. No es algo propio de Emilio Botín que se piensa en exceso cada compra que realiza y, entre ellas, no se ha encontrado nunca el mercado nacional.

    Rodrigo García de la Cruz, profesor del Executive Master en Dirección de Entidades Financieras del Instituto de Estudios Bursátiles, apunta a la rumorología sobre un movimiento del Santander simplemente aduciendo aquello de que el sector está condenado a concentrarse en unas ocho entidades, frente a las catorce de la actualidad. “Tendrá que quedarse con algún grupo”, afirma en relación al gigante bancario, y es que “no tiene mucho sentido entrar en España siendo una entidad extranjera”, con lo que los trapos mejor se lavan en casa. ¿Es una buena inversión la banca? “Totalmente”, asegura rotundo García de la Cruz. “Cuando peor son las expectativas, más fácil es. España dejará de ser un mercado en el que todo el mundo desconfía, pero necesitamos que se solucionen los problemas de déficit.” Este es el enlace directo con el considerado -en argot coloquial- ‘banco malo’ y que ahora ha pasado conocerse como SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), y que viene a suponer un grave problema para las cuentas teóricas del Estado. “No ha salido ni un euro desde las autoridades europeas, lo que demuestra la abultada burocracia que existe. Es un problema político”, afirma el experto haciendo alusión a que el coste -sea el que sea- deberá asumirlo España. El problema de fondo es que aquí “se ha negado tanto la crisis que, al final, nadie se fía” y de ahí se derivan los problemas de financiación que está encontrando hasta la joya de la corona, Loterías y Apuestas del Estado, incapaz de salir a financiarse en el extranjero.

    “En tanto no mejore la situación macro, la banca seguirá sufriendo esa situación, pero no solamente aquellas cajas nacionalizadas o los bancos medianos que luchan por mantener su independencia, y es que por salir un poco de lo habitual, ni siquiera el Santander ha salido indemne de la situación general del sector”, afirma Javier Flores, responsable del Departamento de Estudios de ASINVER. El esfuerzo por cumplir con una exigente legislación se nota en los resultados de la banca y en el caso del Santander “su ratio de solvencia ya está por debajo de lo necesario para cumplir con Basilea III”. España ya no vende, de hecho, puede ser incluso “un lastre” y de ahí que Flores no descarte un venta de activos, “como ya ha hecho con la filial mexicana, a fin de proteger la aparente fortaleza de la que goza”.

    ¿Con quién podría hacerse Santander? Es todo un misterio que, en todo caso, “no tiene por qué ser malo”, afirma Rodrigo García de la Cruz. Supone “aumentar la red de oficinas, redistribuir personal…”, pero, ¿realmente lo necesita Emilio Botín?El precedente es BBVA que le tocó en su momento hacerse con Unnim a precio de saldo y habiendo transcurrido el tiempo la jugada no fue tan nefasta con ampliación de redes, luego más clientela y encima existe un ‘banco malo’ que se encarga de los muertos del armario.

    La cuestión es determinar si tendría repercusión sobre el sector financiero en términos bursátiles. No lo parece. Los expertos aseguran, de hecho, que un rescate a nuestro país llegaría a ser beneficiosos para los bancos, demasiado baratos en la actualidad. Alejandro Martín, subdirector para España de Hanseatic Brokerhouse, considera que el Banco Santander podría alcanzar los 7,78 euros, algo “poco probable”, afirma, pero que podría ser cierto. De momento, la media de las casas de análisis no van más allá del 6,80 a un año vista y la situación podría cambiar si se diera algún imprevisto, tipo fusión, tipo ayuda europea.

    Nuevamente de caza

    BBVA ya hizo los deberes. Cumplió con el Gobierno haciéndose con Unnim y, de momento, el resultado no ha sido en absoluto decepcionante. La rumorología prima, pero lo cierto es que, frente a otras entidades, Francisco González no parece haber dibujado una hoja de ruta con nuevas raminificaciones.  (Ver: La apuesta por España de BBVA)

    Caixabank, sin embargo, es otra cuestión. Tras la fusión con Banca Cívica, hay quien habla que bebe los vientos de tierras gallegas. “Habrá un cambio de curva absolutamente y en cuanto un par de fondos empiecen a apostar por la banca española, será una clara opción de futuro”, asegura García de la Cruz. Pongamos por caso que la antigüa La Caixa quiere mejorar su cuota de mercado en otros territorios con escasa presencia, bueno pues qué mejor forma “que hacerte con uno de estos grupos, siempre y cuando se sepa que no hay sorpresas”, claro. Las lenguas biperinas hablan de un acuerdo cerrado antes de fin de año y que solucionaría los problemas de solvencia de NCG Banco, para el que Oliver Wyman cifró unas necesidades de 7.176 millones de euros. A falta de confirmación, de lo que sabemos es que Caixabank cuenta con una cuota de mercado del 16% a nivel nacional y que se ve reducido hasta el 9% en el caso de Galicia donde es la tercera entidad en importancia.

