El 19 no es un domingo cualquiera

El día 19 de febrero es domingo, para casi todos es un día de descanso,
de estar con la familia, los amigos, o con uno mismo. Un día en que
nadie manda en nuestro tiempo. Un día en el cual todas las horas son
nuestras. Un día en el que ningún empresario controla nuestro tiempo, ni
vigila nuestra actividad, ni condiciona nuestro empleo.

Un día donde
somos total y absolutamente libres, aunque estemos condicionados por
múltiples obligaciones personales y familiares. Somos dueños de nuestro
tiempo.

El domingo 19 de febrero los sindicatos de este país nos han
convocado para decir no a una reforma laboral injusta con los
trabajadores, ineficaz para la economía, e inútil para crear empleo. Ese
día estamos convocados para tomar la calle. No valen excusas, ni
colegios, ni horarios, ni amenazas, ni miedo, ni resignación. El domingo
somos trabajadores y ciudadanos libres.

El Partido Popular, avalado por unas recientes elecciones generales,
siente el aliento de los mercados, de Europa, ¿de sus votantes?, para
imponer una reforma laboral que no resuelve problemas, sino que recorta
derechos, empobrece a los trabajadores, crea inseguridades, suprime
derechos, pero no solo plantea recortes, sino que éstos son de tal
calado, que se debe entender un golpe de estado a los derechos
laborales, a esos derechos que también nacieron con la democracia a
través del Estatuto de los Trabajadores en 1980.

Los sindicatos han respondido con contundencia y con inteligencia.
Esta es una lucha larga y desigual. Han decidido actuar con pedagogía,
explicando las medidas, utilizando la palabra, esperando el
acompañamiento de los ciudadanos, esperando que la resignación social de
paso a la dignidad y a la lucha. A esta pedagogía estamos obligados
todos, la palabra debe usarse como arma, la sociedad tienen que conocer
lo que supone esta reforma.

El pueblo tiene la palabra, y su voz debe transformarse en un clamor
contra esta reforma y un ensayo de lucha contra otras que vendrán. El
mercado, los mercados, son insaciables y detrás de esta reforma vendrán
otras y tendremos que salir a la calle, el 19, el 29 y los días que sean
necesarios hasta parar estas medidas. Para decirle a este gobierno que
estamos dispuestos a defender derechos y conquistas que han costado años
de lucha, de dolor y de sufrimientos, para que recuerden, gobierno y
mercados, que no vamos a dar un paso atrás y para que los sindicatos
sientan que no están solos, que somos muchas las personas que vamos a
tomar la calle el domingo y los días que hagan falta hasta conseguir una
red de solidaridad, de complicidad capaz de transformarse en un muro de
contención, una fortaleza donde se estrellen las reformas, los recortes
y las miserias que nos amenazan.

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