En el anterior comunicado conjunto de los cuatro sindicatos mayoritarios de ámbito estatal decíamos que las consecuencias del Plan Estratégico de Innovación y Transformación concretados en los Proyectos Velázquez (servicios centrales) y Clima (red comercial) requieren de la negociación para garantizar, mediante acuerdos, que no se producirán perjuicios para los trabajadores y que se podrá contar con un marco estable y efectivo de resolución de conflictos.
información, movilización de Delegados, denuncia ante
de Trabajo y la unidad sindical.
Creemos
llegado el momento de extender estas movilizaciones al resto de trabajadores y,
para ello, hemos acordado dos nuevas iniciativas:
8 de Mayo: Concentración de trabajadores por la tarde ante la sede del
Banco en Alcalá, 16 (Madrid).
Edición de carteles y pegatinas para colocar en oficinas, departamentos y
puestos de trabajo.
Además,
continuaremos con concentraciones de Delegados/as en cada Dirección Territorial
reiterando la exigencia de negociación así como mantendremos y extenderemos las
concentraciones de Delegados y trabajadores en distintas
provincias.
Debemos hacer
ver a
Dirección
inventado los Sindicatos o que estemos llevando la inquietud a los compañeros a
quienes representamos sino que lo que hacemos es transmitirles la preocupación
que todos vivimos por esta situación y nuestra oposición (la de todos) a la
misma.
Mientras, en
Accionistas, el Presidente –ante las intervenciones de los representantes de
nuestros Sindicatos- dijo que estaban dispuestos a “concertar” con los
Sindicatos,
Dirección
reunión el próximo martes 29 de abril para “seguir hablando”. Nosotros no nos
conformamos con hablar sino que queremos negociar por lo que debemos
mantener las iniciativas puestas en marcha que se extenderán e incrementarán en
caso de que la empresa continúe desoyendo nuestras
reclamaciones.
Hacemos un
llamamiento a todos los compañeros y compañeras a participar en cuantas
movilizaciones se convoquen para mostrar al BBVA la firme voluntad de quienes
trabajamos en él de no aceptar unos planes de reestructuración tan negativos,
cuyas consecuencias, antes o después, nos afectarán a todos y todas.