Categoría: Socio Economico

  • El sostenimiento y recuperación del sector turístico debe ser una prioridad

    La Federación de Servicios de CCOO ha enviado al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo el informe “El turismo tras el Covid-19. Propuestas de actuación de CCOO”. En el texto se analiza la coyuntura turística anterior a la crisis sanitaria y el impacto de la misma en el sector para, a continuación, realizar una serie de propuestas en las que se cruzan ámbitos de actividad (laboral, sanitario, económico, fiscal e institucional) con ámbitos competenciales (estatal, autonómico y local).

    “La única certeza es la incertidumbre”(Dimitrios Buhalis); pero parafraseando a Jorge Wagensberg “la incertidumbre es el terreno también de la Libertad”

    Resulta enormemente complicado trazar predicciones y previsiones sobre cómo puede afrontarse una caída de actividad de esta dimensión en un sector tan estratégico para la Economía como el Turismo. Pero corresponde a todos los agentes implicados concertar los esfuerzos que nos ayuden a salir de esta situación, con los menores daños posibles, y promover los cambios necesarios que garanticen un futuro más sostenible y de mayor valor añadido. 

    Lo que parece claro es que la reciprocidad debe ser la base de la actuación: Sin empresas no hay empleo, de la misma manera que sin empleo no hay empresas. Y ambas, las empresas y sus plantillas, son la base del sostenimiento del sector y de la reconstrucción de su futuro.

    Por lo tanto, hay que seguir apostando de forma decidida por evitar que se pierda tejido empresarial, mediante mecanismos de financiación, ayudas, moratorias y liquidez que permitan el sostenimiento de un tejido empresarial compuesto principalmente por autónomos y PYMES. Y esta apuesta debe estar expresamente condicionada al sostenimiento del empleo fijo, fijo discontinuo y de temporada, así como a garantizar mecanismos de protección social y rentas básicas de las personas trabajadoras.

    Se adjunta un resumen del informe que incluye un enlace al mismo.

    Ver Informe El turismo tras el COVID. Propuestas de CCOO

  • 28 de Abril 2020, Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo

    La epidemia de COVID-19 revela la debilidad de la prevención de riesgos laborales en España.

    Cada 28 de Abril, CCOO recuerda a las trabajadoras y trabajadores que están detrás de las estadísticas de accidentes y enfermedades laborales, denuncia las condiciones de trabajo que están en el origen de esta lacra social y realiza propuestas de cambio en la normativa y en las políticas para mejorar la salud y la seguridad de la clase trabajadora.

    Este 28 de Abril no puede ser como el de otros años. Este año, nuestro recuerdo debe ser para las víctimas de pandemia provocada por el Covid-19 y también para todas aquellas personas que desde sus puestos de trabajo se han convertido en el principal baluarte de defensa frente a la enfermedad, poniendo en riesgo su salud y, en demasiadas ocasiones, sus propias vidas. Personas de clase trabajadora que son la clave para garantizar los aspectos más básicos de nuestra sociedad.

    Desde CCOO siempre hemos defendido que la salud laboral forma parte de manera indisociable de la salud pública y esa realidad se ha hecho evidente con esta pandemia.

    Tras la gran recesión de 2008 y la imposición de políticas de austeridad como única vía posible de salida de la crisis, vimos cómo los recortes diezmaban servicios públicos, como la sanidad pública, que ahora se revelan imprescindibles. Paralelamente se produjo una reducción de inversiones en prevención de riesgos laborales en las empresas y de financiación de políticas públicas activas en materia preventiva.

    La llegada de esta pandemia ha terminado por arrasar la prevención en España. Es necesario un cambio de paradigma para que la salud y la seguridad de las personas trabajadoras se conviertan en la prioridad inexcusable y en el eje sobre el que pivote todo el sistema. Para ello, será necesaria la movilización del conjunto de la clase trabajadora, no solo de nuestro país, para que el sistema económico y de relaciones sociales no se contraponga a la salud y la vida.

    #28AbrilStopCOVID19

    Pincha aquí si quieres leer el manifiesto unitario del 28 de Abril.

  • Este país es de los trabajadores

    El título es un tributo a Jose Mari Calleja; es uno de los mensajes que envió mientras estaba hospitalizado al referirse a las personas que lo cuidaban. José María Martínez – El Español

    Hay que ser escépticos acerca de la inexorable dirección del cambio que se va a producir. Los cambios, si quieren impulsarse, tendrán que hacerse desde el aprendizaje de lo que estamos padeciendo y, para ello, ha de haber diagnósticos compartidos. Pero, sobre todo, tiene que haber voluntad de afrontarlos y gobernarlos.

