Cuatro presidentes condenados a entenderse

La banca española no sale de su asombro. Pese a que oficialmente apoyan
las nuevas exigencias impuestas por el Gobierno en materia de
provisiones, en privado no pueden evitar criticarlas. «Parece que están
continuamente poniendo parches. Improvisando y donde dije digo, digo
Diego», señalaba el viernes un ejecutivo de un destacado banco. «Nos han
pasado a todos al purgatorio. Estamos todos bajo sospecha. No puede ser
que nos obliguen a crear bancos malos si no lo necesitamos, aunque para
ello podamos utilizar nuestras propias inmobiliarias», subraya otro
directivo financiero.

14-05-2012 – Tribuna

«Es muy duro y humillante que te obliguen a hacer algo que no
necesitas, que se meta a todas las entidades financieras en el mismo
saco. Es lógico así que el mercado y todos los bancos de inversión
piensen que tenían razón y que el conjunto de la banca española, sin
distinción, tenía mal valorados sus activos inmobiliarios y, por lo
tanto, sus provisiones. Se volverá a formar una espiral y así nunca
saldremos del laberinto», recalcaba muy enfadado otra fuente de una gran
entidad.

Varios directivos coinciden en afirmar que con esta norma, en la que
el Banco de España ha quedado bastante al margen, «el Gobierno parece
reconocer que el supervisor no ha sido tan estricto como debiera en las
valoraciones que ha realizado, ya que se necesitan valoradores
independientes para realizar una especie de test de solvencia para
determinar el valor de los inmuebles».

Las primeras reacciones al nuevo real decreto se conocieron ya ayer
por la tarde y se complementarán a primeras horas de hoy. El resto de
entidades financieras que no comunicaron ayer sus previsiones,
presentarán a las 8.30 horas en la CNMV el impacto que producirá la
aplicación de la nueva norma en sus cuentas. La reacción del mercado
será determinante.

Uno de los objetivos de esta medida, según el ministro de Economía,
Luis de Guindos, es el mismo que argumentó en febrero cuando se aprobó
el primer real decreto de la reforma financiera. Que finalicen las dudas
sobre la salud de la banca, que fluya el crédito y que solo queden
entidades fuertes y solventes. La banca es escéptica, cree que la
demanda de crédito solo se producirá cuando mejore la situación
económica, y al aumentar las provisiones se deteriorará más una ya débil
cuenta de resultados. Pero al margen de estas críticas, todas las
fuentes financieras coinciden. En una primera lectura «la nueva norma
desincentiva las fusiones. Justo el efecto contrario que pretende el
Gobierno».

Un ejecutivo de una entidad que tiene sobre la mesa una operación
corporativa argumenta que con la nueva vuelta de tuerca a las
provisiones «lo que se produce es una penalización en el capital. Si te
fusionas con una firma peor, con una baja cobertura y con fuerte impacto
en sus recursos propios tras aplicar la nueva norma el resultado es un
efecto negativo, desincentivador, al producirse una mayor merma en tu
capital». Otro ejecutivo que también tiene en sus manos otro proceso de
fusión incluye otra variable. «Ahora se han hecho unos cálculos sobre el
impacto de las nuevas provisiones, pero la experiencia dice que al
final el efecto siempre es superior».

BMN, Liberbank, Unicaja e Ibercaja habían paralizado cualquier
posible proceso de fusión entre ellas a la espera de analizar el efecto
del real decreto publicado el sábado. Hoy lunes tienen una nueva cita
con Economía para explicarle sus planes. Pero parece que el Gobierno
está totalmente decidido a que estos cuatro bancos medianos se unan en
una sola firma.

Hasta ahora las cuatro entidades han ido sorteando las pretensiones
de Economía. Consideran inviable una fusión a cuatro bandas cuando aún
no han finalizado sus primeras integraciones. La unión de Ibercaja y
Caja 3 está prácticamente en sus inicios, y la de Unicaja y Caja Duero
España sigue sin terminar de concretarse. Solo BMN y Liberbank han dado
el paso y tienen un borrador con un potencial acuerdo de unión.

Pero la presión de Economía aumenta de grados según pasa el tiempo.
La salida de Rodrigo Rato de la presidencia de Bankia, forzada por el
Gobierno, ha puesto un punto de inflexión en este proceso. «Si han
empujado a Rato a dejar Bankia, Economía puede hacer lo mismo con el
presidente que se resista a sus planes», reconocía el jueves un
directivo de una de estas entidades.

Y puede que esté en lo cierto. El ministro de Economía, Luis de
Guindos, lo mismo que su mano derecha, el secretario de Estado Fernando
Jiménez Latorre, quieren eliminar cualquier atisbo de personalismo que
impida cumplir con una medida que consideran fundamental para devolver
la confianza del mercado en el sector financiero.

Si han nacionalizado Bankia, han aprobado crear bancos malos y han
cedido a las presiones del BCE y del Fondo Monetario Internacional
(FMI), «cómo no van a cumplir con sus objetivos y terminar de una vez
con los personalismos de unos directivos que puedan frenar una fusión
como pretenden», afirma un experto financiero.

Los presidente de estos cuatro grupos: Carlos Egea (BMN), Amado
Franco (Ibercaja), Manuel Menéndez (Liberbank) y Braulio Medel (Unicaja)
han jugado tanto juntos a las cartas, conocen tan bien las debilidades y
fortalezas de cada uno de ellos, y las tripas del cuarteto de estas
entidades, que solo accederán a firmar una fusión «por fuerza mayor»,
reconoce un directivo de una de estas firmas. Si Economía logra su
objetivo, estas entidades crearán el quinto banco español.

cinco dias

Economía presiona para la fusión de cuatro entidades de
tamaño medio.

 Los bancos comunican el volumen de provisiones forzadas
por el Gobierno