    En este grupo de posibles compradores se podría incluir a Kutxabank. Sus números reflejan una evidente solvencia y en su caso, como en el de la caja catalana, estaría justificada una amplicación por tierras sureñas. En su caso, podría lanzar el anzuelo a casi cualquier caja andaluza, caso Liberbank o Caja 3, entre otras, con el objetivo de tener presencia en Andalucía, porque aquello de los problemas está solucionado por cuenta del Estado. Todo apunta, a falta de confirmación por el ministro De Guindos que los activos tóxicos del sector seránn absorvidos por la SAREB “con un descuento adicional del 10% por debajo de lo valorado por Oliver Wyman”.

    Pero volvemos al origen: la opacidad. “La reestructuración del sector financiero está resultando lenta y en algunos casos opaca, lo que ha propiciado los recelos de posibles compradores, sobre todo extranjeros, que aún se muestran reticentes de lo que puedan esconder las entidades en sus balances y permanecen a la espera de la puesta en marcha del ‘banco malo’”, comentan los expertos de Dracon Partners EAFI.

    Todo puede suceder, por tanto, así que cerramos el capítulo que corresponde al 62% del sistema bancario saneado.

    Popular y el éxito de su ampliación

    Fueron segundos los transcurridos desde que Oliver Wyman anunciara sus necesidades de capital a la aprobación por parte del Banco Popular de una ampliación de capital por valor de 2.500 millones de euros. “Banco Popular ha hecho un movimiento muy inteligente al estilo anglosajón”, comenta García de la Cruz. “Los grandes bancos anglosajones en su momento limpiaron” y eso es lo que se ha propuesto hacer Ángel Ron. Levantando las alfombras, el Popular va a realizar “un saneamiento de 1.300 millones y otro tanto a provisiones. Va a dar un paso atrás para dar luego dos adelante”. Y sin embargo, los expertos consultados por Estrategias de invrsión, recomiendan no acudir a la ampliación de capital.

    Paradojas de la vida, la ampliación de capital ha contado con el respaldo absoluto de sus accionistas de referencia, pero desde entonces sus títulos se han desplomado un 25%. Como ventaja evidente, Popular cuenta con el hecho de ser una compañía cotizada, por tanto, con mayores facilidades para buscar financiación. Es prácticamente el ejemplo a seguir para las cajas andaluzas a las que se les está complicando en exceso encontrar papel. “Tienen que buscar otras opciones como venta de activos, participaciones industriales, etc.”, asegura García de la Cruz. “No es fácil buscar capital en el mercado, sobre todo, teniendo en cuenta que tienen un límite de tiempo para presentar el plan de recapitalización” sobre unas hipótesis, por cierto, aún sin concretar por el Banco de España. “Los analistas consideran a priori que la intervención será positiva”, afirma, con lo que la repercusión sobre la cotización del Popular podría cambiar de rumbo.

     

     

    COMFIA-CCOO Caja3 no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

  • Sindicalistas en la línea de fuego.

    Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico… Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades. 

    Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

    El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes “Qué bien estaríamos sin sindicatos” empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: “Para lo que hacen, mejor que no hagan nada”, “Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar”, “Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores”… Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: “Conozco a uno que está de liberado sindical…”.

    Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio… Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra “sindicalista”.

    Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial…) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización… Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.

    En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.

    Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga.

    O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre-jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería. 

    Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar. 

    Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado…Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco. 

    Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios. 

    Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas… Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora. 

    ¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo?. ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?. ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía…?. 

    Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato. 

    Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos!. Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones.

    Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades.

  • ‘OTRA BANCA ES POSIBLE’

    En el marco de su IV Congreso Federal los delegados y delegadas de COMFIA-ANDALUCIA han aprobado por unanimidad una Resolución para reivindicar la honradez, profesionalidad y alta cualificación de los trabajadores y
    trabajadoras del sector
    ,que son bancarios y no banqueros, que no han participado en las decisiones que
    han determinado el negocio financiero ni diseñado las estrategias y políticas
    de sus entidades y a los que, por tanto, no se pueden exigir responsabilidades
    que no son suyas.

    Resolución completa