     

    Esta crisis pone al descubierto nuestras fallas y además evidencia los problemas que nos ha ocasionado la creciente desigualdad.

    En primer lugar, hemos de poner en valor algo que se ocultaba tras cifras de crecimientos tanto macro como microeconómicos, el valor del trabajo. Sin trabajo asalariado no hay nada.

    En segundo lugar, el valor de lo público. Son los Estados, con sus potentes o exiguos sistemas de protección, los que han de acudir al rescate de su ciudadanía, y no los mercados.

    Se hace evidente lo obvio, son básicos los derechos a la Instrucción y la Sanidad Públicas, como fuente de igualdad de oportunidades y condiciones dignas de vida.

    Sanidad entendida como políticas de cuidados: Salud Pública, Dependencia y Salud Laboral. Las políticas de austeridad han hecho que no contáramos con los recursos sanitarios suficientes para el desafío de la pandemia; pero es que además lo que es de gestión o propiedad privada ha funcionado de manera más ineficiente, económica y sanitariamente. ¡Qué paradoja!

     

    Hemos de poner en valor algo que se ocultaba tras cifras macro y microeconómicas, el valor del trabajo. Sin trabajo asalariado no hay nada

     

    El caso más palmario es la tragedia que vivimos en nuestras residencias de mayores. Con ser el caso más trágico el de la Comunidad de Madrid, no es más que la muestra de un modelo de propiedad y gestión que ha fracasado en España… en Francia, en el Reino Unido… es sistémico.

    La mercantilización se ha extendido a la vigilancia de la Salud Laboral. La externalización de los servicios de prevención está en la base del porqué en España no bajan las tasas de siniestralidad laboral; pero ahora han saltado todas las costuras, llegándose a presentar ERTE por fuerza mayor en plena crisis sanitaria, cuando más falta hacían.

    En esta crisis, al menos se han puesto también de manifiesto dos elementos laborales que han venido para quedarse con mayor extensión y profundidad: el teletrabajo y el reparto a través de plataformas.

    Se va a hacer más evidente la necesidad de realizar las inversiones necesarias para que el teletrabajo no sea una solución de emergencia, sino una alternativa a la actividad presencial. Por eso se hace imprescindible una mejor regulación, evitar la brecha digital (también en Educación), reconocer el derecho a la desconexión, discernir la propiedad de los medios de producción, salvaguardar la intimidad y la conciliación…

    En la desescalada, restricciones de aforo, confinamientos asimétricos, etc., van a seguir implementando el reparto a domicilio, en todo tipo de actividades, sobre todo comerciales. Más allá de la anormal nueva normalidad, será una actividad creciente y es el momento de regularla laboralmente. Este modelo de trabajo no puede normalizar la explotación laboral actual. Se ha de dotar de un marco legal que garantice condiciones dignas de inicio y en las que a través de la libre sindicación y la negociación colectiva, se desarrolle con derechos laborales plenos; en esta actividad y en otras que también se prestan a través de plataformas, o que directamente están sumergidas.

    El parón total o parcial que continuará en varios sectores, mientras la movilidad de las personas no pueda estar garantizada, va a exigir políticas de protección laboral y de empresas durante un tiempo más largo de lo inicialmente previsto, por ejemplo en el Turismo. Sin embargo esta, llamémosla, "parada biológica" hay que tornarla en una oportunidad para la mejora de los "factores de producción": inversión en la mejora de infraestructuras físicas y digitales, promoción del aumento del tamaño medio de las empresas; pero sobre todo inversión en formación de las personas, en competencias profesionales y en capacidades de gestión.

    Es también una situación propicia para que sectores denostados y marcados por la crisis anterior, como la banca y las finanzas, se reivindiquen y cumplan con su responsabilidad social más importante en estos momentos: dotar de crédito a la economía.

     

    Es una situación propicia para que sectores denostados, como la banca y las finanzas, se reivindiquen y cumplan con su responsabilidad social

     

    Para todo ello necesitamos acuerdos. Acuerdos pequeños en muchos ámbitos, los que se derivan de la negociación colectiva, que ha de producirse en equidad de condiciones. Pero también "Acuerdos Grandes", en las mesas de Diálogo Social, en el ámbito de la política nacional, con todos los niveles territoriales, y también en el ámbito de la UE.

