Cuando pedir calidad en Prevención te cuesta el puesto de trabajo

DGD
es un Técnico Superior que trabajaba en un pequeño Servicio de Prevención Ajeno
de la provincia de Almería. Una empresa que buscaba la calidad y el buen
trabajo y que, por esa misma razón, no cargaba la cartera de clientes de sus
profesionales, como hacían otros SPA.

Pero
todo eso cambió en 2014, cuando su empresa fue adquirida por un Servicio de
Prevención de ámbito estatal, de los que aprovechó la crisis económica para
adquirir empresas más pequeñas y crear uno de los mayores grupos empresariales
de servicios de prevención del país, sustentado económicamente por un fondo de
inversión que le exige permanentemente más y más rentabilidad. Este grupo ha
hecho, del arte de caminar por el filo de la navaja de la legalidad y de
explotar a su plantilla, su filosofía de trabajo.

 Nuestro
protagonista, habiendo superado cualquier límite en los niveles de frustración,
se atrevió a enviar un correo electrónico a toda la plantilla preguntándose
¿Hacemos Prevención? en el que pedía hacer una reflexión sobre si, el deber de
velar adecuadamente por la vida e integridad personal de los trabajadores y
trabajadoras de nuestro país, era compatible con mantener cargas de trabajo de
300, 400 ó 500 centros de trabajo por técnico, con jornada laboral de 30 horas
semanales.

Si
convivir con la presión de reducir constantemente los retrasos en la emisión de
informes o cumplir los objetivos de ventas, era compatible con realizar
adecuadamente el análisis y evaluación de todos los procesos e instalaciones de
las empresas, certificando que los riesgos se han eliminado o se encuentran
controlados. Si se podía mantener en el tiempo emitir documentación ?quita
multas?, con el riesgo de caminar por la cuerda floja para que no se produzca
un accidente grave, que tenga consecuencias indeseables para un trabajador o
trabajadora y que conlleve la responsabilidad penal del técnico, mientras su
servicio de prevención sale ?de rositas?.

Se
lamentaba igualmente, que en su empresa, pese al volumen de plantilla que
tenían, no hubiese representación sindical que sirviese de contrapeso al abuso
empresarial constante, sometidos por el miedo a represalias o a perder su
puesto de trabajo.

 Este
Servicio de Prevención, en lugar de analizar si las reflexiones de nuestro
protagonista resultaban fundadas como para plantearse cambios en su gestión,
procedió a despedirle disciplinariamente y de forma inmediata.

Lamentablemente
esta historia no es ficción, está basada en hechos reales, se produce con más
frecuencia de la que desearíamos y tiene consecuencias nefastas para la
seguridad y salud de la clase trabajadora.

Los
datos de siniestralidad laboral del primer trimestre de este año no dejan lugar
a dudas:

Según
datos del Ministerio de Empleo, entre enero y marzo, 101 personas perdieron la
vida en el trabajo y se contabilizaron 88.957 accidentes laborales con baja, lo
que supone un aumento del 6,2% respecto al mismo periodo de 2016.

Por
su parte, los accidentes con baja de carácter leve se incrementaron en un 6,4%,
mientras que los graves lo hicieron en más de un 12%. También se notificaron
105.787 accidentes sin baja, un 0,4% más que en el primer trimestre del año
pasado.

Desde
la Federación de Servicios de CCOO hemos considerado que este 28 de Abril, Día
Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, cuando se cumplen 20 años de la
publicación del Reglamento de los Servicios de Prevención Ajenos y recién
alcanzado un pre-acuerdo en el Convenio Sectorial para los años 2017 y 2018,
resulta un momento oportuno para poner en evidencia tanto el incremento de los
datos de siniestralidad, como sucesos como el descrito en nuestra historia,
muestras evidentes de que algo no funciona adecuadamente en este sector. 

Para
CCOO resulta imprescindible abordar un análisis exhaustivo y global de la
situación en esta materia, contando con todos los partidos, los agentes
sociales y con la participación del sector, representado por el Observatorio
Sectorial creado en el ámbito del Convenio Sectorial, para elaborar propuestas
que permitan reconducir la situación actual.