Solo
la empresa, su departamento de Recursos Humanos, es responsable de este fiasco
que hoy nos obliga a salir al paso. Y descargar la culpa sobre el convenio
colectivo, que habilita promociones hasta poder alcanzar el nivel VI, no es
sino ejercicio de electoralismo. Lo sabemos nosotros, y lo sabe quien lo hace.
Y es que las peores expectativas con
respecto a la clasificación de puestos en los servicios centrales se han
confirmado. Tras demorarlo mes tras mes, hasta casi agotar el año, por fin el
viernes la empresa entregó tan esperado estudio. Y la verdad, hay que decir que
para este viaje no hacían falta alforjas. El resultado solo cabe calificarlo,
aun siendo benévolos, de muy decepcionante: pocos puestos y mal reconocidos.
Dice
RR.HH. que ha primado la objetividad, más la imparcialidad que se supone aporta
la contratación de un consultor externo, que no habrá salido barata. Recalca, igualmente,
que se han valorado puestos, no personas, y que para ello se ha tenido en
cuenta a las direcciones de área. Pues bien, salta a la vista que no ha logrado
ni lo de aquí, ni lo de ahí, ni lo de más allá. Eso sí, ha elevado el cabreo de
los compañeros y compañeras de estos departamentos a niveles cósmicos. Pero de
esto no ha dicho nada.
Y
es que casa muy mal que de esta clasificación se derive una bajada casi general
de niveles, y por lo tanto de retribuciones no consolidadas, por mucho que se quiera
?maquillar? con un complemento personal absorbible para los afectados. Resulta vergonzoso
que puestos de igual cometidoobtengan
categorías diferentes, las cuales se corresponden, ¡oh, casualidad!, con los
niveles retributivos de quienes desempeñan su función en ellos.
¿Dónde
está la objetividad en la valoración, dónde se ve que va dirigida al puesto,
cuando dentro de los nombramientos encontramos que a la mayor parte de las
personas se las encuadra en un puesto de igual nivel retributivo al suyo, con
lo que no les supone subida salarial alguna? La escala de técnicos
especializados, la más baja, es la que más personas aglutina, mientras que los
puestos avanzados A y B (niveles VI y VII) tienen una presencia testimonial.
Un
insulto a la inteligencia, un acto de irresponsabilidad por parte de Recursos
Humanos, que con esta actuación sigue sin dar valía al trabajo que se desempeña
en los servicios centrales, dejando sin posibilidades de promoción a más de la
mitad de la plantilla, a la que abandona desmotivada y desmoralizada. Algo especialmente
grave, pues, a diferencia de la red comercial, los puestos en estos
departamentos son muy estancos y es imposible conseguir ascender.
Y
además de poco y mal, se insiste en negar el carácter retroactivo de estos
nombramientos a fecha 1 de enero, como desde CCOO venimos insistiendo una y
otra vez, pues estos compañeros y compañeras llevan desarrollando estas
funciones desde mucho antes. Hacerlo desde el 1 de julio corrobora el carácter
caprichoso de esta medida.
Estamos,
en fin, ante un estudio indefendible. Oscuro y con claras señales de haber sido
dirigido hacia un objetivo prefijado, que ha generado un elevado grado de
frustración en gran parte de estos empleados y empleadas, que ven cómo se
cortan de raíz sus expectativas de desarrollar una carrera profesional. Resulta
evidente que, si algo ha primado, no son la objetividad ni la transparencia las
que se abren paso en él. Todo lo contrario, la dedocracia, el enchufismo y el
amiguismo vuelven a resaltar su protagonismo.
Un
importante paso más en ese demencial camino de tener permanentemente desmotivada
a la plantilla, objetivo más que aparente de quienes gestionan los recursos
humanos en nuestra entidad. Y ya van muchos.
24 de noviembre de 2014
Sección Sindical de
Comisiones Obreras ? Kutxabank