    Solo así garantizaremos que el desafío macroeconómico al que nos enfrentamos para superar esta crisis no se limite a un enorme Plan de Estabilización que, sin Pacto Social, genere una ingente transferencia de rentas de "abajo hacia arriba". El Plan de Reconstrucción debe contener un nuevo contrato social que garantice, además, que la desigualdad no disuelva la Democracia.

    *** José María Martínez es secretario general de la Federación de Servicios de CCOO.

  • Este país es de los trabajadores

    El título es un tributo a Jose Mari Calleja; es uno de los mensajes que envió mientras estaba hospitalizado al referirse a las personas que lo cuidaban. José María Martínez – El Español

    Hay que ser escépticos acerca de la inexorable dirección del cambio que se va a producir. Los cambios, si quieren impulsarse, tendrán que hacerse desde el aprendizaje de lo que estamos padeciendo y, para ello, ha de haber diagnósticos compartidos. Pero, sobre todo, tiene que haber voluntad de afrontarlos y gobernarlos.

     

    Esta crisis pone al descubierto nuestras fallas y además evidencia los problemas que nos ha ocasionado la creciente desigualdad.

    En primer lugar, hemos de poner en valor algo que se ocultaba tras cifras de crecimientos tanto macro como microeconómicos, el valor del trabajo. Sin trabajo asalariado no hay nada.

    En segundo lugar, el valor de lo público. Son los Estados, con sus potentes o exiguos sistemas de protección, los que han de acudir al rescate de su ciudadanía, y no los mercados.

    Se hace evidente lo obvio, son básicos los derechos a la Instrucción y la Sanidad Públicas, como fuente de igualdad de oportunidades y condiciones dignas de vida.

    Sanidad entendida como políticas de cuidados: Salud Pública, Dependencia y Salud Laboral. Las políticas de austeridad han hecho que no contáramos con los recursos sanitarios suficientes para el desafío de la pandemia; pero es que además lo que es de gestión o propiedad privada ha funcionado de manera más ineficiente, económica y sanitariamente. ¡Qué paradoja!

     

    Hemos de poner en valor algo que se ocultaba tras cifras macro y microeconómicas, el valor del trabajo. Sin trabajo asalariado no hay nada

     

    El caso más palmario es la tragedia que vivimos en nuestras residencias de mayores. Con ser el caso más trágico el de la Comunidad de Madrid, no es más que la muestra de un modelo de propiedad y gestión que ha fracasado en España… en Francia, en el Reino Unido… es sistémico.

    La mercantilización se ha extendido a la vigilancia de la Salud Laboral. La externalización de los servicios de prevención está en la base del porqué en España no bajan las tasas de siniestralidad laboral; pero ahora han saltado todas las costuras, llegándose a presentar ERTE por fuerza mayor en plena crisis sanitaria, cuando más falta hacían.

    En esta crisis, al menos se han puesto también de manifiesto dos elementos laborales que han venido para quedarse con mayor extensión y profundidad: el teletrabajo y el reparto a través de plataformas.

    Se va a hacer más evidente la necesidad de realizar las inversiones necesarias para que el teletrabajo no sea una solución de emergencia, sino una alternativa a la actividad presencial. Por eso se hace imprescindible una mejor regulación, evitar la brecha digital (también en Educación), reconocer el derecho a la desconexión, discernir la propiedad de los medios de producción, salvaguardar la intimidad y la conciliación…

    En la desescalada, restricciones de aforo, confinamientos asimétricos, etc., van a seguir implementando el reparto a domicilio, en todo tipo de actividades, sobre todo comerciales. Más allá de la anormal nueva normalidad, será una actividad creciente y es el momento de regularla laboralmente. Este modelo de trabajo no puede normalizar la explotación laboral actual. Se ha de dotar de un marco legal que garantice condiciones dignas de inicio y en las que a través de la libre sindicación y la negociación colectiva, se desarrolle con derechos laborales plenos; en esta actividad y en otras que también se prestan a través de plataformas, o que directamente están sumergidas.

    El parón total o parcial que continuará en varios sectores, mientras la movilidad de las personas no pueda estar garantizada, va a exigir políticas de protección laboral y de empresas durante un tiempo más largo de lo inicialmente previsto, por ejemplo en el Turismo. Sin embargo esta, llamémosla, "parada biológica" hay que tornarla en una oportunidad para la mejora de los "factores de producción": inversión en la mejora de infraestructuras físicas y digitales, promoción del aumento del tamaño medio de las empresas; pero sobre todo inversión en formación de las personas, en competencias profesionales y en capacidades de gestión.

    Es también una situación propicia para que sectores denostados y marcados por la crisis anterior, como la banca y las finanzas, se reivindiquen y cumplan con su responsabilidad social más importante en estos momentos: dotar de crédito a la economía.

     

    Es una situación propicia para que sectores denostados, como la banca y las finanzas, se reivindiquen y cumplan con su responsabilidad social

     

    Para todo ello necesitamos acuerdos. Acuerdos pequeños en muchos ámbitos, los que se derivan de la negociación colectiva, que ha de producirse en equidad de condiciones. Pero también "Acuerdos Grandes", en las mesas de Diálogo Social, en el ámbito de la política nacional, con todos los niveles territoriales, y también en el ámbito de la UE.

    Solo así garantizaremos que el desafío macroeconómico al que nos enfrentamos para superar esta crisis no se limite a un enorme Plan de Estabilización que, sin Pacto Social, genere una ingente transferencia de rentas de "abajo hacia arriba". El Plan de Reconstrucción debe contener un nuevo contrato social que garantice, además, que la desigualdad no disuelva la Democracia.

    *** José María Martínez es secretario general de la Federación de Servicios de CCOO.

  • CCOO y UGT: el pacto de Estado que necesitamos tiene que sacar conclusiones de esta crisis

    Ambas organizaciones consideran clave el diálogo entre los agentes sociales para la reactivación económica en cuanto se supere la crisis sanitaria.

    En la reunión con el presidente del Gobierno y la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, CCOO y UGT hemos trasladado nuestra voluntad de participar en la negociación de un gran pacto de Estado que consideramos necesario para hacer frente a la crisis social y económica que arreciará en los próximos meses.

    CCOO y UGT no consideramos que la fórmula de la comisión parlamentaria sea la más propicia para un reto de estas características, pero una vez decidida que esa es la vía, lo que pedimos es una singularidad del marco del diálogo social en este proceso. Sería absurdo que medidas socioeconómicas que van a tener que desarrollarse en empresas y sectores productivos, no contaran con la participación directa de las organizaciones representativas del mundo del trabajo, de forma conjunta con los representantes de la ciudadanía.

    En opinión de las dos organizaciones, es fundamental hacer un diagnóstico compartido sobre las características de la crisis que atravesaremos, como condición previa para poder concertar medidas. Estamos ante una situación sin precedentes porque la crisis es económica pero no tiene causas económicas, sino producto de unas medidas sanitarias -necesarias-, que han paralizado buena parte de nuestra actividad y han puesto de relieve algunas deficiencias estructurales de nuestro país.

    Estamos ante una crisis de demanda y de oferta a la vez, que puede acabar en una crisis sistémica si no se toman las medidas adecuadas. La dificultad de la situación requiere de la cooperación entre partidos, instituciones y agentes sociales.

    Por ello solicitamos que el consenso político y social necesario tiene que abordar al menos:

    Medidas en el corto plazo para seguir salvaguardando el empleo mediante ERTE, continuar protegiendo a las personas que han perdido el empleo o han visto reducidos drásticamente sus ingresos; también con las medidas precisas para inyectar liquidez en las empresas, sobre todo las PYMES, para evitar su desaparición y destrucción de empleo. Salvar empleos y empresas y dotar a las personas de recursos debe ser hoy una política de país.

    De forma inmediata ir preparando un plan de impulso económico, en aquellos sectores que durante más tiempo van a sufrir la paralización de la actividad, y que son muy relevantes en nuestra economía. De forma paralela hay que impulsar un cambio en nuestro tejido productivo -el sector industrial debe recuperar protagonismo ante las necesidades de suministros básicos que está quedando patente en la crisis-, así como un impulso a los servicios públicos.

    Un tercer consenso debe ser la posición de España en Europa. El deterioro del cuadro económico de nuestro país en el corto plazo requiere de medidas drásticas para evitar un encarecimiento del pago de nuestra deuda y evitar un nuevo escenario de recortes. También de una gran palanca inversora de dimensión europea. En este sentido apoyamos la posición del Gobierno de España en el Consejo, e instamos a todos los agentes políticos a hacer lo propio y buscar complicidades en países determinantes como Italia o Francia.

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